Leer Diario de un Mago Muerto (Novela) Capítulo 407 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"Las velas de la Torre de Magos nunca se apagan."
El candelabro que Haywood tenía en la mano había sido arrancado de la pared.
Esa solía ser la primera regla del manual del aprendiz. Ahora es la única: por la noche, las velas nunca deben apagarse.
Saúl se acercó a la luz de la vela.
No mucho después de que entraron en la Torre Oeste, el cielo se había oscurecido por completo.
Pasó tan rápido que no parecía natural.
Hizo que Saúl sintiera, una vez más, que ese lugar no era parte del mundo real.
Echó un vistazo alrededor de la habitación desordenada, sintiéndose sofocado.
Al anochecer, la atmósfera aquí se vuelve... extraña. Saúl se tiró del cuello; el aire era demasiado denso y sintió una leve sensación de asfixia.
Como si en la habitación no hubiera suficiente aire para que dos personas pudieran respirar.
Después del anochecer, Haywood apenas había hablado.
Se acurrucó en un rincón, mirando fijamente el candelabro que estaba a un metro de distancia, como si temiera que pudiera apagarse en cualquier momento.
"Siento como si alguien nos estuviera observando", dijo Saúl mientras caminaba hacia la puerta.
La puerta estaba hecha con pedazos de lo que debía ser la puerta de un dormitorio; los huecos eran anchos y a través de ellos entraba un viento frío.
“Claro. Hay mucha gente” murmuró Haywood, moviéndose ligeramente, una respuesta inusual. “No mires a tu alrededor. Espera a mañana.
Pero Saúl no fue tan cauteloso como Haywood.
No tenía intención de permanecer en esa ilusión durante cien años.
La clave para romper una ilusión era alterar su orden.
Aunque la ilusión era tan real que a veces hacía que Saúl dudara de sí mismo, todavía se inclinaba a creer que ese no era el futuro real.
Pero si permanecía allí más tiempo, su comprensión de la realidad podría volverse peligrosamente borrosa.
Ya sabía mucho sobre ese lugar, pero aún no había encontrado una grieta suficiente para romper la ilusión.
"Tal vez la salida no esté dentro de la Torre de Magos."
Saúl se inclinó hacia el hueco de la puerta.
Afuera, el trozo de césped repleto de cráneos se extendía ante él.
El viento aullaba como siempre, aplanando la hierba verde oscura.
Los cráneos pálidos aparecieron brevemente antes de ser tragados nuevamente.
Mientras observaba, Saúl tuvo una extraña ilusión: en algún lugar entre esos innumerables cráneos, estaba oculto un rostro vivo, de carne y hueso, que lo miraba a través del espacio.
"Alguien me está observando. Esto no es solo mi imaginación."
Reprimiendo la piel de gallina que se le erizó en la piel, Saúl examinó cada cráneo que asomaba entre la hierba, pero todavía no encontró nada.
Lentamente, Saúl miró hacia arriba.
Esta noche no había luna sino innumerables estrellas.
La luz de las estrellas brillaba en el cielo, pero había algo en ella que parecía... mal.
"¿No están estas estrellas... demasiado juntas?"
Saúl entrecerró los ojos y se concentró con más intensidad.
Cuanto más miraba, más seguro estaba: éstas no eran las estrellas que recordaba.
Entre estas estrellas, parecía haber un pequeño punto negro en el centro de cada una.
Cada punto negro apuntaba directamente hacia Saúl, como la pupila de un ojo.
¡¿Ojos?!
Saúl puso una mano en la puerta, listo para salir.
"¿Qué estás haciendo?", la voz de Haywood se oyó repentinamente tras él.
Saúl se volvió.
Vio que Haywood lo miraba con los ojos muy abiertos.
Grandes franjas de color blanco alrededor de diminutas pupilas.
Igual que las "estrellas" de afuera.
Saúl sonrió levemente. "Solo salgo a echar un vistazo".
"Nunca te quedes donde no hay luz", dijo Haywood sombríamente.
"Las estrellas brillan muchísimo ahí fuera. ¿Eso sigue siendo considerado 'sin luz'?"
Haywood se quedó paralizado.
"No hay estrellas afuera", dijo con voz ronca.
Algo pareció hacer clic en su mente.
Inmediatamente corrió a la esquina, sacó más velas y encendió cada una de ellas sin la menor preocupación por desperdiciarlas.
Mientras los encendía, sus manos, agarrando la piedra de fuego, temblaban visiblemente.
Al ver que Saúl seguía de pie en la puerta, gritó casi presa del pánico:
¡¿Qué haces ahí parado?! ¡Ayúdame a encender las velas! ¡Has atraído los rencores! ¡Necesitamos más velas para apagarlos!
Saúl no tenía ninguna intención real de escuchar.
Estaba ansioso por salir e investigar esas estrellas.
Pero en ese momento, la sensación de estar siendo observado se hizo aún más fuerte.
Un chillido débil y agudo salió de la rendija de la puerta detrás de él.
Saúl se dio la vuelta y se sorprendió al descubrir que el espacio exterior ahora estaba completamente oscuro.
No más hierba.
No más calaveras mirando hacia la Torre de Magos.
