Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 616 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
A última hora de la mañana en Pritt, frente a la estación de tren del distrito oeste, una densa corriente de viajeros se arremolinaba ante el edificio principal. Muchos se agolpaban hacia la congestionada entrada, con la esperanza de escapar de aquella inmensa ciudad llena de opresión y sufrimiento, mientras que otros tantos salían por las puertas, enfrentándose a la jungla gris y acerada que se extendía ante ellos con expectación o ansiedad.
Sin embargo, ninguno de estos grupos tenía relación alguna con Pearson, pues era un clérigo activo de la Iglesia de Tivian. Allí ostentaba un puesto estable y bien remunerado, gestionando todo tipo de asuntos en nombre de la divinidad y consolidando la autoridad divina. A cambio, no solo no tenía que preocuparse por su sustento, sino que además poseía poderes que superaban los de la gente común.
Ataviado con su sotana y cargando un maletín, Pearson se abrió paso entre la multitud junto a varios compañeros vestidos de forma similar, dirigiéndose a la estación. Necesitaban tomar el tren para un viaje oficial a un lugar lejano. Sin embargo, la congestión que tenían delante ralentizó ligeramente su avance, lo que provocó que Pearson, que encabezaba el grupo, frunciera el ceño mientras calculaba mentalmente si llegarían al andén a tiempo.
“Aunque había oído que la estación oeste siempre está abarrotada, no esperaba que estuviera tan llena.”
Observando el flujo de viajeros a su alrededor, Pearson habló con uno de sus compañeros, quien asintió en señal de aprobación.
Sí, yo también he estado aquí muchas veces, pero nunca lo había visto tan mal. Parece que hoy tenemos mala suerte. En cualquier caso, mejor nos damos prisa o perderemos el tren.
“Mm.”
Tras escuchar las palabras de su compañero, Pearson respondió afirmativamente, preparándose para acelerar el paso y guiar al grupo hacia la estación.
Pero justo en ese instante, una ola aún mayor de gente se abalanzó sobre ellos, mucho más intensa que la anterior. La presión de la multitud duplicó instantáneamente el caos y la congestión. Tomados por sorpresa por este repentino giro de los acontecimientos, Pearson y sus compañeros no lograron reaccionar a tiempo, y su equipo fue inmediatamente dispersado por la corriente de gente, cada uno arrastrado en una dirección diferente.
“¿Qué... Eben?”
Alarmado por la situación, Pearson intentó encontrar el equilibrio entre la multitud, escudriñando el caos circundante con la esperanza de divisar a sus compañeros. Pero solo vio un sinfín de cabezas en movimiento. Gritó sus nombres, pero su voz se perdió fácilmente entre el estruendo.
Desorientado, Pearson fue arrastrado a un lado por la multitud. Cuando finalmente logró escapar del tumulto, se encontró en un rincón desconocido de la estación, sin nadie a la vista.
“Esto es un problema...”
Pearson, frustrado, se agarró la cabeza y murmuró para sí mismo mientras miraba a su alrededor, intentando localizar a su grupo. Al no encontrarlos, sacó un reloj de bolsillo de debajo de su sotana. Lo abrió, miró la hora y se dio cuenta de que la salida del tren se acercaba rápidamente.
“Yo me dirigiré primero al tren. Los demás probablemente también irán al andén; podremos reagruparnos a bordo.”
Con esta idea en mente, cerró el reloj de bolsillo, lo guardó, cogió su maleta y comenzó a buscar el camino hacia el andén.
Sin embargo, esta tarea resultó más difícil de lo esperado. El lugar al que había sido arrastrado le era completamente desconocido, y no había señales ni indicaciones cerca. Obligado a pedir ayuda a los transeúntes, Pearson deambuló por la estación. Pero en lugar de encontrar el camino al andén, terminó en un pasillo desierto.
“Esto no es… debo haber tomado el camino equivocado.”
Frunciendo el ceño ante el desconocido pasaje que tenía ante sí, Pearson se dio cuenta de que seguir adelante no lo llevaría al andén, así que se dio la vuelta para regresar.
En ese preciso instante, divisó a una mujer alta que se acercaba, con el rostro oculto tras un velo.
Aunque siguió caminando hacia ella, la alta figura despertó en él una leve sensación de alerta. Al cruzarse en el pasillo, la mujer velada se volvió de repente y extendió la mano hacia Pearson por detrás.
Ya alerta, Pearson se giró de inmediato al oír unos pasos que se detenían a sus espaldas. Al ver que la mujer extendía la mano hacia él, intentó sujetarle la muñeca por instinto. Pero en ese instante, una tenue sombra espectral descendió silenciosamente del techo del pasillo, surgiendo de su punto ciego y fundiéndose con su cuerpo.
Pearson se quedó completamente paralizado. Su cuerpo dejó de responder, rígido e inmóvil. No pudo articular ni una sola palabra.
Paralizado, se quedó inmóvil, observando impotente cómo la misteriosa mujer le llevaba la mano al cuello. Un dolor agudo le siguió, y después perdió todo conocimiento.
