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Leer Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela) Capítulo 260 online gratis en español

🏴 Grupo: Ashoka-Crowli✍️ Traducción: Ashoka-Crowli
Después, se produjeron toda clase de incidentes extraños en el juego. Pero al final, el resultado fue… [¡Primer puesto, pareja Beatrix y Dowd!] [¡Anillos de Piedra de Maná creados! ¡Apreciadlos para siempre!] Aparecieron dos anillos en el tablero de juego. Los anillos eran solo imitaciones, pero su calidad era innecesariamente buena. Sería fácil confundirlos con auténticos anillos de boda. Después… Cada uno de los anillos voló hacia Beatrix y hacia mí desde el tablero de juego. Los anillos se deslizaron entonces sobre nuestros dedos con un sonido de '¡Ping!'. “...” “...” Esto era solo una parte del juego, pero la sensación de peligro que Beatrix y yo sentíamos estaba en su punto máximo. ¡No estoy bromeando…! ¡No te imaginas lo que nos harían…! Sin embargo, después de ver los anillos… Eleanor cerró los ojos con fuerza. Como si hubiera visto algo que no podía soportar ver. Respiró hondo antes de pasarse la mano por la cara. “Voy a tomar un poco de aire fresco un momento.” Dijo, mirando hacia la mesa. Sus palabras me impactaron como un rayo caído del cielo. Todo este tiempo, me sentí como si hubiera estado inflando un globo completamente a punto de estallar. Dada la atmósfera de nerviosismo, no sería extraño que la situación estallara en ese mismo instante, pero eso no significa que a nadie le alegraría que ocurriera realmente. Dijo que iba a tomar un poco de aire fresco, pero era obvio que iba a marcharse y siguió su camino. Pero antes de que pudiera decir nada, Eleanor se levantó de su asiento y caminó hacia la salida. Su andar desprendía una atmósfera fría que me insinuaba que la dejara en paz. En el momento en que, sin darme cuenta, dejé de intentar detenerla, Eleanor desapareció inmediatamente por la salida. ¿Debo seguirla? Pero, ¿acaso eso no la enfurecería aún más? Dudé un instante al pensarlo, pero… “¡...!” No. ¿Qué demonios estoy haciendo? La respuesta a este asunto fue clarísima. Si estaba enfadada conmigo, entonces tenía que disculparme. “Señorita Beatriz.” "...¿Qué?" “Por favor, aclare esto por mí.” Mis palabras podían interpretarse de muchas maneras, pero afortunadamente, ella era lo suficientemente perspicaz como para comprender de inmediato lo que intentaba decir. “Héroe, ¿puedo hablar contigo un momento?” "...¿Indulto?" “Se trata de la fiesta de la cosecha. Creo que lo que voy a decir te resultará interesante.” La forma en que intentó inmediatamente llamar la atención de Iliya en el momento en que empecé a correr lo demostró. [¿Qué vas a hacer?] ¡Voy a hablar con ella! Y así, corrí por el pasillo. Todos los sirvientes me miraron como si fuera extraña, pero ignoré sus miradas y seguí corriendo. Desde que empecé a entrenar mi cuerpo, mi fuerza física ha aumentado considerablemente, pero Eleanor era la Recipiente con las capacidades más sobrehumanas de todas. Comparadas con las mías, sus capacidades físicas estaban a otro nivel. En ese breve lapso de tiempo, me pareció que había abandonado aquella enorme mansión, ya que la vi subir a un carruaje con el sello de su familia fuera de la terraza. “¿…?” "MI…" Antes incluso de que pudiera pronunciar su nombre, el carruaje partió en un instante. Miré a mi alrededor, reprimiendo a duras penas toda clase de maldiciones que estaban a punto de salir de mis cuerdas vocales. Era imposible ir hasta allí para abrazarla. ¿Qué puedo hacer entonces para ponerme al día? En ese momento, algo me llamó la atención. “...” Oh… Eso podría ser peligroso… Pero, ¿acaso alguna vez me importó algo así? ● Un rato después, Eleanor bajó del carruaje y suspiró mientras miraba al cielo. Este lugar era una pequeña colina situada detrás de la Mansión Tristan, un lugar secreto que ella siempre había visitado desde niña. Cada vez que ocurría algo deprimente o frustrante, venía aquí y miraba al cielo durante un rato. ¿Qué estoy haciendo...? Eleanor pensó para sí misma mientras miraba al cielo donde se ponía el sol. Ella sabía perfectamente que estaba actuando de forma inmadura. Lo que pasó fue solo un juego. Beatrix y Dowd estuvieron pendientes de su estado de ánimo durante todo el partido. Ella lo sabía mejor que