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Leer Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) Capítulo 3 online gratis en español

🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
"¡Joven Maestro Igor! ¡Corra! ¡No mire atrás!" El rugido ronco y resuelto del viejo Bolo fue el último recuerdo claro de Igor antes de sumergirse en el Bosque Negro. Dentro de la arboleda, tan densa que apenas dejaba pasar la luz, el valiente joven corría por su vida como una bestia acorralada, confiando en los instintos pulidos por su pasada vida mercenaria, tropezando y tambaleándose mientras huía. La bebé en sus brazos estaba inesperadamente silenciosa. Simplemente lo miraba con un par de ojos azul acuoso sorprendentemente similares a los de su madre, sin llorar ni quejarse, como si ella también supiera que estaban en una situación desesperada. "¡Busquen con cuidado! ¡Lleva a un mocoso con él, no puede haber ido lejos!" "Tsk, ¿solo un hijo ilegítimo nacido en las sombras, y realmente pensó que podía causar problemas?" "¡Basta, no se descuiden! Lady Orion quiere terminar con esto a fondo... ¡no permitamos que esta 'mancha' ensucie el apellido de la familia Orion!" El parloteo desenfrenado de los perseguidores detrás de él se clavaba en el corazón del joven como agujas. Un hijo ilegítimo... Sí, él, Igor, no era más que una mancha dejada por el Vizconde Orion tras una aventura. Si no fuera por su afinidad elemental, que inesperadamente provocó una reacción del Artefacto de Herencia Espiritual durante la prueba del año pasado, tocando una fibra sensible de la Vizcondesa. Podría haber seguido viviendo su vida humilde pero libre en su pequeña banda de mercenarios, viviendo por la espada, abrazando a su amada mujer, criando juntos a su hija. Pero ese rastro de talento se convirtió en una sentencia de muerte. Una acusación meticulosamente orquestada, el cargo de dañar a un pariente nivelado contra él. La banda de mercenarios que había construido con tanto esfuerzo fue destruida en un instante, su amada cruelmente asesinada. Solo el viejo Bolo, el veterano que lo había visto crecer, le había enseñado esgrima y luchado desesperadamente para protegerlo a él y a su hija envuelta en pañales, logró romper el cerco. "Bolo…" Un sonido inaudible escapó de la garganta de Igor, indistinguible entre un jadeo y un gemido de dolor. Ese anciano que siempre sonreía, cargaba una jarra de vino y lo regañaba por holgazanear durante el entrenamiento, pero que usó su cuerpo encorvado para bloquear un golpe fatal para él en el último momento... también estaba muerto. Muertos... ¡Todos muertos! ¡Por la viscosidad de esa mujer, por la indiferencia de su 'padre'! El duelo y la tristeza casi lo sofocan. Oleadas de mareo por la pérdida excesiva de sangre lo asaltaron. La niña en sus brazos pareció sentir la inquietud y soltó un suave gemido. Igor miró el rostro inocente y puro de su hija. Una fuerza más profunda y profunda lo sostuvo: Sobrevivir... debemos sobrevivir... Murmuró, sin estar seguro de si le hablaba a la niña o si se hacía una promesa a sí mismo: "Mientras vivamos... la familia Orion... esa mujer... ¡lo juro, les haré pagar con sangre!" El terreno del Bosque Negro era complejo, la región más misteriosa del Pantano de Ébano. La turbulencia de maná que barrió el Reino de Northeland hace una década había convertido este lugar hace tiempo en una zona prohibida para la vida. Sin embargo, incluso después de cargar hacia un lugar tan peligroso, los perseguidores detrás de él no se rindieron. Y al final, el joven, huyendo todo el camino, fue finalmente conducido a un callejón sin salida. Ante él había un acantilado sin fondo, el sonido del agua corriendo subiendo desde abajo. Detrás de él había docenas de mercenarios familiares bien equipados y asesinos. "Ya no tiene a dónde huir, Joven Maestro Igor." La voz del capitán de los mercenarios era gélida, con un matiz de alivio ante la inminente finalización de la tarea: "¿Por qué seguir luchando? Ahórrate a ti mismo... y a la niña... algo de sufrimiento." Igor aferró a su hija con fuerza, levantando su rostro manchado de sangre. Los ojos que alguna vez pudieron haber albergado un destello de esperanza, ahora solo contenían una desesperación final. Respiró hondo, su mirada recorrió a los mercenarios que se cerraban sobre él, deteniéndose finalmente en el rostro del capitán. Entonces, suplicó con voz ronca: "Pueden llevarse mi cabeza." "Pero la niña... la niña es inocente, ella no sabe nada." "Ella sigue siendo de sangre Orion. Si se le cría adecuadamente, no representa una amenaza para ninguno de ustedes..." "¿Pueden... perdonarla?" Al escuchar esto, los ojos del capitán mercenario brillaron con un rastro de complejidad y lástima. Sacudió la cabeza: "Lo lamento, Joven Maestro Igor, las órdenes que recibimos... eran matar a todos." "Culpa a la sangre que fluye por tus venas y que no debería estar ahí, y al talento que poseías que no debería haber sido tuyo." Este pronunciamiento final extinguió el último destello de esperanza en el corazón de Igor. La luz en sus ojos se apagó. Reemplazada por una quietud abismal. Ya no miró a los mercenarios. En su lugar, bajó la cabeza, tocando suavemente la mejilla cálida de la niña con su frente. Luego, levantó la cabeza de golpe, con una mirada feroz como para recordar a cada uno de ellos para siempre, su voz rasposa: "Vuelvan y díganle a esa mujer..." "¡Si el destino no logra devorarnos aquí... el día que Igor regrese será el día del juicio para los Orion!" Antes de que sus palabras se desvanecieran, abrazó a la niña y saltó con decisión, su figura fue tragada instantáneamente por la niebla bajo el acantilado. Los mercenarios en el borde del precipicio corrieron hacia adelante. Solo vieron un vasto abismo, el tenue sonido del agua, ningún rastro de nadie abajo. El capitán, un mercenario sobrehumano, permaneció en el borde del acantilado, su mirada profunda e inescrutable. Después de un largo rato, retiró lentamente la mirada, su tono era tranquilo, pero con un rastro apenas perceptible de complejidad, como si hablara para sí mismo o para sus subordinados detrás de él: "Una lástima..." "Con su talento, si hubiera tenido piedras elementales, podría haber aspirado a convertirse en otro mercenario sobrehumano en el Pantano de Ébano." Sacudió la cabeza, como para desechar ese sentimiento inútil: "Misión cumplida. ¡Retirada!" … El agua helada envolvió a Igor, arrastrándolo hacia las profundidades. Su conciencia vagaba en la oscuridad. ¿Voy a morir? No puedo aceptar esto... Me niego... Hija... Mi hija... Una cantidad de tiempo desconocida después, un calor extraño despertó a Igor de la oscuridad helada. Abrió los ojos de golpe, tosiendo violentamente, vomitando varias bocanadas de agua helada del río. "Yo... ¿no morí?" Igor estaba algo aturdido. Pero pronto, este aturdimiento fue reemplazado por el júbilo. Se incorporó con dificultad, encontrándose tendido a la orilla de un arroyo, sobre guijarros mojados. Lo que más lo conmocionó fue que las heridas originalmente fatales en su cuerpo ahora se habían curado milagrosamente. El cansancio y la debilidad permanecían, pero la sensación de muerte inminente había desaparecido. ¡Cierto! ¡Mi hija! El corazón de Igor se apretó. Mientras intentaba levantarse, escuchó una risa clara y alegre que venía de no muy lejos. El joven giró la cabeza bruscamente y vio a su hija pequeña, que aún ni siquiera podía caminar, tumbada en un trozo de hierba suave no muy lejos, agitando sus pequeñas manos y riendo felizmente. Al lado de la niña, una ardilla esponjosa rozaba suavemente su mejilla con su cola tupida. Un suave resplandor azul plateado se extendió, liberado de la cola de la ardilla, bañando a la bebé con su luz. ¡¿Una bestia mágica?! Las pupilas de Igor se contrajeron bruscamente. Se levantó al instante, queriendo instintivamente correr para proteger a su hija. Pero al momento siguiente, ralentizó sus movimientos. La ardilla no portaba nada del aura violenta y caótica característica de las bestias mágicas. Al contrario, aquel resplandor azul plateado era puro y gentil, transmitiendo una tranquilidad relajante y calmante. La ardilla inclinó la cabeza, mirando a Igor con curiosidad con sus ojos oscuros y brillantes, aparentemente sin malicia. Y su hija, bajo el abrazo del resplandor, ganaba gradualmente una tez rosada, con su respiración estable, claramente en excelentes condiciones. "Espera, esto es... ¿el poder de un espíritu elemental?" Igor, después de todo, conocía el mundo y se dio cuenta rápidamente. Esto no era una bestia mágica corrompida por el maná, sino una criatura mágica que por suerte había contratado a un espíritu elemental, ¡ganando el control sobre el maná! Las criaturas mágicas poseían una alta inteligencia, a menudo tenían sus propias voluntades e