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Leer ¡El director villano está criando a un niño! (Novela) Capítulo 21 online gratis en español

🏴 Grupo: Eila_Juts✍️ Traducción: Eila_Juts
Ante el paisaje irreal que se desplegaba frente a sus ojos, el llanto de los niños se detuvo como si nunca hubiera existido. En lugar del frío olor a hierro, el aroma de la hierba fresca les cosquilleó en la nariz, mientras las paredes grises se transformaban en un cielo azul bajo un sol deslumbrante. Los niños abrieron mucho los ojos y miraron a su alrededor, como si estuvieran soñando. La primera en reaccionar fue, por supuesto, la curiosa Ha-yun. “Ah...” La niña dejó escapar un pequeño suspiro sin darse cuenta, contemplando con la mirada perdida el enorme cerezo en flor que había aparecido frente a ella. “Les dije. Es un nuevo lugar para jugar.” Miré directamente a los ojos de los niños, especialmente a Chae Yul y Lee Se-ah, cuyos rostros aún reflejaban desconfianza. “Les prometo que, a partir de ahora, nada aquí les hará daño.” A pesar de mi firme declaración, los niños seguían sin poder moverse. La desconfianza que habían adquirido por todo lo que habían vivido no podía desaparecer tan fácilmente. ...Si las palabras no funcionan... “Y en este nuevo lugar para jugar...” Levanté lentamente la mano hacia los niños. “No necesitamos grilletes.” En el mismo instante en que cerré el puño, un claro ¡Clang! resonó desde las restricciones alrededor del cuello de los niños. Los fríos fragmentos de metal, símbolos de opresión, cayeron al suelo formando un montón. “¡Aaah! ¡D-Director! ¡U-Usted dijo que se los quitaría después!” Lee Jin-woo gritó horrorizado. “¡Era la única forma de detenerlos si nos atacaban por accidente...!” Fingí no escucharlo y pateé con la punta del zapato los trozos de metal que estaban en el suelo. “Ah~ qué alivio. ¿Saben lo molesto que era... ver esas cosas horribles colgando del cuello de mis muñecos?” Esos terribles grilletes que aprisionaban la libertad de los niños y ponían sus vidas bajo control. Más que nada, quería deshacerme de ellos primero. Hice un gesto con la barbilla hacia los niños, que todavía parecían desconcertados. “De ahora en adelante, jueguen todo lo que quieran. Usen sus habilidades, rompan cosas. Hagan lo que se les dé la gana.” “¡Aaaah!” Lee Jin-woo soltó un chillido y corrió a esconderse detrás del enorme Kang Tae-min. “¡E-Están a punto de atacarnos!” Pero, contrario a lo que Lee Jin-woo había predicho, los demás niños permanecieron en silencio. Especialmente Chae Yul, que estaba completamente inmóvil, tocándose el cuello vacío. El frío metal que no lo había abandonado ni un solo instante desde el día en que lo arrastraron a aquel infierno, dos años atrás. El símbolo de un control asfixiante y una humillación constante. Ya no estaba. Levantó lentamente la cabeza para mirarme a mí, quien había hecho todo aquello. Sus ojos rojos temblaban, reflejando una mezcla de emociones que nunca antes había visto en él. “¿Van a quedarse ahí parados? Hasta les quité los grilletes. En fin... si son muñecos que ni siquiera saben moverse, tendré que hacerlos moverse yo mismo.” En el momento en que di una fuerte palmada. ¡Clap! El mundo volvió a cambiar. La cálida luz del sol y el jardín verde se transformaron en pequeños cuadrados de luz y desaparecieron en un instante, reemplazados por un campo nevado donde caía una intensa nevada. “¡Guau...! ¡Es nieve...!” Los más pequeños extendieron sus manos al aire y exclamaron maravillados, como si fuera la primera vez que veían la nieve. Pero Chae Yul y Lee Se-ah eran diferentes. Los dos niños permanecieron inmóviles, simplemente mirando en silencio los copos de nieve que caían del cielo. Al ver sus rostros inexpresivos, me dieron ganas de hacer una