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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 428 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
En un remoto tramo del Mar de la Conquista, lejos de las principales rutas marítimas, se encontraba la isla principal del archipiélago del Árbol de Verano. El archipiélago constaba de más de una docena de islas, dispersas muy cerca unas de otras en el mar. Entre ellas, la isla principal era inmensa: casi la mitad del tamaño de un distrito de Pritt. Dentro de sus densos bosques, ocultas del mar abierto, se encontraban antiguas poblaciones habitadas por los ancianos conocidos como el Árbol del Verano. La vista más impresionante de la isla era el colosal árbol que se alzaba a más de cien metros de altura. Comparado con la baja copa de los árboles, destacaba como una grulla entre gallinas, tan imponente que incluso de día eclipsaba el faro de la isla. Bajo este gran árbol se encontraba el asentamiento más grande de la isla principal. Este pueblo escondido, enclavado en el espeso bosque, estaba surcado por caminos irregulares empedrados. A lo largo de los senderos se alineaban casas sencillas, en su mayoría de madera, de dos o tres pisos, con enredaderas trepando por sus muros. Algunas eran construcciones bajas de piedra, hechas con bloques toscamente labrados, cuyas paredes cubiertas de musgo les daban un aspecto envejecido. Modestas tallas de madera, principalmente representaciones abstractas de mujeres de figura rolliza, se alzaban junto a los caminos. Muchos pilares de las casas estaban grabados con imágenes de árboles frondosos. Todo el pueblo desprendía un encanto natural y armonioso. De no ser por la tensa atmósfera que se respiraba, bien podría haber parecido un paraíso de paz. En los caminos de piedra, la maleza crecía entre las grietas de los ladrillos. La gente, vestida con sencillas túnicas tradicionales, iba y venía; algunos llevaban fruta, otros cestas de pescado. La preocupación se reflejaba claramente en sus ojos. Aquí y allá, pequeños grupos se reunían para comentar las últimas noticias en susurros ansiosos. Algunos se detenían ante las tallas de madera de mujeres y se arrodillaban para rezar, con expresiones inquietas pero devotas. En un gran edificio del pueblo, un grupo de jóvenes se reunió alrededor de una hoguera para cenar. Su mesa rebosaba de comida: pescado a la parrilla, fruta, carne asada e incluso extrañas masas y licor. La mayoría de estos jóvenes eran los mismos guerreros que habían participado en el secuestro de los barcos de la Iglesia. Bajo el liderazgo de Bahoda, bebieron y comieron con avidez. Aunque entre los vencedores abundaban las risas y las conversaciones, subyacía una tensión latente. Cada sonrisa ocultaba una sombra de inquietud. Sin embargo, nadie rompió el ambiente festivo expresando sus dudas. Por fin, el sol se ocultó tras el horizonte lejano y el crepúsculo dio paso a la noche en la isla. El festín se prolongó un rato más, hasta que llegó a su fin. Al concluir la fiesta, un hombre que había estado bebiendo en silencio toda la velada se volvió hacia Bahoda con el ceño fruncido y preguntó. “Bahoda… ¿crees que la Iglesia de la Radiación realmente aceptará nuestras condiciones? ¿Respetarán de verdad nuestra fe?” La pregunta provocó un repentino silencio en la sala. Todas las miradas se dirigieron a Bahoda. Él hizo una pausa, luego respondió en voz baja. “No lo sé… No puedo asegurar cómo reaccionará Radiante. Pero lo que sí sé es que Árbol de Verano no puede vivir sin Abundance. Hemos sido bendecidos por la diosa durante mil años; ella está entretejida en nuestro ser.” “Esta acción nuestra… es un intento desesperado por aferrarnos a un atisbo de esperanza. Pero en cuanto al resultado… les sugiero que se preparen.” Dicho esto, Bahoda abandonó la reunión y los guerreros restantes comenzaron a dispersarse lentamente. Tras el banquete, los guerreros regresaron a casa uno a uno. Agotados tras días de tensión y escolta, la mayoría se desplomaron en la cama sin decir palabra, quedándose dormidos enseguida. Y justo cuando caían en un profundo