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Leer El Ataúd del Héroe (Novela) Capítulo 99 online gratis en español

🏴 Grupo: ACS✍️ Traducción: ACS
De repente, su mente se distanció. Quizás porque dolía tanto, porque era tan doloroso que todo su cuerpo estaba empapado en sudor frío. O quizás porque, aunque solo sentía la mitad del dolor de la persona con la que su alma estaba conectada, eso le permitió calcular cuánto dolor debía estar experimentando. —¿Dó-dónde está? Necesito encontrarlo... Empezó a buscar a Haren murmurando como un loco. Avanzaba impulsado por el miedo, pues necesitaba comprobar su estado. Aunque no podía rastrear su ubicación a través del collar como Haren, se dirigió hacia él guiándose por una vaga intuición. Aunque parecía caminar frenéticamente, estaba seguro de que se acercaba a él. Su instinto sabía dónde estaba la persona conectada a su alma. Caminaba guiado por su intuición como si estuviera atado por una cuerda. —Ugh, mierda... Aunque tenía que detenerse de vez en cuando porque le dolía mucho el estómago, se secó el sudor frío y siguió adelante con obstinación. Caminaba incluso más rápido que antes, como si lo hiciera por despecho. Y finalmente, encontró a Haren. —Puaj... Haren estaba apoyado contra la pared de la cueva, agarrándose el abdomen y gimiendo. Su camisa blanca estaba empapada de sangre y su rostro se había vuelto pálido. Sin embargo, en cuanto oyó pasos que se acercaban doblando la esquina, enderezó la postura por reflejo y se puso de pie. Se cubrió rápidamente con la túnica, se arregló la ropa y compuso su expresión hasta esbozar una leve sonrisa. —Esta zona de invasión es realmente extraña... Haren actuó con suma perfección para que ni siquiera su voz temblara mientras comprobaba quién era, y sus miradas se cruzaron directamente. Diversas emociones se agitaron en sus ojos azules antes de que finalmente surgiera... alivio. Tambaleándose, Haren se apoyó contra la pared como si fuera a desplomarse. —Ah, eres tú... En cuanto confirmó que era él, es decir, en cuanto se dio cuenta de que era alguien a quien no podía ocultarle su herida, sonrió como si la tensión se hubiera esfumado. De hecho, hasta hacía poco, albergaba una extraña ira hacia Haren. Incluso mientras lo buscaba frenéticamente, preocupado, quería interrogarlo sobre la absurda razón de su herida. A pesar de haberle advertido que tuviera cuidado, y a pesar de saber que sus almas estaban conectadas y que compartiría el dolor, ¿por qué había resultado tan gravemente herido? Pero en cuanto vio a Haren allí, todos esos pensamientos se esfumaron. Él sabía desde hacía tiempo que Haren solo intentaba aparentar ser perfecto. Al fin y al cabo, había fingido estar bien incluso cuando las flechas del Dium lo atravesaron en varias partes en la Zona de Invasión occidental. Incluso había sentido una mezcla de asco y admiración al pensar que su actuación merecía un premio. Pero, ¿acaso estaba experimentando una conmoción diferente por ser la primera vez que presenciaba directamente el momento en que Haren se ponía la máscara? No, tal vez algo más que eso... —Jaja, qué espectáculo tan patético... Ver a Haren relajarse y sentirse aliviado al verlo le produjo una extraña sensación de inquietud. El hecho de que aquel que solo mostraba una máscara perfecta a todos los demás revelara su verdadera personalidad frente a él lo mareó. ¿Qué era esto? Al sentir un repentino dolor en el corazón, titubeó antes de recuperar la compostura. El dolor abdominal seguramente también le había afectado la cabeza. Sacudió la cabeza rápidamente y se acercó a Haren. —Poción, ¿dónde hay una poción, rápido? —No hay ninguno. Jaah, los usé casi todos la última vez, y el último se rompió... —¿Qué? La última vez significa... Mientras intentaba adivinar cuándo Haren podría haber usado pociones recientemente, se sorprendió al recordar cuando había vomitado sangre a causa de la maldición del íncubo. Se palpó rápidamente el interior de la túnica. En realidad, había robado disimuladamente algunas pociones al salir del Taller de Lara. Como ya se había visto obligado a comprar y endeudarse, también se había llevado algunas pociones, y fue una muy buena decisión. Sintiendo un alivio constante, comenzó el tratamiento. Tras hacer que Haren se sentara apoyado contra la pared, una fuerza repentina surgió de algún lugar y se abrió la camisa como si la rasgara para examinar la herida. Tal como indicaba el dolor que había sentido, su estómago estaba completamente atravesado. Alrededor de la herida, que tenía casi el tamaño de una mano, una luz dorada parpadeaba y se apagaba repetidamente. Se decía que el héroe poseía la capacidad de autocuración para sanar incluso la mitad de heridas mortales, si no por completo. Pero parecía incapaz de concentrarse, probablemente porque estaba demasiado aturdido. Dicen que cuando uno está gravemente herido, la mente se queda en blanco temporalmente. Sería un gran problema si se desmayara. Él vertió cuidadosamente la poción sobre la herida mientras hablaba. —Concéntrate rápido. Actuaste bien hace un momento. —Guardé algo de fuerza mental por si acaso venía alguien... —No tienes que esconderte de mí, así que concéntrate en recuperarte rápidamente. Sintió un escalofrío en el