Tras el desplome de Pearson, un tenue resplandor se deslizó de su cuerpo, condensándose en el aire en una forma espiritual translúcida, que recordaba vagamente la silueta de una mujer.
Aquel espíritu femenino miró a la mujer velada que tenía delante, y ambas intercambiaron un silencioso gesto de asentimiento.
…
Débil, aturdido, exhausto, la consciencia de Pearson vagó en la oscuridad durante quién sabe cuánto tiempo antes de comenzar a resurgir.
Un dolor punzante en la cabeza le aguzó el cerebro, despertándolo poco a poco. Tras un breve momento de aturdimiento y visión borrosa, la consciencia de Pearson comenzó a reorientarse lentamente.
“Silbido...”
Gimiendo de dolor, Pearson abrió los ojos. Al despertar, lo primero que sintió fue desorientación. A medida que le volvían los recuerdos de lo sucedido en la estación, empezó a sudar frío.
“¿Me tendieron una emboscada? ¡¿A mí, un enviado especial de la Iglesia, me tendieron una emboscada?! ¡¿Y ahora me han secuestrado?! ¡¿Se trata de un ataque místico contra la Iglesia?!”
En estado de shock, Pearson intentó levantarse de inmediato, pero casi se cae al intentarlo. Al examinarse con más detenimiento, se dio cuenta de que todo su cuerpo estaba fuertemente atado con cadenas de hierro, incluso tenía la boca amordazada. Hablar o moverse era prácticamente imposible; apenas podía retorcerse.
Al ver su estado, a Pearson se le heló la sangre. Comenzó a observar su entorno y se encontró prisionero en una pequeña celda sellada. La celda, tenuemente iluminada, tenía tres paredes sólidas y una verja de hierro, claramente diseñada para el confinamiento. La única fuente de luz entraba por la estrecha rendija de la puerta de acero.
Al ver la situación a su alrededor, Pearson no pudo evitar entrar en pánico. Quería escapar, pero con su fuerza actual, incluso liberarse de las cadenas era una tarea casi imposible. Justo cuando se hundía en la desesperación por sus intentos fallidos, una voz surgió de repente desde fuera de la puerta de la celda.
“¿Así que... finalmente lo conseguiste?”
“Sí, la cara de ese tipo era demasiado simple, nada distintiva. Me costó un poco memorizarla.”
Al oír la conversación de fuera, Pearson se quedó paralizado un instante. Rápidamente asomó la cabeza por la estrecha rendija de la puerta de la celda, intentando vislumbrar lo que ocurría afuera. Vio a dos figuras” un hombre y una mujer” de pie en el pasillo, justo al lado de su celda.
Pearson reconoció inmediatamente a la mujer: era la misteriosa figura enmascarada que lo había emboscado en la estación de tren. El hombre, que aparentaba unos treinta años, estaba hablando con ella.
“Ya que tienes la cara hacia abajo, date prisa” dijo la mujer velada al hombre.
“Un momento…”
Mientras hablaba, el hombre se frotó la barbilla. Entonces, para asombro de Pearson, sus rasgos faciales, antes firmes y definidos, comenzaron a retorcerse y transformarse. En una rápida metamorfosis, su rostro se convirtió por completo en otro totalmente ordinario y común. Su cuerpo también se encogió ligeramente.
Pearson lo reconoció inmediatamente: ¡¿era su propio rostro?!
“¡¿Eso es... una Fachada de Sombras?! ¡Están con el Nido de las Ocho Agujas! ¡Los que asesinaron al duque Barrett!”
Esta revelación impactó a Pearson como un rayo. El nombre del Nido de las Ocho Agujas había resonado en todo el mundo místico de Pritt tras el impactante asesinato a principios de año. Incluso alguien como Pearson, que no pertenecía al departamento de investigación de la Iglesia, había oído hablar de ellos y conocía tanto sus capacidades como sus crímenes pasados.
“Bien, con esto debería bastar.”
El hombre, que ahora llevaba el rostro de Pearson, habló mientras lo tocaba. La mujer velada respondió con los brazos cruzados.
“No está mal. Ahora que ya tienes la cara lista, date prisa y cámbiate también de ropa. Se la quitamos a ese grupo de fanáticos. Los otros cuatro ya están listos; solo te estamos esperando.”
“¿Los otros cuatro...? ¿No me digas que al resto de mi equipo también los atraparon?”
Pearson pensó alarmado.
Originalmente, esperaba que sus compañeros informaran a la Iglesia cuando no lo encontraran. Pero ahora, parecía que todos habían sido capturados; no quedaba nadie para notificar a la Iglesia lo sucedido.
“¿Cinco personas, eh...? Ninguna de ellas es particularmente cercana a esa monja, ¿verdad? Si ella las conoce bien, nuestro tapadera ha caído.”
Fuera de la celda, el hombre con el rostro de Pearson expresó su preocupación. La mujer velada respondió rápidamente.
