Leer Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) Capítulo 4 online gratis en español
🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
El agua gélida del arroyo empapó las rodillas de Igor, y el frío penetrante despejó un poco su mente nublada.
Igor miró hacia el lugar donde el espíritu de hielo había desaparecido.
En el fondo de la corriente cristalina, un colgante blanco como la nieve tallada con la forma de un fénix yacía tranquilamente sobre la arena blanca y los guijarros.
Tras un momento de duda, Igor extendió la mano con cautela y lo recogió lentamente.
La sensación en su mano era muy peculiar.
Era un sentimiento de calidez que cargaba con un frío profundo en su interior.
Esa sensación...
Era como si no estuviera sosteniendo un objeto inanimado, sino el núcleo de un glaciar latente de diez mil años de antigüedad.
Igor levantó con cuidado el colgante del agua.
El agua rodaba por las alas realistas del fénix, refractando la luz moteada del sol en brillantes y asombrosos arcoíris. Alrededor del colgante, diminutos cristales de hielo orbitaban lentamente como polvo de estrellas, emitiendo la misma aura gélida que el resplandor de plata helada.
"Esto es..."
El corazón de Igor dio un vuelco involuntario.
Haciendo uso de su ojo clínico tras años como mercenario viajando por todas partes y viendo muchos objetos raros y tesoros, concluyó al instante que este colgante ¡no era un objeto ordinario!
Ya fuera por el material que nunca antes había visto, o por las fluctuaciones de lo que parecía ser maná fluyendo naturalmente sobre él, ambos apuntaban inequívocamente a una posibilidad emocionante:
¡lo más probable es que se tratara de una reliquia antigua perdida!
¡El tipo de tesoro, mencionado solo en cuentos de bardos y pergaminos antiguos, que contenía un poder primordial!
Sin embargo, en ese momento.
Algo atrajo su mirada más que el colgante mismo... era la bola de resplandor de plata helada que reapareció cuando el colgante salió del agua...
¡Ese espíritu menor elemental de hielo libre!
Emitía fluctuaciones elementales puras y frías, su forma cambiaba ágilmente, a veces como una llama de hielo saltarina, a veces como una estrella en miniatura. Su luz era condensada y pura, incluso... ¡más deslumbrante que el espíritu elemental que una vez vislumbró a lo lejos durante una celebración de la familia Orion, aquel que la familia atesoraba como una reliquia invaluable!
¡Un espíritu elemental!
¡Un espíritu elemental sin contratista!
¡El punto de partida de todo poder trascendente, la base de la magia!
¡Si lograba contratarlo con éxito, se convertiría en un Elementalista capaz de blandir maná, poseyendo el poder para enfrentarse a la familia Orion!
La respiración de Igor se volvió involuntariamente rápida, y casi no pudo resistirse a extender la mano para agarrar ese resplandor.
Pero, en el momento en que surgió este impulso, volvió a congelarse.
El método para contratar a un espíritu elemental... no lo conocía.
Sí, no lo sabía.
Cómo comunicarse con un espíritu elemental, cómo guiar su poder, cómo forjar finalmente un Contrato Espiritual inquebrantable...
Este conjunto de métodos siempre había sido el secreto central estrictamente guardado y nunca revelado de cada familia noble, el fundamento que mantenía su poder y autoridad.
Se decía que requería rituales complejos, encantamientos específicos e incluso medios mágicos preciosos para mejorar significativamente las posibilidades de éxito.
Pero él.
Igor.
Un hijo ilegítimo no reconocido por su familia.
Un mercenario que solo podía luchar en los márgenes de la familia para sobrevivir, eventualmente desechado como basura.
¿Cómo podría tener acceso a secretos de este nivel?
Por un momento, la luz que se había encendido en los ojos de Igor volvió a atenuarse.
Los espíritus menores libres rara vez se quedaban en un lugar por mucho tiempo.
Y si un espíritu elemental basado en energía quería irse, ni siquiera un Elementalista podría detenerlo.
¿Iba a quedarse mirando cómo esta oportunidad de cambiar su destino se le escapaba de las manos?
¡No! ¡Debía haber una forma!
