arrow_back

Leer El Ataúd del Héroe (Novela) Capítulo 3 online gratis en español

🏴 Grupo: ACS✍️ Traducción: ACS
La brisa nocturna soplaba suavemente. Cuando la figura que se le había acercado en silencio, sin siquiera hacer ruido al caminar, se quitó la capucha de su túnica, su cabello dorado ondeó con delicadeza. Los mechones brillaban bajo la luz de la luna con tal intensidad que resultaban casi cegadores. Sus ojos azules, como un cielo otoñal despejado, daban la sensación de contemplar el firmamento. Con una mirada dulce y amable y una sonrisa que irradiaba bondad, emanaba un aura de compasión. Todo en él lo hacía parecer un santo. La luz que lo envolvía, con la luna brillante a sus espaldas, acentuaba aún más la solemnidad de su presencia. Resultaba casi desconcertante ver un rostro tan hermoso por primera vez. Era como contemplar una pintura religiosa. La atmósfera sagrada e inaccesible incluso evocaba una extraña sensación de rechazo. Quizás se debía a la distancia que sentía alguien que había sido tachado de sombrío toda su vida al encontrarse con un ser de naturaleza opuesta. Mientras miraba fijamente sin expresión, el hombre pelirrojo que estaba detrás de la figura le lanzó una mirada fulminante. Era una mirada que exigía respeto inmediato, pero, por desgracia, no sabía quién era esa persona. —¿Quién...? Ante su pregunta, el pelirrojo se tambaleó como si hubiera recibido una gran conmoción. Luego, pensando que debía estar bromeando, frunció el ceño profundamente. —¿De verdad te has vuelto loco? ¡¿Cómo te atreves a fingir que no lo conoces?! —Tranquilízate. Debe haber oído la noticia de mi muerte hoy, así que quizás le sorprenda verme con vida. No, realmente no sabía quién era. Acababa de enterarse del nombre del cuerpo en el que se encontraba... Espera un momento. ...¿Noticias de su muerte hoy? Sus pensamientos se fueron conectando lentamente. Los gritos del guardia de hacía unas horas, cuando lo pateó, volvieron a su mente fragmentados, formando una imagen completa. “¡Es por gentuza como tú que el héroe sufrió y murió!” Había gritado airadamente que había interrumpido su solemne momento de silencio. Recordando aquello, volvió a mirar al hombre que tenía delante. Un hombre con rostro santo, al que cualquiera reconocería como un "héroe". —Permítanme presentarme. Mi nombre es Harenir von Luchete. Soy el Comandante de la Sagrada Orden de Sidón, que protege el Sacro Imperio de Solares, y la Primera Espada de la Orden. Y... soy el héroe que fue dado por muerto hoy. Sonrió, y sus ojos se arrugaron ligeramente. —No pareces muy sorprendido. ¿Acaso intuías que no iba a morir? Una vez dijiste que mi alma era hermosa, así que tal vez la buscaste. «¿Era este cuerpo basura el que coqueteaba con el héroe? No, espera, ni siquiera un cumplido sobre una cara bonita, ¿sino decir que el alma es bonita? ¿Qué significa eso?» Confundido, permaneció en silencio, lo que Harenir pareció interpretar como una afirmación, inclinando ligeramente la cabeza. Su sonrisa se acentuó. Un leve rastro de disgusto se reflejó en su mirada, como si quisiera decir que ya se lo esperaba. —Isaph, necesito tu colaboración. Si vienes conmigo, intentaré que te reduzcan la condena cuando todo termine. —Pero... ¿no te habían dado por muerto? —Podrías ser aplaudido como un asistente que ayudó al regreso del héroe. Vio cómo el hombre que estaba detrás se sobresaltaba ante su tono informal, pero Harenir alzó una mano para detenerlo. Podría parecer una falta de respeto hablarle con tanta naturalidad al héroe del imperio, pero en ese momento, resolver su confusión era lo más importante. Así que ese era el propósito de irrumpir en la prisión por la noche y extraer este cuerpo. Por la situación actual, parecía más una amenaza que una petición de cooperación, pero ¿necesitaban realmente las habilidades de este cuerpo como para provocar tal