sueño, una fuerza mística oculta comenzó a despertar, llegando hasta ellos desde el otro lado del mar. Entre los guerreros dormidos, tres abrieron de repente los ojos. Se levantaron de sus camas, caminaron lentamente hasta la ventana y miraron fijamente hacia la calle, con la mirada perdida. “¡Por fin… todos están dormidos! Es hora de que tome prestados estos cuerpos por un tiempo…” Lejos de allí, en tierra firme, en una habitación de hotel en la ciudad de Telva, Dorothy susurró para sí misma, aún vestida con su camisón. Usando la Marca de Marioneta implantada en los tres guerreros durante la curación de Vania, los activó a distancia; ahora estaban bajo su control absoluto. Con sus tres marionetas vivientes bajo su control absoluto, Dorothy las puso inmediatamente a trabajar. Salieron de sus hogares y comenzaron a patrullar el pueblo bajo el gran árbol, realizando labores de reconocimiento. Con Vania aún prisionera, Dorothy no tenía otra forma de obtener información. Estas marionetas eran ahora su único medio para ejecutar su plan de rescate. Aunque estaba segura de que la Iglesia también organizaría un operativo de rescate, Dorothy no estaba dispuesta a depositar todas sus esperanzas en ellos. Pasara lo que pasara, su máxima prioridad era la seguridad de Vania. Ese era el objetivo principal de Dorothy: asegurar la supervivencia de Vania ante aquella terrible experiencia. Si fuera posible, también intentaría proteger a los demás peregrinos. En el fondo, Dorothy simpatizaba con los isleños que luchaban por la libertad religiosa. Incluso había considerado ayudarlos, para evitarles la inevitable ira de la Iglesia. Pero cuanto más lo pensaba, menos solución veía. La brecha ideológica era demasiado profunda. No sabía cómo superarla. En resumen, Dorothy quería salvar tantas vidas como fuera posible. Pero con sus capacidades actuales, no podía influir en algo de tal magnitud. Garantizar la seguridad de Vania sería lo mínimo indispensable. Así, al amparo de la noche, las tres marionetas de Dorothy recorrían las calles de la Isla del Árbol de Verano. Exploraban diversas zonas, recabando información y localizando el paradero de los peregrinos y de Vania. La conclusión, lamentablemente, no fue buena. A partir de la información recopilada desde diferentes perspectivas, Dorothy pudo determinar que todos los peregrinos de los tres barcos ya habían desembarcado. Los habían dividido en grupos y encarcelado en distintos lugares de la isla, dispersos deliberadamente para que la Iglesia no pudiera rescatarlos a todos de una sola vez. Los isleños habían dejado una amplia guardia apostada en cada lugar. Si tan solo uno de los sitios fuera atacado para un rescate, los rehenes en los demás probablemente serían ejecutados. En esta situación, incluso si la Iglesia intentara un rescate, sería casi imposible salvar a todos a la vez. Un asalto forzado casi con seguridad provocaría numerosas bajas. Actualmente, Vania se encontraba retenida en una pequeña cabaña junto a un lago en el centro de la isla. El lugar estaba muy bien escondido y fuertemente custodiado. Si la Iglesia lanzara un rescate forzoso, el riesgo de que Vania fuera ejecutada sería extremadamente alto. Esa cabaña, rodeada completamente de agua y accesible solo en barco, estaba siendo vigilada por un número desconocido de elementalistas de agua. El enemigo contaba con una importante ventaja territorial. Vania, en ese momento, no tenía ningún arma a mano. Dorothy había considerado potenciarla a distancia para intentar escapar, pero el riesgo era enorme. En el pasado, Vania solo había podido luchar contra las fuerzas de rango Ceniza Blanca gracias al poder del Sello del Festín. Pero el Sello del Festín de Dorothy ya se había agotado, y sin espada, Vania no podía utilizar su habilidad con la espada correctamente. Escapar de un lugar tan fuertemente custodiado y rodeado de agua, bajo la atenta mirada de un grupo de Elementalistas de Agua, sería extraordinariamente difícil. “Esto es grave… Con la forma en que estos nativos lo han organizado todo, no solo correrán peligro los demás peregrinos; incluso Vania podría