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Leer El Gran Sabio de la Humanidad (Novela) Capítulo 645 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En el Mundo de Cultivo de Jiu Zhou, aunque los Puntos de Contribución y los puntos de batalla solo se mostraban como números en las Impresiones del Campo de Batalla de los Cultivadores, podían intercambiarse por recursos tangibles. Ambos eran igualmente importantes para los Cultivadores. Los Puntos de Contribución se podían obtener de tres maneras: matando enemigos, vendiendo objetos a la Bóveda de la Providencia y cuando los Legados de los Puestos de Avanzada los distribuían en el Campo de Batalla de Arroyo Espiritual. No había otras formas. Por otro lado, además de eliminar enemigos en ciertos lugares específicos, las fuentes de puntos de batalla eran diversas. Por ejemplo, cuando Lu Ye se encontraba en el Dominio de las Miríadas de Bestias, no obtenía muchos puntos de batalla al derrotar enemigos. Sin embargo, tras liderar a Pang Da Hai y a los demás para resolver la mayor crisis del Dominio, consiguió una gran cantidad de puntos de batalla. Por lo tanto, además de matar enemigos, también se podían ganar puntos de batalla completando ciertas tareas específicas, y los puntos obtenidos de esta manera eran mayores que los que se obtenían destruyendo enemigos. En comparación, los puntos de batalla eran sin duda más importantes, ya que podían intercambiarse directamente por amuletos, mientras que los Puntos de Contribución no. Los Puntos de Contribución solo podían intercambiarse por Amuletos participando en subastas. Esa era la razón por la que a los Maestros del Reino del Río de Nubes les encantaba buscar Reinos Ocultos en el Campo de Batalla del Río de Nubes y participar en las tareas. El Campo de Batalla de Arroyo Espiritual poseía una gran cantidad de herencias, mientras que el Campo de Batalla de Río de Nubes albergaba numerosos Reinos Ocultos. El primero permitía a los Cultivadores forjar bases sólidas, mientras que el segundo les ayudaba a aumentar su poder rápidamente. De esta manera, se producirían Cultivadores poderosos de forma continua en el Mundo de Cultivo de Jiu Zhou a lo largo de las generaciones. Desde que Lu Ye llegó al Campo de Batalla del Río de las Nubes, solo se había aventurado en el Dominio de las Miríadas de Bestias. En primer lugar, llevaba poco tiempo en este Campo de Batalla. En segundo lugar, no había visitado muchos lugares, y algunos Reinos Ocultos solo se abrían en momentos específicos. Sin embargo, eso no significaba que hubiera pocos Reinos Ocultos en este Campo de Batalla. Si uno se proponía encontrar los Reinos Ocultos, todo Cultivador podía experimentarlos una vez al mes. Muchos de los Reinos Ocultos tenían puntos de batalla que debían ganarse. De esa forma, los Cultivadores podían adquirir puntos de batalla en los Reinos Ocultos completando tareas y luego intercambiarlos por amuletos. Aunque era difícil y peligroso, era mejor que esperar a que los Cielos les concedieran Amuletos o cultivar en Claros Arcanos de baja calidad. Lu Ye había obtenido anteriormente muchos puntos de batalla en el Dominio de las Miríadas de Bestias. Tras canjearlos por amuletos, solo le quedaban 56 puntos, y desde entonces no había habido ningún aumento. Ahora, sus puntos de batalla habían aumentado a 576. En otras palabras, había ganado 520 puntos. Dicha cantidad podría canjearse por dos o tres amuletos blancos. Lu Ye se dio cuenta al instante de que había obtenido puntos de batalla en lugar de Puntos de Contribución tras matar a los insectoides. Esto le sorprendió. En comparación, los puntos de batalla eran sin duda más útiles, y no le faltaban Puntos de Contribución. Tras realizar algunos cálculos, se percató de que los puntos de batalla que había obtenido se correspondían con el poder de aquellos insectoides. Esto era similar a cómo se ganaban los Puntos de Contribución. Por ejemplo, si Lu Ye derrotara a un Maestro del Reino Río de Nubes de Quinto Orden, obtendría 40 Puntos de Contribución. Del mismo modo, si destruyera a un insectoide equivalente a un Maestro de Quinto Orden, obtendría 40 puntos de batalla. Por eso había ganado 520 puntos de batalla al eliminar a más de diez insectoides equivalentes a Maestros del Reino del Río