Igor miró fijamente la bola de resplandor de plata helada que aún flotaba sobre su palma, su mente operando a una velocidad frenética sin precedentes.
Se obligó a calmarse, recordando los libros misceláneos, las notas que había ojeado en el pasado y los diversos rumores, medio verdaderos y medio falsos, escuchados en las tabernas mientras bebía.
En ese instante, su corazón se conmovió. Recordó un concepto antiguo que una vez escuchó mencionar: Resonancia Natural.
¡Resonancia Natural!
Se decía que antes de que las grandes familias nobles establecieran sus rituales de contratación perfeccionados, los primeros Elementalistas no contrataban a los espíritus elementales mediante cantos y ceremonias complejas.
¡Dependían de la compañía a largo plazo, la comunicación sincera, la satisfacción de las necesidades del espíritu, formando finalmente un vínculo con él, logrando una profunda resonancia espiritual y, por lo tanto, realizando de forma natural el Contrato Espiritual!
Los métodos de contratación perfeccionados desarrollados más tarde por las diversas familias esencialmente solo mejoraban la eficiencia y la tasa de éxito para generar esta resonancia.
¡Pero la iniciativa final de contratar o no siempre recaía en el propio espíritu elemental!
En otras palabras, mientras pudiera pasar mucho tiempo con este espíritu menor, ganarse su confianza, obtener su reconocimiento y finalmente lograr la resonancia espiritual...
¡podría ser capaz de forjar ese contrato espiritual más antiguo y puro!
Pensando esto, la mirada de Igor se volvió complicada.
Este era un método torpe, un método que apostaba a la probabilidad.
Requería tiempo, paciencia y un poco de suerte.
Sin embargo, El Bosque Negro estaba plagado de peligros.
Llevaba consigo a un bebé que necesitaba cuidados constantes. Sus heridas internas, aunque curadas, lo dejaban completamente débil.
¿Cuánto tiempo podría durar en este valle del arroyo aparentemente seguro de forma temporal?
¿Y qué hay de los perseguidores de la familia Orion?
¿Rastrearían esos mercenarios su rastro hasta aquí?
¿Cuánto tiempo estaría dispuesto este espíritu menor a quedarse con él?
Igor no lo sabía.
Bajó la cabeza, mirando a su hija que, en algún momento, se había quedado dormida tranquilamente en sus brazos.
Ese cuerpo pequeño y cálido acurrucado contra él era su único calor en este momento, y la responsabilidad que absolutamente no podía abandonar.
Tomando una respiración profunda del aire frío y húmedo del bosque, la mirada del joven volvió a ser firme.
No había vuelta atrás.
Tenía que intentarlo.
Incluso si la probabilidad era una entre diez mil, ¡tenía que aferrarse a ella con el cien por ciento de su esfuerzo!
"Oh, mensajero del hielo..."
Igor habló en voz baja a la bola de resplandor de plata helada, aunque sabía que el espíritu elemental podría no entender el lenguaje humano:
"Yo... necesito tu ayuda".
"Haré todo lo que esté en mi mano para satisfacer tus necesidades, para convertirme en un contratista digno".
Habiendo tomado su decisión, Igor suprimió por la fuerza su inquietud interna y comenzó a actuar rápidamente.
El querer que un espíritu elemental contratara de forma natural no era, en absoluto, cuestión de uno o dos días.
La prioridad inmediata era resolver el problema de la supervivencia, especialmente la comida para la niña. Él mismo podía sobrevivir a base de frutos silvestres y peces del arroyo, pero un lactante no.
Afortunadamente, como mercenario excelente, naturalmente tenía sus propios métodos.
Primero encontró una cueva de roca relativamente seca y protegida del viento cerca del arroyo para que sirviera de escondite para él y su hija.
Luego, confiando en su rica experiencia en la naturaleza y siguiendo rastros sutiles, localizó una manada de cabras salvajes bebiendo cerca.
Con su gran destreza, no tardó mucho en capturar con éxito a una cabra niñera lactante usando cuerdas de vid trenzadas a mano.
Después de alimentar cuidadosamente a la pequeña empapando tiras de tela limpia en la leche de cabra, el joven finalmente liberó sus manos para comenzar su viaje de contratación.
