Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 492 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Dentro del Palacio Real de Baruch, en el pintoresco jardín real” con el césped cubierto de hierba bajo sus pies”, Vania, vestida de blanco y espada en mano, retrocedió tambaleándose unos pasos. Con los ojos muy abiertos, se agarró la garganta, mirando al frente con alarma. Entre sus dedos, la sangre goteaba sobre la hierba, tiñéndola de rojo.
Instantes después, un tenue resplandor dorado se extendió por la mano que presionaba su herida, y los diez cortes superficiales en su cuello sanaron rápidamente hasta dejar de sangrar y desaparecer. Aun así, el asombro en los ojos de Vania no se desvaneció.
Según la información de Shadi, Vania sabía que Muhtar tenía la capacidad de amplificar y revertir cualquier herida que recibiera, pero necesitaba una orden verbal para activarla. El plan era que Vania, Dorothy y Shadi abrumaran a Muhtar con un ataque rápido para que nunca tuviera la oportunidad de pronunciar esa declaración. Vania también había estado vigilando atentamente todo lo que decía Muhtar. Si lo oía hacer una declaración de represalia, dejaría de atacar de inmediato.
Sin embargo, ni Shadi ni Vania habían previsto que el supuesto mandamiento de Muhtar se invocaría en forma de lenguaje espiritual. Estrictamente hablando, el lenguaje espiritual no era un idioma hablado; se trataba más bien de un intercambio vibracional entre espíritus, como si el alma actuara como órgano vocal.
Por lo general, el lenguaje espiritual era mucho más rápido que el habla convencional: el hablante podía completar una declaración en una fracción de segundo, más rápido que vocalizando palabras. Además, el lenguaje espiritual conllevaba un poderoso secreto: solo los no muertos y los Trascendentes del dominio del Silencio podían percibirlo o usarlo. La gente común y cualquiera que careciera del Silencio como espiritualidad principal o secundaria jamás lo notarían.
La información de Shadi incluía el conocimiento de que el “mandamiento” de Muhtar surtía efecto tras una declaración, pero nadie previó que pudiera transmitirse mediante el habla espiritual. Vania, atenta a la recitación verbal de Muhtar, estuvo a punto de caer en la trampa.
Al pronunciar su “mandamiento” en lenguaje espiritual, Muhtar se aseguró de que la mayoría no lo oyera y, sin saberlo, continuara su ataque. Tras herirlo, recibirían un contraataque diez veces más devastador. Incluso un pequeño corte podía ser mortal al magnificarse. Por ejemplo, Vania solo había rozado levemente el cuello de Muhtar, pero a cambio, su propia garganta casi se abrió de un tajo. Si Shadi, que podía oír el lenguaje espiritual, no la hubiera advertido en el último momento, y si Dorothy no hubiera usado el poder de la Marca de la Marioneta para ayudar a Vania a detenerse a tiempo, ya habría pagado con su vida.
“Hmph… veo que tiene buenos reflejos…”
Al ver a Vania curarse con rapidez, los ojos de Muhtar brillaron con una mirada sombría. Había abatido a incontables enemigos confiados con la combinación del habla espiritual y el mandamiento de represalia, pero en esta ocasión su truco había fracasado. Eso significaba que lidiar con estos dos a partir de ahora sería mucho más problemático.
Pero solo un poco problemático. Incluso contando con ese misterioso relámpago sobre sus cabezas, Muhtar estaba convencido de que no perdería contra ellos.
En ese instante, Muhtar tocó otros dos anillos en su mano, activando mecanismos ocultos en su interior. Cada anillo contenía un sigilo sellado y una reserva espiritual almacenada. En un instante, los efectos de esos sigilos se sumaron al poder de Muhtar.
Eran sigilos de alto nivel del Cáliz y la Sombra que potenciaban directamente su fuerza física. Al consumir una gran cantidad de su espiritualidad almacenada, Muhtar ahora poseía el físico y la velocidad de reacción de alguien en la segunda etapa del Cáliz y la segunda etapa de la Sombra.
