Leer Cuando un Mago se Revela (Novela) Capítulo 767 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"Llamas... Más llamas."
El cuerpo de Joanna quedó envuelto en fuego y luz. Sin dudarlo, envió un dragón ardiente que envolvió a un sacerdote que acababa de pasar volando junto a ella. Este quedó envuelto en capas de llamas y se convirtió en cenizas.
Ahora ya no podía recordar cuántas personas había matado.
Una batalla sin escrúpulos siempre la había hecho muy feliz. Controlar el fuego era un talento innato; cada vez que veía las llamas elevarse de las palmas de sus manos, la sangre de todo su cuerpo parecía hervir en ese instante.
En ese momento, su sangre estaba hirviendo, excepto que... Por alguna razón desconocida, no había alegría en su corazón.
A su alrededor había numerosos sacerdotes; la Luz Sagrada volaba por todas partes como una fiera desbocada. Al principio, Joanna se apresuró a entrar con su estudiante favorito, pero pronto lo perdió de vista. No sabía si ese joven apuesto, al que le gustaba reír, había muerto en la batalla. No tenía tiempo para pensar en esas cosas.
Lo único que quedaba ante sus ojos, en su mente, eran enemigos, batalla...
Este era un estado mental extremadamente vacío. No sabía qué hacía, y solo se dejaba llevar por sus instintos para matar y destruir a todos los sacerdotes que veía. La satisfacción de su sangre hirviendo había desaparecido; la sangre hirviendo le había quemado los ojos, pero la había privado de cualquier otro sentimiento.
Inconscientemente, Joanna sentía que no le gustaba esa sensación, pero aun así se dejó absorber por completo. La cuerda llamada razón en su cerebro se había quemado. Cuanto más mataba, más se agitaba.
"¡Miserable bruja, vete al infierno!
Otra figura apareció ante sus ojos. Era un anciano que parecía una especie de obispo, con Bandas de Luz Sagrada alrededor de su cabeza, formando un extraño halo como el de los ángeles en las pinturas al óleo.
Joanna no dijo nada. Odiaba los murales aterradores de las iglesias.
En ese momento, una runa roja brilló y se movió en sus ojos. Desde que aprendió la Ley Rúnica de la Medicina, su control sobre el fuego había aumentado rápidamente. Con solo un destello de deseo en su corazón, llamas blancas surgían de las palmas de sus manos, cristalizadas en la forma de un fénix.
Gracias a la hermosa imagen de ser bañada en fuego y resucitar, un fénix ardiente era su magia de alto nivel favorita. Tras practicar repetidamente, ahora podía activar la habilidad sin necesidad de mucha preparación.
Junto con el violento y fuerte fénix, la expresión del Obispo cambió inmediatamente del desdén al aturdimiento.
"¿Cómo es posible? ¡Qué joven! ¿Cuántos años ha pasado aprendiendo magia? ¿De dónde saca una energía espiritual tan fuerte...?"
"Lo que más odio es que digan que soy una bruja", Joanna pisó el fénix ardiente y miró fríamente a la otra persona. "Cuando tenía tres meses, mi cuna se quemó y quedó destruida. A los dos años, casi incendié mi propia casa. Siempre han dicho que traía desgracias... Sin embargo, me disculpo. Supongo que empecé a aprender magia en el vientre de mi madre".
Mientras hablaba, montó el fénix ardiente y corrió hacia el Obispo.
Las llamas la rodearon y se hicieron más grandes y fuertes durante la carrera... Finalmente, todo el cuerpo de Joanna fue envuelto en la luz del fuego, como si se hubiera vuelto completamente una con las llamas.
Un método de ataque tan potencialmente mortal dejó al obispo aún más conmocionado.
"¡Este... Lunático!"
En ese momento, no pudo esquivarla, así que solo pudo cantar sus hechizos en un frenesí desenfrenado, acumulando aún más Luz Sagrada sobre su cabeza. El halo angelical comenzó a girar repentinamente y descendió lentamente, bloqueándolo de Joanna.
Sin embargo, al segundo siguiente, Joanna, completamente envuelta en fuego, se estrelló.
El Obispo sintió la temperatura aterradoramente alta y cómo las cruces protectoras en su bolsillo estallaban una tras otra. Inmediatamente después... En un instante, hubo una explosión de calor fatal, y luego no sintió nada más.