¡Su objetivo era ese espíritu de plata helada, distante y hermoso!
Igor no conocía el ritual ni el encantamiento para contratar.
Solo podía regresar al instinto más primario.
Recogió el agua de manantial más clara y dulce del valle, colocándola en la piedra lisa del arroyo donde al espíritu menor más le gustaba orbitar, usando hojas anchas como recipiente.
Recolectó las fresas silvestres y bayas desconocidas más frescas del bosque, aunque sabía que los espíritus elementales probablemente no necesitaban comida para mantener su existencia.
Durante las noches tranquilas, le hablaba suavemente a esa bola de resplandor, que se volvía aún más fría bajo la luz de la luna, narrando su propia historia.
Habló de su nacimiento, de su infancia.
Las enseñanzas del viejo Bolo, la pasión y el sudor del cuerpo de mercenarios, la cálida sonrisa de su amada.
El engaño de la Dama, la destrucción del cuerpo de mercenarios, la trágica muerte de su amante, la crueldad de la familia Orion.
Habló del odio en su corazón y... de la pesada pero inseparable responsabilidad y esperanza que le traía esta niña en sus brazos.
"Debo sobrevivir, debo ganar poder... no por mí, sino por ella, por mi pequeña Elena, y por todos aquellos que murieron por mi causa..."
La voz de Igor estaba ronca.
El espíritu menor, de un color plateado glacial, la mayor parte del tiempo, simplemente flotaba allí, emanando silenciosamente su resplandor. Parecía indiferente a todas sus acciones, manteniendo una observación casi distante.
A veces, desaparecía de repente, escondiéndose cerca del Colgante del Fénix durante todo un día, negándose a aparecer, sin dar respuesta por mucho que Igor intentara comunicarse.
A veces, cuando la ansiedad interna de Igor le hacía mostrar un rastro de impaciencia, el espíritu incluso se retiraba de inmediato, con su luz parpadeando de forma inestable.
Una sensación de derrota, como una enfermedad persistente que carcome los huesos, roía constantemente la confianza de Igor.
"¿Habrán estado mis métodos completamente equivocados desde el principio?"
"¿Simplemente desprecia mi pobre afinidad elemental?"
"¿Cuánto tiempo podremos aguantar así? El Bosque Negro... ¿cuánto tiempo podremos escondernos?"
Innumerables pensamientos negativos se agitaban en la mente del joven.
Los ocasionales aullidos bajos y distantes de bestias mágicas desconocidas desde lo profundo del bosque actuaban como sentencias de muerte, recordando constantemente a Igor el entorno peligroso en el que se encontraban él y la niña.
Pero sabía que no podía apresurarse.
El espíritu podía sentir sus emociones.
Tenía que ser más paciente que nunca.
Un día, dos días, tres días...
esperando e intentando, el tiempo fluyó silenciosamente.
En un abrir y cerrar de ojos, Igor había pasado siete días en este valle aislado del arroyo.
Durante estos siete días, apenas se sostuvo a sí mismo y a su hija con peces del arroyo, cualquier fruto silvestre que pudiera encontrar en el bosque y la leche de aquella cabra salvaje.
No se atrevía a alejarse mucho; su rango de movimiento se limitaba a las cercanías del arroyo y al área relativamente segura alrededor de la cueva de roca.
Las noches en El Bosque Negro siempre estaban llenas de los aullidos de bestias mágicas distantes que ponían los pelos de punta.
Sin embargo, este pequeño valle del arroyo permanecía excepcionalmente tranquilo, como un trozo de tierra pura protegido por una fuerza invisible, donde incluso las grandes bestias rara vez se acercaban.
Esto le dio un tiempo y un espacio precioso.
Pero también hizo que la ansiedad en su corazón creciera con cada día que pasaba.
Sabía que esta paz no podía ser eterna.
En la séptima noche.
La luz de la luna era excepcionalmente brillante, su frío resplandor plateado bañaba el valle del arroyo, cubriéndolo todo con un velo de ensueño.
Como de costumbre, Igor se sentó junto a la roca lisa del arroyo.
