Leer EL CABALLERO MÁGICO MÁS FUERTE QUE EXISTE EN LA HUMANIDAD (Novela) Capítulo 6 online gratis en español
🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
—¡Los dioses del Olimpo me han abandonado! ¡Oh, gran Señor, dame su bendición...! —drama-tizé mirando al techo, agarrándome el costado con un gesto de dolor teatral.
—\*Oye, ya cállate...\* —interrumpió Génesis directamente en mi mente, rodando los ojos virtuales—. \*Pareces un actor de telenovela barata.\*
—¡Más respeto ante mí, mocosa! —le espeté en pensamiento, manteniendo el agarre en mi estómago.
—\*¿Eh...?\* —resonó la voz de Génesis, helada como el vacío absoluto—. \*Cambié de opinión. Si ellas dos no te matan hoy, seré yo misma quien lo haga.\*
—En fin, como sea... —murmuré exhalando un largo respiro mientras me ponía de pie y la regeneración del Sistema terminaba de cerrar el rasguño.
Me ajusté los guantes, sintiendo cómo el flujo de maná del Fénix Azul recorría mis nudillos.
—Yo me encargo —dije con voz baja y decidida.
Ambas chicas se pusieron en alerta al sentir el cambio radical en mi presencia. La ligera aura de broma desapareció por completo, reemplazada por la aplastante firmeza del Rango Guerrero Solitario. Mis puños se imbuyeron en una densidad metálica, brillando con un fulgor grisáceo y pesado: los \*Puños de Hierro\*.
—¡A ver si así se calman las dos! —exclamé, lanzándome al frente a una velocidad que hizo crujir el suelo de la arena.
Ataqué a Angélica y a María al mismo tiempo, cortando la distancia en un suspiro. María reaccionó intentando levantar sus puños envueltos en fuego de dragón, pero con un rápido movimiento de esquiva me deslicé por su flanco izquierdo, usando un leve empujón de mi palma en su hombro para desequilibrarla sin lastimarla.
En seguida, me dirigí directamente hacia Angélica, quien aún intentaba estabilizar la sobrecarga de electricidad plateada en su \*Lanza de Zeus\*.
Aparecí justo frente a ella antes de que pudiera alzar el arma. Con un movimiento certero, preciso y medido al milímetro para no causar un daño real, le asesté un golpe seco con el canto de la mano en el punto de presión del cuello.
Los ojos de Angélica se cerraron al instante. La violenta tormenta de relámpagos plateados que la rodeaba se disipó como humo en el aire. La lanza cayó al suelo con un chasquido metálico y ella se desplomó hacia adelante. La atrapé en el aire antes de que tocara el suelo, acomodándola con cuidado sobre mi hombro mientras exhalaba un pesado suspiro de alivio.
—Por fin... un poco de paz —murmuré mirando a María, quien me observaba atónita mientras se sacudía el polvo del uniforme.
—Te noté y no vi... —murmuró María sacudiéndose las manos, mirando fijamente a Angélica en mis brazos—. Dime, ahora que la dormiste, ¿de seguro le hiciste algún otro truco?
—La dormí tal cual lo hice contigo en aquel momento. Fin. —solté con tono seco, acomodando el cuerpo de Angélica en el banco más cercano.
—¡Oye! —protestó María.
—Ok, no... pero sí la dormí para que no terminara destruyendo la Asociación —corregí suspirando, ajustándome la chaqueta destrozada.
\> \*\*\[NOTIFICACIÓN DEL SISTEMA\]\*\*
\> \*\*\[¡Felicidades! Has obtenido la habilidad pasiva/activa: «Llamas de Sanador».\]\*\*
\>
—¿Pero qué demonios...? —parpadeé mirando la interfaz holográfica que flotaba frente a mis ojos—. Oye, Génesis... ¿no crees que esto es demasiado repentino?
