Leer Crónicas de las Guerras Primordiales (Novela) Capítulo 3 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Dado que esta zona era la principal fuente de piedra para la tribu, seguramente habría abundantes piedras finas que podrían transformarse fácilmente en herramientas. Naturalmente, los guerreros totémicos tenían el privilegio de elegir primero las piedras que recolectaban, ya que era su campo de entrenamiento. Después, los más débiles, como Shao Xuan, tenían la oportunidad de recoger las sobras.
La frase sonaba bastante degradante, aunque describía perfectamente la situación.
Normalmente, otros miembros de la tribu recogían las sobras a la hora de la cena, casi al atardecer. Esto se debía a que solo a esa hora la mayoría de los guerreros dejaban de entrenar y descansaban. Sin embargo, en otros momentos del día, el campo de entrenamiento se convertía en un lugar bastante peligroso para quienes no habían despertado su poder totémico. Las piedras dispersas por los golpes de los guerreros totémicos contra las rocas eran básicamente balas para los vulnerables. Afortunadamente, con las instrucciones previas de Mai, sería mucho más fácil y seguro para Shao Xuan llegar a su destino.
Una piedra fina podía negociarse por mucho dinero y Shao Xuan ciertamente no tenía la intención de dejar pasar la oportunidad.
Junto con César, Shao Xuan recorrió el camino que Mai le indicó. Mientras lo hacían, se oyeron estruendos provenientes de las colinas de entrenamiento, piedras que se rompían en algún lugar. Desde arriba, en dirección a los caminos alternativos, piedras mucho más grandes rodaban por la ladera de la montaña. Sería muy arriesgado que Shao Xuan hubiera caminado por allí si Mai no le hubiera informado de la ruta segura.
Shao Xuan continuó caminando mientras arreglaba casualmente su cabello desordenado y sacudía las piedras atrapadas en su ropa.
El lugar donde Mai se entrenó estaba cerca de la cima de la colina. Dado que este era el campo de entrenamiento de los guerreros totémicos, no se había excavado ningún sendero fácil y resultó difícil de recorrer. Los brazos, manos y pies de Shao Xuan sangraban cuando finalmente llegó al lugar correcto.
Las heridas no preocuparon a Shao Xuan, pues sanarían tras unos días de descanso. Todo valdría la pena si conseguía encontrar piedras preciosas.
Se necesitó mucha fuerza para llegar a este lugar y Shao Xuan definitivamente no habría podido escalar la montaña si no hubiera desayunado esta mañana.
Piedras de diferentes tamaños y formas yacían en el terreno irregular, mientras que al otro lado del acantilado había agujeros de diferentes profundidades con huellas de hendiduras en los bordes de la pared rocosa. Shao Xuan supuso que debía haber piedras más duras incrustadas en los agujeros que encontró antes de que Mai las excavara y las trajera consigo para fabricar herramientas de caza. Las piedras duras y finas no estaban muy extendidas en las montañas. De hecho, se formaban en grupos, algunos en la superficie de la montaña y otros enterrados en las profundidades. Los guerreros no podían destrozar la montaña, así que encontrar estas piedras finas dependía en última instancia de su suerte. Por eso Shao Xuan comentó anteriormente que Mai tuvo buena suerte a su regreso.
Además de los agujeros, había huellas de puños y pies en el acantilado. Allí era donde Mai entrenaba.
Los guerreros totémicos desarrollaron puños particularmente duros. Shao Xuan se rompía el puño si golpeaba incluso la parte más vulnerable del acantilado, mientras que la piedra permanecía intacta.
Mai ya había seleccionado las piedras más duras y con la forma adecuada. Se centró en las de materiales avanzados, pero aún quedaban algunas de calidad media que Shao Xuan podía usar.
Sin pensarlo dos veces, Shao Xuan encargó a César la vigilancia, mientras él se tomaba su tiempo para encontrar piedras que pudieran intercambiarse por comida. Debía darse prisa antes de que alguien más llegara a robarle sus hallazgos.
Shao Xuan recogió un largo fragmento de piedra. Medía 15 cm de largo, tenía una forma irregular y no era particularmente grande ni pesado. Shao Xuan sabía que la calidad de una piedra no dependía de su peso. Allí había muchos tipos de piedra que Shao Xuan no había visto en su vida anterior. Incluso usar el sentido común de su vida pasada resultaría inútil en este mundo. Todo el conocimiento que Shao Xuan dominaba era aún nuevo para él, acumulado a partir de su experiencia durante los últimos seis meses. A diferencia de los guerreros experimentados, que podían evaluar y clasificar una piedra por su textura y apariencia, Shao Xuan no sabía cómo identificar la calidad de una piedra, pues carecía de amplia experiencia en este campo. Así que utilizó un método primitivo: buscaba una piedra con la forma adecuada para trabajarla y la cortaba con su cuchillo de piedra para ver si dejaba una marca. Normalmente, cuanto más superficial era el grabado, mejor era la calidad de la piedra.
