Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 363 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Tivian Sur, en las afueras de la Plaza del Obispo.
En el callejón entre los números 11 y 12 de la Calle Tejido Azu, Gregor, ahora con una apariencia distinta, se encuentra en el callejón desierto. Tras oír la voz que resonó en su mente, queda momentáneamente atónito y luego responde incrédulo a la palabra “Detective” que piensa.
“Señor detective… Según lo que acaba de decir, ¿están el duque Barrett y la princesa Isabella bajo la amenaza del Nido de las Ocho Agujas? ¿Han sido reemplazados sus guardaespaldas por el Nido de las Ocho Agujas? ¿Están planeando asesinar a la familia real?”
Gregor se queda atónito ante la idea. Reemplazar a los guardaespaldas de la familia real requeriría un nivel de influencia inimaginable. Que esta gente tenga un topo de tan alto rango en la Oficina de la Serenidad ya es bastante malo, pero ¿ahora también se han infiltrado en el personal de seguridad real? ¿Hasta dónde llega su infiltración?
“Correcto. Estas arañas planeaban originalmente crear caos en la plaza y aprovechar la oportunidad para asesinar a la realeza. Las personas que tenían escondidas en la plaza ya han sido neutralizadas, por lo que los ciudadanos están a salvo. Sin embargo, los asesinos restantes necesitan tu ayuda para ser eliminados por completo.”
En la mente de Gregor, la voz del detective responde. Gregor traga saliva y luego continúa respondiendo mentalmente.
“De acuerdo… Ya que se trata de lidiar con estos tipos, iré. Pero, señor detective, usted me dijo que me disfrazara de herido. No sé cómo hacerlo… ¿Tengo que cortarme un par de veces?”
Gregor habla con nerviosismo, y pronto el detective responde a sus inquietudes.
“No tienes que hacerlo tú solo. Ya he llamado a alguien para que te ayude. Está aquí ahora mismo, justo detrás de ti.”
“¿Detrás de mí?”
Al oír esto, Gregor se sobresalta. Rápidamente se da la vuelta y mira hacia atrás. Allí, a la entrada del callejón, ve la figura de una mujer: una monja vestida con un hábito blanco.
“¿Una monja… de la iglesia?”
Al ver a la monja, Gregor retrocede instintivamente un paso. La monja, con gafas y un botiquín, se acerca rápidamente a él y, tras una leve reverencia, le habla en voz baja.
“Hola, señor Sabueso Negro. Estoy aquí para ayudarle con la misión. Servimos al mismo Señor. Puede llamarme Oración Blanca…”
“Oración Blanca…”
Gregor murmuró el nombre de la monja, sintiendo una mezcla de sorpresa e inquietud. No esperaba que la Orden de la Rosa Cruz tuviera también conexiones dentro de la Iglesia.
“Han infiltrado a su gente en la Oficina de la Serenidad, la iglesia e incluso en otras sectas… ¿Hasta dónde llegan los tentáculos de la Orden de la Rosa Cruz? ¿Cuáles son sus objetivos?”
(Nota del traductor: Un momento, ¿cuándo se enteró Gregor de la conexión entre la Orden de la Rosa Cruz y Akasha?)
Mientras observa a la monja que tiene delante, Gregor no puede evitar preguntarse. Tras un instante, la monja, que se hace llamar Oración Blanca, vuelve a hablar.
“La situación es urgente. Debemos actuar con rapidez. Por favor, quítese la ropa exterior, señor Sabueso Negro. Le ayudaré a simular heridas.”
“Ah… está bien…”
Mientras habla, la monja abre su botiquín y saca una bolsa de transfusión de sangre y un pequeño cuchillo. Gregor, siguiendo sus instrucciones, se quita rápidamente la chaqueta y una capa del suéter, quedando solo en camiseta. El frío viento invernal lo hace temblar de inmediato.
A continuación, la monja usa el cuchillo para cortar partes de la ropa de Gregor, vierte sangre de la bolsa sobre la tela y comienza a vendarlo con las vendas del botiquín. También le pega una gasa empapada en sangre en la frente, simulando una herida grave. En poco tiempo, Gregor parece un hombre gravemente herido, con la ropa hecha jirones y ensangrentada, y el cuerpo cubierto de vendas y gasas.
En pleno invierno, Gregor, vestido con ropas ligeras y cubierto de sangre, tiembla con el viento helado. Su aspecto es de lo más lamentable.
“Listo, tu disfraz está casi completo. Ahora, ve y actúa como te indicó el señor detective” dijo la monja tras terminar de maquillar a Gregor. Tiritando de frío, Gregor asintió.
“De acuerdo… pero… no soy muy buen actor. Si queremos que esto parezca convincente, el señor detective tendrá que controlarme…”
Gregor habla con incertidumbre, sin saber cómo representar convincentemente el papel de un hombre herido en esta situación repentina. Sin embargo, la monja que tiene delante le sonríe y lo tranquiliza.
