Leer El Gran Sabio de la Humanidad (Novela) Capítulo 644 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En aquel entorno desconocido, Lu Ye se mantuvo alerta mientras sujetaba con firmeza la empuñadura de su sable. Sin embargo, pronto se tranquilizó, pues no había ningún peligro a su alrededor.
A diferencia de lo que encontró al entrar en la Grieta de las Ilusiones en el pasado, no había niebla ni monstruos que aparecieran de la nada para atacarlo. Ahora estaba en una casa.
La puerta y la ventana estaban bien cerradas. La casa era sencilla, con solo una mesa y algunas sillas.
Sobre la mesa se colocó una tetera y unas cuantas tazas de té.
Lu Ye dio un paso adelante y examinó la mesa antes de darse cuenta de que tenía una gruesa capa de polvo, lo que indicaba que la casa había estado desocupada durante mucho tiempo.
Parecía ser un lugar donde se recibía a los huéspedes, ya que había una escalera que conducía al segundo piso.
Echó un vistazo a la escalera pero no subió inmediatamente. En cambio, se sumió en sus pensamientos.
Se preguntó dónde estaba ese lugar.
Cuando entró en la Grieta de las Ilusiones para entrenar en el pasado, el entorno era sencillo. Llegaba a un espacio vacío envuelto en niebla, y de vez en cuando aparecían enemigos que lo atacaban.
Sin embargo, cuando volvió a visitar la Grieta de las Ilusiones después de que las dos Semillas de Fruta Mística se convirtieran en una, llegó a este extraño lugar.
Lo que más le desconcertaba era su estado actual.
De hecho, lo había notado en cuanto entró. Algo extraño le había ocurrido, pero no había tenido tiempo de investigar. Ahora que estaba seguro de que no corría peligro, comenzó a examinarse.
Tras el examen, arqueó una ceja, pues las cosas eran más complicadas de lo que pensaba.
Llegó a la conclusión de que su poder había aumentado significativamente por alguna razón misteriosa.
Él solo era un Maestro del Reino del Río de las Nubes de Quinto Orden, pero el poder que residía en él ahora lo superaba con creces. Sentía que era incluso más fuerte que los Maestros de Noveno Orden con los que se había enfrentado anteriormente.
En otras palabras, su poder era muy probablemente equivalente al de un Maestro del Reino del Lago Real.
En cuanto a qué Orden era, no tenía ni idea. Para empezar, no había tenido mucho contacto con Maestros del Reino del Lago Real, así que no había un referente con el que compararse. Por lo tanto, no podía determinar su poder actual.
Al cruzar la puerta antes, sintió de repente que se había transformado en un Cultivador mucho más poderoso. Ahora, parecía que no era una ilusión; en efecto, se había vuelto más poderoso.
Sin embargo, no tenía ni idea de por qué sucedía eso. ¿Podría ese entorno aumentar su poder de la nada? Pero eso no parecía razonable.
Le desconcertaba aún más el hecho de que el Poder Espiritual no fuera el único poder que fluía por su cuerpo. Había otro poder extraño, pero a la vez familiar, en su interior.
[¿Eso es poder del alma?]
En el momento en que Lu Ye comprendió la naturaleza del poder, frunció el ceño.
¿Qué está pasando? Solo soy un Maestro del Reino del Río de las Nubes de Quinto Orden. Aunque ahora sea un Maestro del Reino del Lago Real, se supone que no debería sentir mi Poder del Alma.
El Poder del Alma era inherente a cada Cultivador. A medida que aumentaba su poder, su Poder del Alma también mejoraba. Sin embargo, antes de ascender al Reino del Océano Divino, solo poseía Poder del Alma, el cual le ayudaba pasivamente a repeler ataques contra su alma, pero era incapaz de sentirlo activamente.
Era como un tesoro escondido en el interior del cuerpo del Cultivador. Cuando no era lo suficientemente poderoso, era incapaz de abrirlo.
Solo cuando un Cultivador ascendía al Reino del Océano Divino y desarrollaba el Ego Divino podía sentir la presencia de su Poder del Alma y usarlo.
Tomemos como ejemplo a Lu Ye. Gracias a la fuerza de su Poder Espiritual, podía percibir el peligro potencial con antelación, pero, en rigor, esta percepción era solo un poder pasivo. No se comparaba con el Ego Divino, que podía activarse.