—\*Tranquilo, ese regalo vino directamente de mí\* —resonó la voz de Génesis en mi mente, perdiendo por completo la chispa burlona de antes—. \*Creo que no tienes una regeneración absoluta todavía, pero si usaras tu habilidad de inmortalidad ahora mismo sería una pérdida de tiempo innecesaria ante ellas dos. Solo úsala cuando enfrentes a oponentes verdaderamente poderosos.\*
—Lo sé... —pensé, mirando la pequeña llama azulada que brotaba de la yema de mis dedos antes de curar el último rastro del corte en mi abdomen—. Pero hay algo que me preocupa. ¿Qué pasará después de todo esto? Bueno, aún me queda tiempo... Tengo este mes para entrenar y, luego de eso, tal vez deba entrar a un gremio. Para eso tendré que enfrentarme a seres fuera de lo ordinario, entes que superan el Rango SSS...
—\*Así es\* —respondió Génesis con una pausa profunda—. \*Pero no te preocupes. Si al final te llegas a quedar solo... siempre estaré ahí para ti. Lucharemos juntos. Y si nos vencen... moriremos juntos.\*
Escucharla hablar con tanta devoción me oprimió el pecho. Siempre estaba ahí, soltando consejos directos o mensajes crípticos.
—Génesis... si tan solo me contaras tu vida —le dije en un pensamiento íntimo—. Todo sobre ti... tu origen, cómo terminaste dentro del Sistema.
El silencio en mi mente se prolongó por varios segundos, tan pesado que casi podía sentir su respiración contenida.
—\*Lo siento... pero no estoy lista para eso\* —susurró con una voz cargada de melancolía—. \*Necesito confiar en ti del todo, pero me cuesta... Siento que no serás capaz de vencerlos a ellos. Ni siquiera yo pude... y mucho menos contra su Líder.\*
—Génesis... acaso tú...
—\*Así es... tengo miedo\* —confesó, rompiéndose por primera vez desde que la conocí—. \*Y ese miedo se está alimentando de mis propios recuerdos. Tengo traumas del pasado... jamás olvidaré cómo me dieron la espalda cuando más los necesité. Pero si tú logras superar todos los caminos y romper las cadenas que te impiden seguir adelante... tal vez podré contártelo todo.\*
Hizo una breve pausa, como si estuviera contemplando memorias de eras pasadas.
—\*En mis días como el motor del Sistema, no fue nada sencillo\* —continuó en un todo suave, casi poético—. \*En verdad todo tiene su final, y el final está para contarse en el futuro... porque sin ese futuro no hay destino. Fue entonces cuando te vi... en aquel momento exacto en que el meteorito cayó sobre ti, Carlos. Me di cuenta de que eras un monstruo. Un poder dormido destinado a ser usado únicamente como una simple arma de destrucción masiva... Pero veo que estás progresando. Quisiera saber si me prometes algo.\*
—Por supuesto —respondí sin dudarlo ni un milisegundo—. Lo que sea. ¿De qué se trata?
—\*Si algún día me llegara a pasar algo... no quiero que llores por mí\* —me pidió, marcando cada palabra con una solemnidad absoluta—. \*Quiero que no busques venganza por mi causa... No quiero que te conviertas en el monstruo que perdió su humanidad.\*
Me quedé en silencio en medio de la arena semidestruida, apretando los puños mientras observaba el brillo azul de mi mano.
—Te lo prometo, Génesis —murmuré para mis adentros, con la determinación marcándose en mi rostro—. Pero no voy a dejar que nadie te toque.
—Eres alguien gentil en verdad, gracias por comprender —dije sinceramente mientras ella me abrazaba con calidez—. Gracias... No es nada malo que ahora nos estemos conociendo más. Quisiera preguntarte sobre tu familia, ¿sabes cuándo vendrán?
—No falta mucho, pero vendrán lo antes posible. Que sea un gran día para verte mejorar y crecer, no hay necesidad de apresurar eso... y lo sabes. Por ahora dime, ¿qué has encontrado?
—Eh, bueno... Sobre el temblor de hace un momento, se dice que un enemigo de rango A está causando estos sismos. Su nombre es Drañolboy, un monstruo nivel rango destructor, y toda la gente está intentando escapar de él. Los cazadores ya están en camino, pero la mayoría son de rango C y B, y solo hay uno de rango A. Todos están haciendo lo posible, pero...
—¡Para! Creo que sé cómo sacar a esa gente de allí... Usaré a Félix. ¡Magia de invocación, ven a mi llamado, Félix!
—¿Pero qué harás exactamente?