“No te preocupes. El papel que te ha asignado el señor detective es sencillo. No necesitarás su control para desempeñarlo bien.”
“No necesitaré su control para hacerlo bien…”
Gregor se rasca la cabeza, perplejo. La monja dirige entonces la mirada hacia la entrada del callejón, por donde entran varias figuras cargando una camilla vacía.
…
Plaza del Obispo, a altas horas de la noche.
El ambiente festivo continúa en Plaza del Obispo, pero Blue Weave Street, a solo una hilera de edificios de distancia, permanece inquietantemente tranquila.
A diferencia del resto de la calle, la entrada de la Calle Tejido Azu n.° 1 está custodiada por varios agentes de seguridad uniformados, con expresiones concentradas mientras vigilan atentamente su entorno.
El motivo de este refuerzo de seguridad es que los invitados más importantes de la celebración de Nochevieja, el duque Barrett y la princesa Isabella, están siguiendo el evento desde el balcón de este edificio. Por consiguiente, todo el edificio y sus alrededores se encuentran bajo estricto control para garantizar que no se produzcan incidentes peligrosos.
El número 1 de Blue Weave Street da a Plaza del Obispo, donde la princesa y el duque observan las festividades desde el balcón delantero. La parte trasera del edificio da a Blue Weave Street, y la entrada posterior es un punto clave de seguridad.
En la entrada trasera de la Calle Tejido Azu n.º 1, los guardias reales permanecen en alerta máxima. De repente, uno de ellos divisa varias figuras que emergen de la oscuridad a lo lejos.
¡¿Quién anda ahí?!
Al ver las figuras, el guardia inmediatamente se pone en guardia y grita. Sus palabras llaman la atención de los demás guardias, quienes vuelven la mirada hacia las figuras que se acercan.
¡Cuidado! Esta zona está en cuarentena. Si necesita pasar, tome otra ruta.
El capitán de la guardia, empuñando su arma, advierte a las figuras que se aproximan. A medida que se acercan, los guardias por fin las ven con claridad. El líder es un hombre con bata blanca y máscara, seguido de cuatro hombres de aspecto común que transportan una camilla. Sobre la camilla yace un hombre cubierto de sangre.
“Disculpen la molestia, caballeros. Soy Jack, del servicio de emergencias médicas. Hay una situación urgente que debo informarles.”
El hombre de la bata blanca, Jack, habla apresuradamente a los guardias. El capitán de la guardia, al verlo, se relaja un poco, pero permanece alerta.
“¿Un puesto médico? ¿Qué ocurre?”
“Bueno, caballeros, un hombre gravemente herido ha llegado a nuestra comisaría. Parece haber sido atacado y se encuentra en estado crítico. Mientras lo atendíamos, insistía en venir aquí, diciendo que tenía información vital sobre la seguridad de la princesa y el duque.
“Mientras curábamos sus heridas, se desmayó del dolor. Nuestra monja, la hermana Vania, estaba preocupada por lo que decía, así que, después de estabilizarlo, decidió que debíamos traerlo aquí para que lo vieras. ¿Lo reconoces?”
Jack se lo explica a los guardias. Tras oírlo, los guardias intercambian miradas, aferrando con fuerza sus armas. El capitán de la guardia da un paso al frente.
“De acuerdo, déjenme verlo.”
Siguiendo las órdenes del capitán, los hombres que cargaban la camilla la depositaron en el suelo. El capitán se acercó y miró al hombre inconsciente. Al ver el rostro ensangrentado con una gasa pegada a la frente, sus ojos se abrieron desmesuradamente por la conmoción y retrocedió un paso.
“¿C-cómo es posible? ¡Es el señor Camino! ¿Cómo puede ser?”
El capitán de la guardia murmura incrédulo. Los demás guardias, al oír esto, también parecen sorprendidos.
“¿El señor Camino? ¿No debería estar con la princesa y el duque? ¿Cómo es posible que esté aquí?” murmuraron los guardias entre sí, y luego se acercaron para mirar al hombre en la camilla. Todos reflejaban sorpresa.
“¡En realidad es el señor Camino! Si él está aquí, ¿quién está con la princesa?”
Uno de los guardias interviene y el ambiente se tensa al instante. El capitán de la guardia se vuelve hacia Jack y le pregunta.
“¿Cómo conociste a este hombre?”
Un vecino nos lo trajo. Según él, lo vio gravemente herido, pero con dificultades para llegar a la plaza. Conmovido, lo ayudó a llegar a nuestro puesto médico. Mientras lo atendíamos, murmuraba cosas como “falso”, “peligro”, “peligro de medianoche”, “plataforma de la princesa”, etc. Tras estabilizarlo, perdió el conocimiento. La hermana Vania estaba preocupada por lo que decía, así que nos envió aquí para ver si lo reconocían.
