Leer El Ataúd del Héroe (Novela) Capítulo 35 online gratis en español
🏴 Grupo: ACS✍️ Traducción: ACS
La súcubo voló velozmente hacia Kalterik, como si hubiera sido disparada con un arco. Esto ocurrió justo antes de que Kalterik pudiera recibir la reliquia sagrada.
¡Zas!
La reliquia sagrada se elevó en el aire como si intentara esquivar la energía maligna. La súcubo miraba fijamente al techo, con los ojos desorbitados. Una obsesión que rozaba la compulsión se reflejaba en los ojos rojos del demonio.
\[¡Debo tenerlo! ¡Debo tomarlo!\]
Con solo un ala restante, la súcubo no podía volar alto. Pero como si intentara alcanzar el pequeño sol de alguna manera, extendió la mano y saltó, pisando los escombros.
—¡¿Adónde crees que vas?!
Se produjo una colisión cuando Kalterik intentaba detener a la súcubo. El poder sagrado que emanaba de su gran espada, al blandirla, chocó con la energía demoníaca de la súcubo. ¡Bum! Se produjo una explosión. Incluso él, que estaba detrás, fue arrastrado por la onda expansiva y quedó tambaleándose. El polvo se extendió como una densa niebla.
Esa explosión tuvo un resultado inesperado.
—¡Sir Kalterik...!
Cuando los escombros que los habían atrapado a él y a Kalterik como un hemisferio salieron volando en la explosión, se reunieron con sus compañeros al otro lado.
Noi pronunció el nombre de Kalterik con alegría, los ojos de Mela se abrieron de par en par y Harenir escudriñó rápidamente el lugar. Cadáveres de monstruos eran visibles a su alrededor. Parecía que habían masacrado a todos los monstruos que la súcubo había invocado.
La mirada de Harenir se posó en la reliquia sagrada que flotaba en lo alto del techo. Había ascendido mucho más que antes de la explosión, y aunque el alma del emperador había desaparecido como arrastrada por una energía demoníaca, parecía que su última voluntad había movido la reliquia sagrada.
—¡Comandante, la santa reliquia ha aparecido!
Kalterik informó en voz alta. Harenir asintió lentamente, como si hubiera deducido la situación por el uso que hizo Kalterik de "aparecer" en lugar de "encontrar".
—Bien hecho. Ahora bien...
La punta de la espada sagrada, de un blanco inmaculado, apuntaba hacia la súcubo. La espada, que no mostraba ni una sola mancha de sangre a pesar de haber abatido a numerosos monstruos, inspiraba un asombro que evocaba una profunda disonancia, a la vez que su imponente presencia. Si bien los monstruos habían muerto cruelmente al ser heridos por la espada, esta brillaba con un blanco puro.
\[¡Ja, jaja, kyahahahaha!\]
De repente, la súcubo estalló en una risa desquiciada. Su cabello rosa se balanceaba en el aire mientras se inclinaba, sujetándose el estómago y riendo.
Justo cuando se preguntaba si había perdido la razón ante la inminente muerte, la súcubo alzó la cabeza. Miró fijamente a cada uno de sus compañeros y escupió como si rechinara los dientes.
\[¿Crees que moriría a manos de simples humanos?\]
—Sí.
\[¡Kyahahahaha! ¡Nuestra era aún no ha llegado, eso absolutamente no puede suceder!\]
Fue una conversación en la que uno no sabía si sorprenderse de la tranquila respuesta de Harenir en esa situación, o preocuparse por el estado mental de la súcubo que seguía riéndose a carcajadas.
En fin, pensando que ahora se encargarían del asunto, él estaba a punto de relajarse. Se había quedado sin energía, ya que la invocación de los no muertos se había interrumpido con la explosión anterior. Mientras se sujetaba la cabeza mareada, de repente sopló una ráfaga de viento.
Un viento muy frío y pegajoso.
Una niebla gris comenzó a extenderse alrededor de la súcubo. Este cambio se inició en el momento en que alzó ambas manos y pronunció palabras que él no comprendía en absoluto. No era el idioma imperial, ni el divino. ¿Acaso era el idioma demoníaco? Desde el instante en que lo escuchó, sintió una oleada de repulsión.
Kalterik, presentiendo que algo andaba mal, se abalanzó sobre la súcubo. Saltó como si fuera a golpearla con su espada a dos manos, ¡pero pum! Fue repelido y se estrelló contra la pared.
