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Leer El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela) Capítulo 13 online gratis en español

Las siguientes 24 horas en la mansión se sintieron… raras. No porque algo fuera mal. No, en absoluto. El desayuno era delicioso, el ambiente tranquilo, y Airi y Yui seguían siendo tan encantadoras como siempre. Pero... —Oye, Keita — dijo Airi, con una sonrisa demasiado casual mientras tomaba nota en un cuaderno rosa —. ¿Qué tipo de ropa te gusta más? ¿Formal? ¿Casual? ¿Deportiva...? ¿Quizá ropa ajustada con cuellos abiertos que dejen ver tus clavículas? —¿Y los colores? —agregó Yui de inmediato, con una expresión que intentaba parecer indiferente—. ¿Negro? ¿Blanco? ¿Rojo? ¿O tonos pasteles que resalten tu piel clara? Digo… por curiosidad científica. —Eh… no lo sé, creo que me gustaría probar de todo un poco —respondí mientras bebía jugo—. Quiero descubrir mi estilo. Ambas asentían, sonriendo como si todo estuviera perfectamente normal... pero cada vez que salía de la habitación, podía escuchar sus risitas histéricas y cómo murmuraban “mañana… mañana es el día…”. Y por supuesto, ese día me acompañaron a entrenar. —Hoy estoy con toda la energía —dije, ajustando los guantes para las pesas. —¡Nosotras también! —dijeron las dos al unísono, listas con toallas, botellas de agua, cronómetros y un bloc de notas (¿para qué? no lo sabía… y ahora temo preguntar). Empecé mi rutina como de costumbre: calentamiento, cardio, pesas, máquinas. Cada ejercicio lo hacía con concentración y técnica, gracias a la disciplina que gané en mi vida anterior. Pero mientras yo hacía repeticiones… …ellas hacían recolecciones. Cada vez que me levantaba de una banca o máquina, Airi y Yui se abalanzaban sobre el asiento, compitiendo en silencio con sonrisas asesinas por ser la primera en "usarla después de Keita". —¡Ups! Ya terminé justo aquí —decía Airi, mientras secaba lentamente el asiento con su toalla personal. —Qué coincidencia, justo yo iba a usar esa —decía Yui, apoyándose demasiado cerca del respaldo aún caliente. Y mientras yo me enfocaba en mantener la postura correcta en una sentadilla, ambas estaban literalmente doblando sus toallas usadas y guardándolas discretamente en bolsas herméticas con la etiqueta “ sudor en espalda alta”. —...¿Están bien? —pregunté cuando terminé la rutina y me acerqué a ellas—. Las veo un poco agitadas. —¡N-no es nada! —dijeron al mismo tiempo, con sonrisas falsas y respiración irregular. —Es que… nos gusta seguir tu ritmo —añadió Airi, sacudiéndose el cabello con elegancia sospechosa. —Y el entrenamiento también es importante para nosotras, claro —completó Yui, intentando esconder detrás de su espalda una botella donde había escurrido sudor de una toalla. —Oh, ya veo. Entonces voy a darme una ducha —dije sin sospechar nada. Y me fui. En cuanto cerré la puerta tras de mí… ![](/api/get-image/2433c677-f95a-445b-b9e4-ca33564cce48.webp/chapters/false) — ¡DAME ESA TOALLA, BRUJA! —¡SUÉLTALA, CELOSITA SIN CADERAS! Las dos se lanzaron como gatas salvajes sobre la montaña de toallas usadas, jalando, mordiendo, rodando por el suelo con ojos enloquecidos y gruñidos furiosos. —¡¡ES MÍA!! ¡¡TIENE SU SUDOR DE TRAPECIO DERECHO!! —¡¡YO LA ATRAPÉ PRIMERO!! ¡¡SU ESENCIA ES MÍA!! Entonces… CLIC. Una puerta secreta en la pared se abrió con un pssssh mecánico, revelando una pequeña escuadra de mujeres con trajes de ejecutivas de élite, gafas oscuras, carpetas electrónicas y maletines metálicos. Diez en total, todas con el aura de alguien que dirige operaciones encubiertas en cinco países al mismo tiempo. —¿¡EH!? —gritaron Airi y Yui al unísono. La líder del grupo dio un paso al frente. —Agentes del gobierno central. Departamento de Bioobservación Masculina. Hemos venido a recolectar el material. —¿¡Q-qué!? —preguntó Yui, aún abrazando una toalla con los dientes. —El sujeto Keita es el primer hombre documentado en la historia de esta nación que ha sudado “por voluntad propia” realizando actividad física intensa. —Es un fenómeno biológico de valor incalculable, dada la rareza se nos ordenó recolectar muestras —añadió otra agente—. Las muestras serán analizadas. Su aroma, feromonas, composición química. —¡N-no pueden hacer esto! —gritó Airi, tratando de recuperar una toalla de manos. —¡Eso es... abuso de autoridad! ¡¡ERA MI TOALLA!! —chilló Yui. —El sujeto es patrimonio nacional. Y ustedes, por órdenes directas de la Comandante Riko, deben comportarse con mayor “normalidad”. No queremos arruinar la posible evolución de un espécimen autosuficiente. Una a una, las agentes tomaron las toallas, las metieron en bolsas selladas y desaparecieron por la puerta secreta con pasos impecables. PSHHH... CLAC. Y la pared volvió a cerrarse sin dejar marcas de ninguna puerta. Dejando a Airi y Yui en el suelo, despeinadas, derrotadas, abrazando el aire vacío que antes olía a Keita. —Nos quitaron todo… —susurró Airi con la voz rota. —Mi colección de aromas… —lloró Yui. —¡Malditas ejecutivas ladronas! Ambas se quedaron ahí, hundidas en la más absoluta miseria. Mientras tanto, en el baño, Keita se enjabona tranquilo. — Ahhh… Qué refrescante.
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El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela) Capítulo 13

Estás leyendo el capítulo 13 de El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela), un novela. En un mundo donde la tasa de natalidad se ha desplomado y solo nace un hombre por cada nueve mujeres, la figura masculina es un bien escaso y extremadamente protegido. La mayoría son tímidos, frágiles y evitan cualquier… Este capítulo tiene publicado el 16 de julio de 2026. El Gobierno Quiere que Embarace a Mil Mujeres (Novela) tiene 39 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.