pequeña travesura. La nieve de la realidad virtual, configurada con ‘Física al 100 %’, era tan fría y suave como la nieve real. La sensación de compactarla firmemente entre mis manos era bastante impresionante. Tomé la bola de nieve que había hecho... Y se la lancé a la parte posterior de la cabeza a Chae Yul, que todavía contemplaba el cielo sin reaccionar. Acerté de lleno. Con un ¡Puf!, una pequeña flor de nieve blanca se abrió en la parte posterior de su cabeza. Solté una risita y lo provoqué. “¡Ja, ja! ¿Qué tal sabe la nieve?” Ante mi provocación infantil, una expresión de incredulidad apareció en el rostro de Chae Yul. Al ver aquella escena, a los más pequeños les pareció graciosa y estallaron en carcajadas, comenzando a hacer bolas de nieve entre ellos. En los ojos de Chae Yul, que iban de las risas de los niños a mi sonrisa descarada, finalmente apareció un leve espíritu competitivo. Sin decir una palabra, recogió nieve del suelo y la compactó hasta formar una bola dura. Luego me la lanzó directamente a la cara. Esa fue la señal de inicio. “¡Vaya, con que esas tenemos, mocoso!” Antes de darme cuenta, la guerra de bolas de nieve en el campo nevado se había convertido en una batalla campal entre el ‘Equipo de Adultos’ y el ‘Equipo de Niños’. Al principio, todos se limitaban a hacer bolas de nieve con las manos, pero, a medida que el espíritu competitivo se encendía, los niños comenzaron a usar sus poderes. “¡Ah, qué frío!” Han So-eun gritó después de recibir una bola de nieve lanzada por Ha-yun. Justo cuando se disponía a contraatacar, los gemelos se tomaron de las manos. Los dos niños reían mientras cambiaban libremente la trayectoria de las bolas de nieve que volaban por el aire e incluso desviaban las que les lanzaban para devolverlas contra sus atacantes. “¡Oigan! ¡Eso es trampa! ¿¡También se vale usar los poderes!?” Ante el grito de Han So-eun, los gemelos se agarraron el estómago de tanto reír y respondieron: “¡Hum! ¡Si es injusto, entonces tú también deberías Despertar~!” Su-ho, que estaba a su lado, también soltó una risita. “¡El Director dijo que podíamos usar nuestros poderes y hacer lo que quisiéramos para jugar!” “¡Oigan, ustedes! ¡Deténganse ahora mismo!” Han So-eun, furiosa después de recibir una bola de nieve en la cabeza, salió corriendo detrás de los más pequeños. Justo a su lado, Kang Tae-min hacía y lanzaba bolas de nieve a una velocidad y con una precisión constantes, como si fuera una máquina. Las bolas que salían de sus manos avanzaban casi en línea recta en lugar de formar una curva, cayendo con precisión sobre los niños. Sin embargo, todos sus ataques eran bloqueados por una barrera que brotaba de las puntas de los dedos de Lee Se-ah y se deshacían inútilmente contra ella. Lee Se-ah protegía perfectamente a los más pequeños mientras, con gran habilidad, inclinaba la barrera para que la nieve pulverizada saliera despedida hacia la nuca de Lee Jin-woo. “¡Aaaah! ¡¿Por qué siempre me toca a mí?!” Ante el grito de Lee Jin-woo, una sonrisa juguetona apareció levemente en los labios de Lee Se-ah. Mientras tanto, entre Chae Yul y yo se había formado una tensa línea de batalla en la que nadie más podía intervenir. “Ja, ja.” Saqué mi arma secreta. Era un artefacto de Clase E que había comprado impulsivamente en una subasta hacía algún tiempo: \[Fabricador de Bolas de Nieve\]. Lo sostuve como si fuera una ametralladora y empecé a lanzarle bolas de nieve sin parar. “¡Ja, ja! ¡Esta es una pelea de adultos!” Pero Chae Yul, como si se burlara de mí, esquivó todas las bolas de nieve con movimientos ágiles. El mocoso, que no había recibido ni un solo impacto, me miró con los ojos encendidos. Esos ojos ardían con el deseo de ganar. “…Será mejor que te prepares.” Golpeó la nieve acumulada en