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Leer ¡El director villano está criando a un niño! (Novela) Capítulo 23 online gratis en español

🏴 Grupo: Eila_Juts✍️ Traducción: Eila_Juts
Como si reaccionara al pánico de Lee Se-ah, la barrera siguió creciendo, absorbiendo todo a su alrededor. El deslumbrante paisaje de la playa comenzó a desmoronarse como si estuviera lleno de interferencias, hasta volver a convertirse en la desolada sala de entrenamiento gris. Pero la barrera no dejó de crecer. Como una enorme esfera de hierro que aumentara de tamaño, comenzó a presionar las paredes y el suelo reales del laboratorio, emitiendo un chirrido escalofriante. ¡Chiiirr—! "¡Maldición!" Le entregué rápidamente a Ha-jun, que todavía llevaba en brazos, a Kang Tae-min. Luego comencé a golpear la barrera como un loco mientras gritaba el nombre de la niña atrapada en su interior. "¡Se-ah! ¿¡Puedes oírme!? ¡Se-ah!" Pero mi voz no podía atravesar aquella barrera completamente cerrada. A mi lado, Chae Yul también apretaba los dientes. Al darse cuenta de que su rabia había empeorado la situación, contuvo a la fuerza el poder que se le estaba escapando. Entonces, igual que yo, corrió hacia la barrera. Chae Yul lanzó contra ella un ataque de energía con todas sus fuerzas, pero este simplemente rebotó sin hacerle el menor daño. "¡Buaaa! ¡Se-ah Noona...!" "¡Unnie...! ¡Unnie da mieeedo...!" Los más pequeños rompieron a llorar al ver cómo la barrera seguía creciendo. Intentaron desesperadamente quedarse, diciendo que querían estar con Se-ah, pero Kang Tae-min los cargó a la fuerza y los sacó de la sala de entrenamiento. En la sala de control, Lee Jin-woo y Han So-eun gritaban mientras se aferraban a las consolas, intentando recuperar el control del sistema. La sala de entrenamiento se había convertido en un caos absoluto, lleno de fragmentos de datos que se deshacían, los llantos de los niños y las alarmas del sistema. Una situación en la que todos estaban completamente indefensos. Fue entonces cuando un niño llamó mi atención. Una pequeña sombra estaba acurrucada en el rincón más alejado del centro de todo aquel caos, sin moverse ni un centímetro. Corrí hacia él de inmediato, me arrodillé frente a él y busqué su mirada. "¡Si-hyuk! ¡Salva a Se-ah!" Pero el niño agachó aún más la cabeza, como si quisiera apartarse de mi desesperado grito. Lo agarré con firmeza de los hombros temblorosos y lo obligué a mirarme a los ojos. "¡Si es tu sombra...! ¡Si usas tu habilidad, puedes entrar ahí! ¡Si-hyuk, por favor!" La única respuesta de Si-hyuk fue un pequeño movimiento de cabeza, negándose. El niño se encogió aún más, refugiándose dentro de sí mismo. Fue justo en ese momento. ¡Paf! Con un sonido seco, la cabeza de Si-hyuk se giró hacia un lado. Chae Yul, que se había acercado sin que me diera cuenta, le había dado una bofetada en la mejilla. Luego agarró a Si-hyuk por el cuello de la ropa y lo levantó. Sus ojos rojos ardían como llamas. "¡Oye, Kim Si-hyuk! ¡Reacciona de una vez!" Habló entre dientes, como si escupiera cada palabra. "Entra ahí ahora mismo. ¿¡Acaso necesitas ver morir a Se-ah frente a tus ojos para reaccionar!?" Ante el grito de Chae Yul, los hombros del niño comenzaron a agitarse con fuerza. Si-hyuk levantó la cabeza muy lentamente. Sus ojos llenos de lágrimas recorrieron a los más pequeños, que lloraban desconsoladamente; a Chae Yul, que lo instaba a actuar con el rostro lleno de rabia; y... a mí, que lo miraba desesperadamente. ¿Cuánto tiempo había pasado? El temblor del niño cesó como si nunca hubiera existido. Finalmente, como si hubiera tomado una decisión, el niño agarró con manos temblorosas las restricciones que llevaba alrededor del cuello. Entonces, se las quitó él mismo y las arrojó al suelo. El clang resonó con una claridad inusual en medio de la caótica sala de entrenamiento. Al instante siguiente, su cuerpo se convirtió en una sombra y desapareció, fundiéndose con el suelo. Y dentro de la barrera de Lee Se-ah, Kim Si-hyuk surgió en silencio de la sombra que se extendía detrás de ella. Agarró a Lee Se-ah, que estaba aterrada y temblando, por los hombros y pareció susurrarle algo. Luego, sin dudarlo, le dio un golpe en la nuca para dejarla inconsciente. Pum. En cuanto Lee Se-ah perdió el conocimiento, la enorme barrera que había amenazado con tragarse toda la sala de entrenamiento desapareció en el aire. "Jadeo... jadeo..." Me dejé caer