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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 424 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Bajo el manto oscuro de la noche, el vasto mar se extendía hasta el infinito. Tres barcos de peregrinos, recién salidos de la densa niebla, continuaban navegando plácidamente sobre el mar en calma y sin bruma. La flota de la Iglesia que debía escoltarlos no se veía por ninguna parte, dejando a estos tres barcos completamente vulnerables: presa fácil para cualquiera con malas intenciones. En la cubierta de un barco de pasajeros, varios marineros yacían inmóviles, empapados en agua de mar, al igual que la cubierta. Aunque inconscientes, el leve movimiento de sus pechos indicaba que aún estaban vivos. Detrás de ellos, algunos miembros de la tripulación, temblando, estaban arrodillados en el suelo, con las manos en alto en señal de rendición. Entre los marineros caídos se encontraba un hombre de unos treinta años, sin camisa, vestido únicamente con pantalones de cuero, con los pies descalzos firmemente plantados en la cubierta. Su cabello negro estaba revuelto y su barbilla áspera por la barba incipiente. Observaba la escena con frialdad, en silencio e impasible. De repente, el agua junto al barco se agitó cuando otra figura surgió de las profundidades, aterrizando con la gracia de un pez en la cubierta. Se trataba de un joven vestido también solo con pantalones. Al aterrizar, se irguió y se dirigió de inmediato a su compañero. “Bahoda, los otros dos barcos están ahora bajo nuestro control. Todos los peregrinos del Radiante están a salvo.” Hablando en un idioma desconocido para la tripulación cercana, el joven informó al hombre mayor, de cabello desaliñado, Bahoda, quien asintió con calma en respuesta. “Buen trabajo, Sukai. ¿Encontrasteis alguna resistencia significativa? ¿Hubo heridos en nuestras filas? ¿Y bajas entre el enemigo?” “La resistencia fue mínima; no había guerreros poderosos a bordo de sus naves. Los derrotamos sin mucho esfuerzo. Ninguno de nuestros guerreros resultó herido, pero sufrieron bastantes lesiones; estaban completamente indefensos.” Sukai respondió con un dejo de orgullo en la voz. Satisfecho con el informe, Bahoda asintió levemente antes de continuar. “Muy bien. Ahora, que la tripulación cambie el rumbo de las naves y regrese de inmediato. Debemos abandonar esta zona rápidamente antes de que Radiante se dé cuenta de lo que ha sucedido.” “Entendido. Informaré a los demás ahora.” Sukai se acercó a la barandilla de la cubierta, preparándose para saltar de nuevo al mar cuando Bahoda lo llamó. “Esperen. A quienes estén gravemente heridos, cúrenles las heridas para evitar que mueran innecesariamente.” “¿Curar sus heridas? Bahoda, son gente de la Radiación, son nuestros enemigos. Ya hemos sido generosos al no hacerles daño nada más abordarlos. ¿Y ahora también tenemos que curarlos?” Sukai extendió los brazos con incredulidad. Bahoda respondió con firmeza: “En efecto, son enemigos, pero ahora mismo nos son más útiles vivos que muertos. Lo mejor es evitar bajas por el momento; cada prisionero vivo nos da una ventaja en la negociación”. Tras escuchar los argumentos de Bahoda, Sukai hizo una breve pausa y decidió no seguir discutiendo. Con un simple asentimiento, se dio la vuelta y se sumergió de nuevo en el mar. Después de que Sukai se marchara, Bahoda dirigió su mirada hacia los temblorosos miembros de la tripulación y se dirigió a ellos en ivengardiano. “Muy bien, todos, regresen a sus puestos y cumplan con sus deberes. Vamos a cambiar de rumbo.” ... La inmensidad del océano ejercía un atractivo infinito, sirviendo de escenario para innumerables aventuras. Su vastedad y misterio siempre habían atraído a los exploradores, pero muchos secretos permanecían sin descubrir, incluso en las aguas relativamente familiares del Mar de la Conquista. Dentro del Mar de la Conquista se extendía una franja de océano alejada de las rutas principales, famosa por sus aguas traicioneras y su niebla constante. En lo profundo de esta región, a menudo una pesadilla para los barcos perdidos, se encontraba una zona aislada y poco visitada. En medio de la suave bruma nocturna de esta región emergió el vago contorno de una isla. En esta misteriosa isla se alzaba un árbol enorme, que se elevaba hacia el cielo. Bajo sus ramas titilaban pequeñas llamas que disipaban la oscuridad circundante, iluminando una figura alta: una escultura de madera con forma humana. Más que una talla, parecía haber surgido de forma natural, formada por las gruesas raíces entrelazadas del enorme árbol que emergía del suelo. Estas raíces se moldearon hasta dar forma a la figura de una mujer con los brazos extendidos. Aunque tallada en madera, la figura poseía un realismo vívido; su