Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 18 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
En los últimos días, Dorothy se había preocupado por descubrir dónde encontrar espiritualidad. La esencia del “Cáliz” podía extraerse de la carne, pero eso no era lo que deseaba. Lo que realmente buscaba era la acumulación de “Revelación”, que residía en el conocimiento.
Dorothy ya había realizado un experimento en la librería del pueblo de Vulcan. Descubrió que el conocimiento mundano contenía muy poca “Revelación”. La “Revelación” en los libros comunes de una librería típica era casi insignificante comparada con la que había acumulado del fragmento de El Arte de la Anatomía Sagrada.
Dorothy sospechaba que, incluso si leyera toda la librería, la “Revelación” que obtendría apenas equivaldría a los dos puntos contenidos en el fragmento de El Arte de la Anatomía Sagrada. Sin embargo, leer toda la librería era una tarea irrealizable.
A partir de este experimento, Dorothy concluyó que, para acumular rápidamente la esencia espiritual de la “Revelación”, necesitaría obtener un conocimiento tan arcano y profundo como el que contenía El Arte de la Anatomía Sagrada. Pero encontrar tales libros seguía siendo un problema importante.
Dorothy fantaseaba a menudo con encontrar una tienda callejera que vendiera un tesoro de libros prohibidos. Por el precio de una sola moneda, podría comprar un libro que, sin duda, contuviera conocimiento oculto. Si tal tienda existiera, no dudaría en vaciarla por completo.
Pero tal escenario no era más que una quimera. Siendo realista, Dorothy lo consideraba improbable. Sin embargo, ahora se celebraba una reunión secreta y tenía la oportunidad de participar. Podría ver si encontraba algo valioso; con suerte, algunos libros prohibidos.
Mientras repasaba sus planes, Dorothy echó un vistazo al calendario de su escritorio. Marcaba el 14 de abril, lo que significaba que la reunión era al día siguiente. Tenía que prepararse.
Con la decisión tomada, Dorothy volvió a centrar su atención en la marioneta de cadáver de gecko que usaba para vigilar. Quería ver si podía obtener más información útil.
Cuando Dorothy volvió a observar a Gregor, notó que estaba ordenando los documentos de su escritorio. Después de organizarlos, los guardó en su bolso.
“¿Hmm? ¿Eso es todo?”
Al ver la escena, Dorothy se quedó perpleja. Pero para su sorpresa, Gregor no apagó la luz para descansar. En cambio, tras mirar a su alrededor con cautela, se agachó en el suelo. Esto dejó a Dorothy desconcertada.
Justo cuando Dorothy intentaba comprender qué estaba haciendo, vio a Gregor sacar varios libros grandes de tapas gruesas de debajo de la cama. Al verlo, a Dorothy se le iluminaron los ojos.
“¡Oh, libros! Tan bien escondidos… ¿Serán documentos clasificados de la Oficina de la Serenidad? ¿O tal vez textos esotéricos sobre misticismo?”
Mientras Gregor sacaba los libros, Dorothy sintió que se le llenaba de emoción. Lo miró fijamente mientras colocaba los misteriosos libros sobre el escritorio y abría uno lentamente.
Entonces, la expresión de Dorothy se congeló en su rostro.
Los libros sobre el escritorio de Gregor apenas contenían texto; eran casi todo ilustraciones. Las imágenes mostraban mujeres maduras, curvilíneas y con poca ropa, en poses provocativas. A medida que Gregor hojeaba las páginas, el contenido se volvía cada vez más indescriptible.
Gregor estaba absorto en su lectura. Mientras tanto, Dorothy, que veía lo mismo a través de los ojos del gecko, permanecía sentada tranquilamente en su habitación. Su rostro no delataba ninguna emoción: ni rubor, ni respiración agitada. Esperó en silencio a que Gregor terminara de hojear las páginas.
Tras leer unas páginas, Dorothy negó levemente con la cabeza, decepcionada. Se reclinó en su silla, bebió un sorbo de agua del vaso que tenía sobre el escritorio y suspiró.
¿Eso es todo? Nada impresionante, muchacho...
Sinceramente, a Dorothy le parecía completamente normal que un hombre joven de la edad de Gregor escondiera algunos libros subidos de tono en casa. Sin embargo, debido a las limitaciones de la época, la calidad de dicho material era mediocre. Las ilustraciones eran anticuadas y poco atractivas, con escasa variedad en poses o temas. Comparado con la gran cantidad de material de estudio disponible en la era de internet, resultaba decepcionante.
En resumen, Dorothy había visto contenido mucho mas provocativo en su vida pasada, lo que hacía que el tesoro oculto de Gregor resultara completamente insignificante para ella.
