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Leer Diario de un Mago Muerto (Novela) Capítulo 85 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La pequeña masa de tentáculos aterrizó en el hombro izquierdo de Saul. Todos los tentáculos se estiraron hacia arriba, retorciéndose y temblando como si tuvieran convulsiones. “¿Qué es esta cosa?”. Mientras Saul murmuraba para sí mismo, el diario que había estado flotando silenciosamente junto a su hombro izquierdo se deslizó frente a él con facilidad. [26 de agosto, año 314 del calendario lunar, cielo despejado] Parece que has descubierto otro espacio secreto debajo de la Torre del Mago. Nadie sabe cuántos secretos yacen enterrados aquí. Bajo tus pies se encuentra el Pantano Devorador de Almas, que existe desde quién sabe cuándo. En este momento, la conciencia central del pantano está bailando sobre tu hombro. Está claro: le gustas mucho, mucho. Tanto que quiere retenerte aquí para siempre. ¿Pantano Devorador de Almas? ¿Conciencia central? Diario, te estás desviando del tema otra vez. Te das cuenta, ¿verdad? “¿A esta pequeña masa viscosa le gusto?”, murmuró Saul. En ese momento, la masa saltó repentinamente del hombro izquierdo de Saul y se lanzó al aire. A juzgar por la trayectoria, ¡apuntaba directamente al diario! ¡Zas! La masa viscosa falló, cayendo por el borde de la plataforma y directamente al lodo. Saul: “...”. “Diario, ¿estás seguro de que a esta conciencia central le gusto yo y no tú?”. El diario no respondió, simplemente volvió flotando a su hombro izquierdo. Pero su comportamiento de hacía un momento inquietaba un poco a Saul. ¿Acaso esa masa viscosa podía sentir la presencia del diario? Si no, ¿por qué se precipitaba hacia dondequiera que fuera el diario? “Se llama el Lodo Devorador de Almas, así que su esencia no debería ser esa masa, sino todo el fango. ¿Por qué el fango puede sentir el diario?”. “Ni siquiera el Maestro de la Torre se ha fijado nunca en mi hombro izquierdo”. Esta revelación hizo que Saul se tensara. Si alguien más, como Sid, descubriera el diario en su cuerpo, Saul nunca volvería a conocer la paz. Una profecía de muerte... Qué poderoso dedo de oro en este mundo. Literalmente, merecía la pena morir por ello. “¿Me ha arrastrado aquí solo por el diario? “El rostro de Saul se ensombreció. Ya no tenía prisa por escapar. Observó cuidadosamente todo el lodazal, preguntándose si habría alguna forma de destruirlo por completo. O al menos deshacerse de esa conciencia central. “¿Funcionaría el Aliento abrasador? Si hay cadáveres enterrados aquí, podría haber gases inflamables atrapados debajo. Tendré que tener cuidado de no volarme por los aires”. Mientras Saul reflexionaba, la masa de tentáculos que había caído volvió a trepar por la plataforma. Se arrastró hasta los pies de Saul, se sacudió un poco de barro y empezó a enrollar sus tentáculos, saltando de nuevo hacia Saul. Saul extendió la mano izquierda y lanzó un puñetazo, tratando de apartarla. Pero en el momento en que su puño entró en contacto con la masa, esta extendió innumerables tentáculos negros que se enroscaron alrededor de su muñeca, aferrándose a él con fuerza. El puñetazo acabó sin golpear nada. Saul ajustó rápidamente su postura y clavó con fuerza otro puño en el suelo. Pero justo cuando su puño estaba a punto de impactar contra la piedra, su movimiento se detuvo abruptamente. La masa no había esquivado ni intentado escapar en absoluto. Incluso se acurrucó contra su mano izquierda, como si le gustara especialmente. Saul miró su mano, que ahora parecía llevar un guante de boxeo negro hecho de tentáculos, y pensó: “¿No detecta el diario?”. El diario de un mago muerto: sus orígenes eran desconocidos, pero era claramente extraordinario. Saul creía que era al menos del nivel de un mago verdadero de tercer rango. El maestro de la torre, Gorsa, era un mago experimentado de segundo rango. No debería haber ningún ser más fuerte que un mago de tercer rango escondido bajo la torre. Y este lodazal devorador de almas servía obviamente como vertedero de cadáveres y almas fragmentadas... ¿Almas fragmentadas? Saul miró su mano izquierda, la mano que el diario había identificado como capaz de almacenar temporalmente fragmentos de alma: una resina de alma. ¿Podría la masa de zarcillos estar sintiendo el aura residual del alma en su mano? Entonces, ¿quizás se abalanzó sobre el diario no porque lo sintiera, sino porque detectó el fragmento de alma que había dentro? Después de todo, cuando Sid fue destrozado por la silla eléctrica, un fragmento sombrío había entrado en el diario. Esa sombra tenía que ser una parte muy especial del alma de Sid. De lo contrario, el diario no la habría absorbido tan fácilmente. Pero ese fragmento ya no estaba. Saul no estaba seguro de qué había sentido exactamente la masa. Mientras Saul reflexionaba sobre ello, la masa con tentáculos seguía acariciándole la mano sin parar. “¿Ya has terminado de lamerme?”