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Leer Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela) Capítulo 202 online gratis en español

🏴 Grupo: Ashoka-Crowli✍️ Traducción: Ashoka-Crowli
Como Dowd ni siquiera supo cómo responder a las palabras de Iliya, simplemente la miró sin expresión. Iliya ni siquiera esperó su respuesta antes de lanzar inmediatamente sus siguientes palabras. “En fin, ¡eres mi prometido, profe! ¡Todo irá bien siempre y cuando me hagas caso!” "... Um, disculpe... uh... Sra. Iliya—" Antes de que Dowd pudiera terminar su respuesta, Iliya lo interrumpió bruscamente. “¡E-Por eso, d-descansa un poco más! ¡Nos vemos en la próxima prueba!” Como antes, sus palabras salieron rápidamente. Era casi como si, al escuchar su respuesta, no pudiera controlarse y hacer… cosas indescriptibles… Con el rostro enrojecido, salió disparada de la habitación tan rápido como había pronunciado sus palabras. Dowd, que la observaba marcharse, se desplomó aturdido sobre la cama. “Disculpe, Calibán.” [¿Hm?] Calibán apenas logró responder, mientras reprimía desesperadamente las náuseas que sentía. 'No me lo puedo creer…' 'Pensar que sería testigo directo de cómo mi propia hermana caía a tales profundidades…' ¿Será este el karma por todas las veces que me burlé de este tipo…? “…¿Cómo es posible? ¡Dios mío!” [Mm.] Calibán podía comprender su sorpresa. Si se encontrara con una mujer a la que nunca antes había visto, que afirmara ser su prometida y le hiciera exigencias absurdas como si solo pudiera sobrevivir escuchándola a ella, incluso él quedaría estupefacto. “¿Cómo pude olvidar a mi propio prometido? ¿Estaba loca?” […] Calibán apenas se aferraba a su conciencia que se desvanecía. 'Eso no es todo…' ¡En serio, eso no es nada! 'Sí, estás loco, ¡estoy de acuerdo!' ¡Pero ese no es el punto! ¡Era tan obvio que Iliya estaba intentando forzar su relación contigo! 'Además, ¡fuiste tú quien dijo que no iniciarías una relación seria con nadie hasta que se resolvieran los asuntos con el Profeta y los Demonios!' […No se.] —Pero, ¿no dijiste que me conocías antes de que perdiera la memoria? ¿De verdad no sabías nada de que yo tenía un…? [Si digo que no lo sé, entonces no lo sé, cabrón.] “…” Le disgustaba arremeter contra alguien que hacía una pregunta genuina, pero para él era inevitable. ¡Prometido, mis narices…! Calibán gritó internamente, agarrándose la nuca imaginaria e inexistente. ¡De ninguna manera admitiría en voz alta que mi hermana estaba tan cegada por la avaricia que recurrió al engaño! […Pero tengo un consejo para ti.] "¿Sí?" [Quizás quieras... comprobar dos veces lo que te dijo esa mujer. Solo para ver si es cierto o no...] Lanzar esa indirecta era lo mínimo que su conciencia podía hacerle. Tras oírlo, a Dowd se le formó un ceño fruncido en la frente mientras se giraba para mirar fijamente al Enlace de Almas. ¿Me estás diciendo que hay gente que mentiría sobre esas cosas? […] 'Sí, los hay.' 'Hay un cabrón en particular que le hizo esto a casi una docena de mujeres a la vez.' “¡Seguro que estás bromeando! Quienes juegan con los corazones ajenos a propósito no merecen más que un castigo divino. ¡Es imposible que alguien así exista!” […] “¿Y me estás diciendo que sospeche de la señorita Iliya y de otros por semejante pecado? ¡Imposible! ¡Son tan buenas personas!” […] “¡Si acaso, me siento culpable por no recordar adecuadamente mi relación con esas personas maravillosas!” ' Todo lo que dijo era correcto.' Todos ellos, sin excepción… ¡pero…! “…Uf, esto es una mierda…” Calibán maldijo para sus adentros. Pero… No era como si pudiera decirle que todos a su alrededor, incluido el propio Dowd, eran un montón de malditos lunáticos. Eso pensó mientras desviaba ligeramente la mirada. Al final de su mirada estaba Yuria, tendida como muerta junto a Dowd. En este momento, el Demonio Blanco dentro de su cuerpo debe estar haciendo todo lo posible por aferrarse al alma de Dowd y se niega a dejarlo ir. […] Calibán ni siquiera se molestó en contemplar la posibilidad de que el bastardo muriera. Al fin y al cabo, ese tipo era alguien que se había visto envuelto en crisis mucho peores que esta. Incluso en medio de esas crisis, logró sobrevivir y esta vez no sería diferente. Por eso, en lugar de preocuparse por él, lo que Calibán quería era… ¡Por favor! ¡Se lo ruego! ¡Por favor, vuelva pronto…! Suplicándole que volviera. Este tipo de momentos le hizo darse cuenta de lo mucho que apreciaba la presencia de Dowd. No presenciar cómo esas Naves del Diablo sucumbían a las profundidades de la fealdad era el deseo más ferviente que tenía en ese momento. Oficialmente, la