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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 300 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
En una calle de West Tivian, dentro de un carruaje privado común, Dorothy, vestida con un traje sencillo y un chaleco, está sentada en el asiento, acariciando suavemente el rubí que adorna la punta del bastón que sostiene en la mano. Hace apenas unos instantes, el rubí se había atenuado y poco a poco se había extinguido. Esta es la Espada Bastón Devorador de Corazones, originalmente un preciado objeto místico perteneciente al Culto del Nacimiento. Por alguna razón, terminó en manos de Luer, un Hombre Bestia de rango Tierra Negra de la Eucaristía Carmesí, un grupo herético de Igwynt. Dorothy obtuvo este objeto tras derrotar a Luer. La Espada Bastón Devorador de Corazones puede extraer directamente Cáliz de individuos sin resistencia, almacenando hasta siete puntos. Cuando está completamente cargada, puede activar una habilidad pasiva una vez al día. Si el portador sufre una herida mortal que no implique la pérdida de una gran parte de su cuerpo, puede consumir todo el Cáliz almacenado para curar la herida y evitar la muerte. Antes de que Adèle partiera en busca de Alex, Dorothy, como precaución, hizo que Ed le dibujara una marca de marioneta en cierta parte del cuerpo. Adèle accedió, y Dorothy le pidió a Ed que usara su pluma para hacer la marca. Hace apenas unos instantes, cuando Alex utilizó a Darlene para provocar a Adèle y manipuló su instinto asesino para que se suicidara, Dorothy activó de inmediato la marca de marioneta vinculada a Adèle. Le transfirió el estado místico de la Espada Bastón Devorador de Corazones, permitiéndole acceder remotamente a la habilidad pasiva del bastón, sanando su herida mortal y devolviéndole la vida. “Jamás imaginé que la maestra de Adèle se hubiera convertido en un objeto místico... y de una manera tan cruel. ¡Qué gentuza!” Sentada en el carruaje, Dorothy reflexiona para sí misma. Aunque antes se había preguntado por el estado actual de la maestra de Adèle, nunca imaginó que sería tan trágico. “Pero ahora, ese hombre lobo ya ha jugado todas sus cartas, ¿verdad? Así que adelante, véngate, Adèle.” Murmurando, Dorothy continúa observando el lejano campo de batalla, donde el resultado ya es prácticamente seguro. … Oeste de Tivian, en las afueras, una pequeña arboleda. ¡¡Ahhh!! En la pequeña arboleda a las afueras de Tivian Oeste, un hombre lobo negro con un brazo completamente arrancado se desploma contra el suelo. Su enorme y pesado cuerpo levanta una nube de polvo, y su aullido de agonía resuena en la distancia. Jadeando, Alex, ahora con una sola mano amputada, lucha por ponerse de pie. Sus ojos inyectados en sangre se fijan en la figura distante de Adèle, cubierta de sangre, fría y hermosa. Su mirada está llena de miedo y confusión. “Cof... ¿Por qué... Por qué no estás muerto...? ¿Qué llevas encima...?” Escupiendo sangre, Alex pregunta aterrorizado. Claramente, Adèle había sobrevivido gracias a algún objeto o sigilo místico, y Alex no era del todo ajeno a tales efectos. “Cof... Cof... Ese efecto... Es un ataque de primeros auxilios fatal... ¿Cómo es posible que tengas algo así...? ¿Cómo...?” Alex mira fijamente a Adèle, con los ojos llenos de incredulidad. Adèle, sin embargo, no le presta atención. En cambio, contempla en silencio el Cetro del Frasco Cerebral que sostiene en la mano. Acaricia suavemente el cristal de la parte superior del cetro, moviendo los labios como si susurrara al cerebro que contiene. “Profesor... ¿Me está hablando a mí?” Tal vez debido a la resonancia entre las Bailarinas del Deseo, Adèle, sosteniendo