el suelo con la palma. ¡Bum! En ese instante, toda la nieve bajo mis pies explotó como si hubiera pisado una mina. “¿Eh…?” Para cuando un sonido estúpido salió de mi boca, ya era demasiado tarde. No era simplemente una tormenta de nieve. Una enorme ola blanca llenó mi campo de visión y se abalanzó sobre mí. “¡¿Gueeek?!” Solté un breve grito mientras aquella avalancha de nieve me arrastraba y terminaba enterrándome miserablemente. Los investigadores estaban tirados por el suelo, aturdidos y cubiertos de nieve, mientras yo había quedado enterrado bajo un montón de nieve. Era una victoria perfecta del Equipo de los Niños, sin lugar para excusas. Los niños gritaron de alegría, se subieron encima de nosotros y estallaron en carcajadas. Y en medio de todo aquello, Chae Yul miró mi figura enterrada bajo la nieve y soltó una risita. “Tú… de verdad eres… un idiota.” Su risa comenzó algo tímida, pero pronto estalló como si ya no pudiera contenerla, resonando por todo el campo nevado y vacío. Los demás niños miraron a Chae Yul con fascinación, como si estuvieran presenciando algo increíble. “¡Guau…! ¡Oppa se está riendo!” “¡Es verdad! ¡Es la primera vez que veo reír a Hyung!” Empezando por los gritos de alegría de Su-ho y los gemelos, todo el Equipo de los Niños celebró su victoria y comenzó a revolcarse por la nieve. Al ver aquella escena tan tranquila, por un momento olvidé todas mis preocupaciones y sonreí. Pero aquella sonrisa no duró mucho. Mi mirada se dirigió hacia el rincón más alejado del campo de entrenamiento, donde las risas de los niños no llegaban. Allí estaba Kim Si-hyuk. El niño no se había unido a aquella celebración. Permanecía encogido, inmóvil como un ratón muerto, como si intentara desaparecer del mundo entero. Y entonces presencié algo increíble. Aquel horrible dispositivo que había roto y arrojado al suelo antes… Había vuelto a colgar precariamente alrededor del delgado cuello del niño. Como el mecanismo de cierre ya estaba roto, se soltaba una y otra vez, pero el niño lo sujetaba desesperadamente contra su cuello con sus manos pálidas. Como un prisionero intentando ponerse una cadena alrededor del cuello por voluntad propia. En el instante en que vi aquel gesto desesperado, una dolorosa comprensión cruzó por mi mente. ‘Él… tiene miedo de su propio poder.’ Aquella certeza me atravesó el corazón con dolor. No sabía exactamente por qué le tenía tanto miedo a su habilidad, pero había algo que sí tenía claro. Para que las heridas de aquel niño pudieran sanar, necesitaba tiempo más que cualquier otra cosa. Mucho, muchísimo tiempo. Pero, cruelmente, la realidad no estaba dispuesta a esperarnos. ‘Solo quedan tres semanas para la Evaluación Pública del próximo mes.’ Ante aquella realidad que me helaba la sangre, las felices risas de los niños se transformaron en el sonido de un enorme reloj que me apremiaba. ‘Tic, tac.’ \*\*\* Una sala de reuniones sumida en la oscuridad. Cuatro figuras permanecían sentadas alrededor de una enorme mesa redonda, como sombras. El primero en moverse fue un hombre con una máscara negra que solo dejaba sus ojos al descubierto. Sin decir una palabra, sacó una mano cercenada y la dejó caer con un golpe frente a la mujer de cabello blanco que estaba a su lado. Ante aquella acción, los labios rojos de la mujer, Ma Do-hee, dibujaron una sonrisa. “Ah. Es del líder que fracasó.” Habló con una expresión extasiada, como si aquella mano cercenada no le importara en lo más mínimo. “¿Estás disculpándote? Pero no necesito una disculpa. Más bien, debería darte las gracias. Gracias a ti… conocí a mi destino.” Sus ojos adquirieron un brillo soñador. Aquel hombre rubio que había gritado y se había interpuesto para salvarla. Solo imaginar su espalda hizo que sus mejillas se sonrojaran