Selección de Héroes seguía en curso, pero en realidad, lo estaban deteniendo todo temporalmente. Públicamente afirmaron que necesitaban tiempo para prepararse para la Segunda Prueba en la Forja de la Lucha, pero cualquiera con una red de información adecuada sabía que eso no era cierto. La verdadera razón por la que esto sucedió fue porque los líderes de las Tres Superpotencias acordaron suspenderlos durante unos días. Porque toda su atención estaba centrada en un determinado hombre. De hecho, todos los líderes: la Emperatriz y el Canciller del Imperio, el Jefe de la Tribu de la Alianza, e incluso el mismísimo Papa de Tierra Santa. “…No parece haber ningún problema inmediato con tu cuerpo.” Mientras tenía pensamientos tan complicados, Lucía retiró la mano que había colocado sobre el cuerpo de Dowd. Ella había estado examinando su cuerpo, buscando cualquier anomalía en su interior con el Poder Divino que se había inyectado en la mano. Ahora que su alma había sido reemplazada por una Entidad Espiritual, su función principal era comprobar si había alguna irregularidad en su alma y cuerpo. Esto no desacreditó a la Dama Indra del Cuerpo Médico Elfante, ya que ella también era fiable en este sentido; simplemente, ni siquiera ella podía igualar el nivel de precisión de un clérigo profesional. “…” Dicho de forma menos optimista. Ni siquiera un clérigo del calibre de la Santa pudo hacer nada más que realizarle una simple comprobación. Hasta ahora, nadie había propuesto una "medida" para devolverle su personalidad original. Lady Tristan seguía recluida en la biblioteca, mientras que la canciller Sullivan se atrincheraba en una sala de reuniones dentro del Palacio Imperial; ambas intentaban encontrar una manera de curarlo con sus propios métodos. Lucía se encontraba prácticamente en la misma situación que ellos, sin poder ayudar a ese hombre. “…¡Qué situación tan pecaminosa es esta…” Lucía miró a Yuria, que estaba tumbada en la cama contigua, con ojos hundidos y profundos. No quería culpar a su propia hermana. Pero era un hecho innegable que este hombre había sufrido enormemente dos veces por culpa de ella y de su hermana. 'Mi hermana y yo…' 'Quizás tengamos que pasar toda nuestra vida expiando nuestra culpa…' Mientras ella estaba absorta en esos pensamientos, Dowd inclinó cortésmente la cabeza y le habló. “Como siempre, gracias, Santa.” “…” Verlo inclinarse reverentemente ante ella la hizo esbozar una expresión amarga. Normalmente, él se acercaba sin pudor a pedirle diversas cosas, diciéndole que las necesitaba para esto y aquello, pero ahora la trataba como a una "santa", y a ella le resultaba extremadamente incómodo recibir ese trato. “…No, mi hermana menor también está involucrada en esto, así que es natural que…” Lucía interrumpió bruscamente su discurso. Porque se fijó en los músculos visiblemente definidos de Dowd mientras se volvía a vestir. 'Su cuerpo luce mejor que antes…' 'Últimamente he oído rumores entre las alumnas; dicen que quizá convenga vigilarlo solo por su aspecto...' ¡E-Espere! ¡Q-Qué descortesía! Al pensar en eso, se cubrió el rostro con ambas manos, lo que provocó que Dowd cerrara los ojos y volviera a inclinar la cabeza en silencio. “Pido disculpas. Le mostré una imagen tan descortés.” “¿…P-Por qué se disculpa?” “Aunque alguien de su elevada posición quizá no le dé importancia, Santa, aun así quiero mostrarle el debido respeto…” “…” ¡¿Es que sabe siquiera lo que está diciendo?! ¡Decir palabras que podrían herirme tan despreocupadamente...! “Por cierto, ¿esto significa que puedo realizar actividades algo vigorosas sin preocuparme por mi cuerpo?” “Puede que sea así, pero… ¿por qué preguntas? ¿Hay alguien que esté intentando obligarte a hacer algo así?” preguntó Lucía con voz gélida. 'Si alguien se atreve a explotarlo para su propio beneficio… no lo toleraré…' “Ante todo, necesita descansar y estar protegido. Si hay alguien tan descarado e insensible como para imponer su propia agenda…” —N-No. No es así. Al ver su reacción, Dowd pronunció esas palabras con una sonrisa amarga. “Escuché que participaría en la Selección de Héroes con la Sra. Iliya.” Lo dijo, como si ayudar a Iliya fuera algo natural para él. “Dado que esto es algo que acordé hacer con ella, tengo que completarlo, ¿verdad?” Acto seguido, una sonrisa apareció en su rostro. “Porque es alguien muy valiosa para mí.” “…” Lucía apretó los puños. Sintió como si le apretaran el corazón. Tan solo esa frase le heló la sangre. Ella no entendía exactamente por qué se sentía así. Más que nadie, era consciente de que no estaba en posición de quejarse de cómo la amabilidad de