Leer Cuidado con el pollo (Novela) Capítulo 527 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El mundo se sentía extraño. Como si diera vueltas. Xiulan sintió algo raro en el pecho. Meiling, que estaba lavando el pelo de Tigu, se giró al oír esas palabras. Su sorpresa era evidente. Ri Zu y Pi Pa, que hablaban de las celebraciones, se quedaron paralizados.
Las palabras de Xiulan atravesaron la bruma de la embriaguez; los ojos de Bailu se abrieron de par en par y luego una pequeña sonrisa se formó en su rostro.
“¡Ah! Xiu lan” Bailu pronunció las partes del nombre de Xiulan, Hermosa Orquídea. “¡Así que tú eres su pequeña orquídea!
Las palabras resonaron de nuevo en Xiulan. Era el apodo que su madre le había puesto. Pequeña orquídea.
Los nombres coincidían. Su madre se había unido a la Secta de la Isla del Cielo Ascendente después de que ella se marchara. Xiulan se sentó en uno de los bancos, con los ojos muy abiertos.
Su madre estaba viva. Era una esperanza que Xiulan había albergado en silencio durante mucho tiempo. Hacía más de una década que su madre se había marchado de la vida de Xiulan con una dulce sonrisa, continuando su camino de cultivación.
Sus recuerdos de aquella época eran agridulces. Su madre la había amado a ella y a su padre, pero no podían acompañarla en su viaje hacia la inmortalidad. Habrían sido una carga para ella. Eran de las Colinas Azules. Viajar fuera de su provincia habría sido una sentencia de muerte. Lentas, débiles, sin poder jamás superar el Reino Profundo. Yangtze Liusei tenía enemigos: el padre de Xiulan la encontró al borde de la muerte tras ser arrojada desde la Meseta de la Roca Amarilla, con el cuerpo cubierto de heridas de arma blanca.
Su madre pensaba que lo mejor era que se quedaran allí. Que estuvieran a salvo en un estanque tranquilo.
En aquel entonces, Xiulan no quería estar a salvo. Anhelaba regresar a aquellas noches, recostada en el regazo de su madre y comiendo pasteles de luna. Y si era demasiado débil para tener a su madre, entonces simplemente tenía que ser fuerte.
Xiulan se había volcado en su entrenamiento. Se había aferrado a las historias de los viejos héroes. Pensaba que sería ella quien superaría a todos los demás. La que rompería el ciclo.
No lo había sido. Durante diez años, así había sido. Cuando no poseía un talento excepcional, no se detenía. No podía detenerse. Si no podía ser fuerte, al menos sería justa. Una heroína que siempre luchaba contra la adversidad, que jamás se doblegaba ante los malvados y que, aun así, triunfaba.
Y si no podía ser una heroína, al menos podía ser una mártir.
No era algo consciente, pero había estado ahí. Xianghua lo había reconocido, aunque Xiulan no lo sabía con certeza… o mejor dicho, intentaba no pensar en ello. Se aferraba al deber y a la rectitud como a una venda sobre una herida.
Por eso la muerte de Sun Ken la había afectado tanto. Por eso los falsos halagos la habían carcomido. Había sido una traición a una parte esencial de su vida: ser lo suficientemente fuerte como para no ser nunca una carga. Ser una verdadera heroína.
Sin embargo, su camino obsesivo no le había aportado ninguna fuerza. Solo aquí, gracias a Jin, Meiling, Tianlan, Bi De, Tigu… solo cuando finalmente se liberó, cuando finalmente vivió, llegó la verdadera fuerza, la verdadera claridad. Cuando finalmente dejó de imitar la idea del heroísmo y comenzó a ver las vidas a su alrededor, conectadas a ella, como todo lo demás.
Había cierta ironía en que, cuando finalmente dejó de perseguir el fantasma de aquella sonrisa agridulce, pudiera finalmente estar a su lado.
Y ahora, allí estaba de nuevo su madre. Que la recordaba. No solo la recordaba, sino que hablaba activamente de ella con los demás, si es que estas dos conocían el apodo de Xiulan.
¿Qué tipo de cosas dijo? ¿Habló con desdén? ¿Habló con arrepentimiento?
Xiulan no sabía qué hacer. ¿Qué preguntas debía hacer? Tanto Bailu como Seiyu parecían algo preocupadas por el silencio de Xiulan.