Para no interrumpir los “estudios” nocturnos del joven, Dorothy controló la marioneta de cadáver de gecko para que volviera a su habitación. La guardó cuidadosamente en su caja, la metió en su maleta y la cerró con llave.
Después de ordenar su maleta llena de contrabando, Dorothy apagó las luces, se metió en la cama y dio por terminado su primer día en Igwynt.
…
A la mañana siguiente, Dorothy, aún en pijama y frotándose los ojos, entró en el salón bañado por la luz del sol. Allí vio a Gregor sentado en el sofá, comiendo pan, con dos platos de desayuno preparados sobre la mesa de centro.
“Buenos días, Dorothy. Ven a desayunar” la saludó Gregor afectuosamente. Dorothy asintió en respuesta.
"Buenos días… ¿Hiciste todo esto tú, Gregor?"
“En realidad no. Fue la señora Harker, la de abajo, quien lo preparó. Normalmente estoy demasiado ocupado para cocinar, así que le pago un poco para que me ayude con las comidas... Bueno, ahora es para los dos.”
Gregor terminó de comerse el último bocado de su huevo frito y continuó: “Come tú. Tengo que irme pronto a la oficina. Tengo cosas que hacer hoy. Puedes explorar la zona estos dos días. Te llevaré al colegio pasado mañana. ¡Que lo pases bien!”.
Mientras hablaba, Gregor cogió un trozo de pan, se puso el abrigo y se dirigió a la puerta. Dorothy, sentada en el sofá, lo vio marcharse.
“Cuídate, yo me aseguraré de pasarlo bien...”
Dorothy dijo esto mientras cogía un periódico del sofá. Empezó a leer mientras desayunaba.
Tras terminar de comer, Dorothy se cambió de ropa. Se miró en el espejo, girando ligeramente para comprobar su aspecto. Satisfecha, cogió una maleta y salió de casa.
Abajo, paró un carruaje y subió. Recorrió la ciudad zigzagueando por las calles, cambiando de carruaje varias veces. Finalmente, llegó a un muelle a la orilla del río.
El muelle era un hervidero de actividad: barcos descargando mercancía, marineros gritando mientras se movían, mercancías apiladas hasta el techo y numerosos almacenes grandes utilizados para el almacenamiento.
Dorothy sacó de su maleta una capa con capucha que había comprado en Vulcan. Tras ponérsela y subirse la capucha, bajó del carruaje.
Con el rostro oculto, atravesó el muelle, que olía a pescado, en dirección a un almacén. Tras presentar un comprobante al encargado, este le entregó una llave y una lámpara de gas. Dorothy entró en el almacén, donde hileras de puertas de hierro cerradas con llave delimitaban los amplios compartimentos de almacenamiento.
Este era el almacén del muelle. Aquí se guardaban muchas mercancías que, por diversos motivos, se retrasaban. Si pagabas lo suficiente, podías almacenarlas el tiempo que quisieras. Del mismo modo, con suficiente dinero, nadie preguntaría qué almacenabas, quién lo almacenaba, ni se molestarían siquiera en inspeccionar el tipo o el valor declarado de las mercancías.
En una época con tan poca regulación, el dinero podría lograr muchas cosas…
Con la llave en la mano, Dorothy se adentró en el almacén. Tras dar unas cuantas vueltas, llegó a uno de los compartimentos. Abrió la puerta de hierro y entró, encontrando una colección de cajas de madera de distintos tamaños, todas bien cerradas con llave.
Todos estos eran objetos que Dorothy había transportado desde Vulcan…
Tras inspeccionar la zona, Dorothy entró en el trastero. Acercándose a una larga caja rectangular de madera, sacó un pequeño juego de llaves de su maleta. Tras elegir cuidadosamente una, abrió la caja. Luego, se puso el Anillo de Marionetas de Cadáveres.
Mientras Dorothy canalizaba la espiritualidad del “Cáliz” a través del Anillo de Marionetas de Cadáveres, la larga caja de madera comenzó a moverse. La tapa se abrió con un crujido, como un ataúd, revelando una figura que emergía lentamente de su interior.
La figura era alta y delgada, vestida con un traje rojo oscuro y pantalones negros. Su tez era pálida, su rostro demacrado, con ojos hundidos, nariz aguileña y una mirada cruel. Su cabello corto y negro completaba su aspecto siniestro.
Este era Edrick Grandi, la primera persona a la que Dorothy había matado personalmente tras llegar a este mundo. Era el propietario original del Anillo de Marionetas de Cadáveres y antiguo líder de una banda en Vulcan.

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Estás leyendo el capítulo 18 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 5 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.