Leer El Alma de la Eternidad (Novela) Capítulo 3 online gratis en español
—Ugh, mi cabeza.
Mi cabeza daba vueltas. El peso de no haber dormido volvía a mis hombros. Miré mis manos; se veían jóvenes de nuevo, al menos más jóvenes de lo que eran. Observé alrededor con un enorme desprecio. Había visto esta misma habitación miles de veces.
—¿Amo, ya ha despertado?
Una voz femenina llamaba mientras la puerta de la habitación se abría. Una mujer de pelo sumamente largo y muy enredado, ojos verdes claros, piel blanca como la nieve y el cuerpo de una joven muy delgada, se postró firme en el umbral.
—¿Quién eres tú? —Pero qué dice, amo. Me alegra que haya despertado.
Una sonrisa macabra se mostró en su rostro al decir esas palabras. Dejó una bandeja con unos trapos y una jarra, llena de algún líquido, encima de la mesa de noche. Mojó uno de los trapos y se acercó a mí.
—Acérquese, amo, debemos ponerle esto para cuidar su salud.
Me mantuve en mis pensamientos mientras la joven frotaba el pañuelo húmedo sobre mi frente. Una sonrisa muy espeluznante se mantenía en su cara todo este tiempo. Agarré su mano, deteniendo lo que hacía. No dije ninguna palabra.
—¿Sucede algo, amo?
\[¿Pero qué mierda ha hecho el yo de esta línea temporal? ¿Capturar a una joven y obligarla a ser mi esclava? Ugh, se nota que era un ser muy despreciable, a tal punto que he perdido la ruta de mi misión.\]
—Dime tu nombre. —Amo, realmente le gusta jugar, ¿eh? —¡MALDITA MOCOSA, RESPONDE A LA PREGUNTA!
Se quedó callada. En sus ojos logré ver sorpresa por unos segundos, pero luego bajó la cabeza. Su pelo verdoso empezó a moverse por sí mismo; se enredó en mi cuerpo y me tiró contra la pared. Escupí un poco de saliva acumulada.
—¿Quién eres tú y qué le hiciste a mi amo?
En sus ojos logré ver una fría y horripilante mirada. El agarre de su cabello no estaba nada mal, pero no era suficiente. Con la enorme cantidad de conocimientos que obtuve a lo largo de mis siglos, me liberé de su enredadera. Corté sus cabellos con una cuchilla de fuego y, usando magia de aire, la expulsé contra la pared. Con un poco de magia térrea básica, logré mantenerla quieta.
—Guau. Nada mal para ser una jovencita. Ahora... dime cuál es tu nombre y tu propósito aquí. —_Cof, cof_... Mi nombre es Jied. S-soy la esclava y mano derecha de mi amo, y tú... ¡PERECERÁS!
Logrando escapar de mi prisión, me lanzó otro ataque de cabellos.
—¿Sabes? Tu control de maná corporal es excelente. Pero tus habilidades... no tanto.
Corrí hacia su espalda con la cuchilla de fuego en mano y corté su pelo casi desde la raíz capilar. La agarré del brazo y la tumbé en el suelo.
—Ahora... ¿Quién es el que sonríe?
Solté una pequeña carcajada. Jied era un ser muy interesante, mucho más de lo que esperaba.
—Dime, pequeña Jied. Eres una ninfa del bosque, ¿verdad? —¿Una qué? —¿No lo conocen por ese nombre? Hmmm... ¿Te suena familiar el término Herbario? —¿Y a ti qué te importa?
Con esas palabras, mis sospechas estaban completas. Solté a Jied. Ella se echó para atrás y se puso a la defensiva.
—Tranquila, niña. No pienso hacerte daño.
Con magia curativa, le regeneré el pelo verdoso que tenía. Caminé fuera de la habitación, seguido muy de cerca por ella. Caminando por mi "hogar", llegué rápidamente a la sala principal, donde encontré a otros tres seres.
Sintieron mi presencia. Se levantaron y marcharon firmemente hacia mí. Al acercarse pude observarlos mejor: un golem de piedra, un elfo oscuro y un habitante profundo. Todos ellos se inclinaron en mi dirección.
—Hermanos, no deben hacer eso. Él no es el amo.
Jied, quien se había puesto frente a mí, habló luego de un largo rato.
—Es un mero impostor. No merece nuestro respeto. —Mi querida Jied... Tienes toda la razón. Soy su amo y a la vez no lo soy. Si quieren saber la verdad, síganme.
El silencio se pronunció nuevamente. Caminé lentamente para asegurarme de que todos siguieran la ruta.
—Ya hemos llegado. Detrás de esta puerta —dije, señalando un muro. —Estás demente, ¿verdad? —¿Estás segura de ello?
Jied no dijo otra palabra. Destruí el muro con una explosión, revelando una habitación oculta. Todos entramos.
—Esta, caballeros, es la habitación donde TODO comenzó. Tanto para su amo como para mí. Jied tiene muchísima razón para desconfiar de mí; no soy su amo como tal. Pero soy la misma persona.
