arrow_back

Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 19 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
En una azotea de la ciudad baja de Igwynt. Una ligera brisa recorría la ciudad durante el día, trayendo consigo el acre olor del humo negro que emanaba del horizonte. Carruajes y peatones transitaban por las largas calles, mientras varias miradas los vigilaban desde lo alto. “Uf... otra de estas misiones aburridas” murmuró Gregor, apoyándose en la pared de la azotea. Vestido con un uniforme negro, suspiró con frustración mientras observaba a los miembros del escuadrón apostados alrededor de la azotea, vigilando. “Vigilar la concentración de Grayhill desde la distancia. Con uno o dos equipos habría bastado. ¿Por qué tenemos que estar ahí esperando apoyo? De verdad que no entiendo por qué nos necesitan tantos”, se quejó Gregor. No muy lejos de él, Elena respondió: “Dadas las circunstancias actuales, con las frecuentes actividades de la Eucaristía, es normal que el director sea precavido y asigne más personal”. “La Eucaristía... Seguro que tienen a alguien en esa reunión. Pero lo único que podemos hacer es vigilarla a distancia y estar preparados para cualquier emergencia. No podemos entrar, registrar ni arrestar a nadie. ¡Es tan frustrante!”, se quejó Gregor. Elena suspiró y explicó: “No tenemos otra opción. Tenemos un acuerdo con “Grayhill”. Está dispuesto a proporcionarnos información peligrosa de sus reuniones, pero no podemos interferir abiertamente. No quiere que nadie piense que es un lacayo de las autoridades”. “¿Sabes?... si las reuniones de 'Grayhill' terminaran, Igwynt se vería inundada de aún más grupos pequeños e incontrolables. Perderíamos un punto clave de vigilancia sobre el mundo subterráneo de Igwynt, y si 'Grayhill' se enfada, también nos enfrentaríamos a una escasez de equipo.” Al oír la explicación de Elena, Gregor soltó una risa amarga. Encendió un cigarrillo, dio una calada profunda y dijo: “Je… ¿Cómo era ese dicho? Nunca ofendas a un “artesano”…” … Callejón de Aguas Oscuras, ciudad baja de Igwynt. El Callejón de Aguas Oscuras era un callejón remoto y sinuoso, alejado del bullicio de las calles de la ciudad. Para llegar a él, había que dar numerosas vueltas por callejones más pequeños: un rincón oculto y olvidado de la ciudad que a los forasteros les costaría encontrar. En este callejón oscuro y desierto, una figura con capa y capucha grises se movía con rapidez entre los altos muros. El pasadizo, de apenas tres metros de ancho, estaba flanqueado por paredes derruidas y desgastadas. Tendederos cruzaban la estrecha franja de cielo, mientras que la tenue luz y el aire húmedo impregnaban el espacio con un penetrante hedor a aguas residuales. El débil murmullo del agua corriente resonaba bajo los adoquines. La figura vestida de gris siguió avanzando y se detuvo ante una pequeña puerta redonda de madera. Tras echar una mirada cautelosa a su alrededor, llamó: tres veces arriba, cuatro abajo, hizo una pausa y luego llamó dos veces más arriba. La puerta se abrió con un crujido y la figura entró. La puerta se cerró herméticamente tras ellos. Mientras tanto, posado en un tendedero sobre el callejón, un cuervo fijaba la mirada en la puerta, observándolo todo en silencio. “Tres arriba, cuatro abajo, pausa, dos arriba…” En una azotea cercana, Dorothy, envuelta en una túnica negra, murmuraba para sí misma, resumiendo la información que le había transmitido su marioneta cuervo. Esta era la séptima persona que veía entrar por la puerta. Sus patrones de golpes eran idénticos. “Eso debería ser suficiente para confirmar el código…” Murmurando entre dientes, Dorothy se ajustó la tela negra que le cubría el cuello y se la echó sobre la cara. Bajó del tejado y pronto apareció en la entrada del Callejón de Aguas Oscuras. Vestida con su capa y máscara, Dorothy entró directamente en el callejón. Se dirigió a la puerta de madera, se detuvo un instante y llamó tal como había observado antes: tres arriba, cuatro abajo, pausa, dos arriba. Retrocedió un paso y contuvo la respiración. Al cabo de un instante, la puerta de madera se abrió con un crujido. Sin dudarlo, Dorothy entró. Un portero alto y enmascarado la miró con un dejo de sorpresa, pero no dijo nada al cerrar la puerta tras ella. En el interior, en lugar de una habitación espaciosa, una escalera descendía. Dorothy bajó sin dudarlo, llegando finalmente a una gran cámara subterránea. El espacio, tenuemente iluminado por unas pocas lámparas de gas que colgaban del techo, presentaba paredes de piedra tosca sin adornos, lo que le confería una atmósfera opresiva. En el centro había una mesa redonda, rodeada por una veintena de personas. Todas vestían atuendos similares” capas y máscaras” aunque de distintos colores. Algunas simplemente llevaban máscaras sobre ropa normal. Era evidente que nadie allí quería revelar su identidad. Bueno, el estilo de todos es bastante similar. Me integro perfectamente, pensó Dorothy mientras se acercaba a la mesa y tomaba asiento en una silla vacía. Las personas a su lado la miraron brevemente, pero no mostraron ninguna reacción. Esto parece una reunión informal. No hay sistema de membresía; cualquiera que descifre el código puede unirse. No es realmente una organización, sino más bien un mercado… Satisfecha con sus observaciones, Dorothy esperó en silencio a que comenzara la reunión. El ambiente alrededor de la mesa redonda era tenso, y solo se oían algunas conversaciones en susurros entre los participantes. Al cabo de un rato, se unieron dos o tres personas más, y la reunión empezó a dar señales de comenzar. Una puerta en la cámara subterránea se abrió con un crujido, y cuatro caballeros ataviados con armaduras de placas grisáceas salieron marchando. Con los cascos puestos y las espadas al cinto, se movían con precisión sincronizada. El tintineo rítmico de sus armaduras resonó en el espacio confinado, creando una palpable sensación de presión. Los caballeros se colocaron en los cuatro puntos cardinales alrededor de la mesa, montando guardia con las manos sobre las espadas. Tras ellos, entró una figura con una túnica grisácea y una máscara tallada en piedra. La figura caminó lentamente hasta una silla de respaldo alto en el extremo norte de la mesa y se sentó. Cuando la figura tomó asiento, todos los que estaban alrededor de la mesa se pusieron de pie, colocaron las manos sobre el pecho e hicieron una leve reverencia. “Señor Grayhill…” Al ver las acciones de los demás, Dorothy se puso de pie rápidamente e imitó el gesto, pensando para sí misma: “Así que este es Grayhill. Parece que hasta la Oficina tiene que mostrarle respeto…”. La figura enmascarada observó la sala; su inexpresiva máscara de piedra no revelaba nada. Con un gesto de la mano, indicó a todos que se sentaran. Una voz profunda y resonante surgió de debajo de la máscara. “Comencemos.”
El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela)

Continúa leyendo

El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela)

Capítulo 20

Siguiente Capítulo ›

El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 19

Estás leyendo el capítulo 19 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 5 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.