Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 529 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Addus occidental, Dorsa.
Al mediodía, en algún lugar de Dorsa, dentro de una habitación oculta y espaciosa, Neftis, vestida con las tradicionales túnicas de Addus, permanecía sentada. Inclinándose hacia adelante, dejó caer lentamente un puñado de polvo blanco de hueso animal. El polvo cayó de su mano al suelo y, con gráciles movimientos de su brazo en el aire, comenzó a dibujar una figura en la tierra.
Al poco tiempo, apareció en el suelo una pálida formación con un símbolo de un ojo cerrado en el centro. Tras completar la formación, Neftis volvió a colocar el polvo restante en el frasco que tenía al lado. Luego, respiró hondo, cerró los ojos y comenzó a recitar un conjuro.
El canto arcano resonó en tonos graves por toda la sala. Mientras el canto continuaba, un fantasma distorsionado apareció gradualmente en el centro de la formación. Al estabilizarse, tomó la forma de una criatura familiar para Neftis: un espíritu translúcido parecido a un lince. El espíritu se lamió la pata, luego flotó con orgullo hasta el borde de la formación, hinchó el pecho y alzó su pequeña cabeza con altivez hacia Neftis.
Al ver esto, Neftis sacó inmediatamente dos monedas de hierro y las colocó respetuosamente ante el espíritu del lince.
Los ojos del espíritu del lince se iluminaron al ver las monedas. Con un alegre alarido, rodeó a Neftis una vez antes de volver a las monedas, inclinando la cabeza y lamiéndolas repetidamente. Al cabo de un rato, alzó la cabeza con porte regio y asintió satisfecho a Neftis.
Entonces Neftis se inclinó hacia adelante y, utilizando el habla del alma” un idioma que solo entienden los Trascendentes del Sendero del Silencio” transmitió en voz baja su mensaje al espíritu.
Tras escuchar, el espíritu del lince flotó en el aire un instante antes de asentir de nuevo. Luego se giró hacia abajo y se zambulló en el suelo, desapareciendo aparentemente en la tierra.
Una vez que el espíritu del lince se desvaneció, Neftis se puso de pie en silencio. Caminó lentamente hacia la ventana y miró hacia afuera, hacia la ciudad iluminada por el sol y más allá, hacia el lugar donde se encontraba el campamento del Ejército Revolucionario de Addus.
…
En las afueras de Dorsa, innumerables soldados formaban ordenadamente en un campo abierto. El comandante Adan, de pie sobre una plataforma de madera al frente, continuaba su discurso. Al mencionar la posibilidad de enfrentarse a los temibles no muertos de los que hablaban los rumores, el nerviosismo y el miedo se reflejaron en los ojos de cada soldado.
Por mucho que Adán proclamara a los cuatro vientos que los no muertos eran débiles y podían ser vencidos con valentía, la oscura sombra de aquellos escalofriantes relatos no se disipaba con facilidad. Las tropas que se enfrentaban al inminente ataque de sondeo seguían sintiéndose indecisas y atemorizadas.
En el andén, Adán estaba terminando su discurso de guerra. Justo cuando iba a anunciar la orden de avanzar, un oficial militar corrió hacia él y le susurró algo. Al oírlo, la expresión de Adán cambió. Tras una breve pausa, se giró hacia los soldados y gritó.
“Señores, debido a algunos otros acontecimientos, nuestra operación se retrasará temporalmente. ¡La retomaremos mañana por la mañana!”
Ante sus palabras, los numerosos soldados, que antes se mostraban inquietos por el tanteo, no pudieron evitar suspirar aliviados. La tensión en sus corazones se atenuó un poco, aunque muchos empezaron a preguntarse qué había ocurrido para provocar tal retraso repentino.
Poco después, se disolvió la formación reunida. Los soldados y oficiales se dispersaron y regresaron al campamento.
Entre ellos, un oficial moreno y barbudo, con rasgos de Ufiga del Norte, echó un vistazo a la plataforma. Allí vio al comandante Adan conversando con el consultor Nei, que había llegado a Dorsa el día anterior. Tras observar un instante, el oficial se ajustó la visera de la gorra y se mezcló silenciosamente entre la multitud, alejándose.
Pero en lugar de regresar al campamento, el oficial se separó discretamente y se dirigió a la ciudad. Una vez dentro, fue directamente a una posada. Cuando salió poco después, ya se había cambiado el uniforme y ahora vestía una sencilla túnica al estilo de Ufiga del Norte.