Otro cuerpo se apretó a su lado. Meiling tomó asiento, apoyando su hombro contra el de Xiulan. La presencia calmó el corazón acelerado de Xiulan, aunque solo fuera un poco.
Entonces Bailu rompió el silencio, su voz ya no era pastosa.” ¿Has recibido alguna carta?” preguntó de repente.
La pregunta repentina la dejó atónita. ¿Una carta de su madre?
“No, no lo he hecho” apenas logró articular Xiulan.
Bailu dejó escapar un pequeño suspiro y se dejó caer en el asiento al otro lado de Xiulan.
“Entonces está muy bien. Liusei estará contenta” dijo Seiyu con sorprendente dulzura. Ante la mirada inquisitiva de Xiulan, Seiyu sonrió. “Hace un año, la encontramos bebiendo y suspirando con nostalgia mientras miraba hacia el noroeste. Ni siquiera tuvo el valor de regañarnos cuando empezamos a beber su vino y a comer sus bocadillos.
“Liuliu estaba muy triste, ¿sabes? Pero conseguimos que hablara” continuó Bailu. “Estaba triste porque no había recibido respuesta a las cartas que había enviado. Se preguntaba si sus cartas nunca habían llegado… o si su pequeña orquídea simplemente ya no quería hablar con ella.
…su madre no la había olvidado. Su madre había estado intentando contactarla. Contactarlos. Pero algo no cuadraba.
“¿Por qué cartas?” preguntó Xiulan en un susurro. Las hadas de la Isla del Cielo Ascendente podían cabalgar los vientos a su antojo. Si hubiera querido visitarlas después de tantos años, habría podido.
“No lo sé. Nunca dijo por qué” dijo Seiyu encogiéndose de hombros. “Pero ha estado intentando contactar contigo.
Xiulan desconocía el propósito. Pero aún existía una conexión. A su madre le entristecía que Xiulan quizá no quisiera responder.
“¿Está… bien?” preguntó Xiulan.
Una leve sonrisa volvió a dibujarse en los rostros de las Alas de Tormenta. “¡Ah, Liuliu está bien! La última vez que nos vimos estaba en el Reino Espiritual…”
Xiulan escuchó la historia con atención. Tuvo suerte de que Bailu y Seiyu fueran tan distintos de lo que imaginaba que sería un cultivador de la Isla… aunque, claro, la propia Xiulan tampoco era precisamente un ejemplo de ortodoxia.
Era surrealista escuchar historias sobre su madre de boca de otros. Pero Xiulan la reconoció. La forma en que Bailu y Seiyu fruncían el ceño, intentando imitar la extraña expresión que ponía su madre cuando algo le molestaba. Los giros lingüísticos. La forma en que decían que a veces cantaba una canción que no reconocían, pero que Xiulan sí. Una canción que su padre cantaba en las noches de luna llena. Suavemente, casi como un susurro.
Xiulan se sorprendió sonriendo. Meiling le apretó la mano.
Su madre estaba viva. Y eso bastaba.
Las Alas de la Tormenta prometieron llevarle una carta elegida por Xiulan.
El baño pasó casi demasiado rápido, y luego volvieron a entrar en la casa, donde los chicos estaban jugando a un juego que Jin llamaba twister, los hombres enredados en una maraña de extremidades y maldiciéndose unos a otros.
La sonrisa de Xiulan se ensanchó. Tigu, con una mirada traviesa, saltó sobre los hombres, usándolos como postes de entrenamiento, saltando de rama en rama e intentando desequilibrarlos, hasta que cayeron al suelo amontonados.
Gou Ren la agarró por la pierna cuando intentó huir, y el juego se convirtió en una estampida de risas y gritos.
Xiulan negó con la cabeza ante sus payasadas… pero no tenía ganas de participar en ese momento. En cambio, subió a la azotea.
Amaba la azotea. Fue allí donde tuvo su primera revelación. Allí, donde aprendió por primera vez sobre su conexión con el mundo.
Durante un rato, se quedó sentada, contemplando el paisaje nevado, escuchando la alegría y las celebraciones que la rodeaban. La música volvió a sonar. Los petardos estallaron y ladraron. Gou Ren empezó a cantar lo peor que pudo, con una voz deliberadamente discordante junto a la de Xianghua. Spooks añadió sus propios bramidos, y Huo Ten sus chillidos y ululatos, creando una cacofonía hilarante.