no sobrevivir. Si la Iglesia intenta un rescate, quizá solo puedan salvar a unas pocas personas…” Tras finalizar su reconocimiento preliminar, Dorothy frunció el ceño ligeramente, frustrada. Tal como estaban las cosas, con su cuerpo principal incapaz de llegar a la isla, sus posibilidades de rescatar a Vania sana y salva eran mínimas. Desconocía la situación exacta de la Iglesia, pero, a juzgar por las circunstancias, a menos que desplegaran a un poderoso Beyonder de rango Carmesí, les resultaría muy difícil rescatar a todos. Sin embargo, la mayoría de los Beyonders de rango Carmesí estaban estacionados en las grandes ciudades para disuadir a los cultos poderosos, por lo que las probabilidades de que enviaran a uno personalmente eran extremadamente bajas. Ante la situación, Dorothy frunció el ceño. Por lo que había averiguado hasta entonces, Vania corría un gran peligro y las probabilidades de un rescate directo eran escasas. Desconocía los planes de la Iglesia y se negaba a depositar sus esperanzas en algo que no podía controlar. “Parece que tendré que investigar más a fondo. Quizás pueda descubrir alguna otra pista útil…” Con eso en mente, Dorothy ordenó a sus marionetas que continuaran recorriendo el pueblo de Árbol de Verano, buscando cualquier cosa útil. Como el pueblo se construyó bajo el enorme árbol que coronaba la isla, Dorothy hizo que una de sus marionetas se dirigiera hacia él. Tras evitar cuidadosamente ser vista por los lugareños, la marioneta de Dorothy finalmente llegó al pie del imponente árbol. Allí, Dorothy descubrió algo inesperado: un enorme templo al aire libre bajo el gran árbol; ¡era el principal lugar de culto de la isla! Al pie del árbol se extendía una amplia plaza, rodeada por altos pilares de madera tallados con intrincados diseños, como grandes columnas a las que les faltaban los tejados. En el centro de la plaza ardía una enorme hoguera, y braseros por todas partes iluminaban el lugar con intensidad. Al pie del árbol gigante se alzaba una imponente estatua de madera de una diosa, como si hubiera surgido de la tierra. La estatua representaba una figura femenina rolliza con el rostro borroso, que sostenía algo en sus brazos. En cada una de las cuatro esquinas de la plaza se alzaba un altar. La escena dejó atónita a Dorothy por un instante. Rápidamente acercó la marioneta para observar. A través de su visión, pudo ver a muchos isleños que iban y venían por la plaza. Aunque era de noche, varios de ellos se arrodillaban devotamente ante la estatua de la diosa en oración. El perímetro del templo también estaba fuertemente custodiado. Dorothy hizo que su marioneta entrara con cuidado en el recinto del templo y comenzara una inspección más detallada. Examinó los motivos de enredaderas en las columnas y luego observó con atención la estatua de la diosa, formada de manera natural. Cuanto más veía, más fuerte se hacía la sensación de familiaridad. Tenía la sensación de haber visto algo así antes. “Qué extraño… ¿He visto algo así antes? ¿He estudiado alguna vez la fe que se practica aquí en la Isla del Árbol de Verano?” Mientras reflexionaba, Dorothy guio a la marioneta hacia los cuatro altares de las esquinas del templo para que los examinara. Observó que los cuatro altares tenían estructuras similares, pero diferían en detalles. Cada uno consistía en un grueso pedestal de madera, cuya base estaba tallada con finos diseños. La parte superior de cada columna lucía un relieve con cuatro figuras distintas: un marinero con el torso desnudo, los pies sobre las olas del mar, mirando a lo lejos; un anciano con un bastón de madera, removiendo un caldero; un cazador con arco y flecha, ataviado con pieles de animales; y una grácil bailarina, de movimientos ligeros. El altar con la figura del marinero tenía varias ofrendas: pescado fresco y grande, y una palangana llena de agua cristalina. Extrañamente, el agua formaba un pequeño remolino sin que ninguna fuerza externa actuara sobre ella. Flores brillantes florecían cerca, y varios jóvenes se arrodillaban ante él en señal de adoración. Los otros tres altares, sin embargo, estaban