el cetro hecho con la piel de Darlene, puede sentir las emociones que emanan de él. Estas emociones inundan su corazón, tan vívidas e intensas que casi forman palabras. Una oleada de emociones abruma a Adèle. Empuñando el cetro, ahora puede sentir de verdad el dolor y el odio de su maestro. Sumados a sus propias emociones, los sentimientos de Adèle arden con más intensidad que nunca. Mientras sujeta el cetro, Adèle siente como si pudiera oír los gritos de agonía de su maestra, como si pudiera sentir el dolor de ser despedazada y devorada, como si pudiera ver las imágenes fantasmales de incontables bestias regocijándose a su alrededor… En ese instante, las voluntades de Darlene y Adèle casi se funden en una sola… Comparten los mismos sentimientos, y Adèle, arrastrada por este torrente de emociones, se siente ligeramente aturdida. Sin embargo, un pensamiento permanece nítido: un odio frío y punzante, y un deseo de matar. “¡Mátenlo… Mátenlo… Mátenlo… Mátenlo… Mátenlos… Mátenlos a todos… ¡Mátenlos!” En ese instante, las emociones de Adèle y Darlene convergen en una sola. Todas sus emociones se dirigen al enorme y rugiente hombre lobo que lucha por mantenerse en pie a lo lejos. En silencio, Adèle apunta el cetro a Alex y comienza a danzar. Junto con el espíritu entrelazado de su maestra, activa su habilidad. Los poderes de dos Bailarinas del Deseo se combinan ahora, apuntando a Alex. De repente, Alex presiente que algo anda mal. Sus ojos se abren desmesuradamente y su boca se abre incontrolablemente, dejando caer saliva de sus colmillos al suelo. Una sensación familiar le invade el corazón: hambre. “Uf... Ah... Tengo hambre... Muchísima hambre...” Jadeando, Alex cae de rodillas, con la mano que le queda agarrando el estómago. Un hambre insaciable lo invade, haciéndose cada vez más fuerte hasta consumirlo por completo. La boca del hombre lobo permanece abierta, la saliva forma hilos pegajosos al gotear al suelo. Su estómago ruge con fuerza y el hambre voraz domina sus emociones. Lo único que puede pensar es en encontrar algo para comer que satisfaga ese hambre insaciable. Sus ojos escudriñan el entorno, buscando algo que devorar, pero, extrañamente, no importa lo que mire” ni siquiera a Adèle” no siente ningún deseo de comer. “¡Tengo hambre... mucha hambre...! ¡Sss...! ¡Sss...! ¿Qué es ese olor tan delicioso...? ¡Huelo algo delicioso!” El hombre lobo hambriento se desespera cada vez más. Se rasca las orejas y la cara, olfateando frenéticamente en todas direcciones, buscando comida. Siente que algo delicioso está cerca, pero no lo encuentra, lo que lo enloquece. Finalmente, cuando Alex huele su propio muslo, hace una pausa por un momento y luego esboza una sonrisa de júbilo. ¡Lo encontré! ¡Comida deliciosa! Con un grito de placer, el hombre lobo negro abrió sus enormes fauces y se mordió con fuerza el muslo. La sangre brotó a borbotones y el intenso dolor le recorrió los nervios, pero a Alex no le importó. Lo que lo embriagó fue el increíble sabor en su lengua; jamás había probado nada tan delicioso. Ahora, Alex ha perdido completamente la razón. Abre la boca de par en par y comienza a devorarse a sí mismo. La carne de su muslo queda rápidamente reducida a hueso. Tras terminar con una pierna, pasa a la otra. Una vez que ambas piernas han desaparecido, usa sus garras para abrirse el abdomen, extrayendo sus órganos internos y metiéndoselos en la boca. Este espantoso festín de autocanibalismo se prolonga durante mucho tiempo. Ni siquiera la poderosa vitalidad de un Trascendente del Cáliz de rango Blanco puede sostenerlo eternamente. Finalmente, el hombre lobo mutilado se desploma, con el estómago grotescamente distendido. Tras