Según la información de Glamorne, ninguno de ustedes cinco tiene vínculos estrechos con esa monja. La mayoría de sus guardias tampoco son de Pritt. No se preocupen. Ella solo conoce el nombre del Ritual de Desplazamiento; desconoce por completo los detalles. Una vez que lleguen a Glamorne, podrán contarle la historia que quieran. Al fin y al cabo, para ella, ustedes son los “expertos” que solicitó a Tivian…
La mujer velada sonrió con un dejo de malicia. Al oír esto, Pearson volvió a quedar atónito.
“¡La monja de Glamorne… Su objetivo es la hermana Vania! ¡Están intentando usar nuestras identidades como equipo de avanzada de la investigación para acercarse a ella!”
La mente de Pearson daba vueltas, y el hombre de afuera volvió a hablar.
“El Evangelio de las Islas del Árbol del Verano... la Salvadora de Addus... el Santo Resplandor de la Ciudad Caída... Vania Chafferon. Ja. Atraer a la estrella más brillante de la Iglesia a una profana desgracia, manchar el Cielo Nocturno y promover el grandioso plan de la Reina de la Red Profunda en todo Pritt... ¡qué honor! Me pregunto qué cara pondrán esos engreídos del Monte Sagrado cuando se den cuenta de que su monja predilecta se ha convertido en nuestra pieza clave…”
El hombre soltó una risita con arrogante satisfacción, pero la mujer velada agitó la mano y lo interrumpió.
“Parece que estás muy motivada. Pero será mejor que guardes algo de esa energía para Glamorne. Todavía tienes mucho que hacer allí.”
“Bien, es hora de moverse.”
El hombre asintió y ambos comenzaron a alejarse juntos. Pero tras unos pasos, el hombre se detuvo como si recordara algo y se giró para mirar hacia la celda de Pearson, lo que provocó que Pearson, que estaba escuchando a escondidas, se agachara rápidamente.
“Por cierto, cuando entré para memorizar su rostro, el tipo aún estaba vivo, solo que inconsciente. ¿Por qué no lo mataste? Solo necesitaba la cara, no el cuerpo.”
El hombre parecía perplejo mientras miraba fijamente la puerta de la celda. La mujer velada respondió de inmediato.
Nuestro equipo de logística la pifió. Unos ineptos la pifiaron: no se tomaron las medidas de sellado de almas. Si los matamos ahora, corremos el riesgo de que alguien pueda practicar la nigromancia con sus espíritus. Por ahora, solo podemos mantenerlos con vida y encerrados. En cuanto termines tu misión, me encargaré de ellos de inmediato.
“Veo…”
El hombre asintió en silencio ante su explicación y luego la siguió por el pasillo. Desde la celda, Pearson escuchó cómo sus pasos se perdían en la distancia.
Cuando se marcharon, apretó los dientes y maldijo para sí mismo con feroz determinación.
“¡Debo… debo encontrar una manera de escapar! ¡Tengo que informar de esto al arzobispo Francesco!”
…
Mientras tanto, al final de un largo y oscuro pasillo, el hombre de la Fachada Sombría y la mujer velada se detuvieron de nuevo tras caminar cierta distancia. La mujer velada miró hacia atrás y dijo lentamente.
“Este sitio servirá. Desde aquí no podrá oírnos, señor Fachada de Sombras.”
“¿De veras? Bien. ¿Qué le pareció mi actuación, mi señora?”
El hombre esbozó una leve sonrisa ante sus palabras, y la mujer velada respondió rápidamente.
“No está mal… parece que el detective te dio las instrucciones adecuadas. No es perfecto, pero más que suficiente para engañar a alguien en pánico.”
Ella hizo una pausa, luego el hombre continuó.
“Uf… No esperaba que el detective atacara directamente al personal de la Iglesia esta vez. Realmente no sé qué está planeando, llegar al extremo de provocar a la Iglesia…”
“Yo no diría que se opone a la Iglesia, sino que la utiliza. Según las instrucciones del gran detective, cuando llegue el momento oportuno, los cinco sacerdotes que capturamos hoy serán liberados. Claramente, no tiene ninguna intención de convertirse en enemigo de la Iglesia. Si la tuviera, no me atrevería a ayudarlo con tanta ligereza”.
La mujer velada dijo esto, y tras una breve pausa, continuó.
“Bueno, aparte de liberarlos cuando dé la señal, nuestro trabajo aquí ha terminado. El plan del detective se aleja ahora de Tivian. Señor Fachada de Sombras, vaya a descansar. Seguro que tiene trabajo esperándole.
“En efecto. Entonces, me retiro por ahora, mi señora. Me alegra que hayamos podido trabajar juntos de nuevo.”
Dicho esto, Gregor, con un rostro que no era el suyo, se marchó a grandes zancadas. La mujer velada, Adèle, permaneció allí de pie, apoyada contra la pared como sumida en sus pensamientos tras su partida.
“Parece que… tu plan está llegando por fin a su fase más crítica. Te deseo mucha suerte… mi pequeño detective…”

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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 616
Estás leyendo el capítulo 616 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.