postura, llena de vitalidad, expresaba armonía y belleza natural. Ante aquella escultura natural ardía una gran hoguera. Junto a ella, sentado, había un anciano de unos cincuenta años, vestido con una sencilla túnica tosca atada con una cuerda de cáñamo. Profundas arrugas surcaban su rostro, y su cabello blanco estaba seco y desaliñado. Sentado con las piernas cruzadas, contemplaba en silencio el fuego, con expresión profundamente preocupada. El anciano estaba sentado al borde de la hoguera, esperando en silencio. A su alrededor había varios hombres y mujeres vestidos de forma similar con toscas túnicas. La mayoría mostraba la misma expresión de preocupación, mirando las llamas como él. Solo uno de ellos” un hombre delgado, de unos veinte años, sentado junto al anciano” parecía diferente. Sus ojos no estaban fijos en el fuego, sino en el propio anciano. “Señor Anman, por favor, no se preocupe demasiado. Bahoda es inteligente, capaz y extraordinariamente talentoso. Es nuestro mejor guerrero; sin duda, se encargará de todo correctamente.” El hombre demacrado intentó consolar al anciano, y tras un momento de silencio, el anciano se volvió hacia él con un suave suspiro. “Conozco bien la fuerza de Bahoda, Obiye… Si fuera cualquier otra misión, no tendría ninguna preocupación. Pero esta vez es diferente: está actuando directamente contra Radiante, enfrentándose a esos fanáticos cara a cara. Radiante es demasiado poderosa para que podamos oponernos a ella directamente… Esta misión es increíblemente peligrosa. ¿Cómo no iba a estar preocupado? “Pero en verdad, Lord Anman, Radiante podrá ser poderosa, pero su influencia no llega a todos los rincones. Según mi información, esa flota suya es principalmente una fachada; ninguno de sus cazas puede rivalizar con Bahoda. Él será más que suficiente para acabar con ellos.” Obiye se ofreció con seguridad. Sin embargo, a pesar de sus palabras, la preocupación en los ojos de Anman no desapareció. “La información sigue siendo solo información. Nadie puede afirmar con certeza cuál es la situación real. Si nuestros datos de inteligencia son erróneos, las consecuencias podrían ser desastrosas. De no ser por la crisis sin precedentes a la que nos enfrentamos, jamás habría aceptado algo tan extremo.” La voz de Anman era grave. Obiye continuó con un tono más firme. “No te preocupes. El mar es dominio de Bahoda. Incluso si la información es errónea y no puede derrotar a la gente de Radiante, la retirada no será un problema.” De nuevo palabras tranquilizadoras, pero solo consiguieron que Anman suspirara una vez más. “Suspiro… ¿Quién iba a pensar que las cosas llegarían a esto? Ninguno de nosotros imaginó jamás que algún día recurriríamos a medidas tan drásticas.” No había otra opción... Si queremos proteger la Isla del Árbol del Verano de esos fanáticos de la Radiación” para preservar nuestras tradiciones y la fe de nuestra diosa”, entonces este es el único camino que nos queda. Tenemos que obligar a la Radiación a que nos tome en serio, a que se sienten a escuchar de verdad. De lo contrario, siempre mantendrán esa actitud arrogante e incuestionable. Las palabras de Obiye calaron hondo. Justo cuando Anman iba a responder, un alboroto resonó a lo lejos. Un joven con una sencilla túnica de cáñamo corrió hacia ellos, jadeando. Tras recuperar el aliento, se dirigió rápidamente al grupo. “¡Uf… uf… Honorable Sacerdote! ¡Noticias de Bahoda! ¡Su misión ha sido un éxito! ¡Han tomado el control total de los peregrinos de la Radiación y ya están de regreso!” ¿Qué? ¡¿De verdad lo consiguieron?! Anman se levantó de golpe, atónito. A su alrededor, los demás prorrumpieron en murmullos de excitación, y sus preocupaciones anteriores se desvanecieron rápidamente. “¡Esto es maravilloso, Lord Anman! ¡Bahoda y los demás lo lograron! ¡Finalmente tenemos algo que podemos usar para negociar con la Iglesia de la Radiación !” Obiye habló alegremente a su lado. Anman permaneció en silencio un instante, luego se volvió inmediatamente hacia el joven mensajero. “Informen a Fesa en tierra firme. Díganle que entregue la carta preparada; envíenla a la Iglesia de la Radiación y expongan claramente nuestra intención. ¡Hagan saber nuestras demandas!” ¡Sí, entendido! El joven se dio la vuelta y echó a correr. Viéndolo desaparecer en la oscuridad, Anman exhaló profundamente y se volvió hacia el imponente árbol que tenía detrás, hacia la estatua de madera de aspecto femenino que crecía naturalmente bajo sus ramas. Alzando la vista hacia el rostro amable y sin tallar de la figura, murmuró. “Pensar… que al final todo llegaría a esto…” “Madre de la Abundancia, por favor, perdona nuestros pecados. Por favor, cuida del Árbol del Verano…” Y allí, ante el árbol con forma de diosa, Anman ofreció su plegaria con solemne