de Nubes. Si bien estaba exultante, se volvió aún más vigilante. Todo lo que tuviera que ver con puntos de batalla debía ser complicado. Los Cultivadores del Campo de Batalla del Río de Nubes habían llegado a la conclusión de que los Reinos Ocultos con puntos de batalla eran más peligrosos que aquellos sin ellos. Aunque esta vez Lu Ye había entrado en la Grieta de las Ilusiones en lugar de en un Reino Oculto, todas las pistas le indicaban que no se trataba de un lugar benigno. Aunque ahora era tan poderoso como un Maestro del Reino del Lago Real, podría no ser capaz de mantenerse a salvo. Apartó esos pensamientos y se mantuvo alerta. El segundo piso estaba cubierto de los cadáveres destrozados de los insectoides. El suelo se había teñido de verde con su sangre, y un olor penetrante impregnaba el aire. Dado que había una cama, se suponía que era un lugar de descanso. Sin embargo, al igual que en la planta baja, no había nadie a la vista, y la espesa capa de polvo indicaba que llevaba mucho tiempo desocupado. Aunque era natural encontrarse con insectoides en la Grieta de las Ilusiones, Lu Ye seguía sin tener ni idea de dónde estaba. El segundo piso no era espacioso, así que podía verlo todo de un vistazo. Había una ventana de madera que estaba completamente abierta, por lo que los insectoides debieron entrar en la habitación por esa ventana. Justo cuando Lu Ye se disponía a cerrar la ventana, se oyó un golpe sordo y la habitación se oscureció. Una figura corpulenta asomaba por la ventana; su cabeza rectangular se alzaba y sus ojos compuestos, de un verde grisáceo, reflejaban la figura de Lu Ye. Apareció otra mantis, y Lu Ye sintió que esta era más peligrosa que las que acababa de matar. Podría ser una coincidencia o la batalla había atraído la atención de este insectoide. En cuanto la mantis vio a Lu Ye, irrumpió en la habitación y blandió las cuchillas de sus patas delanteras, con la apariencia de un Cultivador experto en el manejo de armas blancas. Una furia sedienta de sangre se desató en aquella habitación estrecha. Lu Ye alzó su Sable Inviolable, y mientras un destello de Luz de Sable brilló, se enzarzó en una lucha con esta mantis. Se oían continuamente los choques de armas, y las fluctuaciones de los Poderes Espirituales convertían la habitación en un caos. Tras adquirir repentinamente el poder del Reino del Lago Real, Lu Ye aún no lo dominaba. Al fin y al cabo, solo era un Maestro del Reino del Río de las Nubes de Quinto Orden. Por lo tanto, antes de poder adaptarse, no podía activar su poder por completo. Tal como había previsto, la mantis que surgió de la nada era más poderosa que las que acababa de destruir. Al menos, sus cuchillas eran lo suficientemente sólidas como para repeler el Sable Inviolable. Lu Ye llegó a la conclusión de que debía tratarse de una mantis en el Reino del Lago Real. Tenía curiosidad por saber cuántos puntos de batalla obtendría si lograba matar a ese insectoide. ¿Se basarían los cálculos en su poder actual en el Reino del Lago Real o en su nivel de cultivo como Maestro de Quinto Orden del Reino del Río de las Nubes? Si se tratara de lo segundo, esta mantis le reportaría inmensos beneficios. En el cálculo de Puntos de Contribución, un Maestro del Reino del Lago Real obtendría 100 puntos como base, y por cada aumento en el Reino Menor, se agregarían otros 100 puntos. En otras palabras, un Maestro del Reino del Lago Real de Primer Orden obtendría 100 puntos, un Maestro de Segundo Orden obtendría 200 puntos y un Maestro de Noveno Orden obtendría 900 puntos. Si un Maestro del Reino del Río de las Nubes de Quinto Orden mataba a un Maestro del Reino del Lago Real de Primer Orden, había una diferencia de cinco Reinos Menores, y obtendría seis veces más que la base, que era de 600 puntos. Lo mismo ocurría con los puntos de batalla. Seiscientos puntos de batalla podían canjearse por un Amuleto Verde. Los cálculos se basaban en la suposición de que el insectoide era tan poderoso como un Maestro del Reino del Lago Real de Primer Orden, pero el que tenía ante sus ojos Lu Ye era sin duda mucho más formidable. Cuanto más poderoso fuera el insectoide, mayores serían los beneficios que obtendría tras derrotarlo, y el incremento era exponencial. Estas ideas solo permanecieron un instante