Leer Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela) Capítulo 231 online gratis en español
🏴 Grupo: Ashoka-Crowli✍️ Traducción: Ashoka-Crowli
En verdad, la Emperatriz disfrutó bastante de la reunión social.
Debido a la Maldición de Sangre de Dragón que dañaba su cuerpo, no podía asistir a muchos eventos externos, salvo a unos pocos.
La única razón por la que asistió recientemente a la Prueba de Selección de Héroes fue la importancia del evento. De lo contrario, se habría quedado en el Palacio Imperial, siguiendo la sugerencia de su médico.
Por eso, aunque la reunión social estaba prácticamente llena de demonios hambrientos con oscuras intenciones, ella seguía divirtiéndose al asistir al evento.
La actuación de la orquesta, el alcohol fuerte, la comida grasienta y el sonido de la gente hablando.
Como alguien a quien se le había restringido el acceso a todo tipo de simulaciones, estas cosas le brindaron la alegría de experimentar lo desconocido. No había manera de que se mostrara reacia a experimentarlas.
“¿Disfrutó de la fiesta, Su Majestad Imperial?”
Bien…
Lo había estado disfrutando hasta este preciso instante.
Cuando Cecilia XI oyó la voz que venía de un lado, la sutil sonrisa de su rostro desapareció por completo.
“Bogut.”
“Siento haberte pedido prestado a tu nuevo amigo de esa manera.”
Olvidándose de la etiqueta, le habló descaradamente de manera amistosa, como si la tratara como a una amiga.
Su tendencia a ser "informal" quedó tan patente por la forma tan despreocupada en que se sentó en el asiento delantero del Empress.
Si bien esto era suficiente para que fuera castigado por lesa majestad, a ninguna de las partes involucradas les importó.
Al fin y al cabo, él era el núcleo de la Asociación de la Alta Nobleza.
El líder de la facción del Imperio, 'todos' los que no formaban parte de la facción del Canciller y la Emperatriz.
Tanto la Emperatriz como Bogut sabían que cada uno de ellos tenía autoridad suficiente para dividir el Imperio en pedazos si realmente se enfrentaran abiertamente.
“Este es mi regalo para usted, Su Majestad Imperial. Debe haber sido duro para usted venir hasta aquí.”
—dijo Bogut mientras la Emperatriz lo miraba en silencio.
“Este es el Aliento del Muérdago. Este licor es conocido como el Tesoro del Lejano Oriente del Imperio. Aunque no sea de tu gusto, al menos te aliviará el dolor.”
“...”
Por fuera, no se diferenciaba del vino, pero a diferencia de otros licores, tenía un misterioso color azul.
El líquido que brotaba del tapón de la botella de vino fue llenando gradualmente la copa que tenía delante la Emperatriz.
"Entonces…"
Bogut continuó en un tono pacífico.
“¿Cuándo vas a pelear?”
“...”
“Me refiero a la guerra civil. Verán, planeo iniciar una pronto.”
Al oír eso, la expresión de la Emperatriz se distorsionó.
…Este maldito loco.
Ella ya sabía que la Asociación de la Alta Nobleza, liderada por este hombre, había estado realizando movimientos inusuales.
Es que ella nunca esperó que él revelara algo así con tanta calma.
“¿Eh? ¿Por qué pareces tan sorprendido?”
—preguntó el marqués Bogut, ladeando la cabeza.
“De todos modos, ya lo sabías, ¿no?”
Al oír eso, a Cecilia XI se le crispó el rostro.
“...No estoy seguro de a qué te refieres.”
“¡Venga ya! Sé que has intervenido el teléfono de Dowd o algo parecido. Llevas pensando en usarlo como una pieza de ajedrez desde el principio.”
“...”
—Usted tampoco se acercó a él con una intención pura, Majestad Imperial.
Mientras Cecilia permanecía en silencio, él continuó.
“Es una composición excelente la que tenemos aquí: la desdichada emperatriz y el líder de la Asociación de la Alta Nobleza, que trama un plan perverso para devorar el país. Si alguien que no sabe nada la viera, acabaría siendo engañado.”
“...”
Ese hombre es especialmente vulnerable a quienes lo tratan con amabilidad. En cuanto te reconozca como alguien cercano, hará lo que sea por protegerte. Eso es lo que buscas, ¿verdad? Es como aprovecharse de su debilidad. ¡Qué mujer tan astuta!
Con una sonrisa aún dibujada en su rostro…
Las palabras abusivas no dejaban de salir de su boca.
Palabras que iban más allá incluso de la lesa majestad, que podrían costarle la vida inmediatamente si la Emperatriz así lo deseara.
“...Eres igual que yo. Un monstruo que se mueve en pos de tus 'objetivos'.”
Cecilia la undécima no respondió.
