Leer Desarrollador de juegos de terror: ¡Mis juegos no dan tanto miedo! (Novela) Capítulo 76 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
“Mirelle, lograrás grandes cosas por esta familia.”
“…Naciste como un gran sacrificio para nuestra familia. Ayudarás al abuelo a volverse más fuerte y a vivir más tiempo. Deberías sentirte feliz por eso.”
“¿Qué? ¿No quieres hacerlo…?”
“Mirelle, ¿crees que tienes elección?”
“¡Sé obediente y escucha a tu familia, pequeña ingrata! ¡Todo esto es por aquellos que te dieron la vida!”
“¿Cómo te atreves a desafiarnos?! Te damos comida, refugio y vida. ¿Y así es como nos tratas? ¡Veamos qué pasa cuando no te damos nada de eso!”
Mirelle dudó antes de salir de la habitación.
Su mente se llenó de toda clase de recuerdos.
Las voces susurraban dentro de su cabeza mientras miraba al sirviente que tenía delante.
Él estaba de pie, erguido. Más alto que ella, proyectando una gran sombra sobre su pequeño cuerpo.
Ella dio un paso atrás.
“¡Vuelve adentro! ¿Qué estás haciendo?!”
Por un momento, casi creyó oír su voz gritándole.
Sí, sí…
Mirelle intentó retroceder, pero la mano que sujetaba la suya la detuvo.
Su expresión era tranquila mientras la miraba.
—Está bien. No te harán daño.
Su mano también estaba cálida.
—…Solo confía en mí. Estoy aquí contigo. Si tienes miedo, puedes abrazar al osito. Te protegerá.
Mirelle giró lentamente la cabeza para mirar el oso de peluche que sostenía.
Era suave y grande.
Entonces…
Lo acercó lentamente a su pecho mientras daba un paso adelante, avanzando más allá del sirviente que permanecía inmóvil.
—¿Ves? No pasó nada…
El hombre extraño la miró con amabilidad.
Era aterrador, pero también amable.
—Te sacaré de este lugar y te daré algo de buena comida. Todo lo que tienes que hacer es seguirme.
—…
La oscuridad en los ojos de Mirelle comenzó a retroceder mientras continuaban caminando.
Estaba oscuro, y el sonido de sus pasos era lo único que resonaba alrededor.
Pasaron junto a varios sirvientes en el camino, y cada vez Mirelle se tensaba de miedo. Pero el hombre aterrador a su lado seguía guiándola hacia adelante, su presencia extrañamente reconfortante a pesar de todo.
Si el primero no te hizo daño, los otros tampoco lo harán.
Les pegaré si intentan hacerte algo.
…Puedes confiar en mí.
Sus palabras eran tan cálidas como su mano.
Pero ¿por qué estaba temblando mientras decía esas cosas?
Pronto, ambos se detuvieron frente a una gran puerta.
Todo el cuerpo de Mirelle se tensó al verla.
No se suponía que debía entrar allí.
¡De ninguna manera!
—No tengas miedo. Abraza fuerte al osito. Si lo abrazas con fuerza, nada podrá lastimarte.
¿De verdad?
Mirelle miró el oso de peluche en sus manos.
Hasta ahora, nada había pasado, pero…
—No te preocupes.
El hombre extendió la mano y empujó la puerta, dejando que la luz se derramara hacia afuera.
Cuando la puerta se abrió con un crujido, un enorme y desconocido comedor apareció ante ellos. Una gigantesca lámpara de araña colgaba del techo, iluminando toda la sala.
Al fondo del lugar se extendía una larga mesa, cubierta de platos y utensilios.
Varias figuras estaban sentadas a su alrededor, y cuando la puerta se abrió por completo, todas giraron la cabeza al mismo tiempo, clavando sus miradas en ellos.
Mirelle se quedó paralizada.
—¿¡Mirelle!?
—¿Qué estás haciendo aquí? Deberías estar en tu habitación.
—¡Sal de aquí!
En el momento en que la vieron, se levantaron de sus asientos, sus voces estallando en una lluvia de gritos, cada uno más fuerte que el anterior.
No, no, no…
Todo el cuerpo de Mirelle se encogió ante los gritos.
—¿¡Cómo llegaste aquí!?
—¡Vuelve a tu habitación antes de que vaya por ti!
No, no, no, no…
El agarre de Mirelle sobre el oso se aflojó y este cayó al suelo. También soltó la cálida mano del hombre.