como las de una muchacha enamorada. Pero aquella fantasía color de rosa no duró mucho. “¡Kukuku…!” Porque el hombre con la chaqueta Sukajan, sentado de forma desgarbada frente a ella, soltó una risita. “De alguna manera~ me preguntaba por qué alguien capaz de dejar lisiados a todos esos insectos terminó siendo capturado tan fácilmente.” El hombre echó la silla hacia atrás y chasqueó la lengua con pesar. “Ah~ Mierda, debí haber ido también. Un brazo del ‘Emperador de la Espada’, Han Je-woon, habría sido un buen recuerdo.” Se rio mirando al techo, pero de repente endureció la expresión y se dirigió al hombre de la máscara negra. “Pero ¿no salió todo demasiado mal? Al final, todos fueron capturados y arrastrados como peces ensartados en una cuerda. Además, escuché que empezaron a soltar lo de la ‘Gran Causa’. Debiste asegurarte de que mantuvieran la boca cerrada desde el principio.” En ese momento, el hombre de ojos rasgados que se cubría el rostro con un abanico soltó una risita, como si estuviera reprendiendo a un niño. “Je, je. Cálmate. Todo ese alboroto formaba parte del plan.” Se cubrió la boca con el abanico y continuó con un tono divertido. “Gracias a ello, las figuras del gobierno que interferían constantemente con la gran obra de ‘Él’ fueron eliminadas limpiamente… ¿Qué podría ser un resultado más perfecto que este?” El hombre de la chaqueta Sukajan resopló. “Tch. Bueno, al menos los resultados fueron buenos. Pero no olvides la promesa. El día que vayamos a cortarle la cabeza a ese monstruo de Han Je-woon, asegúrate de ponerme en primera fila.” Entonces frunció el ceño, como si algo le incomodara, y añadió: “Por cierto… ese tipo llamado Chae Jun-hyuk o como sea. No sé por qué, pero me da mala espina. Pensé que era un inútil sin nada que ofrecer… pero ¿cómo demonios consiguió salir de una situación así después de encontrarse con Han Je-woon?” “Estoy de acuerdo.” El hombre de ojos rasgados estuvo de acuerdo. “Pensé que solo era un simple psicópata, pero la forma en que manejó la situación en el banquete fue… bastante interesante. Quizá… tenga más cartas bajo la manga de las que conocemos. Por ahora, será mejor que lo vigilemos de cerca.” Un brillo extraño apareció en sus ojos entrecerrados. “Sin embargo, si llega a convertirse en un obstáculo para el gran acontecimiento que se avecina… tendremos que retirarlo de este escenario para siempre.” “¡No!” Ma Do-hee se levantó de golpe y gritó. “¡Él es mi destino! ¡A partir de ahora tengo que cuidarlo y adorarlo aún más…! ¡No está permitido matarlo!” Retorció los dedos con el rostro completamente sonrojado y añadió, con la expresión de una muchacha tímida: “En cambio… pueden cortarle los brazos y las piernas. Si se los rompen, siempre puedo volver a cosérselos después, dejándolos bien bonitos. Je, je.” Ante aquella aterradora y, al mismo tiempo, pura muestra de afecto, el hombre de la chaqueta Sukajan soltó una carcajada. “Kukuku.” El hombre de la máscara permaneció inmóvil como una estatua. Solo el hombre del abanico asintió complacido, sonriendo detrás de este. La sala de reuniones quedó en silencio. En aquel lugar, otra telaraña, mucho más grande y retorcida, comenzaba a tejerse.
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Estás leyendo el capítulo 21 de ¡El director villano está criando a un niño! (Novela), un novela. Yo, un antiguo maestro de jardín infantil, terminé poseyendo el cuerpo del director de un instituto de investigación que abusaba del protagonista, un sujeto de prueba. Crié a los niños con todo mi corazón, los ayudé a… Este capítulo tiene publicado el 29 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Eila_Juts. ¡El director villano está criando a un niño! (Novela) tiene 30 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.