Estos sigilos avanzados eran extremadamente potentes y requerían ingentes recursos: más de diez puntos de espiritualidad, una fortuna y contactos especializados para conseguirlos. Tales objetos estaban fuera del alcance de la mayoría de los Beyonders. Pero Muhtar, como miembro del rango Carmesí, poseía los recursos necesarios para lograrlo.
Fortalecido por esta doble mejora física, Muhtar sacó una cimitarra de debajo de su capa. Cimitarra en mano, se abalanzó directamente sobre Vania. Al mismo tiempo, anuló la anterior orden de “Prohibido abandonar el palacio” y, una vez más, usó el lenguaje espiritual para declarar una nueva.
“Mandamiento: Quienes me enfrenten en batalla, no podrán evadirme.”
Recorrió con la mirada a Vania y Shadi, incluyéndolas claramente a ambas en este nuevo mandamiento. Al oír el contenido, Shadi le gritó una advertencia a Vania.
¡Cuidado! Ahora no puedes hacerle daño ni evadirlo; ¡ambas cosas activan su mandato!
Ante las palabras de Shadi, Vania vaciló. Ya estaba esquivando el tajo de Muhtar por reflejo. Esquivar ese corte frontal desencadenó la nueva penalización. Al instante, la parte trasera de su hábito se rasgó, dejando una profunda marca de latigazo en su piel desnuda. Parecía como si un salvaje látigo le hubiera desgarrado la carne.
Aturdida por el golpe del mandamiento, Vania dejó escapar un grito de dolor. La repentina agonía la hizo tropezar, a punto de caer. Muhtar aprovechó la oportunidad y volvió a atacar. Justo antes de que pudiera asestar el golpe, un fragmento de hielo voló desde lejos, impactando la cimitarra de Muhtar con un agudo chasquido. La trayectoria del arma se desvió ligeramente, cortesía del disparo certero de Shadi desde corta distancia.
El ataque de Muhtar, interrumpido por Shadi, no alcanzó su objetivo. Mientras se preparaba para otro tajo, Vania se irguió, alzando su espada para parar el golpe.
Al principio, Vania creía que la prohibición de evadir se aplicaba solo a huir, no a esquivar. Pero su reciente intento de esquivar activó el látigo de represalia. Si Shadi no hubiera intervenido, probablemente habría muerto.
Al ver fracasar su segundo intento, Muhtar fulminó con la mirada. Atacó de nuevo, pero Vania, recordando las palabras de Shadi, no podía ni huir, ni esquivar, ni golpear a Muhtar, pues temía quebrantar un mandamiento. Su única opción era bloquear repetidamente. Con los sigilos avanzados acumulados, la velocidad y la fuerza física de Muhtar superaban las de la mayoría de los enemigos de Ceniza Blanca, incluida Vania. De no ser por su refinada técnica con la espada y su Perspicacia, no podría mantener la defensa en absoluto.
Shadi, por su parte, no estaba mucho mejor. Atrapado por dos mandamientos, no tenía forma de enfrentarse a Muhtar. Un ataque directo conllevaba el riesgo de una represalia. No podía huir en busca de ayuda ni entablar un combate cuerpo a cuerpo; carecía de la destreza marcial de Vania y de sigilos avanzados, más allá de unos pocos básicos similares a su Sigilo Devorador. Tales mejoras no le permitirían resistir mucho tiempo en combate cuerpo a cuerpo con Muhtar. Por lo tanto, su mejor estrategia era lanzar lanzas de hielo intermitentemente para desviar la hoja de Muhtar, dándole a Vania valiosos instantes para parar el ataque.
“¡Setut! Es más duro de lo que esperábamos; nuestro plan se ha ido al traste. ¿Y ahora qué hacemos?”