El espíritu menor, de color plateado glacial, orbitaba lentamente no muy lejos de él, absorbiendo el maná de la luz de la luna, emitiendo un brillo suave y frío.
Después de siete días de compañía, el espíritu parecía menos cauteloso con él que al principio, permitiéndole acercarse un poco más.
Pero esa sensación de no estar ni aquí ni allá persistía; esa barrera intangible parecía indestructible.
Igor la observaba, con el corazón lleno de una complejidad de emociones indescriptible.
La esperanza estaba al alcance de su mano, pero parecía tan distante como el horizonte.
Los repetidos contratiempos de los últimos días lo sumieron en una profunda confusión y dolor.
Ya no controlaba deliberadamente sus emociones ni organizaba sus palabras como en los días previos.
Esta noche, solo quería desahogar su corazón.
Frente al espíritu, con una voz ronca y baja, comenzó a murmurar para sí mismo, más como una liberación completa de las emociones reprimidas durante tanto tiempo:
"Bolo, ese viejo siempre está medio borracho, pero fue quien me cuidó más que nadie... la mirada en sus ojos al final me decía que corriera..."
"Usó su cuerpo para bloquear ese golpe fatal del mercenario sobrehumano..."
"Ella, mi Ella... ni siquiera pudo ver a Elena por última vez..."
"¡Esa mujer... y mi supuesto padre!"
"¿Qué les da el derecho de decidir sobre la vida y la muerte de otros? ¡¿De quitarme todo?!"
"¿Solo porque llevo sangre que consideran sucia?"
"¡¿Solo por ese talento risible que desprecian?!"
"¡No estoy conforme! ¡Realmente no estoy conforme!" La voz de Igor temblaba de agitación.
Pero, al momento siguiente, su mirada se dirigió hacia la cueva de roca, y su tono se volvió instantáneamente increíblemente tierno:
"Pero, al mirarla... a la pequeña Elena que no sabe nada..."
"Sé que no puedo pensar solo en el odio."
"Debo sacarla de aquí, debo dejar que sobreviva, que crezca a salvo, que viva una vida feliz... Esto es lo que le prometí a Ella, y es el significado de mi supervivencia..."
"¡Por esto, estoy dispuesto a pagar cualquier precio, a soportar cualquier costo!"
En ese momento, el espíritu de Igor estaba totalmente abierto, completamente desprotegido.
Un dolor supremo, una rabia que quemaba el corazón, un amor profundo y una responsabilidad pesada como una montaña...
Todas estas emociones surgieron como una marea, sin ningún ocultamiento, impactando el dominio intangible circundante.
No estaba tratando de guiar la comunicación deliberadamente.
Sin embargo, precisamente en el momento en que sus emociones alcanzaron su punto máximo...
¡Sintió claramente que la bola de resplandor de plata helada, que había estado orbitando con un ritmo constante ante él, se detuvo de repente!
El Colgante del Fénix en su pecho emitió una luz tenue y luego brilló tan intensamente como un cúmulo de estrellas.
Y, al instante siguiente, escuchó una voz femenina etérea y de otro mundo sonar lentamente dentro de su corazón: "Tú... ¿estás realmente dispuesto a pagar cualquier precio?"
El cuerpo de Igor se estremeció.
"¡Sí! ¡Por supuesto que estoy dispuesto!"
Ni siquiera se detuvo a pensar de dónde venía la voz; las palabras brotaron de él de forma casi instintiva.
E inmediatamente después, Igor sintió una fuerza de succión irresistible, gélida e inmensa, que actuó abruptamente sobre su conciencia...
En un instante, el mundo comenzó a dar vueltas a su alrededor.

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Contrato de la Bruja de Hielo (Novela)
Capítulo 5
Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) Capítulo 4
Estás leyendo el capítulo 4 de Contrato de la Bruja de Hielo (Novela), un novela. “Con la protección como mi espada; con el deber como mi escudo”. “Hacia donde apunte la espada, la injusticia caerá; hasta donde llegue la escarcha, el inocente será protegido”. “Si rompo este juramento—” “¡Que el hielo… Este capítulo tiene publicado el 8 de abril de 2026, Traducido por el grupo Nishino. Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) tiene 205 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.