—Bueno, nadie puede conocer mi verdadera identidad, así que usaré una máscara. Lo más seguro es que sea la máscara de un dragón... O sea, no es que sea estrictamente necesario un dragón, pero ya veré qué hago. Le daré un toque con un estilo de momificación. Creo que necesitaré ropa nueva por el momento...
—¡Oh, jeje! ¡O sea que iremos de compras! —dijo Génesis con una sonrisa entusiasta.
—Sí, claro. Tú te encargas de elegir, ¿sí?
—Está bien, pero luego no te quejes de mis gustos personales, que a mí me gustan —dijo Génesis, dejando escapar una pequeña risa que rompió por completo la tensión en mi mente.
—Jajaja, está bien, bueno, vamos... —respondí en un pensamiento, esbozando una leve sonrisa mientras ajustaba mis guantes.
—¿Pero qué pasará con ellas? —preguntó Génesis, volviendo a su tono analítico al evaluar la situación del campo de entrenamiento.
—No te preocupes por eso, las llevaré a sus casas primero y luego nos iremos a lo que tenemos que hacer —le contesté mentalmente.
Caminé hacia donde estaba Angélica, cargándola con cuidado para no lastimarla, y le hice una seña a María para que nos pusiéramos en marcha. Las sirenas de la Asociación resonaban a lo lejos, indicando que el equipo de seguridad ya venía a revisar la zona, así que apresuré el paso hacia la salida trasera antes de que nos interceptaran.
—Ahora que lo pienso... oye, ¿no te había dormido un rato, María? —pregunté, mirándola de reojo con una ceja levantada mientras sostenía a Angélica sobre mi hombro.
—Eh... bueno, yo... —dijo ella con una sonrisa nerviosa, rascándose la nuca—. Es que... ¡me adapté a tu golpe!
—Vaya, qué masoquista me saliste —solté con una leve carcajada.
—¡No es eso, Carlos! Debemos ser conscientes... —reclamó, recuperando la compostura rápidamente—. En fin, ¿qué tal si pasamos a mi casa y dejamos a Angélica ahí? Yo me quedaré con ella para cuidarla.
—¿Estás segura? —la miré con duda, achicando los ojos—. No quiero que ustedes dos se maten entre sí en cuanto despierte...
\*«Jajaja, ¡¿cómo diablos sabe lo que podría pasar?!»\*, pensó María para sus adentros, sintiendo un leve cosquilleo de culpa. \*«Pero es verdad, apenas la conozco y tal vez se haya molestado conmigo por el golpe de fuego... Aunque conozco mis límites.»\*
—Pero no te preocupes —continuó ella en voz alta, regalándome una sonrisa más tranquila—. Ella y yo nos vamos a entender bien. Me siento rara al decirlo, pero... quisiera mostrarte mis habilidades de verdad algún día.
—Creo que no será necesario —le respondí sinceramente mientras avanzábamos por el pasillo trasero de la Asociación—. Con lo que vi, esas llamas tuyas me hicieron darme cuenta de algo... Tienes mucho potencial, María.
María se detuvo un segundo en seco, con los ojos abiertos de par en par.
—¿E-En verdad lo crees...? —murmuró, mirándome fija y fijamente—. Tienes que estar mintiendo... Muchas personas me han menospreciado. Se han burlado de mi magia diciendo que no tenía nada de talento, que solo puedo conjurar y usar mis puños... Aunque también sé que no soy tan buena en la esgrima, hago lo mejor que puedo. Entreno, corro... Me divierte pensar mucho en las cosas, ¿sabes?
Hizo una breve pausa y me miró a los ojos con una calidez inesperada, el viento suave de la noche despejada rozando su rostro.
—Sabes... mi color favorito es el azul, como tu cabello tan hermoso. Y esos ojos negros claros se reflejan mucho cuando me miras...
Me quedé en silencio al verla. María parecía estar muy feliz en ese momento, pero debajo de esa expresión alegre había algo más: una sonrisa llena de nostalgia pura. Era algo verdaderamente hermoso. Su sonrisa, sus labios, sus ojos morados brillando en la penumbra y su cabello plateado meciéndose despacio... Es perfecta.
