Leer Crónicas de las Guerras Primordiales (Novela) Capítulo 149 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Shao Xuan sabía que los miembros de la tribu tenían una curiosidad poco natural por los objetos encontrados fuera de ella, pero que Xing, siempre serio y con una actitud de "El chamán es primero, pero yo segundo", también se emocionara era sorprendente.
La nariz de Xing se contrajo, sus fosas nasales se dilataron mientras su respiración se volvía entrecortada, cada bocanada más difícil que la anterior, y su viejo rostro enrojecía.
“Esto… Esto es…”
Xing tomó la piedra con cuidado entre sus manos y la examinó con meticulosidad. A su edad, tanto en la caza como en el pulido de herramientas de piedra, su experiencia superaba con creces la del resto de la tribu. Podía ver claramente que aquella piedra había sido pulida no hacía mucho tiempo, quizá en los últimos años, y como mucho en los últimos diez.
Sin embargo, dado que esta piedra no era un vestigio de los ancestros, ¿de dónde provino?
Recordando la prisa con la que el chamán llegó hasta aquí, si solo fuera por un niño de las faldas de la montaña, ¿no sería excesivo? Por lo tanto, el motivo de la visita del chamán debe ser, naturalmente, esta piedra.
Pensando en esto, a Xing tampoco le importaba un puesto en la lista de 30 nombres, ni qué nueva ruta, ni qué competencia. ¡En este momento, lo único que quería saber era la historia de esa piedra!
Sentado allí, el chamán por fin había logrado calmarse, aunque seguía respirando con dificultad. Si bien sus manos aún temblaban, su expresión había recuperado la serenidad y la profundidad de su ser.
“Esta es la razón por la que estoy aquí”, afirmó el chamán.
Inconscientemente, Xing se inclinó hacia el chamán y aguzó el oído, dispuesto a escuchar con atención. Con voz ligeramente temblorosa, el chamán comenzó: “Ah Xuan, cuéntale al viejo Xing cómo obtuviste esta piedra”.
Los ojos de Xing se abrieron desmesuradamente por la sorpresa al mirar a Shao Xuan. Las palabras del chamán lo habían dejado atónito.
¿Qué? ¡¿Esta piedra la obtuvo Ah Xuan?! ¿De dónde salió?
¡Un momento, este niño desapareció durante un año!
“¡Tú, habla rápido!” ordenó Xing, volviéndose hacia Shao Xuan. Su tono severo era más intenso de lo normal debido a la urgencia del asunto. Quienes lo escuchaban se sentían interrogados, pues su mirada era como la de un par de dagas clavadas en la persona.
Sin embargo, a Shao Xuan no le importó su tono. Dado que el chamán estaba allí, Xing no podía hacerle nada.
“Es así…”
Shao Xuan explicó rápidamente el origen de la piedra, pero debido a la urgencia de Xing, omitió bastantes detalles, centrándose únicamente en cómo la obtuvo.
“¡Hui… Es la tribu Hui!” Los ojos de Xing se enrojecieron. Mirando al chamán, preguntó:” ¿El motivo de su visita era verificar esto, verdad?
El chamán asintió con la cabeza: “Sí, espero que saques eso a la luz”.
Tras respirar hondo, Xing volvió a colocar la piedra con cuidado. Se movía como si manipulara algo frágil; cada pequeño gesto era extremadamente cauteloso, esforzándose al máximo por controlar su cuerpo, temiendo romper la piedra.
Por lo general, Xing irrumpía como un trueno y se movía como el viento; sus métodos eran contundentes y feroces. Verlo actuar así aterrorizaba a sus familiares.
La casa de Xing tenía unos veinte metros cuadrados. Aparte de una mesa de piedra, su casa solo tenía unas pocas sillas de madera y una tinaja de piedra extremadamente grande que Xing usaba para almacenar cosas.
Medio arrodillado, Xing abrió la jarra, metió ambas manos y sacó una caja de piedra. Cada uno de sus movimientos fue tan cauteloso como cuando manipulaba la piedra tallada.