nadie. “...” Pero… Aunque ella lo sabía… Cerró los ojos y acarició el anillo en su dedo. El mismo anillo que Dowd llevaría en su dedo. Ese era el símbolo que solo compartían ellos dos. El vínculo que los unía. Aunque otra mujer se interpusiera, ese vínculo permanecería intacto. Por eso, la idea de que alguien más pudiera infringir esos derechos era… Aunque solo fuera un juego, ella no lo soportaba. Se le partió el corazón. Sintió ganas de llorar. Le daba la sensación de que el corazón se le hundía solo con imaginarlo. Y acabó huyendo por eso, por la ira… Porque no podía soportar verlo más. “...” Suspiró mientras se daba una palmada en la frente. Creo que será mejor quedarme aquí un rato antes de volver… Sin encontrarse con nadie, especialmente con Dowd. Se dijo eso a sí misma mientras soltaba otro suspiro. “¡Eleanor!” Por eso… Cuando oyó la voz de Dowd llamándola… Aunque por dentro se sentía feliz y aliviada, seguía bastante molesta. Es como si en el fondo de mi corazón quisiera que me siguiera o algo así… “...” Bien… Justo ahora, había decidido no reunirse con él porque temía que, si veía su rostro, reaccionaría violentamente. Pero, en el momento en que oyó su voz, su corazón empezó a latir con fuerza y de forma incómoda. Y más aún porque, hasta ahora, nunca se había dado un solo caso en el que sus intenciones hubieran ido en contra de su voluntad. “...” Sin embargo, logró contener su expresión y se giró para mirarlo. Solo por una vez, necesito tratarlo con frialdad. Ahuyentaré a ese hombre, le haré entrar en razón expresándole mis sentimientos como es debido. Solo esta vez. O al menos, eso era lo que planeaba hacer, pero… “¡¿Dowd?! ¡¿Por qué tienes esa cara?!” En cuanto lo vio, casi gritó. A primera vista, parecía como si viniera de una batalla. Tenía polvo y moretones azulados por todo el cuerpo. La sangre le manaba de las palmas de las manos laceradas. También se formaban gotas de sangre en los arañazos de su rostro y de todo su cuerpo. “No te preocupes… Es solo que… no pude alcanzar el carruaje…” Dijo con torpeza mientras señalaba detrás de él con el pulgar. Había un caballo. No era un caballo cualquiera, sino un caballo de guerra. Normalmente, los caballos de guerra patearían inmediatamente a cualquiera que no fuera su dueño si se les acercara. Por lo tanto, era obvio que él había intentado domar a la criatura mientras esta lo pateaba continuamente, siguiéndola hasta allí. Lo que hizo fue tan peligroso que una persona normal habría muerto varias veces en esa situación. “Tenía que subirme a eso al menos para seguir…” ¡¿Estás loco?! Eleanor interrumpió a Dowd, su voz se quebró. “Podemos hablar luego, ¿por qué haces semejante estupidez? ¿Acaso no sabes que tu cuerpo es precioso?” “...No te preocupes, ya he aprendido a montar a caballo antes…” ¡¿Qué estás diciendo?! Su sincero grito sorprendió tanto a Dowd que este cerró la boca de inmediato. Había severidad en sus ojos mientras hablaba. Caminó hacia él con paso furioso y pronto revisó sus heridas girándole el cuerpo de un lado a otro. Luego, examinó sus heridas con detenimiento, comprobando si empeorarían si no se atendían, preguntándose si sanarían rápidamente. Incluso acercó su rostro mientras lo hacía, sin dejar ni un solo rasguño sin revisar antes de chasquear la lengua. “Primero curaremos tus heridas. Después, hablaremos…” "Lo lamento." “...” Eleanor se mordió ligeramente el labio antes de distanciarse un poco de Dowd. Bajando ligeramente la mirada, dijo en voz baja. "¿Para qué?" “Todo aquello que te hizo enfadarte conmigo, Eleanor.” Sorprendentemente, la primera respuesta que le vino a la mente fue: "¿Sabe siquiera por qué estoy enfadada?". Pero Eleanor siempre fue alguien que prefería un enfoque más directo. “Otra mujer estaba hablando mal de ti delante de tu prometida, y tú no hiciste nada. No creo que eso sea digno de elogio.” "Sí…" “No estoy enfadado contigo, solo estoy…” "Sí." “...Un poco decepcionado contigo.” "Sí." Tenía la boca seca y ardiendo. Ella era la que tenía que ocuparse de sus cosas, pero de alguna manera sentía que, en cambio, era ella quien le había hecho daño. Como dicen, en una relación romántica, quien se enamora primero pierde, pero cualquiera podía ver que eso era motivo suficiente para que ella se enojara con él. “...” Pero, en el momento en que vio su rostro