Entre la niebla, con pasos lentos, la súcubo salió. La pierna que había cojeado hasta entonces estaba enderezada, la herida de su hombro había desaparecido e incluso el ala desgarrada había vuelto a crecer. Si bien todos estos cambios eran impactantes, lo más sorprendente era...
\[Tú, kihit, kik, no sabes nada.\]
El tercer cuerno que había aparecido en el centro de la frente de la súcubo.
Hasta ahora, solo tenía dos cuernos a cada lado de la frente, pero de repente le había crecido uno más. Sin embargo, no solo tenía una forma muy diferente a la de los cuernos existentes, sino que, lo más importante, su color era distinto. Los cuernos originales eran de color rojo oscuro, pero el que le había crecido en el centro de la frente era de color gris oscuro.
Un cuerno que parecía haberse desvanecido hasta volverse incoloro. Se sentía similar a lo que había visto en la Zona de Invasión. Un color sin matices, sin calidez.
¡Flap!
La súcubo batió sus alas con fuerza. Una ráfaga de viento feroz se extendió como un torbellino, dificultando el equilibrio. Ahora, el color de la energía demoníaca que emanaba de la súcubo no era rojo oscuro, sino negro azabache.
\[Os sumergiré a todos en pesadillas...\]
¡Bang! Antes de que la sombría declaración del demonio pudiera terminar como es debido, se escuchó un fuerte ruido.
—No hay necesidad de tomarse tantas molestias. Esto ya es suficiente.
Harenir se acercó a la súcubo, abriéndose paso entre el viento que soplaba con furia. Con un ligero movimiento de su espada, dividió la energía demoníaca, semejante a una tormenta, y se colocó justo delante del demonio.
La súcubo retorció los labios y atacó, ¡zas!, alzando sus garras. Una ominosa energía demoníaca arañó el rostro de Harenir. Su frente izquierda quedó profundamente cortada, la sangre salpicó su cabello dorado y corrió, cubriendo sus ojos azules. La herida era profunda.
Ah, pero cuando Harenir le apartó suavemente el cabello con la mano, solo se veía una frente impecable. La herida sanó tan rápido que desapareció en un abrir y cerrar de ojos. Sólo el tenue poder sagrado dorado que la rodeaba parecía indicar que había existido una cicatriz.
Aunque la herida era grave y le había empapado media cara de sangre, no tenía ni una sola marca. Era una capacidad de recuperación asombrosa, por más que él la viera. La mancha de sangre que quedaba en su mejilla le resultaba extraña.
—Je, je. —Harenir sonrió.
—Hasta ahora estabas evitando mirarme a la cara, ¿te has aburrido de ella?
\[¡Tú, humano molesto...!\]
Blandió la espada sagrada en diagonal hacia abajo. La súcubo retrocedió apresuradamente, pero ya tenía una herida profunda desde el cuello hasta la clavícula. La sangre negra brotó a borbotones y la súcubo gritó.
La súcubo, elevándose rápidamente por los aires, respiró con dificultad. Temblaba de rabia y finalmente extendió los brazos. ¡Whoosh! Una energía negra se extendió por todo el espacio.
\[¡Todos caerán en pesadillas!\]
También en esta ocasión, Harenir intentó saltar para bloquear el ataque sospechoso del demonio, pero en ese momento, Noi se desplomó detrás de él.
—¡Ugh, ugh...!
Como si la energía demoníaca que emanaba de la súcubo tuviera el poder de sumergir a uno en sueños, Noi sufría, agarrándose la cabeza. Siendo un hada, parecía particularmente vulnerable a la energía demoníaca.
Kekeke, la súcubo rió y batió sus alas. Harenir, al percibir que volvería a tomar un rehén como antes, se movió rápidamente para interponerse entre Noi y la súcubo, y de hecho, ya lo esperaba, pero...
La dirección hacia la que se dirigía la súcubo estaba justo delante de él.
\[Primero, tú que jugaste conmigo.\]
Era una súcubo bastante proactiva. Originalmente, se suponía que los demonios de los sueños invadían los sueños de los humanos dormidos, pero esta hacía que la gente soñara primero.
Él observó con la mirada perdida las dos manos que se acercaban a su rostro. Si esas manos le agarraban la cabeza, ¿quedaría atrapado en el trauma como Kalterik? ¿Vería los recuerdos de Isaph o los suyos propios? Mientras se hacía estas preguntas, de repente le asaltó un pensamiento extraño.