Las luchas entre los Maestros del Reino del Océano Divino a menudo implicaban el uso de Egos Divinos. Aunque las luchas pudieran parecer tranquilas en la superficie, en realidad eran peligrosas.
Ahora, Lu Ye podía sentir claramente el fluir del Poder del Alma dentro de él. Era debido a la presencia del Poder del Alma que su poder había aumentado enormemente.
Para empezar, su Poder del Alma ya había superado al de los Cultivadores del mismo Reino, alcanzando el nivel del Reino del Lago Real.
¿Es esta la razón del aumento de poder?
Lu Ye fue comprendiendo poco a poco que probablemente ahora solo era una aparición, un ser igual a Yi Yi.
[¿Mi alma ha abandonado mi cuerpo o algo así?]
Sin embargo, era diferente a la experiencia del alma de un Cultivador abandonando su cuerpo. En general, dicho Cultivador solo podía usar el Poder del Alma, pero no su Poder Espiritual.
Por otro lado, Lu Ye se encontraba ahora en un estado en el que su Poder Espiritual y su Poder del Alma coexistían, lo cual era extraño.
De repente, recordó la sensación de liberarse de las ataduras cuando cruzó esa puerta.
Ahora, parecía que las ataduras de las que se había deshecho provenían de su propio cuerpo.
Su alma era mucho más fuerte que su cuerpo, por lo que después de que su alma abandonó su cuerpo, sintió como si se liberara de ataduras, lo que le permitió volverse más fuerte.
Esta Grieta de Ilusiones era diferente a todo lo que había experimentado antes.
En el pasado, la Grieta de las Ilusiones era simplemente un reflejo del estado de Lu Ye en la vida real, incluyendo sus pertenencias, su Bolsa de Almacenamiento y los objetos dentro de la Esfera de Almacenamiento. Todo se reflejaba con precisión en la Grieta.
No obstante, la Grieta de las Ilusiones en la que se encontraba ahora no era solo un reflejo; también había arrastrado su alma a ese espacio.
De repente, Lu Ye se vio invadido por una sensación de ansiedad.
En la Grieta de las Ilusiones, su mayor ventaja era que no temía a la muerte. Incluso si lo mataban, no sufriría ninguna pérdida. Cuando su Poder del Alma era débil en el pasado, su mente sufría un dolor terrible tras morir. Sin embargo, desde que obtuvo el Agua Purificadora del Alma, que fortaleció su espíritu, ya no temía a la muerte en la Grieta. Simplemente sentía como si una aguja le pinchara el cerebro, algo tolerable.
Sin embargo, su alma ya había abandonado su cuerpo. Por lo tanto, no tenía idea de lo que sucedería una vez que muriera.
¿Iría al infierno? ¿O su alma quedaría gravemente dañada?
Parecía que debía tener más cuidado con sus acciones y asegurarse de no perder la vida allí, pues no tenía idea de cuáles serían las consecuencias.
En cuanto a cómo salir de allí, no tenía ni la más remota idea. Por lo tanto, solo podía improvisar.
Se examinó de nuevo. Por suerte para él, su Sable Inviolable y su funda para armas estaban a la altura de la cintura, y podía usar la Esfera de Almacenamiento en el dorso de la mano y su Bolsa de Almacenamiento a voluntad.
Tal como había previsto, la Grieta a la que había entrado esta vez seguía siendo un reflejo de su estado. La única diferencia era que su alma había abandonado su cuerpo. Por lo tanto, aún podía usar sus posesiones cuando quisiera.
Estar en ese estado era su única ventaja, ya que su poder había aumentado enormemente.
No tenía prisa por abrir la puerta e irse, pues desconocía por completo el entorno en el que se encontraba. Al menos, esta casa era segura.
Cuando entró en la Grieta de las Ilusiones, solo tenía que quedarse allí parado, y de la niebla surgían innumerables monstruos, lo que le permitía perfeccionar su técnica de espada y sus habilidades de combate. Aunque resultaba monótono, era sencillo y claro.
Sin embargo, esta vez la situación era más complicada. Por lo tanto, tenía que recabar toda la información posible. Tenía que saber dónde estaba y qué peligros podría encontrar.
Caminó hacia la escalera y pisó un escalón, provocando que la estructura de madera crujiera, un sonido penetrante en el silencio.