En cambio, vació el vaso que Bogut le había dado.
Al ver eso, Bogut continuó.
“¡Como se esperaba de usted, Majestad Imperial! ¡Valiente! ¡Su espíritu es digno del Amo del Imperio!”
“...”
¿Qué clase de reacción es esa? La emperatriz entrecerró los ojos y lo miró. Él continuó.
“No puedo creer que hayas bebido algo que te dio tu enemigo político sin sospechar nada. ¿Y si lo hubiera envenenado con algo que realmente pudiera matarte?”
"...Bien."
A eso, Cecilia XI respondió con un profundo suspiro.
“Es porque no creo que seas capaz de hacer algo tan malvado…”
“Eso es mentira.”
Pero, antes de que pudiera terminar la frase, Bogut la interrumpió.
La sonrisa en su rostro había desaparecido…
Sustituida por un rostro inexpresivo…
Salvo por el brillo en sus ojos, que con solo mirarlos hacía que el aire se sintiera pesado.
Con la mirada, recorrió la parte de su piel que quedaba al descubierto por debajo de la ropa.
Para ser más precisos, estaba viendo lo que había debajo de su piel.
La maldición que erosionó sus vasos sanguíneos, oscureciéndolos.
“Lo bebiste porque estabas desesperado por librarte de esa maldición.”
“...”
Cecilia XI no respondió.
“Sé sincera conmigo. No te importará aunque esté envenenado, ya que tu cuerpo solo puede resistirlo un mes como máximo.”
“...”
No dio ninguna respuesta hasta el final.
Como si no sintiera la necesidad de desmentir sus palabras.
“...Gracias por el regalo, Bogut.”
En cambio, pronunció esas palabras y se levantó de su asiento.
“Bueno, permítame darle un consejo, Su Majestad la Emperatriz, a quien tanto le importa la autoconservación.”
Justo cuando estaba a punto de darse la vuelta e irse, Bogut pronunció esas palabras.
“¿Sabe cuál es el factor más importante que permitió a la Asociación de la Alta Nobleza crecer tanto en poder, Majestad Imperial?”
“...Que tenga una agradable velada.”
La emperatriz intentó ignorarlo y se alejó, pero Bogut siguió hablando, aparentemente sin ninguna intención de parar.
“Fue el incidente de la Noche Carmesí.”
“...”
“La Casa Imperial de entonces gestionó la situación de la peor manera posible. Fue tan grave que si el propio duque Tristán no hubiera inclinado la cabeza y suplicado la ayuda de los Guardianes, el Diablo Rojo podría haber arrasado el Imperio en ese mismo instante.”
“...”
“Debido a tal muestra de incompetencia en el liderazgo, un número significativo de nobles comenzó a desconfiar de la Casa Imperial. Y esas personas se unieron a la Asociación de la Alta Nobleza.”
No parecía que la fuera a dejar ir fácilmente.
La emperatriz dejó escapar un suspiro interior.
“¿Qué es lo que intentas decir, Bogut?”
—No, simplemente tengo mucha curiosidad por saber qué sería diferente en comparación con aquella época, Su Majestad Imperial.
Bogut continuó sonriendo.
“Pronto volverá a haber una noche roja. Será… mucho más espléndida que antes.”
"...¿Qué?"
“Si yo iniciara una guerra civil, sería por esas fechas. Igual que antes.”
“...”
Al oírle declarar con tanta seguridad su rebelión, la expresión de la Emperatriz se volvió inexpresiva.
“...”
Un cabrón de cuidado.
Esas eran las únicas palabras adecuadas para describirlo.
Ante la atónita emperatriz, Bogut le guiñó un ojo levemente.
“Sinceramente espero que puedas afrontarlo bien.”
Lo dijo mientras se bebía el vino de un trago.
Su gesto denotaba elegancia.
Definitivamente fue…
Un gesto que solo un loco cuerdo podría llevar a cabo.
[...Entonces, ¿por qué saliste sola? ¿Estás huyendo de algo?]
Dentro del carruaje, Calibán me susurró esas palabras mientras el carruaje abandonaba el Palacio Imperial.
Teniendo en cuenta que lo agarré y me fui en cuanto terminó la reunión social, no estaba del todo equivocado.
“Tengo cosas que preparar… dentro de poco todo empezará.”
[Pero aun así, hay gente que te ha seguido hasta el Palacio Imperial. ¿No deberías tenerlos en cuenta también?]
Probablemente se refería a Eleanor e Iliya.
Sin duda me metería en problemas más tarde por actuar por mi cuenta sin decirles una palabra a esos dos.
Pero yo tenía mis razones.
“En primer lugar, el horario es muy ajustado. Es imposible pedirles a esos dos que lo cumplan…”
Tuve que pasar por Elfante y en dos días necesitaba ir inmediatamente a Tierra Santa.
