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Leer El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 179 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Nishino✍️ Traducción: Crowli, Nishino
Tivian se ubica en la costa oriental del Reino Pritt, donde el río Flujo de Luna, que recorre un tercio de la isla principal de Pritt, desemboca en el mar. La red fluvial interior conecta la ciudad con el resto del reino, permitiendo la exportación de mercancías de todo el país y, al mismo tiempo, la llegada constante de importaciones a las distintas regiones del territorio. Esta es la capital y ciudad más importante del Reino Pritt. Edificios densamente poblados cubren el vasto territorio, extendiéndose hasta donde alcanza la vista. La ciudad alberga a más de cinco millones de personas. Al este, el enorme puerto costero opera sin cesar, con una actividad constante día y noche. Al oeste, zonas industriales repletas de imponentes chimeneas expulsan sin cesar un denso humo que se pierde en el horizonte. A la entrada de la estación de tren de Tivia, una densa multitud se movía de un lado a otro. Junto a las imponentes puertas de la estación, arrastrando una gran maleta, Dorothy finalmente pisó suelo tiviano y dejó escapar un largo suspiro de alivio. ¡Uf… Por fin llegué! Y logré salir sin problemas, sin tener líos con la policía ni con los periodistas. Ese es el mejor resultado posible. Dorothy pensó con alivio. Había pasado toda la mañana buscando una oportunidad para recuperar a Edrick, y al abandonar el tren discretamente, logró evitar ser interrogada por las autoridades o la prensa. Para evitar problemas, Dorothy le había indicado a Edrick que dejara una nota en su compartimento, sugiriendo que el revisor y la tripulación se atribuyeran todo el mérito de la captura del culpable. Para alguien como Dorothy, acostumbrada a mantenerse en un segundo plano, la fama y los problemas eran prácticamente lo mismo. “El revisor y la tripulación del tren eran buenas personas. Cooperaron conmigo en todo momento. Espero que les guste mi pequeño regalo.” De pie frente a la estación de tren, Dorothy contempló la ciudad desconocida que se extendía ante ella. Comparadas con las de Igwynt, las calles aquí eran notablemente más anchas. En lugar de adoquines, las calzadas estaban pavimentadas con cemento, y circulaban más carruajes tirados por caballos. Los edificios eran más altos y las aceras estaban repletas de peatones. A diferencia de Igwynt, el aire de Tivian estaba envuelto en una tenue neblina blanca. A pesar del cielo despejado, la visibilidad era limitada y un olor sutil pero distintivo flotaba en el aire. “Parece que la contaminación aquí es bastante grave, mucho peor que en Igwynt. Tendré que empezar a llevar mascarillas a partir de ahora.” Murmurando para sí misma, Dorothy arrastró su maleta hacia la oficina de telégrafos junto a la estación de tren. Allí, envió un telegrama a Gregor en Igwynt para informarle de su llegada sana y salva. Después, salió a la calle y paró un carruaje tirado por caballos. Una vez que el cochero cargó su maleta, subió ella misma al carruaje. “Por favor, lléveme a la Universidad Corona Real. Gracias” pidió Dorothy. “¿Qué parte de la Universidad Crown, señorita? Ese lugar es enorme. Hay al menos siete u ocho campus” respondió el cochero. “Ehm... Por favor, espere un momento.” Dorothy metió la mano en el bolsillo de su abrigo, sacó un sobre y extrajo una carta. Tras echarle un vistazo rápido, respondió: “Llévame a la Puerta Este del Campus del Rey en la Universidad Corona Real”. ¿El campus antiguo? Está bastante lejos. Este viaje va a ser caro, señorita. “Perfecto. Solo conduce. El precio del billete no es problema.” “Muy bien, señorita, quédese quieta. Aumentaremos el ritmo.” Dicho esto, el cochero dio un tirón a las riendas y el carruaje, tirado por dos caballos, comenzó a avanzar. Dorothy aprovechó para admirar el paisaje de la gran ciudad durante el trayecto. Mientras el carruaje serpenteaba por las calles de Tivian, el viaje se prolongaba. Tardaba tanto que Dorothy se cansó de contemplar el paisaje: dondequiera que miraba, solo veía multitudes apresuradas y altísimos edificios grisáceos. La vista le resultaba opresiva y sofocante. Finalmente, estuvo a punto de dormirse. En Igwynt, jamás había pasado tanto tiempo en el transporte público de una sola vez. Gradualmente, los edificios que se veían desde las ventanas del carruaje se fueron dispersando. La vegetación y los árboles proliferaron, y el ambiente se volvió más animado y menos agobiante. Dorothy se dio cuenta de que se estaba alejando poco a poco del centro de la ciudad. Por fin, tras más de dos horas de viaje en carruaje, llegó a su destino. Nada más bajar, respiró hondo el aire relativamente fresco, contemplando el cielo brillante y las nubes blancas que lo cubrían. Ante ella se alzaba una antigua y majestuosa puerta de piedra. Más allá se extendía un vasto campo verde y exuberante. A lo lejos, grupos de edificios clásicos, adornados con torres puntiagudas y elaboradas barandillas de piedra, se yerguen orgullosos. Al estar algo alejado de las zonas industriales, el aire aquí era mucho más limpio, con mucha menos bruma y sin rastro de ese olor desagradable persistente. “El Campus del Rey está aquí, señorita” le informó el cochero. “Gracias, el viaje fue realmente bastante largo” respondió Dorothy mientras entregaba el dinero acordado previamente. El cochero, tras recibir el pago, sonrió y dijo: “Si quería ir más rápido, podría haber cogido el tren de la