En ese instante, algunas dudas se formaron en su mente.
¿Acaso estaba dentro de la Grieta de las Ilusiones? Siempre había creído que la Grieta no era más que una ilusión y que todo lo que veía allí era falso. Por lo tanto, no sufriría ninguna pérdida, incluso si perdía la vida allí.
Sin embargo, en la Grieta a la que había entrado esta vez, todo a su alrededor parecía tan real. No había ni rastro de falsedad.
Como la escalera no era muy larga, pronto llegó al segundo piso.
Asomó la cabeza con cautela para mirar, pero pronto se quedó paralizado.
Eso se debía a que se encontró con innumerables ojos verde grisáceos, todos ellos ojos compuestos. Lu Ye incluso pudo ver la expresión de asombro en su rostro reflejada en esos ojos.
Más de diez insectoides se escondían en el segundo piso de la casa que él creía segura.
Además, eran insectoides que parecían mantis, con las que estaba familiarizado.
Había matado a innumerables mantis y otras formas de insectoides cuando entró en la Grieta de las Ilusiones por aquel entonces.
¿Por qué hay insectoides aquí también?
Antes de que pudiera siquiera pensarlo, las mantis batieron sus alas y volaron hacia él; la que iba delante ya había levantado sus patas delanteras.
Al parpadear una Luz de Hoja, el insectoide fue partido por la mitad. Su sangre verde manchó el suelo y un olor penetrante impregnó el lugar.
Lu Ye se encontraba frente a la escalera con su Sable Inviolable ya en la mano.
Tras matar al primer insectoide, se tranquilizó un poco, pues estas mantis no eran tan poderosas como las que aún se encontraban en el Reino del Río de las Nubes. Dado su poder en el Reino del Lago Real, no le resultó difícil destruirlas.
Además, tras sus experiencias pasadas en la Grieta de las Ilusiones, era plenamente consciente de las debilidades de los insectoides.
Permaneció de pie frente a la escalera, blandiendo su sable. Todos los insectoides que se cruzaron en su camino fueron masacrados, y pronto fueron eliminados.
Puntos de luz emanaban de los cadáveres de estos insectoides. A diferencia de los puntos rojos que aparecían tras la muerte de los Cultivadores de la Cresta de los Mil Demonios, estos puntos de luz eran dorados.
Lu Ye no sabía que podía obtener Puntos de Contribución matando insectoides.
Aunque le sorprendió, cada vez estaba más seguro de que no se trataba de un escenario ilusorio.
Eso se debía a que, aunque había matado a incontables insectoides en la Grieta de las Ilusiones, nunca antes había obtenido Puntos de Contribución. El hecho de que los hubiera conseguido demostraba que los insectoides eran reales.
Sin embargo, seguía sin entender por qué obtendría Puntos de Contribución al matar insectoides.
Intrigado por la cantidad de puntos que había acumulado, pulsó su Impresión de Campo de Batalla, donde se mostraba que tenía aproximadamente 140 000 Puntos de Contribución. No había registrado la cantidad exacta de sus Puntos de Contribución antes de matar a los insectoides, así que no tenía ni idea de cuántos puntos había obtenido.
Justo cuando se disponía a registrar los Puntos de Contribución actuales para poder hacer una comparación más adelante, notó una diferencia que le resultó desconcertante.
La ficha del Campo de Batalla contenía toda la información sobre él. Actualmente, se mostraba que tenía 576 puntos de batalla.
Algo no cuadraba con el número porque recordaba que solo tenía 56 puntos de batalla, y que no había habido ningún aumento en mucho tiempo.
Al fin y al cabo, como solo era Maestro del Reino del Río de las Nubes, rara vez tenía la oportunidad de conseguir puntos de batalla. La única vez que obtuvo algunos fue cuando estuvo en el Dominio de las Miríadas de Bestias.

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Estás leyendo el capítulo 644 de El Gran Sabio de la Humanidad (Novela), un novela. Los débiles gritan hasta quedarse roncos sin que nadie se preocupe por ellos. Los fuertes susurran suavemente con palabras profundamente arraigadas en los corazones de la gente. Un árbol de habilidades en llamas, cada… Este capítulo tiene publicado el 15 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. El Gran Sabio de la Humanidad (Novela) tiene 1041 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.