—Sueños...
En algunos lugares, los sueños se describen como el reino del espíritu. Se cree que están estrechamente relacionados con el alma y, por lo tanto, se interpretan como mensajes transmitidos por ella. El ejemplo más común es la experiencia de ver recuerdos de vidas pasadas en sueños.
Si se extendiera ese concepto, tal vez la habilidad utilizada por la súcubo fuera similar en contexto a la nigromancia de Isaph. De ser así, ¿podría la habilidad de este ser, al que el imperio condenó pero que no se había atrevido a capturar hasta ahora, posiblemente...
¿Superar a esta súcubo?
Él extendió la mano hacia la súcubo. La respuesta a la pregunta se obtiene probando directamente. Justo antes de que la mano de la súcubo pudiera tocar su cabeza, extendió la suya hacia su nuca, separando los dedos.
—Caer.
Una energía negro-púrpura se extendió rápidamente. Apuntó deliberadamente a la herida que Harenir le había infligido. ¡Crack! La energía demoníaca de un negro intenso y la suya chocaron. Habiendo gastado ya mucha energía invocando no muertos anteriormente, la energía que apenas le quedaba se desplomó hasta el fondo.
Aunque su mente daba vueltas, afortunadamente su suposición se inclinaba hacia la verdad. ¡Zas! El alma de la súcubo se estremeció como si estuviera a punto de ser expulsada, y luego apenas regresó a su cuerpo.
\[¡Tú... tú! ¡Cómo te atreves a hacerme esto!\]
La súcubo, aturdida por un instante, lo miró con asombro. El demonio inmediatamente concentró energía demoníaca en ambas manos. ¡Rumble! Una energía feroz se acumuló en sus manos, suficiente para hacer temblar el suelo. La súcubo lo fulminó con la mirada, como si quisiera castigarlo por haberla confundido momentáneamente.
\[¡Te haré sufrir la peor pesadilla!\]
Su cuerpo temblaba de tensión por la energía demoníaca maligna. Él bajó la mirada fijamente a sus manos temblorosas, apretándolas y aflojándolas varias veces.
\[Lo haré con mucho cuidado...\]
—Piérdase. —Dijo él, presionando la palma de la mano contra la herida en la clavícula de la súcubo. Vio una posibilidad. Si era así, ahora era el momento de hacerla realidad.
Recurrió a sus ya mermadas energías y las descargó por completo. Una energía negro-púrpura brotó como tinta derramada, y en cierto momento, el color púrpura comenzó a arremolinarse con mayor intensidad. Su cabello ondeaba salvajemente al viento que soplaba tras la colisión de energías.
El alma de la súcubo era expulsada repetidamente y luego regresaba a su cuerpo.
\[¡Ah... kyaaa! ... ¡aaaaargh!\]
Los gritos del demonio, cada vez más entrecortados, resonaron escalofriantemente en el lugar. A pesar del fuerte dolor de cabeza que le hacía sentir que la cabeza le iba a estallar, él apretó los dientes y resistió. La súcubo intentó resistirse, agitando los brazos con furia, pero... ¡zas!, finalmente sus manos cayeron.
Casi simultáneamente, sus energías se agotaron y se tambaleó al evaluar la situación. Los brillantes ojos rojos de la súcubo se pusieron en blanco.
«¿Lo derroté?
...Espera, no debería pisar esta bandera.»
\[¡Kyaaaaaaaaaaaaah!\]
«Ugh, joder.»
\[¡Seguro que te maldeciré...!\]
Él casi soltó una serie de maldiciones cuando la súcubo abrió de repente los ojos de par en par y gritó. Se quedó tan paralizado, incapaz de emitir sonido alguno, cuando Harenir, que se había acercado justo en ese momento, blandió su espada hacia arriba con un ¡zas!
¡Pum, rueda, rueda, rueda!...
La cabeza de la súcubo, que había volado muy lejos, rodó por el suelo, incapaz siquiera de cerrar los ojos.

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El Ataúd del Héroe (Novela) Capítulo 35
Estás leyendo el capítulo 35 de El Ataúd del Héroe (Novela), un novela. —Hora de comer, prisionero número 444. Me encontré transmigrando al cuerpo de un prisionero. Un prisionero en el corredor de la muerte, cuya ejecución está programada para mañana. Sin embargo, antes de que pudiera… Este capítulo tiene publicado el 19 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo ACS. El Ataúd del Héroe (Novela) tiene 101 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.