Jack les explica la situación a los guardias. Tras escuchar sus palabras, el semblante de los guardias se torna cada vez más sombrío. Por un instante, nadie habla y el ambiente se vuelve tenso.
“¡Tos… tos!
En ese instante, el hombre en la camilla comienza a toser violentamente, retorciéndose de dolor. Jack se arrodilla de inmediato para ver cómo está y luego se vuelve hacia los guardias con una mirada urgente.
“Sus heridas están empeorando. Su estado es crítico. ¡Caballeros, debemos llevarlo de vuelta al puesto médico para que reciba tratamiento!”
Jack les habla a los guardias. El capitán, al ver la sangre que se filtra a través de las vendas, frunce el ceño y asiente.
“De acuerdo, llévenlo de vuelta rápido. Asegúrense de hacer todo lo posible por salvarlo. Iremos a ver cómo está más tarde.”
“¡Sí, señor!”
Tras intercambiar unas palabras más con los guardias, Jack y su equipo levantan la camilla y se adentran en la distancia.
Mientras los guardias observan a Jack y a su equipo marcharse, el capitán mira su reloj. Al ver que solo faltan diez minutos para la medianoche, dirige la mirada hacia el edificio y les dice a sus hombres:
“Quédense todos aquí. Necesito subir arriba a atender un asunto.”
Dicho esto, el capitán se da la vuelta y entra en el edificio. En los diez minutos restantes, considera necesario avisar a los demás guardias y aislar temporalmente al hombre que se hace pasar por el señor Camino.
…
En el escenario de Plaza del Obispo, la última actuación acaba de terminar. El presentador vuelve al escenario, preparándose para dirigir al público en la cuenta atrás final hacia el Año Nuevo.
Mientras tanto, en la azotea de un edificio al borde de la plaza, un hombre vestido de guardia mira su reloj. Al ver que se acerca la medianoche, se aparta del borde de la azotea y se retira a un rincón.
En la penumbra del rincón, el guardia abre una caja rectangular, dejando al descubierto un rifle de latón bellamente elaborado.
El guardia toma el rifle y lo examina. Más que un arma, parece una obra de arte. Está hecho completamente de latón y madera blanca, sin rasguños ni señales de uso. La culata de madera blanca está intrincadamente tallada, y los grabados se extienden hasta el cañón de latón. En la parte más densa de los grabados se encuentra el símbolo de la espiritualidad de la Linterna: un sol. Desde cualquier ángulo, es evidente que este rifle no es un arma común.
“Ya casi es la hora…”
El guardia murmura para sí mismo, y la voz que se oye es la de Berlit.
Berlit, empuñando el exquisito rifle, se yergue y mira hacia el balcón, al otro lado de la plaza, donde se encuentran el duque y la princesa. Tras ellos, una figura se prepara para atacar.
Con dos asesinos de Ceniza Blanca pisándole los talones… el duque Barrett no tiene escapatoria. Parece que el plan de esta noche marcha sobre ruedas. El Demonio de la Noche ni siquiera tendrá que aparecer…
Berlit pensó para sí mismo, esbozando una leve sonrisa en sus labios.
“Todo se debe a que cavaste demasiado profundo, duque Barrett… Ahora, solo falta que aparezcan los chivos expiatorios…”
…
En la azotea de otro edificio, en un pequeño ático lleno de humo, Sado se encuentra en medio de un grupo de lugareños, apretando los puños y pronunciando un discurso apasionado.
¡Ha llegado el momento, hermanos míos! ¡Empuñad vuestras armas, y pronto mostraremos a esos demonios de piel pálida lo que son la verdadera sangre y el verdadero miedo!
“¡Kum y los demás serán nuestra vanguardia! ¡Serán nuestro ejemplo! ¡Seguiremos su sacrificio y haremos sufrir a nuestros enemigos!”
El discurso de Sado arranca vítores de los demás lugareños. Mientras tanto, en el tejado del ático, Neftis se agazapa como un gato, con sus pupilas verticales fijas en la multitud que se ve a través de una claraboya.
En las calles aledañas a la plaza, Vania, aún con su hábito blanco de monja y las manos ensangrentadas, camina sola por una calle desierta. Mientras camina, murmura una oración en voz baja.
De repente, el grito de un águila resonó en el cielo. Vania alzó la vista y vio un águila que descendía en picado, sujetando algo con sus garras. El águila soltó el objeto, dejándolo caer hacia Vania. Ella extendió la mano y lo atrapó: una espada delgada con una gran gema roja incrustada en la empuñadura.
Empuñando la espada, Vania la hace girar en el aire y luego mira hacia el tejado de un edificio cercano.
“Que el Señor nos proteja…”
Con esta oración, Vania continúa caminando hacia adelante.

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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela)
Capítulo 364
El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 363
Estás leyendo el capítulo 363 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.