Apenas parecían haber pasado dos días desde que la conocí por casualidad en aquella tienda, pero estar a su lado me hizo darme cuenta de algo profundo: ella me entendía a la perfección. Tal vez fuera una cazadora hermosa y amable, pero tenía unos encantos únicos que no se podían ignorar.
—Supongo... —murmuré con la voz suave, sintiendo por primera vez en mucho tiempo una extraña paz en medio del caos.
Caminamos un poco más mientras la tarde caía lentamente sobre la ciudad. Alrededor, la fecha marcaba miércoles 23 de julio de 2088. El ambiente se sentía algo extraño el día de hoy, como un presagio helado en el aire... aunque, viéndolo bien, no había nada de "normal" en nuestra rutina diaria. Sabía que debía mantenerme alerta y más cerca de ellas.
Al doblar la esquina y llegar a nuestro destino, me detuve en seco al contemplar la enorme estructura de portones de hierro y jardines impecables que se alzaba frente a nosotros.
—Bien, María... ahora que lo pienso, nunca me dijiste que tu casa fuera literalmente una mansión —dije, alzando la vista hacia la imponente fachada.
—Este... bueno, la verdad yo... —María se rascó la mejilla con timidez, bajando un poco la mirada—. Bueno, es gracias a mi padre. Él empezó todo esto desde cero y ahora mismo está en Estados Unidos. Ya sabes cómo son las cosas... en México ocurre de todo y lo sabes perfectamente.
—Sí, es verdad —asentí pensativo—. Ahora que lo pienso... ¿en qué Rango Astral estamos nosotros como país en la escala global?
—Bueno, en realidad no hay nadie con ese rango aquí —explicó María con un matiz de tristeza en su voz—. Solo Estados Unidos y algunos otros países potencias cuentan con cazadores de nivel Astral. Mi padre se fue allá justamente buscando a alguien que sea capaz de rivalizar contra amenazas de ese nivel... Yo... tengo mucho miedo por él. Me preocupo constantemente, no quiero que le pase nada, pero sé lo mucho que se esfuerza por encontrar una solución.
Hizo una pausa, apretando ligeramente los puños mientras recordaba el pasado.
—Hace tiempo, el gremio de mi padre tenía muchísimos miembros... pero todos se fueron desde que empezó el problema de las jerarquías y los rangos. En cuanto vieron la oportunidad, se cambiaron a otros gremios con más prestigio. En verdad me siento muy frustrada... todo el tiempo y la dedicación que él les entregó, para que al final lo abandonaran sin mirar atrás. Ahora solo quedan mi padre y tres cazadores de Rango S que se mantuvieron fieles. En fin... el mundo se ha vuelto algo muy raro desde que apareció la magia. Nosotros, como cazadores o caballeros, somos básicamente lo mismo, pero...
Lo que decía María era algo verdaderamente triste, pero yo entendía a la perfección la cruda realidad detrás de sus palabras. La razón por la que los demás se marcharon era simple: ambición y poder. El poder de alguien lo es todo en esta era, la fuerza es el único lenguaje que todos respetan.
\*«Si no me equivoco, hay personas sumamente fuertes en el mundo pertenecientes al nivel Astral»\*, pensé para mis adentros mientras observaba las luces de la mansión encenderse. \*«Pero... ¿habrá rangos todavía más altos más allá de eso? No lo sé, tal vez esté loco por pensar en esto... pero si consigo volverme lo suficientemente fuerte, si logro derrotar a quienes están en la cima y ser reconocido, podré cambiar el curso de todo esto.»\*
Acomodé a Angélica con firmeza antes de entregársela con cuidado a María, quien la sostuvo por los hombros para ayudarla a entrar.
—Bueno, María... nos vemos luego. Cuida bien de ella, por favor.
—Lo haré, no te preocupes —respondió María, regalandome una última sonrisa cálida antes de cruzar el portón—. Ten mucho cuidado en tu camino, Carlos.
—Bueno, me voy... —murmuré para mí mismo, dándome la vuelta mientras me hundía en las sombras de la calle, listo para encarar lo que la noche tenía preparado para mi entrenamiento.
.
—...
—...
—Oye... ¿no íbamos a pasar de compras? —interrumpió Génesis directamente en mi mente, rompiendo el silencio de la caminata.