La sonrisa de Xiulan se ensanchó. Inspiró profundamente el aire invernal, llenando sus pulmones. Abajo, Bi De los acalló con gritos de fastidio y luego comenzó a cantar.
“La amistad dura para siempre, como la tierra y el cielo.
¿Cómo podría olvidar a los amigos de antaño?
Su voz era de una belleza sublime, elevándose en el aire. Las notas resonaban sobre la nieve, con una afinación perfecta y llenas de pasión. Era la canción de Jin. La misma que había cantado en la plaza del pueblo de Colina Verde hacía apenas unas horas. Se le unió uno, y luego otro.
“Antes pasábamos todo el día vagando por las montañas azules de nuestra ciudad natal; nosotros también hemos pasado por tiempos difíciles…”
La voz ahumada de Tigu resonó a continuación, melodiosa y sentida. El tono más agudo de Ri Zu la complementaba a la perfección. La voz de Chun Ke era un retumbo grave, potente como la tierra; la de Pi Pa era igual de fuerte, y debían controlarse, o eclipsarían a las demás.
¿Cómo podría olvidar a los amigos de antaño?
La voz de Wa Shi era sorprendentemente hermosa, cantando con fuerza y esforzándose por abarcar el registro entre Pi Pa y Chun Ke. La voz de Yin era pura y dulce, casi al nivel de Ri Zu. Gou Ren, cuando no intentaba molestar, tenía una voz muy agradable... al igual que Xianghua. Yun Ren alternaba entre graves y agudos, con un registro enorme. Biyu se esforzaba al máximo, y su entusiasmo la hacía sonar bien. Delun, Rags y Chico Ruidoso lograron una armonía perfecta, sus tres voces graves se mezclaban maravillosamente. El Jinete del Torrente era casi tan bueno como su maestro, y Shaggy Dos aullaba con todas sus fuerzas. Y de fondo, Shen Yu y Bei Be tarareaban junto con todos ellos.
¡Brindemos con una copa y ofrezcamos con alegría; la amistad perdura mientras el mundo exista!
Y entonces se oyó una voz detrás de Xiulan. Profunda y fuerte. Ella abrió los ojos y sonrió.
Jin y Meiling se sentaron a ambos lados de ella. Jin le guiñó un ojo y le ofreció una copa de hidromiel.
¿Cómo podría olvidar a los amigos de antaño?
Meiling siempre decía que su voz no era nada especial, pero a Xiulan siempre le había parecido maravillosa. Podía oír a Tigu en la voz de Meiling, más grave que la de la mayoría de las mujeres y con un ligero tono ahumado. Meiling le dio un codazo a Xiulan.
“La amistad dura para siempre, como la tierra y el cielo.
¿Cómo podría olvidar a los amigos de antaño?
Finalmente, Xiulan unió su voz al coro. Se integró a las voces ya reunidas como si perteneciera a él.
“La amistad dura para siempre, como la tierra y el cielo.
¿Cómo podría olvidar a los viejos amigos?
Jin alzó su copa. Meiling hizo lo mismo, y Xiulan fue la última en alzarla.
El año pasado había sido una tormenta, y este año parecía ser igual de ajetreado… pero Xiulan esperaba con ilusión el reto.
La Alianza Azur. Los demonios. Su madre. Pase lo que pase… todo saldrá bien.
Xiulan se aseguraría de ello.
El sol asomó por el horizonte.
La canción terminó.
“¡Bendiciones en el Año Nuevo!”, resonó el grito.
¡Y qué Año Nuevo fue!

Continúa leyendo
Cuidado con el pollo (Novela)
Capítulo 528
Cuidado con el pollo (Novela) Capítulo 527
Estás leyendo el capítulo 527 de Cuidado con el pollo (Novela), un novela. Jin Rou quería ser un cultivador que desafiara a los cielos y superara todos los límites. Desafortunadamente para él, murió, y ahora estoy atrapado aquí. ¿Jóvenes maestros arrogantes? ¿Tribulaciones celestiales?… Este capítulo tiene publicado el 25 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Cuidado con el pollo (Novela) tiene 643 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.