conmoción destruyendo la torre? ¿Qué tipo de habilidad tenía? —¿Qué tipo de cooperación...? ¿Adónde vamos? —Necesito las almas que controlas. Y nuestro destino es la Zona de Invasión. Al oír las palabras "Zona de Invasión", se escuchó un gemido de dolor a sus espaldas. Aunque ya era un evento planeado, el hombre pelirrojo frunció el ceño como si le preocupara la declaración de Harenir de que, finalmente, irían allí. Pero, por desgracia, no sólo desconocía la ubicación de esta Zona de Invasión, sino que también le desconcertaba el hecho de que este cuerpo pudiera controlar almas. Reuniendo las pistas, parecía que este cuerpo... el llamado Isaph, podría ser el de un nigromante. En ese preciso instante, de repente, se oyó un crujido justo a su lado. – Miau. Un gato negro saltó de entre los arbustos. Su esbelta figura le resultaba familiar; ¿sería el mismo gato que había visto en el camino? Los ojos morados eran tan inusuales que no lo dudó. Justo cuando estaba a punto de gritar "¡Tú!" sorprendido, el gato se le acercó. En el instante en que sus ojos se encontraron con la mirada violeta del gato... \[¡Red oculta activada!\] \[Búsqueda\] \[¡Por fin ha llegado la oportunidad! ¡Ayuda al héroe del Imperio!\] \[Recompensa por el éxito: Libertad\] \[Penalización por fracaso: Muerte\] \[¿Aceptas?\] \[Aceptar\] \[Rechazar\] De repente, varias ventanas azules translúcidas aparecieron frente a él. Fue muy impactante, pero al leer el texto flotante, una oleada de alivio lo invadió. Algo en su interior cobró sentido. «Ah, esto es un juego...» Aunque parecía estar configurado en un modo extremadamente difícil, el simple hecho de aceptarlo como un «juego» lo tranquilizó de inmediato. La situación le había parecido injusta y abrumadora, pero ahora podía verla objetivamente, como un jugador en tercera persona, y sintió que todo hasta ese momento solo había sido el comienzo. ¿Era este gato un NPC? Mientras él evaluaba la situación con un ánimo mucho más relajado, Harenir, interpretando aparentemente su silencio como vacilación, preguntó con voz amable. —¿Tienes problemas para decidir? ¿Quieres que te ayude un poco? La sonrisa que se dibujó en sus labios al curvarse las comisuras y arrugarse los ojos era sumamente hermosa. Su mirada quedó cautivada por Harenir, quien se encontraba detrás de la ventana de estado. Harenir sostuvo su mirada aturdida y le habló con dulzura. Como para evitar que se enfrascara en pensamientos innecesarios por más tiempo, muy amablemente. —¿Prefieres volver a morir como un preso condenado a muerte, o quieres ayudarme y que te reduzcan la condena? Ah, déjame corregirte. Ahora eres a la vez un reo en el corredor de la muerte y un preso fugado. —... —He oído que te iban a ejecutar mediante desollamiento. Dicen que te matan arrancándote la piel capa a capa, pero, dado que has escapado el día antes de la ejecución, ¿qué castigo adicional podrían imponerte? He oído que hay mucha gente que te quiere muerto... La ira se apoderó de él. «¡Habla con claridad! ¡Soy un fugitivo involuntario, me sacaron a rastras!» No era en absoluto porque la espada con la que jugaba el pelirrojo fuera enorme que se mantenía callado. “¡¿Sabes lo bondadoso, misericordioso y noble que era?!” El arrebato del guardia resonaba en su mente. Si ese era el sentir general hacia este héroe, ¿era esa su verdadera naturaleza? ¿O solo se comportaba así con él? Aunque tenía intención de aceptarla de todos modos, ya que la primera misión de un juego suele ser obligatoria, se sintió profundamente agraviado. Solo había estado reflexionando sobre la extraña palabra “libertad” que aparecía como recompensa de la misión. Normalmente, las recompensas por completar misiones en modo difícil serían dinero, puntos de experiencia o habilidades especiales, pero ¿libertad? Es una palabra bastante ambigua. Había visto casos en los que regresar al mundo original