. Saul salió de su ensimismamiento y trató de despegar con mal humor la masa negra de su mano izquierda. Pero era obstinada: cuando la quitaba de un lado, se volvía a pegar por otro. Jadeando, Saul finalmente se rindió. “Ja... ¿Te aferras a mí porque quieres irte conmigo? Saul decidió marcharse primero y pensar qué hacer con ella más tarde. Pero en cuanto dijo eso, la masa se quedó inmóvil. No se movió, pero tampoco soltó su mano. “... ¿Quieres venir conmigo o no?”. Saul estaba intrigado y empezó a burlarse de la masa. Glorp... glorp... ¡POP! Glorp... ¡POP! De repente, el lodo que rodeaba la plataforma comenzó a agitarse. Enormes burbujas de gas se elevaron y estallaron. Gruesas tentáculos negros, tan gruesos como muslos, emergieron del lodo, extendiéndose desesperadamente hacia la plataforma, pero deteniéndose en seco, temerosos de trepar, azotando violentamente alrededor de la base. ¡AZOTE! ¡Bofetada! La ferocidad de los latigazos parecía querer destrozar a Saúl. Saúl se dio cuenta inmediatamente de que había dicho algo inapropiado. Con un tirón enérgico, esta vez consiguió arrancar la masa de su mano con facilidad. “Oye, nunca dije que fuera a llevarte conmigo. Si vas a montar un escándalo por eso, quédate aquí”. La masa de tentáculos pareció entenderlo. Se arrastró hasta el borde de la plataforma, mirando atrás tres veces con cada paso, y finalmente saltó hacia abajo. Realmente parecía un niño arrastrado a casa desde el colegio por un padre que le regañaba. Pero incluso después de que regresara al fango, la agitación no amainó. Era como si los propios padres estuvieran ahora enfadados, con los brazos en jarras, advirtiendo a Saul con total seriedad. Los tentáculos seguían agitando el fango y, pronto, algo aún más horrible apareció ante Saul. Pálidos rostros humanos emergieron del lodo. Sus expresiones estaban retorcidas, con los ojos fijos en Saul y la boca abierta, como si suplicaran o maldijeran. No se oía ningún sonido, pero a Saúl le zumbaban los oídos de forma dolorosa. Incluso cuando se los tapó, las extrañas ondas sonoras persistieron. Saúl no tenía tiempo para preocuparse por nada más. Se giró y apiló dos mesas de laboratorio, subiéndose a ellas apresuradamente. Pero olvidó que solo tenía doce años. Ni siquiera con dos mesas podía alcanzar el techo. Intentó saltar, se agarró a la tierra con una mano, pero no pudo impulsarse y cayó hacia atrás, haciendo que las mesas se tambalearan peligrosamente. ¡Uf! El zumbido en sus oídos se hizo más intenso. Saúl se encogió de dolor, agarrándose la cabeza. Apenas consiguió ponerse de pie, pero ya no podía saltar. Justo cuando estaba a punto de caerse de la mesa, una mano arrugada y amarillenta surgió de repente de la tierra y lo agarró del brazo, sacándolo del mundo subterráneo. Saul volvió a ver la luz del día. “¡Ptoo! ¡Ptoo!”. Escupió la tierra de su boca, con los ojos aún cerrados, y le dio las gracias efusivamente a su salvador: “Gracias, gracias, realmente pensé que estaba perdido”. Su salvador era el jardinero. La piel de sus manos estaba tan amarilla como su rostro. El rostro del jardinero lucía la misma sonrisa radiante, aunque sus movimientos eran notablemente rígidos. “No hay por qué tener miedo. Es solo uno de los antiguos laboratorios de la Torre del Mago. Lleva mucho tiempo abandonado”, explicó el jardinero con amabilidad. “El Mago lo reforzó, pero de vez en cuando todavía se cae algún aprendiz”. Saul se sintió mal, como si un mal presagio se hubiera apoderado de él.
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Diario de un Mago Muerto (Novela) Capítulo 85

Estás leyendo el capítulo 85 de Diario de un Mago Muerto (Novela), un novela. Saul se adentra en un mundo mágico lleno de misterios espeluznantes y crisis mortales. Decidido a sobrevivir, decide superar todos los obstáculos y convertirse en mago. Sin embargo, en este mundo aterrador, tanto los… Este capítulo tiene publicado el 27 de mayo de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Diario de un Mago Muerto (Novela) tiene 1037 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.