Shao Xuan notó que Xing miraba la caja con ojos llenos de reverencia, sus emociones claramente visibles. En ese instante, su mirada penetrante estaba fija en la caja de piedra, como si nada más en este mundo importara.
Xing colocó cuidadosamente la caja sobre la mesa y la abrió.
Shao Xuan estiró el cuello para mirar dentro. Dentro había otra caja.
Entre estas dos cajas había virutas de madera, evidentemente destinadas a proteger la caja interior.
Xing sacó lentamente la caja más pequeña y limpió con sumo cuidado las virutas de madera; sus acciones eran muy diferentes a su comportamiento habitual.
Abrió la tapa.
Dentro había más virutas de madera, y en medio de todo aquello, un objeto cubierto con una gruesa piel de animal. Tras tanta experiencia en la caza, Shao Xuan pudo apreciar la alta calidad de aquella piel.
Normalmente, las pieles de animales de alta calidad eran duras y rígidas, pero también existían zonas más suaves; simplemente eran más difíciles de conseguir.
Todos los materiales eran de primera calidad. Virutas de madera exquisitas y esa piel animal tan difícil de conseguir, todo para proteger el objeto en su interior. Todo este esmerado embalaje despertaba la curiosidad de Shao Xuan, quien observaba atentamente los movimientos de Xing.
Con total concentración, Xing sacó cuidadosamente el objeto envuelto y comenzó a desenvolverlo, dejando inmediatamente que Shao Xuan lo viera.
Shao Xuan se concentró en aquel preciado objeto que tanto había intrigado a Xing y al Chamán. Parpadeó un par de veces; luego, parpadeando de nuevo, le echó un último vistazo.
Shao Xuan no sabía qué expresión mostrar ante aquel objeto. Sentía como si, en su interior, una bandada de pájaros lo picoteara sin cesar.
Basándose en lo que habían dicho y en la actitud de Xing y el Chamán, Shao Xuan esperaba que el objeto procediera de fuera de la tribu, algo extremadamente valioso; un tesoro difícil de conseguir. Por ejemplo, los trozos de hielo de la Montaña del Águila, o quizá la piel o los hilos del insecto blanco, o tal vez algún tipo de Cristal de Fuego. Incluso podría ser algo más tosco, como una parte valiosa de una bestia de alto nivel.
Pero lo que vio ahora estaba totalmente fuera de sus expectativas.
Observó cómo Xing manipulaba con cuidado esta jarra de barro, o más bien, esta vasija de colores.
Las pinturas de la vasija tenían un estilo similar a las pinturas de la piedra que Shao Xuan había traído consigo, con cada pincelada pareciendo una curva ondulante.
Al ver a Shao Xuan mirando fijamente la olla con expresión atónita, a Xing no se le dibujó una leve sonrisa en la comisura de los labios.
“¡¿Nunca habías visto algo así, eh?!” Xing sonrió con orgullo.
Shao Xuan se quedó sin palabras.
“¡¿Te has quedado mudo, eh?!”, continuó Xing.
Shao Xuan seguía sin palabras.
“Esta jarra es una herencia de mis ancestros. Proviene de fuera de la tribu, ¡y ni siquiera es de piedra!” explicó Xing al niño que venía de las faldas de la montaña. Ante la falta de respuesta de Shao Xuan, Xing sintió que no era lo suficientemente sabio y, por lo tanto, incapaz de comprender el verdadero valor de aquel objeto. Porque, incluso siguiendo las instrucciones del pergamino ancestral, no habían logrado recrear una jarra.
Miles de años después, objetos como esta vasija se convirtieron en tesoros invaluables de la tribu, algo que se guardaba oculto para protegerlo. Y así, quienes la custodiaban desarrollaron naturalmente un aura de superioridad.
Aunque esta vasija era extremadamente frágil, nadie entregaría jamás este tesoro, ¡ni siquiera si se enfrentaran a poderosos guerreros totémicos o a bestias feroces e indomables!