reverencia. … Costa norte del Mar de la Conquista” Ciudad capital de Ivengard, Pelan. Había caído la noche sobre Pelan, y la ciudad dormía en paz. En el Distrito de la Catedral, una tenue luz brillaba constantemente en el interior de la Catedral de la Purificación. Dentro de la gran catedral, el arzobispo Antonio se encontraba frente a una imponente vidriera, con las manos entrelazadas a la espalda y vestido con una sencilla túnica de seda. Tenía canas en las sienes y una complexión algo robusta. Su expresión era solemne. Ante él se encontraba un joven sacerdote que, con respeto, le presentaba un informe. “¿Dijiste que… la flota de peregrinos de este año que se dirigía al valle de Laichel fue atacada? ¿Y que ahora todos los peregrinos están desaparecidos?” La voz de Antonio denotaba un dejo de incredulidad. El sacerdote asintió y continuó con su informe. Sí. Según una transmisión de la Tercera Flota de Escolta de los Caballeros del Sacramento, durante su misión fueron hostigados por una densa niebla. Fueron atacados por varios Beyonders, algunos de los cuales se sospecha que eran Cantores del Océano. Si bien las naves y la tripulación de la flota no sufrieron daños importantes, las tres naves de pasajeros que transportaban a 851 peregrinos se perdieron en la niebla generada por fuerzas místicas. Se perdió todo contacto. La voz del sacerdote se mantuvo firme, pero mientras hablaba, Antonio cayó en un profundo silencio. Un leve brillo cruzó sus pequeños ojos. Tras reprimir cierta agitación interior, finalmente habló con voz tranquila. “La Tercera Flota de Escolta… Justo el día anterior, alguien me juró a la cara lo importante que era detener a cuatro diáconos de alto rango para investigar una supuesta herejía, e insistió en que eso era solo un 'asunto menor'. Hmph… Me pregunto si esta situación actual todavía les parece un 'asunto menor'.” “De arriba a abajo, desde el rango Carmesí hasta el rango Tierra Negra, nuestro Tribunal no es más que un grupo de inútiles.” Antonio sonrió con desdén, su tono rezumaba desprecio por el Tribunal de estructura vertical. El sacerdote que tenía delante se sobresaltó visiblemente. “Ehm… Su Alteza, tal vez debería tener más cuidado con sus palabras. Si la persona equivocada le oye decir tales cosas…” “¿Y qué si lo hacen?” espetó Antonio. “Esos lunáticos del Tribunal ya han sembrado el caos con sus detenciones indiscriminadas. Los de fuera los llaman locos y neuróticos, y creo que incluso llamarlos locos es darles demasiado crédito.” Su desdén directo hizo sudar al sacerdote, incómodo y sudoroso. Antonio, tras desahogar su frustración, volvió a centrar la conversación en el incidente en cuestión. “Una flota de peregrinos fue atacada… Algo así no ocurría desde hace años. Y esta vez, no se trata solo de un barco: tres naves desaparecieron, más de 800 personas están desaparecidas. La gravedad del incidente es enorme. ¿Quién se atrevería a semejante atrevimiento? No me digan que son esos cultistas de la serpiente otra vez…” Murmuró con voz sombría. Por la descripción, su primera sospecha fue la Iglesia Abisal. Como arzobispo de Ivengard, Antonio tenía tratos frecuentes con ellos. En ese preciso instante, las puertas de la catedral se abrieron de golpe. Otro sacerdote entró apresuradamente, visiblemente nervioso. “¡Su Gracia Antonio! ¡Hay un asunto urgente!” “¿Y ahora qué?” Antonio frunció el ceño. El sacerdote se apresuró a responder. “Acaba de llegar un telegrama a la oficina de comunicaciones… ¡que dice ser de la Isla del Árbol de Verano!” “¿La isla del árbol de verano?” La expresión de Antonio se tensó ligeramente. Algo en el nombre, sin duda, le había traído un recuerdo. Su mirada se volvió más severa. “¿Qué dice el telegrama?” “Dice… que los guerreros de la Isla del Árbol del Verano han ‘invitado’ a los peregrinos de la Radiación a visitar su isla. Si queremos que se marchen sanos y salvos, debemos cancelar inmediatamente la operación militar planeada contra el archipiélago del Árbol del Verano y prometer públicamente no volver a hacer proselitismo allí jamás, no obligar nunca más a los habitantes de la isla a abandonar sus creencias.” “Declaran que los habitantes del Archipiélago del Árbol del Verano continuarán manteniendo las tradiciones que han seguido durante mil años. Adorarán por siempre a la Madre de la Abundancia, la Diosa de la Nutrición y la Cosecha. No aceptarán ninguna otra fe.” El sacerdote recitó el mensaje en voz alta. Antonio volvió a guardar silencio. Solo después de una larga pausa murmuró lentamente: “Archipiélago del Árbol de Verano… Así que son ellos. Nunca me lo esperé… ¿De verdad los han llevado hasta este punto?”.
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Estás leyendo el capítulo 424 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.