ciudad o el metro. Esos trenes de carbón van mucho más rápido que los caballos”. “¿Hay metro y tren aquí?” Sí, pero los trenes no pasan con frecuencia y la espera es bastante larga. Además, siempre van llenos de gente, abarrotados y caóticos. Para una joven adinerada como usted, viajar sola en ellos podría ser peligroso; nunca se sabe lo que puede pasar. “Este es el campus más antiguo de la Universidads Corona Real, el lugar donde la universidad comenzó. El núcleo de la universidad aún se encuentra aquí, y mucha gente viene a visitarla cada año. Espero que disfrute mucho de su estancia, señorita.” Tras decir eso, el cochero saludó con la mano y arrancó su carruaje en la lejanía. Dorothy, inmóvil, pensó para sí misma: “No estoy aquí de turismo. Estoy aquí para estudiar.” Con ese pensamiento en mente, Dorothy miró hacia el lejano campus: su nueva universidad. En aquel entonces, Aldrich le había dicho a Gregor que recomendaría a Dorothy para que asistiera a una mejor escuela secundaria, de modo que luego pudiera ingresar a la universidad. En realidad, Aldrich se saltó ese paso por completo y la recomendó directamente para la universidad. “Bueno... es hora de realizar mis 'trámites de inscripción'.” Murmurando para sí misma, Dorothy comenzó a arrastrar su equipaje. Sin embargo, su destino no era el campus universitario, sino una pequeña zona residencial parecida a un pueblo, frente a la Puerta Este. Mientras caminaba por las calles del pueblo, Dorothy echó un vistazo a su alrededor. Observó que la mayoría de los edificios eran casas de madera con una decoración sencilla pero elegante. Cada casa tenía árboles y cestas de flores como parte de su decoración, lo que le daba al entorno un aire fresco y alegre. Los vendedores ambulantes se alineaban a ambos lados de la calle, ofreciendo diversos bocadillos y comidas. Muchos jóvenes, hombres y mujeres de unos veinte años, paseaban por las calles, comprando, mientras que otros se sentaban a la sombra de los árboles a leer. “Así que esta es una ciudad comercial construida específicamente para servir a los estudiantes. El contacto de Aldrich vive en algún lugar de aquí…” Dorothy sacó la carta que Aldrich le había preparado con antelación y la leyó mientras paseaba por el pueblo. Antes de partir de Igwynt, Aldrich le había dado esa carta, indicándole que buscara a cierto contacto al llegar a Tivian. Esta persona la ayudaría a organizar todo lo que vendría después. Después de buscar durante un rato, siguiendo la dirección de la carta, Dorothy finalmente llegó a su destino: una casa de piedra que parecía bastante normal, incluso algo antigua. “Universidad Corona Real, Puerta Este, Ciudad de la Sombra Verde, No. 37. Este debería ser el lugar.” Tras confirmar la dirección que figuraba en la placa, Dorothy dio un paso al frente y llamó a la puerta, siguiendo el patrón descrito en la carta. Unos segundos después, una voz fría y mecánica provino de detrás de la puerta. “¿Cuál es tu propósito?” “Me envió una conocida” respondió Dorothy, tal como indicaba la carta. La voz respondió de inmediato. “¿Verificación?” Sin dudarlo, Dorothy deslizó la carta por la ranura del buzón. Tras esperar un instante, la puerta se abrió automáticamente. Dorothy entró arrastrando su equipaje y echó un vistazo a su alrededor. La habitación era un espacio completamente normal: sofás, chimenea, mesa de centro, estanterías... nada fuera de lo común. Justo cuando iba a explorar más a fondo, la extraña voz resonó de nuevo. “Quédese quieto. No se mueva.” Dorothy se quedó paralizada un instante, dudó brevemente, pero finalmente optó por obedecer. De repente, la puerta se cerró sola tras ella. Una serie de chasquidos mecánicos resonó a su alrededor, y el suelo bajo sus pies comenzó a temblar. En medio de aquel ruido, el suelo se partió y empezó a descender. A Dorothy se le encogió el corazón al levantar la vista, solo para ver engranajes girando y un intrincado sistema mecánico activándose abajo. “¿Hay un mecanismo oculto bajo el suelo? ¿Ese mecanismo hace que el suelo descienda?” Mientras asimilaba esta idea, la plataforma sobre la que se encontraba seguía deslizándose hacia abajo. De vez en cuando, se movía lateralmente, desplazándose a izquierda o derecha, como si fuera una carga transportada por una cinta transportadora. El sonido de incontables engranajes y mecanismos llenaba el aire a su alrededor. ¡Joder! ¿Toda la casa está así? Con el corazón palpitando con fuerza, el extraño viaje de Dorothy finalmente llegó a su fin. Tras abrirse una escotilla bajo sus pies, fue transportada a un vasto espacio subterráneo. Cadenas, engranajes y toda clase de estructuras mecánicas abarrotaban el lugar. Diversos dispositivos desmontados se encontraban esparcidos por doquier. La tenue luz anaranjada de las lámparas iluminaba el espacio cerrado. Un enorme reloj mecánico, apoyado contra la pared, marcaba el tiempo.
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El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) Capítulo 179

Estás leyendo el capítulo 179 de El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela), un novela. En medio del vapor de la revolución industrial, los misterios surgen bajo la superficie. Las sectas y las sociedades secretas buscan lo extraordinario en las sombras, mientras que los dioses ocultos contemplan a la… Este capítulo tiene publicado el 17 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Nishino. El Grimorio Prohibido de Dorothy (Novela) tiene 828 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.