allí mismo, sin fuerzas en las piernas. A mi lado, Chae Yul también jadeaba, tratando de recuperar el aliento. Una sensación de alivio por haber salvado a Se-ah me inundó desde lo más profundo del pecho. Incapaz de contener la alegría que me embargaba, le revolví bruscamente el cabello a Chae Yul, que estaba de pie a mi lado, para demostrarle lo orgulloso que estaba de él. "Pequeño bribón, buen trabajo. Si-hyuk se movió gracias a que le gritaste." Como temía que me devolviera el golpe, retiré rápidamente la mano, me di la vuelta y corrí hacia los dos niños que estaban en el suelo. Se-ah tenía los ojos cerrados y una expresión tranquila, mientras que Si-hyuk estaba sentado a su lado, completamente inmóvil, como si hubiera agotado todas sus fuerzas. Sin dudarlo, levanté el pequeño cuerpo de Si-hyuk y lo abracé. "Oye, pequeño. ¡Salvaste a Se-ah! ¡Lo hiciste muy bien!" Ante mis elogios, el niño permaneció en silencio durante un largo rato. Justo cuando comenzaba a sentirme incómodo y estaba a punto de dejarlo en el suelo... Una voz, tan suave como el zumbido de un mosquito, llegó hasta mis oídos. "...¿De verdad?" Mi mente se quedó en blanco por un instante. Claro que lo había visto murmurar con los otros niños cuando los observaba desde lejos. Pero esa voz nunca se había dirigido a mí. Y ahora, me estaba mirando a los ojos y me había hablado. Alguien podría reírse y preguntar qué tiene de especial una sola palabra. Pero después de escuchar por primera vez la voz del niño en los casi tres meses desde que llegué a este lugar, mi corazón reaccionó de inmediato y comenzó a latir con fuerza. Intenté ocultar los latidos de mi corazón y volver a ponerme mi máscara de "basura". "¡Claro! ¿Por qué preguntas algo tan obvio? ¡Gracias a ti, una de mis muñecas no terminó rota! ¡Buen chico, Kim Si-hyuk!" Le revolví enérgicamente el cabello al niño, como si estuviera felicitando a un cachorro. Si-hyuk no parecía molesto por mi brusco gesto y permaneció quieto entre mis brazos. Fue entonces. Los más pequeños, que habían estado observando la situación desde fuera de la sala de entrenamiento, corrieron hacia nosotros entre gritos de alegría. "¡Hermano mayor!!!" "¡Hyung salvó a la Noona Se-ah!" Los niños se abalanzaron sobre Si-hyuk y abrazaron con fuerza al pequeño héroe. Chae Yul, que se había acercado, le acomodó torpemente el cabello despeinado a Si-hyuk. "...¿Estás bien donde te golpeé antes? Lo siento. Estaba desesperado." Si-hyuk levantó la mirada hacia Chae Yul. Luego, negó muy débilmente con la cabeza. "...Estoy bien." Y así, aquel largo, larguísimo día terminó en medio del calor y el cariño de los niños. \*\*\* A la mañana siguiente, después de la comida, Lee Se-ah inclinó la cabeza y se disculpó ante todos, incluidos los investigadores. "Ayer... lo siento. Por haber actuado de forma tan egoísta..." Después de disculparse, esta vez Lee Se-ah se plantó frente a Chae Yul. "...También lo siento, Oppa. Ayer dije cosas muy crueles." Ante esas palabras, el rígido rostro de Chae Yul se tiñó ligeramente de rojo. Apartó la mirada y murmuró con brusquedad. "...Yo también lo siento. Por haberme enojado sin motivo." Al ver a los dos niños reconciliarse torpemente, sentí que algo cálido me llenaba el corazón. El objetivo que tanto había anhelado desde que entré en esta novela. Un futuro en el que los niños pudieran apoyarse mutuamente y crecer, tanto física como mentalmente. La escena que tanto había deseado como lector ahora se estaba haciendo realidad, poco a poco, justo ante mis ojos. Pero mi objetivo final no terminaba aquí. Salir de este laboratorio infernal y asegurarme de que los niños pudieran valerse completamente por sí mismos: una verdadera "independencia". Y para alcanzar una verdadera independencia, necesitaban tanto conocimientos básicos para desenvolverse en el mundo como poder. Decidí añadir una nueva actividad a su rutina diaria. "¡Muy bien, mocosos! ¡Por las mañanas toca usar el cerebro!" Con la plausible excusa de que "Mis muñecas no deberían ser ignorantes", Han So-eun se ofreció voluntariamente para convertirse en la maestra de los niños. En un aula limpia creada mediante realidad virtual, los niños se dividieron entre los tres mayores y los tres más pequeños para recibir educación básica en coreano, matemáticas, inglés y otras materias adecuadas a sus respectivos niveles. Y durante una hora al día. También se impartían clases especiales sobre