Mirelle se encogió sobre sí misma, llevándose las manos a la cabeza mientras intentaba ahogar el ruido. Sus rodillas se apretaron contra su pecho mientras temblaba en el suelo, intentando hacerse lo más pequeña posible.
No, no, por favor…
¡Traqueteo! ¡Traqueteo!
El entorno comenzó a sacudirse.
—¡Mirelle!
—¡Vuelve ahora mismo!
Deténganlo… hagan que se detenga.
Sus gritos seguían resonando en sus oídos mientras presionaba las manos contra ellos.
Quería que todo se detuviera.
Los gritos. El ruido. Todo.
—P-por favor…
—Mir—
—Toma, se te cayó esto.
Una voz suave susurró en su oído justo después, mientras sentía algo suave sobre su pecho.
El traqueteo se detuvo, y cuando levantó la vista, vio un gran oso de peluche.
—Abrázalo con fuerza.
El hombre aterrador estaba justo a su lado mientras la levantaba desde el suelo.
—…¡!
El cuerpo de Mirelle se retorció, pero el hombre no la soltó mientras la sostenía con ambos brazos.
—Como dije antes. Estoy aquí. No tengas miedo.
No, pero…
—Será fácil.
No lo será.
—Solo confía en mí.
—…
Mirelle abrazó el oso de peluche con más fuerza.
Finalmente, se acurrucó contra él mientras el hombre seguía caminando.
—¡¡Mirelle!!
—¡Vuelve aquí!
—¿Qué estás haciendo? ¡Contaré hasta diez antes de ir por ti! ¡Más vale que entiendas las consecuencias de desobedecer!
—Uno…
Comenzó la cuenta regresiva.
Al escuchar la familiar cuenta, Mirelle abrazó el oso aún más fuerte.
¡Traqueteo! ¡Traqueteo!
El entorno seguía sacudiéndose, pero el hombre continuó avanzando.
Parecía completamente ajeno a los gritos.
—Tres…
Sus pasos avanzaban lentamente por el comedor.
—Cinco.
Como si quisiera demostrar que no tenía miedo.
—Siete.
Que ella estaba a salvo con él.
—Nueve.
Pronto, la cuenta regresiva estaba a punto de llegar a diez.
Una vez más, Mirelle se tensó. El entorno también, mientras todo parecía quedar inmóvil.
Todo excepto el hombre aterrador, que siguió caminando.
Entonces—
—Diez.
El inevitable “diez” llegó, y el cuerpo de Mirelle se encogió mientras abrazaba el oso con fuerza, empezando a temblar.
No… por favor…
Por favor…
Pero…
Silencio.
Nada ocurrió incluso después de que la cuenta llegara a diez.
Mirelle siguió apretando el oso mientras el tenue eco de los pasos del hombre resonaba.
Pronto, él se detuvo.
Mirelle parpadeó y levantó la cabeza.
Una puerta apareció frente a ella mientras el hombre la miraba. Luego inclinó la cabeza hacia atrás, y cuando ella se giró, vio a sus padres mirándola, completamente inmóviles.
—¿Ves?
La voz del hombre volvió a susurrar.
—Te lo dije, ¿no? No te harán nada.
—…
El agarre de Mirelle sobre el oso se relajó mientras el hombre extendía la mano hacia la puerta.
—Es hora de irnos. Es hora… de comer.
¡Clank!
La puerta se abrió y ambos entraron.
La mirada de Mirelle permaneció fija en el hombre mientras cruzaban la puerta y el mundo a su alrededor se volvía brillante.
La luz era intensa, envolviéndolos por completo.
Para cuando la luz se desvaneció, el cuerpo de Mirelle ya había desaparecido.
Thud.
Un oso de peluche cayó al suelo, y cuando Seth se agachó para recogerlo, una tenue notificación apareció ante sus ojos.
: [Nodo Básico: Recipiente de Contención Activado]
Espíritu de Rango : Mirelle adquirida.

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Desarrollador de juegos de terror: ¡Mis juegos no dan tanto miedo! (Novela) Capítulo 76
Estás leyendo el capítulo 76 de Desarrollador de juegos de terror: ¡Mis juegos no dan tanto miedo! (Novela), un novela. [Desarrollador de juegos de terror: ¡Mis juegos no dan tanto miedo!] Odio el terror. Desde el sonido de los pasos a toda velocidad detrás de mí, hasta los susurros suaves pero inquietantemente fríos que se enroscan en… Este capítulo tiene publicado el 7 de abril de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Desarrollador de juegos de terror: ¡Mis juegos no dan tanto miedo! (Novela) tiene 290 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.