Ya con su toga, el oficial continuó recorriendo Dorsa. Atravesó calles principales y callejones, volviendo con frecuencia para observar el entorno. Tras un camino sinuoso, llegó a un barrio marginal, un lugar de edificios bajos y suciedad. Allí, se adentró en un callejón desierto y caminó hasta el final.
Se giró hacia una pequeña puerta de madera empotrada en la pared del callejón. Tras llamar con un ritmo constante, oyó varios sonidos de apertura desde dentro. Cuando el último pestillo se abrió, la puerta dejó ver a un joven blanco con una túnica de Ufiga del Norte. Miró al oficial y se hizo a un lado para dejarlo entrar.
Una vez dentro, la habitación tenía el suelo enmoquetado y pocos muebles. Dos figuras vestidas con túnicas estaban sentadas en la moqueta. Tras la entrada del oficial, el portero cerró la puerta con llave, asegurándola con varios cerrojos antes de volverse para hablar.
¿Qué tienes? ¿Por qué pides una reunión ahora?
Preguntó el joven blanco. El oficial, acomodándose en la alfombra y tomando un sorbo de té, respondió.
“Adan está tomando medidas. No sé si es por el consejo de ese nuevo asesor, pero planea enviar tropas a la zona de vigilancia de los no muertos para un ataque de tanteo: que los soldados maten a algunos no muertos para aumentar su coraje y moral.”
“Un ataque tanteador…” repitió el joven pensativo, y luego sonrió con desdén.
“Hmph… así que los no muertos han desmoralizado tanto a los hombres de Adán que necesita una maniobra para levantarles la moral. ¿Cuándo piensan actuar exactamente?”
“Mañana por la mañana. Originalmente era hoy, pero algo pasó: Adán recibió nueva información y cambió la hora repentinamente, posponiéndola un día. Será mejor que comiences tu ritual y avises a Su Excelencia Shihab para que pueda prepararse.”
“Atraedlos cuanto antes, aniquilad a esta unidad de reconocimiento y el plan de Adan para levantar la moral se derrumbará. De hecho, la moral en toda Dorsa podría verse aún más afectada. Entendido; avisaré a Karnak de inmediato. Mientras tanto, intentad averiguar por qué Adan retrasó el ataque.”
No tienes que decírmelo.
Tras entregar el mensaje, el oficial salió rápidamente por una puerta oculta en la parte trasera. Después de despedirlo, el joven regresó al centro de la habitación, levantó la alfombra para dejar al descubierto una trampilla y la abrió, revelando una escalera que conducía al sótano.
Al bajar las escaleras, entró en una estrecha habitación subterránea tenuemente iluminada por una lámpara de gas empotrada en la pared. En el suelo, dibujada con polvo de hueso, había una figura con un símbolo de un ojo cerrado en el centro.
El joven metió la mano en su túnica, rebuscó y sacó un fragmento de hueso. Con un movimiento, una forma translúcida y etérea emergió del fragmento, expandiéndose rápidamente y adoptando forma humanoide. Era el fantasma de un hombre con cicatrices, de aspecto feroz, que vestía una túnica de Ufiga del Norte.
Frente al fantasma, el joven abrió la boca y usó el lenguaje del alma para transmitir la información que acababa de recibir. Tras escuchar atentamente, el fantasma hizo una reverencia en el aire y luego descendió flotando hacia la formación de invocación, desvaneciéndose en el suelo.
…
Debajo de Dorsa, dentro de la barrera interior del límite, en el reino inverso: el Reino Etéreo.
Un vacío infinito se extendía hacia afuera, una oscuridad sin fin lo cubría todo. Dondequiera que alcanzara la vista, solo había oscuridad sobre oscuridad. Sobre este abismo pendían capas de niebla grisácea, como nubes errantes que cubrían todo el cielo. De vez en cuando, llamas áureas” tenues y fantasmales” descendían de la niebla blanca, cayendo veloces hacia abajo.
Bajo esta niebla yacía un inmenso y sinuoso río del inframundo, tejido con hilos de luz verde pálida, que serpenteaba por el vacío hacia un lejano desconocido. Las llamas del alma que cayeron desde lo alto se precipitaron en este río de luz.
En la oscuridad que se extendía bajo la niebla blanca, flotaba una pequeña figura: un Bigote de Alma con forma de lince, el espíritu salvaje, que se dejaba llevar por el vacío. A veces se lamía la pata, otras se estiraba con pereza. Por su aspecto, parecía estar esperando algo.
