Leer El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela) Capítulo 30 online gratis en español

Después de nadar, Keita se encontró con un problema inesperado. No tenía nada que hacer.
La mansión era enorme. Tenía gimnasio, piscina, jardín, varias salas de estar y habitaciones que probablemente nunca usaría, pero después de entrenar durante horas y nadar durante otra más, incluso él tenía límites.
Por mucho que quisiera seguir ejercitándose, sabía que los músculos necesitaban descansar para crecer.
—Supongo que no puedo entrenar veinticuatro horas al día...
Regresó a su habitación, se secó el cabello con una toalla y encendió la computadora.
La pantalla inició rápidamente.
— Veamos qué clase de entretenimiento tiene este mundo.
Lo primero que revisó fueron los programas instalados.
No tardó mucho. Había una aplicación de documentos. Una de hojas de cálculo. Una de dibujo. Una calculadora. Y poco más.
Abrió la sección de juegos.
—No puede ser...
Solo encontró un solitario. Un rompecabezas de frutas. Y una versión bastante extraña del ajedrez.
Por curiosidad abrió las reglas. Leyó varios minutos.
—¿Eh? Es literalmente ajedrez, pero con figuras diferentes.
Las reglas eran exactamente las mismas.
La única diferencia era que la Reina había sido reemplazada por una pieza llamada Primera Ministra. Y el Rey había sido sustituido por una pieza llamada Emperatriz.
Keita se recostó en la silla.
— Aunque la tasa de natalidad aquí sea baja, me sorprende que ni siquiera exista la figura del rey...
Cerró el juego. Después abrió los programas de oficina. La versión local de Word era prácticamente igual.
Solo tenía más opciones de colores, texturas, decoraciones, dibujos de frutas, animalitos, flores y cosas adorables.
La hoja de cálculo era idéntica a Excel.
—Al menos algo es normal…
Continuó explorando.
Finalmente encontró una carpeta escolar. Dentro había varios libros digitales y guías de estudio.
—Supongo que esto sí me servirá.
Abrió matemáticas. Cinco minutos después estaba confundido.
—¿Eso es todo?
Revisó otra guía y luego otra. Y otra. El contenido era increíblemente básico. Operaciones simples. Porcentajes. Fracciones. Un poco de geometría.
— Esto parece nivel de primaria...
Frunció el ceño.
— ¿Cómo administrar empresas con esto? ¿es porque estudio en línea o es el nivel educativo del mundo?... no creo que con las computadoras las matemáticas ya deben ser iguales a las de mi mundo.
Abrió física, la situación era parecida. La química tampoco era especialmente avanzada.
Finalmente abrió biología y ahí comenzó a notar algo extraño.
La primera unidad se llamaba: "Importancia de la reproducción para la supervivencia de las especies."
La segunda unidad: "Estrategias reproductivas en la naturaleza."
La tercera: "Factores que afectan la reproducción."
La cuarta: "Protección de la capacidad reproductiva."
—¿Acaso este libro tiene una obsesión por la reproducción?
Pasó varias páginas.
Mamíferos. Reproducción.
Aves. Reproducción.
Reptiles. Reproducción.
Peces. Reproducción.
Insectos. Reproducción.
—Bueno... al menos son consistentes.
Supuso que la educación masculina de aquel mundo era simplemente mala.
No era algo que le interesara demasiado. Así que abandonó la carpeta escolar. Lo que realmente quería era Internet.
Abrió el navegador y lo primero que hizo fue revisar el historial.
Su expresión se volvió cada vez más extraña.
—¿Qué demonios...?
Caricaturas. Más caricaturas. Más caricaturas. Y todavía más caricaturas.
Todas dirigidas a niños pequeños.
El historial parecía pertenecer a un niño de cinco años.
—¿Era fanático de esto?
Abrió uno de los programas. Lo cerró treinta segundos después.
—Ni siquiera tienen peleas.
Suspiró.
—Era peor de lo que imaginaba.
Decidió buscar algo más interesante.
Escribió: "Redes sociales" Sin resultados.
—¿Eh?
Probó otra vez. "Red social" Sin resultados.
"Foros" Sin resultados.
"Videojuegos populares" Sin resultados.
Keita se quedó mirando la pantalla.
—¿Cómo puede existir Internet sin formas de perder el tiempo?
Era una pregunta filosófica que jamás pensó formular. Mientras tanto… A varios kilómetros de distancia. En una sala repleta de pantallas.
— El sujeto intentó buscar redes sociales.
—Bloqueadas.
—Videojuegos.
—Bloqueados.
—¿Debemos permitirle acceso a algo?
—Solo contenido aprobado.
Intentó buscar algo diferente.
"Hombres famosos" Resultados encontrados: 3.
—¿Tres?
Miró la pantalla.
—¿Tres en todo Internet?
Abrió uno de los enlaces.