—¡Ahhhh! ¡Es verdad! —exclamé en voz alta, llevándome una mano a la cabeza—. ¿Por qué no me lo dijiste antes?
—...
—...
—Ya veo... creo que... perdón, me había olvidado por completo —murmuré suspirando y ajustándome la chaqueta destrozada—. En fin, vamos a pasar a la tienda primero...
—Bien, bien, tú ganas —respondió Génesis con cierto tono victorioso—. ¿Qué ropa será?
—¿Qué te parecen unos tenis, una playera roja y un pantalón? Bueno, no está tan mal... pero mi pregunta principal es: ¡¿por qué demonios estoy llevando este traje de esmoquin?! —dije mirándome al espejo del vestidor de la boutique, acomodándome la corbata con evidente incomodidad.
—Bueno, a mí me gusta mucho la elegancia —se justificó Génesis, admirando el reflejo en la interfaz—. Pero no te preocupes, eso será para cuando vayas a un evento importante. Por ahora estoy diseñando una ropa que pueda combinar a la perfección con tu Máscara del Dragón...
De pronto, la interfaz brilló con intensidad mientras procesaba una nueva combinación de prendas.
—Creo que lo encontré... —una sonrisa de satisfacción absoluta se dibujó en la proyección virtual de su rostro—. Oye... ¿nadie te había dicho lo guapo que estás?
—Oye, oye, tranquila, pequeña diablita —le respondí en pensamiento, sintiendo un leve calor en las mejillas—. Será mejor que no digas nada. Además, es la primera vez que me pongo este tipo de ropa o traje, pero... me parece bien, supongo.
Al salir del vestidor, un muchacho que estaba parado cerca de los exhibidores llamó mi atención. Tenía el cabello rubio brillante, ojos azules intensos y una postura imponente. Nos quedamos mirándonos fijamente durante unos segundos.
\*«¿Quién es él?»\*, le pregunté a Génesis.
—\*No lo sé, Carlos... pero puedo sentir un aura mucho más peligrosa que la tuya\* —advirtió Génesis con seriedad—. \*Bueno, es que apenas estás empezando, pero ese tipo... está mucho más allá.\*
Tomé aire y me acerqué a él con amabilidad, intentando romper el hielo.
—Hola, buenas tardes. ¿Cómo estás?
—Oh, vaya... no pensé que tú me fueras a hablar —respondió el chico, girándose hacia mí con una leve sonrisa.
—Espera... ¿nos conocemos? —pregunté arqueando una ceja.
—Bueno... la vida es tan cruel, ¿sabes? Soy tu compañero de clases. Mi nombre es Plaga Leones.
—Un gusto conocerte, León. Vaya, me parece curioso que no te haya reconocido antes, pero...
—No te preocupes —me interrumpió con un tono sereno—. De todos modos quería hablar contigo. Escuché sobre ti, sobre cómo nunca has despertado la esfera... Es lamentable, pero recuerda que tienes a un compañero que estaría a tu lado.
—\*¡Ooooooooooh, Carlos! ¡¿Acaso ya tienes...?!\* —comenzó a molestar Génesis en mi cabeza con voz burlona.
—\*¡Oye, idiota, deja de pensar cosas que no son!\* —le espeté a Génesis en mi mente antes de dirigir me a León—. En verdad gracias, León. Me alegro de que no te hayas burlado de mí.
—No, la verdad lo agradezco mucho, Carlos. Pero déjame decirte algo... Luck ha publicado algo en sus redes sociales y creo que no te va a gustar nada cuando lo veas. Ten mucho cuidado con él. Recuerda que su padre es de lo más peligroso que hay en el mundo... Por favor, ten cuidado, Carlos. Dime, ¿mañana irás a la academia?
—Mira, León, sé que nos acabamos de conocer, pero en verdad no regresaré por ahora. Debo hacer algo importante primero... pero te encargo algo: ¿podrías cuidar bien de Angélica? Si alguien o ese maldito le pone una mano encima... ¿podrías decirle que ella ya tiene a su protector guardián entre las sombras?
León empezó a reírse ante mi dramatismo, pero rápidamente su rostro se volvió serio y firme.
—Está bien, cuenta conmigo para eso —asintió con la cabeza—. Después de todo, somos amigos, ¿no? Ahora que lo pienso, ¿puedes pasarme tu contacto para agregarte a mi celular?