en la mente de Lu Ye antes de que las desechara. Se movió ágilmente por la habitación y repelió la lluvia de ataques del adversario. El intercambio de movimientos en ese espacio reducido le permitió comprender rápidamente su poder actual. Cuando la mantis alzó las patas delanteras, Lu Ye aprovechó la oportunidad y se impuso Paso del Viento. Al instante siguiente, recorrió tres metros en un abrir y cerrar de ojos. Un destello emanó del Sable Inviolable, y unos patrones crípticos aparecieron en la hoja oscura. El arma ahora poseía Filo Afilado. La mantis bajó su hoja, intentando clavársela en la espalda a Lu Ye, pero falló su objetivo. Al instante siguiente, el Sable Inviolable penetró el pecho de la mantis con un golpe seco. Al activarse el Burster, el insectoide se estremeció y siseó. Cuando Lu Ye vio que la mantis intentaba atacarlo con otra hoja, retrajo su Sable Inviolable, dejando escapar una sangre verde y acre que salpicó el suelo. La mantis, gravemente herida, se tambaleó y, por instinto, blandió ambas cuchillas de sus patas delanteras. Con un estruendo, las paredes del segundo piso se hicieron añicos y los trozos de madera rotos cayeron del techo mientras el polvo se arremolinaba. Cuando finalmente se disipó el polvo, la mantis ya no tenía fuerzas. Sin embargo, Lu Ye no tenía ganas de averiguar cuántos puntos de batalla había ganado. En cambio, se quedó mirando fijamente el cielo lejano, que parecía haberse partido por una enorme grieta. Parecía haber otro mundo oculto tras la grieta. En ese instante, una cantidad asombrosa de insectoides surgía de ella, cayendo sobre este mundo como lluvia. Los insectoides presentaban diversas formas y tamaños. Lu Ye ya había visto muchos de ellos en la Grieta de las Ilusiones, pero también existían algunos con los que jamás había tenido contacto. Como gatos que perciben un olor a pescado, abandonaron un lugar desconocido y llegaron a este sitio. Lu Ye no los observó durante mucho tiempo. Apenas les echó un vistazo y apartó la vista. Con el corazón lleno de asombro y desconcierto, su expresión se tornó seria. Él había estado alojado en la casa antes, así que no tenía ni idea de lo que estaba pasando afuera. No obstante, después de luchar contra la mantis en el Reino del Lago Real y provocar que las paredes del segundo piso se hicieran añicos, pudo comprender la situación del exterior. Hasta donde alcanzaba la vista, se extendía una calle flanqueada por edificios que le resultaban familiares. Muchas casas se habían derrumbado, y entre las ruinas de aquella calle, se veían innumerables insectoides de distintas formas retorciéndose y moviéndose. El ruido que se produjo aquí debió de alertar a esos insectoides, ya que también miraron a Lu Ye en el momento en que él los vio. Pronto se oyó el batir de alas cuando aquellos insectoides se elevaron al cielo. También había algunos insectoides que parecían sabuesos, pero cubiertos por un caparazón. Tenían una larga cola y dientes afilados. En ese momento, cargaban contra Lu Ye a una velocidad increíble. En ese momento, Lu Ye supo que estaba en peligro. Al llegar a la casa, pensó que era un lugar seguro. No fue hasta que alcanzó el segundo piso que se percató del peligro que se escondía tras esa aparente seguridad. Ahora, finalmente podía ver la verdad. La seguridad que había imaginado, en primer lugar, no existía. La casa estaba rodeada de toda clase de insectoides. Al principio no los notó porque eran silenciosos. Además, había aparecido allí como una aparición y también como un reflejo, por lo que su percepción aún no se había restablecido. Por eso no se había percatado de los insectoides del segundo piso ni del exterior de la casa.
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El Gran Sabio de la Humanidad (Novela) Capítulo 645

Estás leyendo el capítulo 645 de El Gran Sabio de la Humanidad (Novela), un novela. Los débiles gritan hasta quedarse roncos sin que nadie se preocupe por ellos. Los fuertes susurran suavemente con palabras profundamente arraigadas en los corazones de la gente. Un árbol de habilidades en llamas, cada… Este capítulo tiene publicado el 15 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Gran Sabio de la Humanidad (Novela) tiene 1041 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.