Era un artículo sobre lo muy valioso que eran los hombres para la reproducción de las especies con una foto algo borrosa de un hombre delgado de pie al lado de una mujer era famoso porque obedecía de forma voluntaria todas las instrucciones de las mujeres y era el mayor donador de “semillas”
Abrió otro.
Era un artículo sobre lo valioso e importante que era el hombre seleccionado para dejar la descendencia de la emperatriz y como estaría rodeado de lujos por ello. El artículo simplemente le pareció propaganda sobre el hoy padre de la emperatriz.
Abrió el tercero.
Era una plataforma de videos.
—Por fin.
El nombre era extraño. SheTube.
—Bueno... mejor que nada.
Entró.
Miles de videos aparecieron inmediatamente. Tutoriales de maquillaje. Tutoriales de maquillaje avanzados. Tutoriales de maquillaje profesional. Tutoriales de maquillaje histórico. Tutoriales de maquillaje para mascotas.
—¿Por qué existe eso como tendencia? Además todos los videos son sin audio….
Siguió bajando.
Recetas de cocina.
Manualidades.
Y una cantidad preocupante de contenido relacionado con reproducción animal.
— Definitivamente este mundo tiene una obsesión con eso.
Intentó buscar música, encontró algunas canciones. La mayoría eran instrumentales. Otras tenían coros femeninos pero nada especialmente interesante, aunque algunas eran buenas las letras eran muy genéricas.
— Qué aburrido...
Entonces escribió una palabra.
"Hombre"
La búsqueda tardó apenas un segundo.Y apareció un único video destacado.
1200 millones de likes.
1 dislike.
Keita se enderezó inmediatamente.
—¿Qué demonios?
Abrió el video.
La miniatura mostraba unas manos sujetando una guitarra.
Nada más.
—¿Mil doscientos millones?
Presionó reproducir.
Apareció un hombre o al menos una parte de él. No mostraba el rostro, solo el cuello, las manos y parte del torso.
El hombre tomó la guitarra. Tocó algunas notas.
Varias desafinadas y otras fuera de ritmo, parecía estar aprendiendo. Dos minutos después dejó de tocar.
Fin del video.
—Eso es todo?
Miró la barra de tiempo.
Video terminado.
—No, en serio?
Retrocedió. Lo reprodujo nuevamente, el hombre volvió a tocar mal durante dos minutos y terminó.
—ESO ES TODO….
Miró la cantidad de likes otra vez.
1200 millones.
Decidió leer los comentarios.
El primero decía: "Su mano apareció y lloré."
El segundo: "La mejor interpretación musical de la historia."
El tercero: "Escucho esta obra maestra antes de dormir."
El cuarto: "Mi abuela me pidió que reprodujera el video en su funeral"
El quinto: "Cuando mostró el cuello casi me desmayo."
El sexto: "Una experiencia religiosa."
El séptimo: “encontraré al que le dio Dislike y lo eliminaré de la forma más dolorosa posible”
Keita cerró los ojos. Los abrió. Volvió a leer.
—¿Qué demonios le pasa a esta gente?
Abrió el canal. Solo había un video, ese mismo, había subido hacía diez años. Sin fotografías. Sin publicaciones. Sin enlaces. Sin información.
Nada.
—¿Desapareció?
Pensó unos segundos.
—¿Murió?
—¿Se retiró?
—¿O simplemente nunca volvió a subir nada?
No había forma de saberlo. Sin embargo, algo llamó su atención.
La descripción.
"Amo la música. Me ayuda a olvidar a esos monstruos llamados mujeres."
Keita soltó una carcajada.
—Amigo...
Se recostó en la silla.
—¿Qué te hicieron?. Tal vez una ruptura.
Volvió a ver la cantidad de likes.
—Aunque con esta popularidad probablemente se volvería millonario si tocara de vez en cuando.
Siguió observando la guitarra. Y entonces una idea comenzó a formarse en su cabeza.
Después de todo… En su vida anterior conocía cientos de canciones. Miles, probablemente.
Además.
¿Qué podía salir mal?
—Bueno… Si este tipo consiguió mil doscientos millones de likes tocando mal una guitarra… Yo probablemente podría hacerlo mejor.
Permaneció unos segundos observando la pantalla.
Luego sonrió.
—Aunque tal vez este mundo simplemente tiene estándares muy raros.
Sin saber cuánta razón tenía, Keita abrió una nueva pestaña.
Y comenzó a buscar dónde podía conseguir una guitarra.

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El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela)
Capítulo 31
El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela) Capítulo 30
Estás leyendo el capítulo 30 de El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela), un novela. En un mundo donde la tasa de natalidad se ha desplomado y solo nace un hombre por cada nueve mujeres, la figura masculina es un bien escaso y extremadamente protegido. La mayoría son tímidos, frágiles y evitan cualquier… Este capítulo tiene publicado el 31 de agosto de 2026. El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela) tiene 39 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.