Shadi interrogó a Setut con urgencia en su interior. Habían comprendido las habilidades de Muhtar y urdieron un plan conjunto para emboscarlo, con el objetivo de abrumarlo para que no tuviera oportunidad de pronunciar sus mandamientos. Pero, inesperadamente, Muhtar ni siquiera necesitó hablar en voz alta; pudo pronunciarlos mediante el lenguaje espiritual, indetectable y veloz, imposible de interrumpir.
“Je… Tu plan original subestimó gravemente a un Creador” dijo Setut sarcásticamente dentro de Shadi.
“Ese viejo loco obviamente sabe usar conjuros espirituales. Normalmente hace alarde de verbalizar sus mandamientos precisamente para protegerse de movimientos como el tuyo. Ha desconfiado de ti desde el principio. ¿Pensaste que tu escasa información por sí sola podría derrotarlo? Eso fue de una ingenuidad total.”
“Tienes razón. Fuimos descuidados. Nunca esperé que Muhtar mantuviera este truco en secreto” admitió Shadi apresuradamente.
“Pero ahora no es momento de detenernos en eso; lo que importa es cómo tratamos con él. Setut, ¿tienes alguna solución?”
“No hay soluciones imposibles” respondió Setut. “Es como antes: necesito sincronizar tu alma para que puedas usar temporalmente una pequeña parte de mi poder de Creador. Pero esto requiere tiempo. Esperemos que la monja bailarina de espadas aguante hasta entonces… Nunca pensé que esa chica, que parecía un simple jarrón decorativo, pudiera luchar tan bien.
Shadi sintió cierto alivio al oír la respuesta de Setut. Dirigió la mirada con ansiedad hacia la feroz batalla que se libraba, esperando que Vania pudiera resistir hasta que los preparativos estuvieran completos.
Mientras tanto, Shadi no era el único ansioso.
En el lejano reino oculto dentro del Templo de las Runas de la Revelación, Dorothy permanecía sentada, observando ansiosamente la batalla distante con expresión preocupada.
En comparación con su primera entrada al templo, el espacio oculto se había transformado significativamente. Los textos flotantes habían desaparecido por completo, reemplazados por densos glifos con forma de rayo que cubrían todas las paredes. En el centro, el antiguo sigilo del Árbitro Celestial emanaba un extraño resplandor, con diminutos arcos de electricidad que danzaban continuamente sobre su superficie.
Desde que entró ayer en el reino oculto, Dorothy no había salido. Para combatir a Muhtar y a su secta, la Secta del Advenimiento del Salvador, que se habían afianzado en Yadith, Dorothy había activado un antiguo sistema de defensa de la ciudad integrado en el templo: una herencia de una capital de la Primera Dinastía de hace siete mil años. Descubrió este sistema a través de los propios registros informativos del templo y accedió a él mediante su herramienta de búsqueda interna.
Este sistema de defensa fue diseñado específicamente para los Trascendentes de la Senda de la Furia Rugiente. Su efecto era asombroso: podía utilizar la espiritualidad prealmacenada del templo para invocar nubes de tormenta en un radio superior a cincuenta kilómetros alrededor del mismo. Ampliaba el alcance efectivo del lanzador de rayos a toda esa radio y le otorgaba una vista aérea panorámica de toda la región.
Así, Dorothy, fortalecida por el sistema, obtuvo la capacidad de lanzar rayos en cualquier punto de Yadith y sus alrededores, sin consumir personalmente su propia espiritualidad. Las enormes reservas de espiritualidad del templo eran tan abundantes que podrían sostener una guerra entera.
En otras palabras, este sistema defensivo era un dispositivo de apoyo de alto nivel diseñado específicamente para los Trascendentes de la Senda de la Furia Rugiente. Cuanto más poderoso fuera el Elementalista del Trueno que lo empuñara, mayor sería su potencial. Desafortunadamente, Dorothy seguía en el rango de Ceniza Blanca, lo que limitaba el potencial máximo del rayo que podía lanzar. Podía lanzar rayos por toda la ciudad, pero su poder seguía estando limitado al rango de Ceniza Blanca, lo que explica por qué su anterior ataque de rayo no logró matar a Muhtar de inmediato.