—Sí, claro, no te preocupes —intercambiamos números rápidamente.
Él se despidió con un gesto y se marchó de la tienda, mientras yo me quedé observando el nuevo traje táctico y elegante que usaría a partir de ahora. Por dentro, la preocupación por la movilización de los cazadores no dejaba de darme vueltas.
Mientras tanto, en las sombras de la ciudad de Palmo...
—Esto se está saliendo de las manos, Dalin —murmuró un cazador apretando los dientes mientras contemplaba el rastro de destrucción en las calles.
—Lo sé... aunque seamos Clase C no podemos hacer nada —respondió Dalin con impotencia—. Ni siquiera los de Clase D han podido contener esto...
—Es verdad, pero tenemos que pensar en algo rápido, ¿no, Yous Lin?
—Lo sé... ¡pero no podemos ganar! —exclamó Yous Lin, mesándose el cabello rubio mientras sus ojos rosa claro reflejaban un estado de pura desesperación y pánico ante la amenaza que se avecinaba.
—Es difícil lo que pensaba... Solo hay una forma: tendremos que detenerlo antes de que otra persona muera aquí.
—Lo sé, lo sé... ¡pero qué podemos hacer! —respondió Dalin con la voz entrecortada, apretando la empuñadura de su espada mientras sus nudillos se tornaban blancos por la tensión.
—Por el momento... hay que distraerlo.
Sin embargo, antes de que pudieran trazar la más mínima estrategia, la gigantesca criatura con forma de dragón giró lentamente su gargantesca cabeza hacia nosotros. Sus ojos, envueltos en un fuego abisal, nos fijaron como a simples presas. De pronto, el monstruo abrió las fauces dibujando una sonrisa bastante retorcida y aterradora que nos paralizó por completo. Un aura de terror primigenio se expandió por la calle, congelándonos la sangre y dejando nuestros músculos completamente inmóviles.
\*«Esa cosa... no sonrió...»\*, pensó Yous Lin, sintiendo cómo el corazón le golpeaba con violencia contra las costillas.
—¡Lin, reacciona! —trató de gritar en su mente—. \*¿Por qué no me puedo mover? ¿Qué me está pasando...? Hace un momento estaba con...\*
Lentamente, Yous Lin forzó la mirada hacia sus lados. El horror la atravesó como una estaca congelada. Dalin y sus compañeros yacían en el suelo, inertes. No hubo estruendo, no hubo choque de espadas ni ráfagas de magia... fueron ejecutados instantáneamente con tan solo una mirada de la bestia. El rostro de la joven se llenó de un pavor absoluto; las lágrimas comenzaron a rodarle por las mejillas sin que pudiera detenerlas.
El trauma recorrió cada fibra de su espalda. Un frío sepulcral la dominó por completo al ver cómo el dragón avanzaba con pasos pesados y pausados que hacían retumbar el pavimento de la ciudad de Palmo. La criatura caminó directamente hacia ella, pero, para su sorpresa, no la atacó: simplemente le pasó por un lado, ignorándola como si fuera un insignificante insecto.
\*«¿Qué carajos está ocurriendo...?»\*, se preguntó Yous Lin, temblando descontroladamente. \*«¿Por qué... por qué se dirige hacia los cuerpos?»\*
...
...!!!!!
—No... espera... ¡no! —quiso gritar, pero la voz se le ahogó en la garganta.
De pronto, la criatura se agachó y comenzó a devorar los cuerpos de los cazadores caídos en medio de un crujido espantoso de huesos y carne. La escena era sacada de la peor de las pesadillas. Yous Lin quería huir, quería salir corriendo desesperadamente para no morir allí... pero tampoco podía permitir que ese monstruo se saliera con la suya tras cometer semejante atrocidad.
\*«Si uso mi magia... tal vez...»\*, pensó, intentando canalizar una chispa de maná en la punta de sus dedos para lanzar un ataque a desesperada.
Pero antes de que pudiera mover un solo milímetro su mano, la criatura detuvo su banquete. Sin siquiera voltear a mirarla por completo, una voz cavernosa, profunda y cargada de una autoridad absoluta resonó en la mente de Yous Lin, retumbando como un trueno en sus oídos:
—\*\*Para ti no habrá quien te salve. Si mueves un paso más... morirás aquí, humana.\*\*
—¡¡...!!