desiertos: sin ofrendas, sin fieles. Aunque habían brotado capullos a su alrededor, ninguno había florecido. Comparados con la estatua de la diosa y el altar del marinero, los otros tres parecían desolados y abandonados. Cuando Dorothy observó detenidamente las cuatro figuras, comprendió de inmediato de dónde provenía su sensación de familiaridad. Ya había visto esas imágenes antes, en los textos místicos transmitidos por la maestra de Adèle, Darlene. Entre la colección de pergaminos de Darlene y en sus numerosas notas manuscritas, Dorothy había vislumbrado una vez la fe del Archipiélago del Árbol de Verano: ¡el culto a la Diosa de la Abundancia! Un sistema de creencias que se sospecha que tiene su origen en la era anterior al Nacimiento del panteón del Cáliz. “Así que eso es todo… Estos isleños, al igual que la maestra de Adèle, son vestigios modernos de la fe de la Abundancia. No es de extrañar que este templo al aire libre me resultara tan familiar…” En su habitación de hotel, Dorothy murmuró pensativa mientras se frotaba la barbilla. La distribución general del templo, el diseño de la estatua de la diosa, los motivos decorativos, los cuatro altares… Dorothy ya había visto descripciones de todo ello en las notas de Darlene. Darlene había nacido en una remota región montañosa en los confines del continente, y al igual que la Isla del Árbol de Verano, su tierra natal conservaba vestigios de la fe de la Abundancia. Había estudiado profundamente sus propias creencias y tomado extensas notas sobre la fe de la Abundancia, incluyendo descripciones detalladas de la arquitectura de los templos, el estilo estético e incluso los rituales cotidianos. Dorothy había vislumbrado este sistema de creencias a través de los escritos de Darlene; ahora, finalmente lo veía con sus propios ojos. Darlena escribió una vez que la fe de la Abundancia venera la armonía entre los humanos y la naturaleza… Realmente se percibe esa sensación en las calles de la Isla del Árbol de Verano. Nunca esperé que estos isleños veneraran a la Diosa de la Abundancia. En cierto modo, eso también explica de dónde provienen sus poderes de Trascendentes del Camino de las Mareas… Mientras observaba la lejana escena del templo, una claridad floreció en el corazón de Dorothy. Confirmar que el objeto de culto de los isleños era, en efecto, la Diosa de la Abundancia, despertó en ella una nueva idea. “Quizás… valga la pena intentarlo. Es un poco arriesgado para Vania, claro, pero aun así es mejor que quedarse allí sentada sin poder moverse como rehén.” Dorothy reflexionó sobre la idea, luego, tras pasearse pensativa por su habitación un instante más, abrió su caja mágica y sacó el Diario Literario Marítimo. Lo abrió por una página en particular, se detuvo a considerar sus ideas, luego tomó su pluma y comenzó a escribir. … Distrito Este de Tivian, Teatro de la Ascension. En la noche de Tivian, la gran función del teatro transcurría con la misma intensidad de siempre. Los vítores y aplausos resonaban en la sala. Como cada noche, fue una velada de insomnio repleta de esplendor. Entre bastidores, dentro de un camerino privado y lujoso, Adèle estaba sentada frente a un espejo con un brillante vestido de baile rojo, aplicándose cuidadosamente el maquillaje. De repente, como si presintiera algo, arqueó una ceja. Dejó de maquillarse los ojos, miró su seductor reflejo en el espejo y sonrió dulcemente. “Je… ¡Tanto tiempo de viaje y por fin se acuerda de escribirme!” “Pero conociéndola… no será un saludo, sino otro incidente místico problemático, sin duda…” Aún con una leve sonrisa, Adèle metió la mano debajo de su tocador y sacó una revista. Al abrirla por una página en concreto, encontró una línea de texto que empezaba a aparecer. Tras leer el nuevo mensaje, Adèle se tocó la barbilla con interés y susurró divertida. “Una pregunta sobre la fe y los rituales de la tierra natal de mi maestra… Je, ¿en qué lío se ha metido nuestra pequeña detective esta vez?”
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 428

Estás leyendo el capítulo 428 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.