De repente, Vibrisa del Alma se sobresaltó. Sus orejas se alzaron y sus bigotes se crisparon. Como si presintiera algo, escudriñó rápidamente su entorno. Tras explorar en varias direcciones, saltó bruscamente hacia adelante, lanzándose a toda velocidad en una sola dirección.
Pisando la nada, Bigote de Alma corrió a través del vacío. Al cabo de un rato, divisó una llama de alma que surcaba el espacio bajo la niebla. A diferencia de otras llamas de alma que caían verticalmente al Río del Vacío, esta se movía horizontalmente, avanzando a toda velocidad.
Su velocidad era asombrosa, dejando tras de sí una larga estela de llamas como un cometa verde que atraviesa el Reino Etéreo.
Al divisarlo, la mirada de Bigote de Alma se agudizó. Se transformó en una llama de alma, dejando tras de sí una cola de fuego aún más larga, y se lanzó en su persecución. En un instante, alcanzó a la otra llama de alma.
En cuanto lo hizo, recuperó su forma de espíritu de lince y atacó con una garra. La llama del alma se dispersó de inmediato, transformándose en una figura espiritual humanoide: un hombre con una túnica de Ufiga del Norte y una cicatriz visible en el rostro.
Sobresaltado, el espíritu marcado dejó escapar un grito silencioso de dolor. Frente a Vibrisa del Alma, el espíritu humanoide intentó contraatacar, pero sus movimientos eran demasiado lentos. Vibrisa del Alma esquivó fácilmente el torpe golpe y creció rápidamente hasta alcanzar el tamaño de un leopardo.
Con otro zarpazo, le abrió una profunda herida al espíritu, haciéndolo retorcerse de agonía.
Al ver la forma retorcida del espíritu que tenía delante, el ahora agrandado Bigote de Alma no dudó: abrió sus fauces de par en par y se abalanzó hacia adelante.
…
Atardecer, Ciudad Dorsa.
La luz del sol bañaba la ciudad con un tono dorado mientras el sol poniente se ocultaba en el horizonte. Dentro de una base secreta escondida en un rincón de la expansión urbana de Dorsa, el joven permanecía en el sótano, mirando con ansiedad la formación de invocación dibujada con polvo de hueso blanco.
“¿Qué está pasando…? ¿Por qué no ha vuelto todavía…?”
Murmuró mientras miraba fijamente. Desde el mediodía, tras enviar a su mensajero no muerto con información, habían transcurrido varias horas. Durante todo ese tiempo, había esperado, con la esperanza de recibir un mensaje de Karnak. Pero el espíritu que había enviado no había regresado.
Lógicamente, viajar por el Reino Etéreo era rápido; un viaje de ida y vuelta entre Dorsa y Karnak no debería durar ni una hora. En comunicaciones anteriores, las respuestas siempre habían sido inmediatas. Pero ahora, había transcurrido toda una tarde y aún no había rastro del espíritu mensajero. Una profunda inquietud lo invadió.
El joven, que paseaba ansiosamente por el pequeño sótano, se mostraba cada vez más inquieto. Deseaba con desesperación saber qué había ocurrido con su mensajero y si Karnak siquiera había recibido el mensaje.
Finalmente, incapaz de soportar la ansiedad, se dio la vuelta y subió las escaleras de regreso a la sala principal de la casa segura. Tras echar un vistazo a los dos subordinados que se encontraban dentro, dio sus órdenes directamente.
“¡Prepárense! En cuanto caiga la noche, enciendan la radio. ¡Necesitamos enviar un telegrama urgente a Karnak!”
…
Bajo el cielo vespertino, el viento aullaba en lo alto de una torre en algún lugar de Dorsa. Dorothy se encontraba en la cima, con su túnica ondeando salvajemente al viento. Entre el sonido del viento desgarrando la tela, contempló esta ciudad de Ufiga del Norte, no muy grande.
Tras recorrer con la mirada cada rincón de la ciudad, la expresión de Dorothy se tornó pesada. A medida que su espiritualidad crecía, sus habilidades como Invocadora del Trueno se expandían. Mejoradas mediante un modelo de precisión otorgado por fuerzas de otro mundo, estas habilidades se fusionaron con sus sentidos.
En ese momento, Dorothy actuó como un receptor, percibiendo las ondas electromagnéticas que fluían por el aire sobre Dorsa.

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Estás leyendo el capítulo 529 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.