Yous Lin se quedó completamente petrificada, con la respiración cortada y los ojos abiertos de par en par, sintiendo la garra de la muerte rozándole el cuello.
El dragón gigantesco soltó una carcajada ronca, un sonido cavernoso que hizo retumbar los edificios aledaños. Miró de reojo a Yous Lin, ajustando sus enormes garras sobre el pavimento destruido.
—Pero viéndolo bien... tú teniendo miedo, eso me hace querer destruirte —dijo la bestia, dejando escapar un hilo de humo oscuro entre sus colmillos—. Mi pregunta es: ¿qué hace una guerrera teniendo tanto miedo? Dime... ¿no vas a luchar contra mí? Si no quieres, será mejor que regreses a tu casa. No vales la pena... eres un completo desperdicio.
—¿Con... con qué derecho lo dices tú? —articuló Yous Lin entre dientes, apretando los puños con rabia mientras las lágrimas de impotencia aún caían por sus mejillas.
—Tengo más autoridad ante todo —sentenció el monstruo, alzando la enorme cabeza con orgullo—. ¿Por qué crees que ellos murieron tan fácil? Son débiles. Pero yo sé que tú no eres débil... así que demuéstramelo. Muéstrame lo que eres realmente.
—¡¡...!!
Yous Lin intentó dar un paso al frente, apretando su arma mientras el pánico chocaba contra su orgullo de cazadora. Pero justo antes de que la magia de ambos colisionara en el aire, una sombra cortó el cielo de la ciudad de Palmo.
Una ráfaga de viento helado azotó la calle, disipando en un instante el aura opresiva de la criatura.
—Parece que has estado haciendo algo bastante ordinario... —resonó una voz femenina, firme, pausada y con una tranquilidad que helaba el pecho.
Alguien estaba de pie sobre el borde del techo de un edificio destruido, observando la escena desde arriba. Llevaba una postura impecable, con la capa ondeando bajo la luz nocturna.
\*«Esa mujer... no puede ser...»\*, pensó Yous Lin, abriendo los ojos de par en par mientras la presión en su pecho se aliviaba de golpazo. \*«Una cazadora de Rango S... ¡Natalia Wendy!»\*
—Supongo que este es el ser que está haciendo tanto desorden, ¿verdad? —comentó Natalia, bajando de un salto limpio sin hacer el más mínimo ruido al aterrizar entre la criatura y la joven cazadora.
Natalia Wendy. Una cazadora legendaria de Rango S y la guerrera más fuerte del gremio del padre de María. Jamás había perdido una sola batalla. Se decía que fue la primera cazadora en toda la historia en alcanzar el Rango S a la increíble edad de 7 años. Ahora, a sus 20, se erigía como la joven con el mayor talento conocido en el país, ocupando un puesto entre la élite absoluta.
El dragón achicó los ojos, sintiendo por primera vez una densidad de maná que realmente le hizo erizar las escamas.
—Oh, vaya, vaya... Al fin una oponente digna —rugió la criatura con una sonrisa retorcida, extendiendo sus alas para aplastar los escombros a su alrededor—. Dime algo, mocosa... ¿serás capaz de derribarme?
Natalia ni siquiera se inmutó. Solo desenvainó con elegancia la hoja de su espada, cuyo brillo plateado iluminó la oscuridad de la calle.
—No vine a derribarte —respondió ella, mirando al monstruo a los ojos con una frialdad absoluta—. Vine a borrarte.
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Estás leyendo el capítulo 6 de EL CABALLERO MÁGICO MÁS FUERTE QUE EXISTE EN LA HUMANIDAD (Novela), un novela. Cuánto estás dispuesto a sacrificar para ser el más fuerte? Entrar a la academia era solo el primer paso para cumplir un sueño que muchos consideran imposible. Pero convertirse en el más poderoso de la humanidad exige… Este capítulo tiene publicado el 28 de julio de 2026, Traducido por el grupo Español. EL CABALLERO MÁGICO MÁS FUERTE QUE EXISTE EN LA HUMANIDAD (Novela) tiene 6 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.