Primero, tuve que pedirle un favor al decano de la Facultad de Teología, Walter.
En segundo lugar, tenía que ir a ver al arzobispo Luminol en Tierra Santa.
En fin, dejando a un lado la apretada agenda…
“...Iliya me está evitando por alguna razón.”
Como ella era la protagonista de este escenario principal, quería prepararla adecuadamente.
Pero sentí que se negaba obstinadamente a reunirse conmigo.
No creo haberle hecho nada malo, entonces ¿por qué?
…No importa mucho, pero aun así.
Honestamente, era un poco dudoso llamar a la Tercera Prueba una prueba.
A diferencia de las anteriores, que implicaban actividades aterradoras como ser encerrado en una mazmorra o ser colocado en medio de un bosque lleno de criaturas demoníacas, la Tercera Prueba consistía enteramente en un "examen".
Para ser más específicos, un examen exhaustivo de si los punks podrían sobrevivir incluso después de tocar la Espada Sagrada.
Realmente no había nada que pudiera hacer para ayudarla.
[...Bueno, la verdad es que no me sorprende, ya que lo vio con sus propios ojos.]
"¿Lo siento?"
[Probablemente no esté en sus cabales en este momento, ya que vio algo que la habría hecho sentir bien... y al mismo tiempo, una escena desgarradora. Déjenla en paz.]
“...”
Vale, no tenía ni idea de qué estaba hablando.
Al verme inclinar la cabeza, Calibán me dedicó una sonrisa, como diciéndome que no me preocupara, antes de decir…
¿Y para qué te estás preparando esta vez?
“...Bueno, hay algunas cosas.”
El arzobispo Luminol gastó unas cuantas bromas pesadas durante toda la prueba, ¿verdad?
Tenía pensado prepararme para vengarme de eso… además de montar un “escenario” para la Prueba Final.
Mientras pensaba eso, empecé a trastear con la coraza de león que llevaba en el bolsillo interior del pecho.
Sería bastante difícil hacerle frente al Diablo Rojo sin su ayuda.
[...]
"...¿Qué ocurre?"
Se quedó callado, con una expresión brusca, incluso cuando le respondí con sinceridad.
Calibán respondió entonces con voz llena de insatisfacción.
[Viendo que respondiste primero a la segunda pregunta, parece que no quieres hablar de la primera, ¿eh?]
“...”
[Supongo que planeas hacerle algo a mi coraza, por eso la trajiste desde el Palacio Imperial. Como vas a reunirte con ese tipo raro, Walter o algo así, significa que intentas añadirle algo.]
“...”
[Dilo. ¿Qué piensas hacer con mis cosas? Dime, ¿qué es lo que planeas hacer que te niegas a compartir conmigo?]
“...”
Parece ser cierto que uno aprende aquello a lo que está expuesto.
Él conocía bien mis tendencias; supongo que era de esperar de alguien que había pasado tanto tiempo conmigo.
Eso da miedo. Mucho miedo.
“...”
Sinceramente, no quería hablar de ello.
Porque sentía como si le estuviera pidiendo a esa persona que hiciera algo atroz.
Del mismo modo que introduje a Valkasus y Caliban en el Enlace de Almas, también necesitaba a alguien que desempeñara el papel de "catalizador" dentro de la coraza para poder usarla como estaba previsto.
El problema aquí radicaba en la condición previa que debía cumplir.
< Información del artículo >
[ ▲ Tatiana Grachel ] [ Procesado ]
[ Especialidad: Maldición ]
[ Forma: Espíritu del alma ]
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¿Reinvocar en su forma completa (Se aniquila tras un solo uso)
“...”
Mirando por la ventana que tenía delante, dejé escapar un suspiro.
“Oye, Calibán.”
[¿Hm?]
“...¿Has entrenado alguna vez a una mujer?”
Tras decir eso, el Enlazador de Almas se sumió en el silencio.
Eso no me inmutó, así que seguí adelante.
“...Necesito, eh, eh, ¿cuál es una palabra mejor para usar? Eh, ¿'educarla'?”
[...]
"Por favor, ayúdame."
[...Es esa sensación otra vez.]
Calibán respondió con voz apagada.
[Parece que te estás alejando cada vez más de ser un puto ser humano.]
“...Sabes, siempre estoy alerta ante el efecto del Sello de los Caídos...”
[No, no es eso.]
“...”
[Ni siquiera sin eso eres un puto ser humano.]
Por favor, dejen de usar ese término tan duro

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Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela)
Capítulo 232
Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela) Capítulo 231
Estás leyendo el capítulo 231 de Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela), un novela. La Jefa Final me propuso matrimonio. Este capítulo tiene publicado el 11 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo Ashoka-Crowli. Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela) tiene 414 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.