No más innumerables estrellas en el cielo.
“¡Ven aquí... rápido, rápido! ¡Si te quedas demasiado tiempo en la oscuridad... morirás!” La voz de Haywood se había vuelto ronca.
En el momento en que las palabras salieron de sus labios, Saúl lo sintió...
Una intención asesina, aguda y eléctrica, recorrió desde las puntas de sus dedos hasta la base de su columna vertebral.
¡Peligro!
Sus instintos le gritaban que lo esquivara inmediatamente.
Pero Saúl permaneció paralizado en el lugar, desafiando el frío que le llegaba hasta los huesos.
Entonces lo vio.
De repente, el diario de su Reino Mental se abrió.
[14 de Mayo, Año 317 del Nuevo Calendario Lunar.
Estás mirando el paisaje a través de la puerta,
Y el que mira el paisaje…
Te está mirando.]
¡Sin advertencia de muerte!
¡Esto fue una alerta de crisis!
En el momento en que Saul terminó de leer la entrada del diario, saltó tres pasos hacia atrás y aterrizó junto a Haywood.
La asfixiante sensación de peligro se debilitó, pero no desapareció.
De hecho, a medida que pasaban los segundos, se hacía más fuerte.
Haywood había llenado el suelo con velas encendidas, sosteniendo dos más en sus manos temblorosas, pero su terror no había disminuido ni un poco.
"¡Ya vienen! ¡Ya vienen!"
"¿Quién viene?" Saul giró la cabeza hacia Haywood.
Pero Haywood se quedó mirando la puerta, con las cicatrices de su rostro crispándose.
Al no recibir respuesta, Saúl volvió a mirar hacia la puerta.
Y me di cuenta”
¡La abertura de la puerta se estaba ensanchando!
“No, no es que la brecha esté creciendo, ¡es que la puerta se está cerrando!” Saúl sintió una oleada de frío que lo recorrió. “¡La oscuridad está devorando la puerta!
Aquella vieja y casi olvidada sensación de horror recorrió su torrente sanguíneo, y dentro de ese terror, Saúl encontró una claridad familiar.
Se calmó instantáneamente.
Su mirada volvió al diario.
"Nuevo Calendario Lunar, Año 317. ¡Así que este sigue siendo el presente!"
Antes, cuando percibió el peligro, Saúl había dudado deliberadamente antes de retirarse, esperando la predicción del diario.
¡Y el diario registró la fecha!
Mi análisis inicial fue correcto. ¡Esto es una ilusión, parte del ataque de la luz negra!
La ilusión no es complicada ni directamente letal. Si no me equivoco, la oscuridad tampoco invadirá por completo esta habitación.
A diferencia de Haywood, Saul no se dejó llevar por el miedo, pero tampoco se adelantó tontamente para provocar la oscuridad.
Efectivamente, después de unos minutos de tenso enfrentamiento entre la luz y la oscuridad, la oscuridad se alejó lentamente de la puerta.
Haywood dejó escapar un largo suspiro.
De mala gana, apagó las velas sobrantes, dejando solo tres por seguridad.
Luego, en voz mucho más baja, le dijo a Saúl:
"No explores de noche.
"Si atraemos más contaminación, estamos muertos".
Desafortunadamente, Saúl, que acababa de confirmar su teoría, no escuchó en absoluto.
Tenía razón. Esta ilusión no se centra en la agresión mortal. Por eso el diario solo emitió una alerta de crisis, no una advertencia de muerte. Pero incita mucho a la duda humana. Cualquiera, atrapado aquí tanto tiempo sin encontrar una salida, empezaría a dudar cada vez más de sí mismo. Al ver la ilusión mezclada con fragmentos de verdad lógica, empezaría a creer. Quizás esto realmente ocurra cien años después.
Cuanto más dudan, más atrapados quedan. Al final, se hipnotizarán. Se convencerán de que este es realmente el futuro y quedarán atrapados en esta capa para siempre.
Ahora que había confirmado que era una ilusión, Saúl tenía algunas ideas sobre cómo romperla.
Se frotó la barbilla pensativamente.
Esta ilusión probablemente cubre solo unos cien metros alrededor de la Torre de Magos. Si intento irme, probablemente desencadenaré un peligro inminente y abrumador. Y esas "estrellas" en lo alto. Deben ser los ojos dentro de la capa. Son poderosas. Muy poderosas.
Ahora tenía dos opciones ante él: una, caminar hacia la oscuridad y luchar contra la contaminación de frente, aunque, a juzgar por las advertencias del diario, la batalla sería feroz.
O dos”
Mata a Haywood. Mata al que transmite la ambientación de este mundo.
Saúl giró lentamente la cabeza.
Mirando al envejecido Haywood, perdido en el estupor mientras contemplaba las llamas.

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Estás leyendo el capítulo 407 de Diario de un Mago Muerto (Novela), un novela. Saul se adentra en un mundo mágico lleno de misterios espeluznantes y crisis mortales. Decidido a sobrevivir, decide superar todos los obstáculos y convertirse en mago. Sin embargo, en este mundo aterrador, tanto los… Este capítulo tiene publicado el 22 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Diario de un Mago Muerto (Novela) tiene 1037 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.