Inicialmente, Dorothy creía que la victoria estaba garantizada con este poderoso sistema: rayos ilimitados en un radio de cincuenta kilómetros y una vista aérea de todo el campo de batalla. Incluso contra un Beyonder de rango Carmesí, se sentía segura de triunfar. Sin embargo, ahora, las habilidades de Muhtar como Beyonder de rango Carmesí de la Senda Ascética resultaban ser más problemáticas de lo que Dorothy jamás hubiera imaginado.
Según la información recibida de Shadi, Muhtar pertenecía a una senda de los Más Allá llamada la Senda del Santo Padre dentro de la Iglesia de la Radiación, también conocida como la Senda Ascética fuera de la Iglesia. Era una rama de la Senda de la Linterna, con la Linterna como espiritualidad principal y el Silencio como auxiliar. El rango de Muhtar, Carmesí, se denominaba “Ejecutor de los Mandamientos”.
Los Ascetas Trascendentes fortalecían sus mentes mediante la rigurosa observancia de los mandamientos, lo que les permitía imponer restricciones especiales a sí mismos, a sus aliados y a sus enemigos. En el rango de Tierra Negra, los Ascetas Trascendentes utilizaban los mandamientos principalmente para fortalecer su propia fuerza de voluntad y resistir influencias externas. En el rango de Ceniza Blanca, extendían los mandamientos a los aliados dispuestos, y en el rango Carmesí, podían imponerlos directamente a sus enemigos, obligándolos a soportar severas restricciones.
A Dorothy le pareció repugnante esta habilidad la primera vez que la oyó, pero la situación actual superaba incluso sus peores expectativas.
Puede imponer mandamientos a otros y obtener un reflejo de daño diez veces mayor. Peor aún, los oponentes deben enfrentarlo directamente: sin posibilidad de huir ni esquivar. Además, su habilidad pasiva le permite resistir enormes cantidades de daño, por lo que atacar puntos vitales es inútil. Los asesinatos son ineficaces. No se le puede interrumpir mientras usa sus habilidades.
“Reflejo multiplicado por diez, burlas forzadas, ataques inevitables, una cantidad extrema de PV, inmunidad a los golpes críticos, invulnerabilidad a los movimientos letales instantáneos, lanzamiento de habilidades imparable…
“Si un jefe así apareciera en un juego, los jugadores lo abandonarían de la frustración. ¡Esto es, literalmente, un desastre andante en cuanto al diseño de juegos!”
Observando la batalla a lo lejos en los jardines reales, Dorothy lamentó en silencio. Ahora que comprendía los efectos del mandamiento de Muhtar, no tenía ni idea de cómo enfrentarlo. No estaba segura de si el reflejo de daño de Muhtar afectaría sus propios ataques; si intentaba derribar a Muhtar con un rayo, ¿se mataría accidentalmente debido al reflejo?
“No, estos mandamientos son demasiado oscuros” pensó Dorothy con ansiedad.
“Desconocemos su alcance exacto, su fuerza y el número máximo de mandamientos que puede imponer simultáneamente. Combatirlo sin información clara es simplemente imposible. Antes de poder encontrar la manera de contrarrestar sus mandamientos, debemos comprender exactamente cómo funcionan.”
Tras tomar la decisión, Dorothy abandonó la arriesgada idea de atacar directamente a Muhtar. En su lugar, decidió probar y verificar la mecánica de los mandamientos de Muhtar, utilizando sus habilidades del Sendero del Hilo Espiritual.
Desvió su mirada hacia otro punto del palacio, concentrándose en la caótica batalla que se libraba. Valiéndose de la vista panorámica que le proporcionaba el sistema de defensa de la ciudad, Dorothy comenzó a extender sus invisibles hilos espirituales, controlando los numerosos cadáveres esparcidos por el campo de batalla y obligándolos a tomar las armas que habían empuñado en vida.

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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 492
Estás leyendo el capítulo 492 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.