ese hombre se dirigía hacia otra mujer. Pero aun así… “…” Su corazón… le dolía… Ni siquiera sabía el motivo, solo sabía que le dolía mucho el corazón. El mero hecho de saber que ese hombre amaba a otra mujer me produjo tal sensación. Apenas logró abrir la boca, que tenía muy apretada, y habló. “…Podría ser peligroso, Dowd Campbell.” “Aun así, es algo que tengo que hacer, ¿no?: “…” 'Perdió la memoria, de eso no hay duda…' 'Pero, ¿por qué…? ¿Cómo…?' “¿Por qué te tomarías tantas molestias?” Lucía se encontró haciéndose esta pregunta antes incluso de darse cuenta. Si bien es cierto que ella le había hecho mucho daño, hasta el punto de sentirse culpable constantemente, ¿por qué, cuando él perdió la memoria, los demás seguían recibiendo su bondad incondicional, pero no era el caso con ella…? ¿Cuál era exactamente la diferencia entre ellos? “¿Eh? ¿No es obvio?” Como antes, su respuesta fluyó con naturalidad. “Porque la señorita Iliya es mi prometida.” “…” Tras escuchar aquella respuesta indignante, Lucía quedó estupefacta, como si alguien le hubiera golpeado la nuca con un martillo. “…¡Qué broma de mal gusto…!” '¡¿Prometido?! ¡¿Qué prometido?! ¡Prometido, mi pie…!' Lucía se quedó boquiabierta, conmocionada, mientras esos pensamientos le pasaban veloces por la mente. ¡Eso es una mentira descarada! ¡¿De verdad lo engañó así?! ¡Cómo se atreve a engañar a alguien que había perdido la memoria para satisfacer sus propios deseos! '...¡Bien, si así es como quieres jugarlo...!' ¡Pues yo tampoco me contendré! “Si ese es el caso, ¡tengo una razón válida para detenerte!” "…¿Disculpe?" Dowd ladeó la cabeza, sin estar seguro de lo que ella realmente quería decir con eso. “A-Antes de que perdieras la memoria, yo era… ¡tu…!” Ella intentó continuar… Pero pronto se encontró sin palabras. “…” 'Eh…?' ¿Qué era yo para él...? 'Yo no era su amante... ni su novia... ¿Conocidos? No, eso es demasiado ambiguo, ¿no?' 'Siento que solo soy una herramienta que usa cuando necesita algo, ¡pero no puedo decirlo en voz alta!' “¿…Santa?” Al ver a Dowd llamándola con una mirada perpleja, una sensación de urgencia llenó el rostro de Lucía. ¡Necesito decir algo! ¡Lo que sea! “…Eh, no sé de qué se trata, pero no tienes que obligarte a decir nada.” Dowd habló con una sonrisa irónica en el rostro. “Es decir, ¿cómo podría alguien de su talla tener una relación significativa conmigo, Santa? Al fin y al cabo, usted es una de las personas más veneradas de todo el continente.” “…” “Solo espero no haberla molestado sin querer ni haber cometido algún error en el pasado, Santa.” Su declaración fue cálida y amable. Aun así, una cosa le vino a la mente a Lucía. 'Qué irónico decir eso…' Fue su amabilidad lo que le recordó la cosa más audaz que él le había hecho jamás. “…” Su cuerpo tembló ante el pensamiento sacrílego, irreverente, blasfemo, vergonzoso y humillante; algo que la Lucía habitual jamás se atrevería a contemplar. Pero en esta situación… Si no actuaba de inmediato, perdería. Dado que alguien más ya se había adelantado, no podía permitirse el lujo de ser quisquillosa. Por eso… “…” Lucía respiró hondo y sacó algo del bolsillo. Un objeto que siempre llevaba consigo, porque no sabía cuándo aquel hombre podría llamarla. Un collar. Una que se parecía mucho al collar de un perro. “¿…Santa?” Aunque Dowd habló con desconcierto cuando de repente sacó un objeto tan extraño… Cerró los ojos con fuerza y se lo colocó alrededor del cuello. El solo hecho de pensar en pronunciar con su propia boca las palabras que le venían a la mente hacía que todo su cuerpo quisiera convulsionar. Sin embargo, había que hacerlo. Solo entonces podría evitar que ese hombre se viera envuelto en las maquinaciones y artimañas de otras mujeres. “…Yo estaba…” Lucía, con los ojos aún cerrados con fuerza, extendió hacia Dowd el asa del collar que se había colocado alrededor del cuello. “Y-Tu mascota…” “…” Dowd se quedó boquiabierto. “Tú me convertiste en esto, así que…” “…” “¡Tienes que asumir la responsabilidad de…! ¡De la relación especial que tenemos…!” Al oír su última frase, se desahogó sin hacer una sola pausa… El rostro de Dowd palideció por completo.
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Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela) Capítulo 202

Estás leyendo el capítulo 202 de Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela), un novela. La Jefa Final me propuso matrimonio. Este capítulo tiene publicado el 11 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo Ashoka-Crowli. Destinado a Ser Amado por las Villanas (Novela) tiene 414 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.