consumir cerca del 30% de su propio cuerpo, exhala su último aliento, poniendo fin a su última comida. Al presenciar esta escena, Adèle, con el rostro aún impasible, finalmente deja de bailar. Empuñando el cetro, contempla el cuerpo mutilado de Alex, sintiendo un alivio casi palpable al ver su odio parcialmente vengado. Tras respirar hondo, mira el cetro que contiene el cerebro de su maestro. Lo acuna entre sus manos, con el rostro lleno de ansiedad y tristeza, y murmura. “Profesor... Ese bastardo está muerto. Fue el primero, pero habrá más... Por favor, no se preocupe, encontraré la manera de devolverle su forma original.” Adèle consuela el cerebro en el cetro, y Darlene responde a través de su extraña conexión. Esta vez, la respuesta no está llena de sed de sangre ni de rabia, sino de paz, aceptación y vulnerabilidad. Con tono suplicante, Darlene le transmite su deseo a Adèle, quien queda momentáneamente atónita antes de responder con sorpresa. ¿Liberación? No... ¡No se rinda, Maestro! El mundo del misticismo es vasto y existen muchísimos métodos extraordinarios. Debe haber algo que pueda salvarlo, que pueda restaurarlo... Haré todo lo posible por ayudarlo. ¡Por favor, no se rinda! Apretando con fuerza el cetro, Adèle habla con urgencia. No quiere que sus esfuerzos por salvar a su maestra terminen así. Tras las palabras de Adèle, Darlene guarda silencio un instante antes de volver a responder. Esta vez, sus palabras son dulces y reconfortantes, como cuando le enseñaba a Adèle. Al oír la nueva respuesta de Darlene, Adèle se queda paralizada, con lágrimas que le corren por las mejillas. Tras un largo silencio, por fin habla. “¿Redención...? De acuerdo... Entiendo... Profesor... Le haré caso...” Adèle dice con dificultad. Tras la respuesta final de Darlene, Adèle se seca las lágrimas y asiente solemnemente. “Gracias... Profesor... Adiós...” Dicho esto, Adèle extiende la mano hacia los anillos de hierro que rodean el cetro, cada uno grabado con símbolos místicos. … Atardecer, salida de la luna, el día se desvanece en la noche. Al anochecer, cuando las luces de la ciudad comienzan a encenderse, en un reservado de un bar en East Tivian, Adèle, vestida con un sencillo vestido negro, está sentada. Su sombrero y sus gafas de sol descansan sobre la mesa a su lado. Observa por la ventana el bullicio de la multitud, con expresión serena pero absorta en sus pensamientos. Frente a ella, Ed, el detective de siempre, la observa atentamente. “¿Así que... tu profesora te suplicó que la liberaras? ¿Quería morir?” Con expresión solemne, Ed le habla en voz baja a Adèle, que está algo aturdida. Al oír sus palabras, Adèle asiente levemente, sin girar la cabeza al responder. Sí... Tras caer en manos de la Sociedad Sangre de Lobo, el tormento que sufrió fue peor que la muerte. Después de ser convertida en... eso... por el Cirujano Carnicero, el sufrimiento que ni siquiera podemos imaginar la dejó con el espíritu destrozado y frágil. Anhelaba la liberación a cada instante. Le dije que encontraría la forma de restaurarla, pero dijo que no podía resistir más. Adèle, mirando por la ventana, murmura su respuesta. Al oírla, Ed frunce el ceño. “¿No pudo aguantar?” “Ser devorada viva, reducida a un simple cerebro y nervios, atrapada en un frasco, usada como una herramienta, explotada constantemente por esas bestias... No podemos imaginar lo que se siente, qué clase de tormento es ese... En resumen, el espíritu y el alma de la Maestra estaban al borde del colapso. Si hubiera esperado más, habría enloquecido por completo. Era mejor dejarla encontrar la paz ahora.” Adèle gira la cabeza, mira a Ed y habla despacio. Dorothy, controlando a Ed, continúa la