la historia y geografía de este mundo, así como sobre las "Puertas" y los "Cazadores". Historias más profundas y detalladas que no aparecían en la novela original. Bajo el pretexto de supervisar a los niños, me sentaba al fondo del aula y grababa en mi mente la información sobre este mundo junto con ellos. Había temido en secreto que los niños odiaran estudiar, pero ese miedo resultó ser infundado. Quizás sedientos de conocimiento, los niños lo absorbían como esponjas. Verlos concentrarse con todas sus fuerzas en las clases, con sus pequeños ojos brillando por aprender aunque fuera una cosa más, resultaba casi conmovedor. Además, se abrió un nuevo parque de juegos para Si-hyuk. El campo de entrenamiento de Si-hyuk era una pequeña sala de juegos recreativos, con coloridos globos de agua flotando en el aire. Su tarea consistía en extender su sombra como si fuera una mano y reventar esos globos de agua. Al principio, tenía miedo incluso de dejar que su sombra tocara algo, pero poco a poco comenzó a reunir valor al escuchar a sus hermanos menores animándolo. "¡Oppa, ese! ¡Revienta ese por nosotros!" Cada vez que un globo de agua explotaba con un alegre ¡pop!, una muy leve sensación de satisfacción aparecía en su rostro. Sin embargo, no podía limitarme a sonreír mientras los observaba. Solo quedaba una semana para la 'Evaluación Pública de Habilidades'. Aquel día también estuve ocupado planeando el programa de los niños junto con los investigadores y no pude regresar al despacho del Director hasta casi medianoche. Arrastrando mi cuerpo exhausto, agarré el pomo de la puerta del despacho. En el momento en que abrí la puerta, sumido en el cansancio, me detuve instintivamente. El aire de la habitación era diferente. En lugar del habitual olor a polvo, en el aire flotaba débilmente una presencia más pesada, fría y desconocida: la de alguien más. Conteniendo la respiración, saqué en silencio de mi bolsillo un frío trozo de metal. El artefacto de Clase C "Pistola de maná" que había comprado por una gran suma en la casa de subastas hacía un tiempo. Era un objeto de defensa personal capaz de comprimir y disparar directamente el maná externo, sin necesidad de balas. Mi corazón comenzó a latir con violencia. Conteniendo la respiración, di cuidadosamente mi primer paso dentro de la habitación. En la oscuridad absoluta, la silueta del gran sofá apenas era visible. Había alguien allí. "Por fin apareces." Rápidamente apunté el cañón hacia el sofá de donde había provenido la voz. Justo en ese momento, las nubes que cubrían la ventana se despejaron y la luz de la luna inundó el despacho. La luz de la luna iluminó al hombre sentado en el sofá: su intenso cabello rojo y unos ojos aún más fríos que aquel color. Era Han Je-woon. Cruzo las piernas con naturalidad, como si estuviera en su propia habitación, y habló con voz lánguida. "¿Por qué llegas tan tarde, mocoso? Pensé que se me iba a romper el cuello de tanto esperar." En cuanto su voz se apagó, detrás de mí se escuchó el clic de un interruptor. "Si te sientas ahí con las luces apagadas, ¿no es normal que cualquiera se sorprenda, Maestro del Gremio?" Sobresaltado, apunté por reflejo la pistola de maná hacia atrás, en dirección al sonido. Pero antes de que siquiera pudiera poner el dedo en el gatillo... ¡Crepitar—! La pistola de maná que sostenía en la mano quedó cubierta de escarcha blanca al instante y se congeló por completo. Mientras miraba aturdido el cañón, que se había convertido en un bloque de hielo, un hombre de aspecto pulcro se acomodó las gafas y habló. "Entiendo que te hayas sorprendido, pero, por favor, guarda esa arma. Incluso si es un arma apuntada por un psicópata bastardo que se asustó, sentir el cañón apuntándome resulta absolutamente desagradable."
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¡El director villano está criando a un niño! (Novela) Capítulo 23

Estás leyendo el capítulo 23 de ¡El director villano está criando a un niño! (Novela), un novela. Yo, un antiguo maestro de jardín infantil, terminé poseyendo el cuerpo del director de un instituto de investigación que abusaba del protagonista, un sujeto de prueba. Crié a los niños con todo mi corazón, los ayudé a… Este capítulo tiene publicado el 1 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Eila_Juts. ¡El director villano está criando a un niño! (Novela) tiene 30 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.