pecho, pues era la primera vez que oía a Haren con un tono tan débil. ¿Acaso ya estaba curado? ¿Como si se hubiera recuperado sólo a medias? El miedo lo invadió y hasta su cuerpo comenzó a temblar. Le daba vueltas la cabeza, presa de un miedo irracional. Haren cerró los ojos como si estuviera cansado, y la luz dorada que parpadeaba alrededor de la herida se fue debilitando gradualmente. —Tú, tú no puedes morir aquí. Uf, Haren, por favor... Él temblaba, encorvando el torso como si fuera a desplomarse. ¿Era rabia porque el estándar de éxito en la misión, por el que tanto se había esforzado, no podía terminar así, o tristeza porque el héroe no podía morir de forma tan absurda en un lugar como este, o...? ¿Acaso esa emoción que aún no había podido nombrar, esa cosa que se agitaba sin cesar en su interior haciéndolo tambalearse, finalmente lo había hecho caer? Sin siquiera saber hacia dónde caía, simplemente hundió el rostro en el pecho de Haren y tembló como si llorara. Se aferró a su camisa como a un salvavidas y sollozó. —... Unas palmaditas suaves y delicadas rozaron su hombro. Suaves y tiernas, como si lo consolaran tras haber sido arrastrado por un torrente. Solo entonces se sobresaltó y levantó la cabeza. La herida de Haren ya estaba casi curada. Al observarlo detenidamente, se había curado aproximadamente a la mitad gracias a su poder sagrado, y la poción también había surtido efecto, cubriéndolo con una fina capa como si fuera piel. Aunque aún no era una buena condición, era sorprendente ver su estómago, que había estado abierto como si nunca fuera a sanar, ahora cerrado. ¿Era tan efectiva la poción del Taller de Lara, o...? —...No era suficiente para morir. El suave murmullo de Haren lo hizo volver en sí como si le hubieran echado agua fría encima. Aún agarrando su camisa, ahora probablemente más bien su cuello, lo interrogó. —¿Qué? ¡Estabas a punto de morir! ¡Tu voz también era muy extraña! —Estaba mareado por la gran pérdida de sangre. Iba a descansar un poco y luego recuperarme... Su voz era sumamente tranquila y serena. Aunque por un instante sospechó que Haren podría estar actuando deliberadamente por haberse asustado demasiado, una vergüenza aún mayor lo invadió como una ola gigante. Incluso si estuviera actuando, ¿acaso eso no significaba que su reacción había parecido demasiado exagerada como para justificar tal actuación? Ahora que lo pensaba, si hubiera sido una herida lo suficientemente grave como para causar la muerte inmediata, probablemente no habría podido fingir que estaba bien antes. Dado que dijo que había reservado deliberadamente algo de fortaleza mental, eso significaba que la lesión era de tal gravedad que tal juicio era posible. Desde su perspectiva, claro. La vergüenza que de repente lo invadió se transformó en indignación y lo llevó a fulminar con la mirada a Haren. Ante esa mirada, Haren, disimuladamente, puso los ojos en blanco y habló. —...Supongo que simplemente me relajé al verte. Su tono tenía un matiz sutil. Estaba cargado de incomodidad, como si esta experiencia también fuera nueva para él, y permaneció en silencio, contagiado por esa atmósfera. La inquietud que había sentido al ver sonreír a Haren en cuanto lo vio regresó. Un silencio muy sutil se instaló. Se habían evitado y no habían intercambiado ni una sola palabra en todo el día hasta ahora, y esto continuó incluso al entrar en la Zona de Invasión. Tras actuar de una manera que incluso sus compañeros notaron que se sentían incómodos el uno con el otro, acababan de rodar una escena melodramática como si fueran los amigos más íntimos. Una tremenda incomodidad lo invadió al recordar por qué se había distanciado de Haren durante ese tiempo. Justo cuando, con aire avergonzado, le soltaba el cuello —no, el cuello de la camisa— y estaba a punto de retirar la mano, Haren habló. —...Debes haberte asustado mucho por el dolor repentino. Fue una declaración extraña. Dejando de lado la sensación de haber soltado cualquier tema sin pensar, como si la incomodidad del ambiente lo persiguiera, resultaba raro que le preocupara que se sobresaltara cuando él era el herido. Mientras permanecía allí, desconcertado, Haren incluso añadió que no había tenido tiempo de esquivar la pila de rocas que caía. —Como no estás acostumbrado al dolor, no, intentaba tener cuidado de no lastimarme hasta que la maldición del Dium se resolviera... Blink, blink, y tras abrir y cerrar los ojos sin pensar, pronto exclamó un "¡Ah!". La respuesta, milagrosamente, llegó a la preocupación que lo había atormentado durante días. —¡Exacto! Si te lastimas así, ¡la resolución de la maldición también se retrasa! ¡Tenemos que permanecer conectados espiritualmente por mucho más tiempo! ¡Por tu culpa!
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El Ataúd del Héroe (Novela) Capítulo 99

Estás leyendo el capítulo 99 de El Ataúd del Héroe (Novela), un novela. —Hora de comer, prisionero número 444. Me encontré transmigrando al cuerpo de un prisionero. Un prisionero en el corredor de la muerte, cuya ejecución está programada para mañana. Sin embargo, antes de que pudiera… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo ACS. El Ataúd del Héroe (Novela) tiene 101 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.