Shao Xuan alzó su cuchillo y golpeó el borde de la piedra. Tras un fuerte crujido, se dejó una ligera marca en la piedra. Shao Xuan estaba encantado, pues descubrió que podía convertirse en una flecha o una punta de lanza. Los herreros de armaduras de gres podían decidir en qué convertir la piedra; solo faltaba que Shao Xuan encontrara una buena y la cambiara por comida.
Después de colocar la piedra en su bolsa de piel de animal, plagada de varios agujeros, Shao Xuan planeó seguir buscando, sin embargo César detectó algo anormal.
Shao Xuan se acercó con cuidado a César y miró en la dirección que este le indicaba. Había tres niños, de unos diez años, más fuertes y altos que Shao Xuan.
Viejos conocidos y antiguos rivales de Shao Xuan, y siempre le robaban sus pertenencias. ¡Esos tres bastardos!
No eran de la "cueva de los huérfanos", sino de familias que vivían en el distrito de las faldas de la montaña. Solían pasar tiempo juntos y comenzaron a robarle a Shao Xuan tan solo unos días después de que este despertara en este mundo. Al principio, Shao Xuan no cambió de mentalidad y a menudo hacía lo mismo que en su vida anterior. Se contenía hasta cierto punto incluso cuando se defendía. Esta misericordia y bondad resultaron en la pérdida de toda la carne seca que tanto le había costado encontrar, y la escoria lo golpeó brutalmente.
Después, Shao Xuan comprendió la realidad de la situación y se adaptó. Fue como el primer día, cuando despertó en la cueva y vio a los niños.
Peleando entre sí por comida, con ojos de lobo. Shao Xuan cambió entonces su actitud hacia ellos.
Mientras se recuperaba, Shao Xuan reflexionó profundamente y decidió que ya no se contendría al luchar contra ellos. La regla dentro de su tribu era no matar ni incapacitar. Así que nadie intervendría si nadie era asesinado o incapacitado. Los habitantes del distrito de la base de la montaña ya estaban acostumbrados a esta regla bárbara.
Shao Xuan desconocía si los miembros de la tribu pertenecían a alguna raza especial; poseían fuertes habilidades curativas a pesar de su parecido con las personas de su vida anterior. Un hombre podía recuperarse tras unos días de descanso, incluso tras sufrir heridas graves. Tras uno o dos meses, su cuerpo estaba como nuevo. Esa era también la razón por la que a la gente de su tribu no le interesaba luchar, pues, para ellos, una pelea por razones como esta era un asunto menor, mucho menos importante que encontrar comida.
En cuanto a los tres niños, Shao Xuan no era tan alto ni tan fuerte como ellos, ni estaba tan bien alimentado. ¿Qué podría usar para competir? Se requiere una mente implacable y una estrategia sólida para luchar, sobre todo en inferioridad numérica.
Shao Xuan presionó un poco la cabeza de César, pero este seguía mostrándole los dientes con fiereza a los niños que se acercaban. Shao Xuan tuvo que apretarle la boca y susurrar: "¡Espera un segundo!".
Mirando a su alrededor, Shao Xuan eligió un escondite para la bolsa de piel de animal que contenía la piedra que recogió. Luego, en silencio, se dirigió a la parte trasera del acantilado y le dijo a César: “Debes encargarte de 'Ye', ¿de acuerdo? Sabes quién es 'Ye', ¿verdad?”.
Un guerrero había dicho una vez que la mayoría de las bestias que vivían en las profundidades del bosque eran bastante inteligentes, y que las estúpidas serían aún más difíciles de entrenar. César pertenecía a la clase inteligente, y esta no sería la primera vez que trabajaran juntos. Incluso si César se confundía, no importaría con quién tratara, pues Shao Xuan había decidido encargarse él mismo del bastardo líder llamado "Sai", pues sería mucho más fácil una vez que derribara a Sai.
César mantuvo su cuerpo cerca del suelo y se escondió detrás de una roca gigante, esto demostró que entendió la orden de Shao Xuan.
Parecía que todas las bestias salvajes, por naturaleza, eran capaces de acechar con sigilo, abalanzarse con fiereza y asestar un golpe mortal. Sus instintos se despiertan con la caza, incluso si uno era un lobo criado como perro.

Continúa leyendo
Crónicas de las Guerras Primordiales (Novela)
Capítulo 4
Crónicas de las Guerras Primordiales (Novela) Capítulo 3
Estás leyendo el capítulo 3 de Crónicas de las Guerras Primordiales (Novela), un novela. Shao Xuan se une a un amigo en su expedición a una cueva arqueológica recientemente descubierta. Tras recoger una piedra de aspecto corriente, es teletransportado a otro mundo y despierta en el cuerpo de un pequeño niño… Este capítulo tiene publicado el 25 de junio de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Crónicas de las Guerras Primordiales (Novela) tiene 812 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.