A diferencia de la mayoría de los sacerdotes y magos que habían muerto en batalla, no había cadáveres que cayeran del cielo. Solo había un puñado de cenizas, dispersas en el cielo, impregnadas del penetrante olor a sangre.
"Ju...ju..."
Joanna se detuvo lentamente, y las llamas blancas que emanaba del fénix ardiente también desaparecieron gradualmente. Después, un repentino ataque de fatiga la atacó. Sintió que su sangre hirviendo se disipaba.
Aunque el ataque de ese momento fue grande, también había consumido una cuarta parte de su energía espiritual.
Al recobrar la razón, levantó la cabeza, pero se dio cuenta de que había sacerdotes por todas partes. Delante, detrás, a su lado, cientos, miles... En el fragor de la batalla, no se había dado cuenta de adónde había ido ni de cuánto tiempo había pasado matando. No sabía por qué, en ese momento, no veía a ningún mago cerca.
¿Se había excedido? ¿O habían perecido todos los demás?
Justo cuando ese último pensamiento se le ocurrió, lanzó violentamente llamas, quemando hasta convertir en cenizas al sacerdote que estaba a su izquierda.
No necesitaba pensar tanto. En ese momento, se encontraba en el área de los sacerdotes. Por muy valiente que fuera, la disipación de su sangre hirviendo le había traído vacilación, duda y fatiga.
Una fatiga fatal.
Al principio, pensó que su cansancio era leve y que no había de qué preocuparse, pero muy pronto se dio cuenta de lo aterrador que era esta fatiga que emanaba de lo más profundo de su alma. Aunque solo fuera un poco, sentía como si todo su cuerpo se lo tragara.
Ella todavía tenía energía espiritual, todavía podía luchar, pero lentamente, no podía reunir su fuerza.
Un escalofrío le recorrió el corazón. Fue entonces cuando se dio cuenta de que, aunque había tenido los ojos rojos durante su matanza, tanto que todo su cuerpo se había calentado, su corazón siempre había estado frío, sin sentir nada.
Batalla... De repente le hizo sentir vacía.
¡Mátenla! ¡Esta maldita bruja mató al obispo Cullen!
¡Pronto se quedará sin energía espiritual, vete rápido! Sé que Dios vela por todo esto. ¡Dios no dejará ir a estos hombres malvados con las manos manchadas de sangre!
¡Mátenla! ¡Mátenla...!
Los gritos y alaridos por todas partes llegaron a sus oídos, haciéndole pensar en mosquitos en una noche de verano. Se sintió irritada.
Otra llama blanca estalló y se extendió hacia el cielo; ella se armó de valor y, una vez más, expulsó al fénix ardiente. La indestructible luz ardiente le dio a Joanna algo de calor de nuevo; era tan agradable que no moriría, al igual que esperaba que el estudiante que la había acompañado no hubiera muerto.
Ese sinvergüenza... No tenía mucho talento, y cada vez que Joanna lo convocaba para las competiciones, no aguantaba más que unas pocas rondas. Era imposible que hubiera llegado tan lejos como la propia Joanna.
No moriría. Joanna pensó eso, y aunque no sabía por qué, pensar en cómo podría seguir vivo le provocó una oleada de energía en el corazón.
¡Este poco de energía la había ayudado a hacer estallar violentamente al ardiente fénix!
Había muchos sacerdotes cerca de ella que buscaban la oportunidad de matarla, pero en ese instante, todos quedaron destruidos, reducidos a cenizas y humo. Al menos unas decenas de personas perecieron; ninguna cruz protectora pudo salvarlas.
El área a su alrededor volvió a quedar vacía. En ese instante, Joanna levantó la cabeza. Vio a más sacerdotes acercándose a ella desde arriba. Las comisuras de sus labios se curvaron ligeramente, como si... estuviera satisfecha.

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Estás leyendo el capítulo 767 de Cuando un Mago se Revela (Novela), un novela. Kubei era un trabajador aburrido y ordinario, que odiaba a su jefe quien daba discursos horribles, cuando se despertó un día, estaba atado a una silla, frente a tres mujeres extrañas vestidas con túnicas y con un cuerpo… Este capítulo tiene publicado el 9 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Cuando un Mago se Revela (Novela) tiene 938 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.