Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 180 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Aquello era un taller, un taller de autómatas. El espacio resonaba con el sonido de maquinaria desconocida en funcionamiento, y enormes engranajes se entrelazaban y giraban lentamente en el techo. El aire olía a aceite lubricante, y esparcidos por el suelo había montones de fragmentos metálicos incomprensibles.
Dorothy deambuló con curiosidad por el taller, observando todo a su alrededor. Sobre las mesas vio diversos y extraños dispositivos mecánicos: pequeñas figuras de metal que bailaban automáticamente y pájaros mecánicos que batían las alas.
“Un taller de autómatas... Este debe ser otro Maestro de la Piedra. Comparado con Aldrich, que talla estatuas de piedra, y Cráneo de Ciervo, que crea criaturas esqueléticas, ¿es este más hábil con los mecanismos metálicos?”
Mientras observaba su entorno, Dorothy reflexionaba para sí misma. Justo entonces, una voz femenina con un tono extraño y antinatural habló repentinamente desde un rincón de la habitación.
“Disculpe, ¿podría echarme una mano?”
Sobresaltada, Dorothy se estremeció levemente y se giró hacia la fuente de la voz, pero no vio a nadie.
¿Quién anda ahí? ¿Dónde estás?
Preguntó con cautela, y la voz respondió de inmediato.
“Estoy aquí mismo. Baja un poco la mirada. Estoy en el suelo.”
Siguiendo las instrucciones, Dorothy miró hacia abajo y, en efecto, vio algo extraño en el suelo.
Adelante.
La cabeza de una joven de cabello corto y gris, de rasgos delicados. Uno de sus ojos estaba cubierto por una lente circular, y su piel presentaba daños visibles en varios puntos, dejando al descubierto el metal amarillento. En la base del cuello, donde había sido cercenado, se apreciaban intrincadas estructuras mecánicas.
“¿¡Una… una cabeza de robot!?”
Dorothy exclamó sorprendida. La directora, sin embargo, respondió con un tono ligeramente disgustado.
“Eso es bastante grosero, invitada de Igwynt. Me llamo Beverly y no soy una cabeza de robot.”
Dorothy se quedó paralizada un instante. Tras recobrar la compostura, ajustó cuidadosamente su tono antes de volver a hablar.
“Ah... Bueno, señorita Beverly, ¿en qué puedo ayudarla?”
“Por favor, coja mi cabeza y llévela a la estantería que hay a la derecha del taller. Hay una palanca al lado; ábrala.”
Esa era la petición de Beverly. Tras dudar un instante, Dorothy decidió acceder. Se acercó, tomó la cabeza con ambas manos e inmediatamente sintió una extraña inquietud.
Cargando la cabeza, Dorothy comenzó a buscar el mecanismo que Beverly había mencionado, mientras la voz incorpórea continuaba guiándola.
“Sí, exacto... Allí, al lado de la estantería. La palanca... solo hay que tirar de ella para abrirla.”
Siguiendo las instrucciones de Beverly, Dorothy encontró la palanca junto a la estantería, en el lado derecho del taller. La accionó y, con un clic de engranajes, la pared contigua a la estantería se abrió lentamente, dejando al descubierto lo que había detrás.
Detrás del muro, pulcramente alineados, había una fila de cuerpos femeninos vestidos con ropa sencilla. Ninguno tenía cabeza.
Dorothy se quedó paralizada una vez más ante la escena que tenía delante.
“Escoge uno por mí y pégame la cabeza.”
“Eh… ¿Cómo lo acoplo?” preguntó Dorothy, confundida. No tenía ni idea de montaje mecánico.
“Solo tienes que colocar mi cabeza en el punto de conexión.”
Las instrucciones de Beverly eran sencillas. Aunque aún tenía dudas, Dorothy las siguió. Escogió un cuerpo al azar y colocó la cabeza de Beverly en la articulación del cuello vacía antes de soltarla.
En ese instante, los componentes mecánicos expuestos en el cuello comenzaron a conectarse automáticamente. La cabeza de Beverly giró ligeramente de un lado a otro, ajustándose a una posición natural. Entonces, de una ranura en la parte posterior de su nuevo cuerpo, una enorme llave de cuerda saltó y se encajó en su lugar. Con la ayuda de la maquinaria del taller, la llave comenzó a girar” clic, clic, clic” apretándose con cada vuelta.