conversación. “¿Así que... la dejaste libre?” En cierto modo, sí. Destruí el dispositivo de control de ese maldito cetro, y entonces se liberó el poder de la Maestra. Usó su propio poder para acabar con su vida. Tras su muerte, sentí cómo su alma se liberaba. Su alma estaba tan fragmentada y frágil... Quizás, como ella dijo, no habría durado lo suficiente para que yo encontrara la forma de devolverla. Tal vez esta fue la mejor decisión. Mientras habla, Adèle se sirve una copa de vino tinto, se la bebe de un trago y continúa con la mirada perdida. “Je... Nunca esperé que después de todo este esfuerzo, pensando que podría salvar a la Maestra, terminaría así...” “No, tú la salvaste. Si no fuera por ti, tu maestra seguiría sufriendo, una herramienta de la Sociedad Sangre de Lobo. No tienes por qué culparte por esto. Ed consuela a Adèle, quien ríe suavemente. “Gracias por sus amables palabras, detective. Pero no se preocupe... no me estoy compadeciendo de mí mismo. Simplemente se han desvanecido algunas expectativas poco realistas. Poder darle paz al Profesor hace que todo este viaje valga la pena.” En fin, esta operación no habría sido posible sin usted, detective. Si no fuera por usted, no solo quizá nunca habría encontrado a mi profesor, sino que también podría haber muerto. El hecho de que esté aquí ahora es gracias a usted. Nunca imaginé que esa pequeña marca pudiera salvarme la vida... Me alegro mucho de haberlo contratado, detective. Y por supuesto, su pago será generoso. Le entregaré todo el material de investigación de mi profesor. Adèle habla con Ed, quien parece ligeramente sorprendido y pregunta. “Tu profesora ya se ha ido, ¿verdad?” Sí, pero antes de irse, me dejó algo. Parte de su espiritualidad y fragmentos de sus recuerdos. Gracias a ellos, descubrí que la Sociedad Sangre de Lobo no se llevó sus materiales de investigación, sino que los escondió en un lugar seguro. Los recuperaré más tarde y te los enviaré a través del Gremio de Artesanos Blancos. Solo tienes que esperar a que lleguen. Por supuesto, no creo que esos materiales sean suficientes para pagarle lo que hizo por mí hoy. De todos modos, le debo un favor, detective. Si alguna vez necesita ayuda en el futuro, no dude en pedírmela. Adèle explica, y Dorothy, que escucha desde lejos, asiente con aprobación, preguntándose si se trata de alguna técnica secreta de Darlene o de un fenómeno único entre las Bailarinas del Deseo. “Entonces, te lo dejo a ti, señorita Adèle.” “Je, llámame Adèle. No hace falta tanta formalidad, detective.” Adèle dice con una sonrisa, luego toma la botella de vino y sirve vino tinto en dos copas. Mientras sirve, murmura. “Para serte sincero, no me gusta llamarte 'Detective' todo el tiempo. Es solo que, lamentablemente, todavía no sé tu verdadero nombre ni cómo eres en realidad... Espero algún día poder ver tu verdadero yo...” Adèle mira a Ed y le ofrece una copa de vino. Ed duda un instante antes de hablar. “Quizás... mi verdadera apariencia te sorprenda...” “Je, llevo un tiempo en el mundo del misticismo. He visto todo tipo de cosas extrañas. Mientras tu verdadera forma no sea la de un ser divino incomprensible, no creo que me sorprenda demasiado.” Adèle dice riendo, y luego toma su propia copa. No te obligaré a verme ni nada por el estilo, pero esta noche espero que tomes algo conmigo. Aunque solo seas una marioneta, el vino aquí es seguro para beber... Dicho esto, Adèle alza su copa y se bebe el vino de un trago. Dorothy, que la observa a través de Ed, le pide que también levante la suya.
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 300

Estás leyendo el capítulo 300 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.