se otorgaba como recompensa, pero dado que eso ya era imposible debido a su muerte, ¿qué podía significar esa libertad? ¿Libertad de prisión? ¿O de este extraño mundo? Por el momento, esas eran las únicas dos opciones que podía considerar, pero ambas representaban recompensas muy tentadoras. Al parecer, Isaph, el cuerpo que había poseído, era universalmente detestado en el imperio, así que tal vez sería mejor ir a otro mundo y comenzar una nueva vida. Con ese pensamiento, respondió sin dudarlo. —De acuerdo, lo haré. Nada daba miedo mientras hubiera una ventana de estado. ¿Acaso no era esa la clave maestra de la posesión? No había sido muy aficionado a los videojuegos en la Tierra, y no recordaba haberse topado con personajes llamados Harenir o Isaph, ni con un juego con una introducción similar, pero tal vez lo recordaría a medida que avanzara. Preguntándose si encontraría alguna pista en la ventana de estado, se quedó mirando fijamente al vacío. Pero en cuanto aceptó, el botón "Aceptar" se iluminó, la ventana desapareció lentamente y, finalmente, aparecieron las letras H.N. «¿H.N? ¿Red Oculta? (Hidden Network)» ¿Qué pasa con este nombre que parece forzado...? ¿Es el nombre de la compañía de videojuegos o simplemente un término que explica la ventana de estado? Mientras la observaba con curiosidad, la mujer de cabello plateado se le acercó y blandió su espada. Con un ¡Slash!, las gruesas esposas cayeron como hojas. Al desaparecer los viejos y gruesos grilletes de hierro que habían restringido sus movimientos en prisión y que eran prácticamente prueba de su condena a muerte, se sintió renovado. Incluso se sintió eufórico al darse cuenta de que realmente había salido de la cárcel. —¿Ahora formo parte de su grupo…? —Pero como no sabemos cuándo ni dónde podrías intentar alguna tontería, te colocaremos un dispositivo de control. «Hubiera estado bien que lo hubieras mencionado antes de que yo hablara.» Sabiendo que cuanto más avergonzado se mostrara, más humillante sería, se mantuvo descaradamente callado, fingiendo no haber dicho nada. Harenir soltó una risita. Parecía que su reacción le resultaba divertida. «¿Es gracioso? ¿Lo estás disfrutando?» Incapaz de preguntar en voz alta, extendió la mano bruscamente. Como habían mencionado un dispositivo de control, pensó que podrían ponerle algo nuevo en la muñeca. De repente, Harenir se inclinó hacia adelante. En un instante, sus rostros quedaron muy cerca. Por un momento, su mirada quedó atrapada en aquellos ojos azules que se encontraron con los suyos a una distancia tan cercana que sus narices casi se rozaban. Esos ojos, como si contuvieran el cielo, lo miraban con benevolencia. A pesar de que la cercanía habría sobresaltado a cualquiera, se sintió irremediablemente atrapado en aquel cielo. Un aroma fresco, lleno de vitalidad, como el que se percibe en un prado soleado al amanecer, le rozó la nariz. Ah, aquella fragancia pura era adictiva... Clic- —¿...? De repente, algo frío y duro le tocó el cuello. Harenir le había colocado algo parecido a un grillete. El objeto liso y metálico, extrañamente, no pesaba nada, pero la forma en que estaba conectado a una línea roja translúcida que apareció en la mano de Harenir parecía... —Parece una correa...
El Ataúd del Héroe (Novela)

Continúa leyendo

El Ataúd del Héroe (Novela)

Capítulo 4

Siguiente Capítulo ›

El Ataúd del Héroe (Novela) Capítulo 3

Estás leyendo el capítulo 3 de El Ataúd del Héroe (Novela), un novela. —Hora de comer, prisionero número 444. Me encontré transmigrando al cuerpo de un prisionero. Un prisionero en el corredor de la muerte, cuya ejecución está programada para mañana. Sin embargo, antes de que pudiera… Este capítulo tiene publicado el 7 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo ACS. El Ataúd del Héroe (Novela) tiene 101 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.