“Ahora que lo pienso, hay otra familia que también tiene un tesoro heredado, y también es una vasija de barro. Es una lástima que la suya no tenga pinturas, lo que la hace extremadamente fea. Si las pusiéramos juntas, ¡ah!, la diferencia sería como la de una bestia carnívora feroz y un herbívoro”, continuó Xing.
En el corazón de los miembros de la tribu, las criaturas que no eran fuertes ni comían carne eran consideradas inútiles. Todos las despreciaban, pues los herbívoros no podían compararse con las bestias carnívoras, tan veneradas y sedientas de sangre.
Shao Xuan se quedó de nuevo sin palabras. ¡Este viejo es demasiado orgulloso! Al ver la cara de suficiencia, sonriente y orgullosa de Xing, Shao Xuan casi sintió ganas de golpearlo.
No es de extrañar que, al escuchar los chismes, siempre oyera hablar de alguna disputa entre Xing y alguien nuevo. Además de sus modales, seguramente también se debía a la vasija de barro de su familia, algo que los distingue de los demás.
Al abrir la boca, Shao Xuan no supo qué responder. Esa era la diferencia entre él y la gente nativa de este mundo.
Al observar el jarrón y su decoración, notó las líneas sencillas; algunas parecían nubes y otras, viento. Además, había un rostro con pinceladas tan ondulantes que parecía extrañamente exagerado. El jarrón estaba completamente decorado con tres colores: rojo, marrón y morado.
Para los miembros de la tribu, esta pintura no solo era hermosa, sino que, aún más importante, contenía la imagen totémica de la tribu. Esta imagen transmitía una extraña sensación, propia de los dibujos chamánicos, y era un indicio de la tribu a la que pertenecía.
Hace un momento, Xing dijo que este era un producto de la tribu Hui. Entonces, ¿los ancestros tuvieron contacto con esta tribu Hui en aquel entonces?
El chamán observaba a Xing, que divagaba, forzando una sonrisa y asintiendo con la cabeza. Siempre que se mencionaba el tema del frasco, Xing se comportaba así, de forma totalmente opuesta a su habitual manera de ser.
Tras conversar un rato y ver que los otros dos no respondían, Xing regresó a la piedra que Shao Xuan había traído. Con entusiasmo, cerró los ojos al recordar los dibujos grabados en ella. Luego, con cuidado, levantó el frasco para que Shao Xuan y el chamán pudieran ver el fondo. Comprobaron que las imágenes coincidían.
“Debe ser de la tribu Hui” explicó Xing. Antes, siempre había creído que las demás tribus estaban a millones de kilómetros de distancia, y por eso no habían visto nada más proveniente del exterior.
Jamás imaginó que algo así pudiera suceder hoy. Que antes de morir vería más cosas de la tribu Hui, y tal vez, incluso, conocería a su gente.
Tras reflexionar un rato, a Xing le costaba contener la emoción. Mirando fijamente al chamán, deseaba obtener una respuesta clara. Al menos, tener alguna esperanza era bueno. El chamán era la persona más sabia de la tribu, y aparte de él, Xing no podía pensar en nadie más que pudiera resolver este problema.
“Tengo una idea” dijo el chamán, explicándole a Xing su método para cruzar la montaña volando sobre la espalda de Chacha.
Xing, atento a lo que oía, asintió repetidamente. “No está mal, el bosque de allí tiene muchos obstáculos. Si pudiéramos volar por encima, sería genial”.
Shao Xuan escuchó la conversación entre Xing y el chamán e intervino: “En realidad, podemos intentar pasar por el río grande”.
Las dos personas, pensando en cómo cruzar, se volvieron hacia Shao Xuan.

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Crónicas de las Guerras Primordiales (Novela) Capítulo 149
Estás leyendo el capítulo 149 de Crónicas de las Guerras Primordiales (Novela), un novela. Shao Xuan se une a un amigo en su expedición a una cueva arqueológica recientemente descubierta. Tras recoger una piedra de aspecto corriente, es teletransportado a otro mundo y despierta en el cuerpo de un pequeño niño… Este capítulo tiene publicado el 29 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Crónicas de las Guerras Primordiales (Novela) tiene 848 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.