y sus miradas se cruzaron, supo por qué se sentía así. …Ah, ya veo. Ella lo sabía… Eso con este hombre… Ella era la más débil… De la cabeza a los pies: su cuerpo, su corazón, todo. Hacía tiempo que cada parte de ella había sucumbido a ese hombre. Por eso se sintió ansiosa al expresar su descontento de esa manera; temía herir sus sentimientos. Llegó a tal punto que ni siquiera se atrevía a pedir nada de lo que debería haber merecido y, en cambio, sentía que debía darle a ese hombre todo lo que tenía. Así de profundamente se había enamorado de él. "Lo lamento…" Pero era lo más natural. Porque este hombre era capaz de arruinar su propio cuerpo con tal de consolar a una mujer enfadada. Era difícil no enamorarse de alguien que estaba dispuesto a desangrarse en cuanto veía que otra persona estaba un poco molesta. "...Bueno." Eleanor respondió con vacilación antes de bajar la cabeza e intentar observar su expresión. "Por cierto..." "¿Sí?" “...Emm...D-dijiste que te gusto, ¿verdad...? ¿C-Cuánto...?” “...” Al ver cómo se abrieron de par en par los ojos de Dowd en el momento en que escuchó esa pregunta, Eleanor se sonrojó. Por supuesto, ella era la que más vergüenza sentía al sacar a relucir temas como este. Sin embargo, aun así… Pensó que al menos debería recibir algo a cambio, ya que él la había decepcionado, así que lo dijo a modo de burla. “...Si logras convencerme con tu respuesta, te perdonaré.” Y en cuanto oyó eso, Dowd levantó la mano y se alisó las comisuras de los labios. Formaba parte de su esfuerzo por no mostrar su brillante sonrisa. “Eleanor.” "...¿Qué?" Dowd sonrió al acercarse a ella. “Diga algo…” Las palabras de Eleanor fueron interrumpidas. Y la razón era… Porque Dowd, que se había acercado a ella, la abrazó en silencio. Pero no se detuvo ahí. En un instante acercó su rostro al de ella. “...-!” Para Eleanor, era una sensación familiar. Dado que ya lo había experimentado varias veces. Sin embargo, a pesar de ello, era una sensación a la que no podía acostumbrarse. La sensación de un beso al mezclarse sus lenguas y salivas. Una sensación húmeda, caliente, pegajosa y espesa. El rubor de Eleanor llegó hasta sus orejas. Dowd separó lentamente sus labios de los de ella y dijo en voz baja. "¿Eso responde a tu pregunta?" “...” Eleanor bajó la cabeza mientras todo su cuerpo temblaba. “...¿De verdad… En serio…?” Apretó los puños, y las lágrimas estuvieron a punto de brotar. Poco después, golpeó el pecho de Dowd. “¡Eres tan injusto… Siempre intentas superarlo todo así…!” Tenía la fuerza suficiente para aplastar a alguien en seis pedazos, pero la fuerza que utilizaba al golpearle el pecho era comparable a la de unos bastoncillos de algodón. Incluso cuando la timidez la abrumaba. Incluso cuando estaba disgustada. Aun así, se abstuvo de golpearlo de verdad, por si acaso terminaba lastimándolo. Así que lo volvió a hacer. Él volvió a besarla apasionadamente. Antes de que se enredaran, Eleanor dejó escapar un pequeño gemido que sonó como “hiik”; fue lo más tierno del mundo. “...Haa.” Tras haber estado pegados así durante un tiempo… Dowd volvió a apartar su rostro del de ella con un suspiro. Lo único que Eleanor podía hacer era… Permaneció inmóvil, con el rostro enrojecido y los puños aún apretados como cuando estaba a punto de golpear el pecho de Dowd. "¿Me perdonarás?" Verlo decir tal cosa con una sonrisa tímida… Eleanor movió su cuerpo con rigidez, como si fuera una máquina sin engrasar. Poco después, se le formaron unas lágrimas en las comisuras de los ojos. Ya no pudo contenerse. La rabia de perder siempre contra ese hombre de esa manera la invadió. “...Dowd.” Ella le gritó con un resoplido. “En la Fiesta de la Cosecha, verás…” “...” “Me vengaré. Con todos los intereses.” “...” Entonces… Parecía haberlo perdonado. Es que sus palabras sonaban un poco extrañas…
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Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela) Capítulo 260

Estás leyendo el capítulo 260 de Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela), un novela. La Jefa Final me propuso matrimonio. Este capítulo tiene publicado el 11 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo Ashoka-Crowli. Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela) tiene 414 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.