No obtuve respuesta. Todos estaban confundidos.
—¡JA! No se preocupen, no creí que lo entendieran. Pero tranquilos, su amo volverá en cuanto yo complete mi plan. Él está a salvo, incluso podría traerlo y dejar que hable con ustedes. Pero lo haremos en otra ocasión. Por ahora...
Caminé por la habitación en busca de un objeto. Un pequeño sostenedor con forma de garra de ave rapaz agarrando a su presa. Saqué un pequeño tubo de una de las bolsas junto al artefacto y vertí su contenido encima; un humo azulado se esparció por el sostenedor.
—Muy bien, mi amigo. Dime... ¿Dónde está él?
\[...\]
Los días pasaban; los días se volvían semanas, las semanas meses y los meses, años. Hoy, finalmente, Hiroshi sería introducido a la sociedad mediante una pequeña fiesta que sus padres organizaron. Cumpliendo tres años, el pequeño Hiroshi se encontraba con la criada principal en la biblioteca de su madre, leyendo un libro y escribiendo algunas cosas en un papel.
—Gracy, ¿así está bien?
La criada principal tomó la hoja que Hiroshi le entregaba. La leyó por unos segundos y felicitó al pequeño.
—Me sorprende, pequeño amo. Ha avanzado mucho en muy poco tiempo. —Bueno... Gracy da un poco de miedo cuando hago las cosas mal. —¿Qué?
Los ojos azules de Gracy se abrieron de par en par a través de sus lentes, esbozando una pequeña sonrisa.
—No. Nada. —Me alegro, creí que había dicho algo sobre mí.
Hiroshi volvió a su lectura junto con la criada. En la planta baja, los padres, Tsugumi y Mark, estaban planeando la fiesta junto con la segunda criada.
—Muy bien. Yo creo que deberíamos invitar a los amigos más cercanos. Aunque... un poco de la familia no está nada mal. —Pues de mi familia olvídate. No creo que ninguno quiera venir desde tan lejos. Sin mencionar que dudo que quieran verme. —Arisha, ¿crees que puedas conseguir ciertos aperitivos para la fiesta? —Será un placer, señora Tsugumi.
Todos parecían sumamente enfocados en la próxima fiesta de Hiroshi. Excepto Shizugu, la hermana mayor y primogénita de la familia Sekkatsu. Ella, a diferencia de sus padres, no tenía ni el más mínimo interés en su hermano menor.
Shizugu era una joven muy inteligente y habilidosa. Siendo dos años mayor que Hiroshi, demostró un enorme potencial para la magia, superando incluso a su madre a su corta edad. Se la pasaba casi todo el tiempo en su habitación o en la biblioteca leyendo y aprendiendo nuevos hechizos, tanto de magia curativa como elemental.
Sin embargo, su relación con Hiroshi era espantosa. Ella lo odiaba. Desde el momento en que él nació, Shizugu sintió un enorme desprecio hacia su hermano. A lo mejor era por un complejo de superioridad, pero ni siquiera ella conocía realmente el porqué de ese odio. Cuando Hiroshi pasaba por su lado y la saludaba o intentaba entablar una conversación, ella lo ignoraba. Por obvias razones, esto le dolía a Hiroshi; al fin y al cabo, era su hermana.
Los días pasaron sumamente rápido. El día de la fiesta había llegado. Todo parecía ir perfectamente. Parientes y amigos llegaban, incluso algunos vecinos se colaron a la celebración. Mark estaba junto a sus compañeros de aventuras y algunos conocidos. Tsugumi, por otro lado, estaba con sus hermanos, Faraszino y Nitori, mientras agradecía los cumplidos de los invitados.
—Me alegra saber que te encuentras bien, hermana. —Lo mismo digo, Faraszino. Me sorprende verte de cuerpo completo conociendo las aventuras que tienen. —Bueno, alguien debe encargarse de los Huecos y Nerkos. Además de vigilar nuestro principal problema.
Ambos miraron a Nitori y rieron.
—Bueno, no olvides que le prometiste a esta linda y tierna jovencita que le enseñarías magia a tu sobrino. —¿Ah, sí? ¿Y dónde estará?
La pequeña Nitori se enfadó por el comentario. Tsugumi y Faraszino rieron, mientras Nitori empezaba a refunfuñar contra ellos dos.
—Bueno, si me disculpan. Debo buscar a la estrella de todo este espectáculo.

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El Alma de la Eternidad (Novela) Capítulo 3
Estás leyendo el capítulo 3 de El Alma de la Eternidad (Novela), un novela. Hiroshi Sekkatsu, hijo de Mark Sekkatsu y Tsugumi Moonlagger, nacido en el Reino Loreanti. Desafiará al mundo con sus habilidades mágicas y su dominio de la espada. Pero… ¿Será suficiente? Este capítulo tiene publicado el 10 de enero de 2021. El Alma de la Eternidad (Novela) tiene 18 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.