Finalmente, cuando el ruido de la maquinaria se apaciguó, el nuevo cuerpo de Beverly comenzó a moverse. Al principio, sus extremidades se contraían con un movimiento rígido y mecánico, pero pronto sus movimientos se volvieron cada vez más fluidos. Salió de entre los cuerpos sin cabeza y se plantó frente a Dorothy.
Aparte de las costuras visibles donde la piel de su rostro estaba dañada y el anillo de conexión de color cobre alrededor de su cuello, ahora parecía una joven bien proporcionada de unos diecisiete o dieciocho años.
“¡Uf… Muchas gracias, señorita Myschoss! Si no fuera por usted, me habría quedado allí atrapada otras dos horas, esperando a que alguien volviera a ayudarme.”
Beverly exhaló profundamente antes de sentarse en una mesa cercana. Dorothy, inclinando la cabeza con curiosidad, respondió.
“¿Sabes mi nombre?”
“Por supuesto. Ese anciano me escribió una carta mencionando que vendrías, así que te he estado esperando.”
Beverly habló con naturalidad mientras tomaba de la mesa un vaso lleno de un líquido amarillo pálido y comenzaba a beberlo a grandes tragos. El olor que desprendía era inconfundible; Dorothy supo de inmediato que era aceite de máquina.
“¿Eres un robot?” preguntó Dorothy de nuevo. Esta vez, después de terminar su bebida, Beverly se limpió la boca antes de responder.
“Para ser preciso, soy un autómata completamente autónomo. Acaban de presenciar algo excepcional: seres como yo son extremadamente escasos en este mundo. Probablemente se podrían contar con los dedos de una mano.”
“¿Un autómata?”
Sí, una construcción creada por un Titiritero. El Sendero de Piedra, con Piedra como principal y Revelación como auxiliar, conduce al Subsendero del Titiritero. La característica distintiva de este arte es la capacidad de crear diversas formas de autómatas semiautónomos o totalmente autónomos, como yo. Fui construido por aquel anciano en la cima de su habilidad.
Beverly explicó, sentada frente a un espejo, aplicándose un gel especial en las partes dañadas de su rostro como si estuviera “retocándose el maquillaje”. Sus palabras dejaron a Dorothy atónita.
¿Qué? ¿Quieres decir que Aldrich te creó? Pero… ¿acaso no talla la piedra?
“Sí, y cuando fui creado, era de piedra: sin vida y feo como el demonio.”
“¿No te gustó?”
“Por supuesto que no. Ese viejo tiene un sentido de la estética ridículamente rígido. Siempre esculpía caballeros, bestias y héroes… pero yo prefiero chicas jóvenes y guapas. Al principio no quedé nada satisfecha con el aspecto que me dio.”
Mientras Beverly hablaba, Dorothy recordó que el gusto artístico de Aldrich era, en efecto, bastante tradicional. Esculpía principalmente figuras dignas e imponentes” reyes, generales, caballeros” o bestias feroces y salvajes. Era raro que esculpiera algo femenino.
“El sentido estético de Aldrich parece ser así. ¿Así que él te creó, pero no te gustó la forma en que te moldeó? ¿No estabas satisfecho con la forma que te dio?”
“Exacto. Así que intenté esculpirme hasta conseguir una forma que me gustara. Quería transformarme en una chica guapa... pero mis habilidades para esculpir no eran tan buenas como las de aquel anciano, y me destrocé en el proceso.”
Beverly hablaba con indiferencia mientras continuaba con su proceso de autorreparación, incorporando ahora cosméticos humanos comunes. Mientras tanto, Dorothy se quedó allí, boquiabierta.
En ese momento, Dorothy se imaginaba a un caballero o príncipe de piedra, antaño imponente, de pie frente a un espejo, esculpiéndose con ahínco en un intento de transformarse en una hermosa muchacha, solo para fracasar miserablemente y terminar convertido en una figura grotesca e irreconocible.

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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 180
Estás leyendo el capítulo 180 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.