incluso podían comunicarse con las personas. En otras palabras, él y su hija probablemente habían sido salvados activamente por esta amable ardilla mágica. Y ese resplandor azul plateado era la radiación mágica que emanaba de ella. ¡Fue esta magia curativa la que había curado sus heridas y las de la niña! "Curación... ¿podría ser un Espíritu de Luz? ¿O un Espíritu de Agua? ¿O quizás... el aún más raro Espíritu de Hielo?" Una ola de inmensa alegría inundó a Igor. ¡Un espíritu elemental! ¡Un preciado espíritu elemental! ¡Este era un ser cien veces más raro que las piedras elementales, el núcleo de la herencia de las familias sobrehumanas! ¡Incluso la familia Orion, con siglos de herencia e influencia abrumadora en el Pantano de Ébano, no poseía más de cinco! ¡Y simplemente formando un Contrato Espiritual con él, podría grabar sin esfuerzo una impronta elemental en su alma, convirtiéndose así en un Elementalista que podría manejar la magia, ganando el poder sobrehumano para vengarse de sus enemigos! Pero de inmediato, una ola de amargura surgió en su corazón. El que estaba contratado con un pequeño animal como una ardilla era probablemente un 【Espíritu Menor】 de bajo nivel. Y un Espíritu Menor usualmente solo podía tener un compañero de contrato. El contrato de un espíritu elemental era casi de por vida. Normalmente, solo tras la muerte del contratista el espíritu disolvería el contrato. Pero esta ardilla ante él los había salvado. ¡Por mucho que Igor ansiara el poder, no podía devolver la amabilidad con enemistad, matarla y arrebatarle el espíritu por la fuerza! ¿Estaba la esperanza justo ante sus ojos, solo para perderla? Igor apretó los puños. Su rostro estaba en conflicto, su expresión cambiante, y tras una lucha, finalmente se tornó en alivio. No. Absolutamente no podía hacer eso. Si mataba a la ardilla y tomaba al espíritu, ¿qué diferencia habría entre él y esa escoria de los Orion? "Debe... haber otra manera." Igor murmuró. Como si hubiera pasado alguna prueba, en el momento en que decidió no apoderarse del espíritu, ocurrió un cambio. La ardilla, que había estado entreteniendo a la niña, se detuvo de repente. El suave resplandor azul plateado de su cuerpo retrocedió como una marea. Inmediatamente después, una bola de luz plata helada se separó con gracia y se elevó de la ardilla como una estrella en miniatura, revoloteando ágilmente en el aire antes de salir disparada hacia la distancia. Y la ardilla, después de que la luz abandonara su cuerpo, pareció confundida al instante. Miró su propia cola con desconcierto, como si despertara de un largo sueño, luego soltó un chirrido y se escabulló entre los arbustos, desapareciendo. Igor quedó atónito. Un gozo inmenso lo inundó. Así que... ¡la ardilla no estaba contratada con el espíritu! ¡Ah, claro! ¡Las bestias ordinarias no pueden soportar la conciencia de un espíritu! ¡Como mucho, solo pueden servir como 【recipientes】 temporales para que un espíritu los habite brevemente! En otras palabras... ¡Este Espíritu de Hielo no tenía contratista! ¡El que los salvó no fue la ardilla, sino el Espíritu Elemental de Hielo que controlaba a la ardilla! ¡Este Espíritu Elemental de Hielo... era incluso más consciente de lo que había imaginado! Al darse cuenta de esto, Igor ignoró la debilidad de su cuerpo y se levantó del suelo a toda prisa. Reprimiendo su emoción, fijó su mirada en esa bola de resplandor plata helada que parpadeaba entre la hierba, recogió a su hija y la persiguió rápidamente. El resplandor parecía estar guiándolo intencionadamente, reapareciendo siempre justo cuando estaba a punto de perderlo de vista. Igor persiguió continuamente al revoloteante Espíritu Elemental de Hielo. En su persecución, sin saberlo, se adentró en el agua del arroyo que le llegaba hasta las rodillas. El agua fresca que fluía lo calmó un poco. Y justo entonces, vio esa bola de luz plata helada fusionarse suavemente en un parche resplandeciente en el fondo del arroyo más adelante...
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Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) Capítulo 3

Estás leyendo el capítulo 3 de Contrato de la Bruja de Hielo (Novela), un novela. “Con la protección como mi espada; con el deber como mi escudo”. “Hacia donde apunte la espada, la injusticia caerá; hasta donde llegue la escarcha, el inocente será protegido”. “Si rompo este juramento—” “¡Que el hielo… Este capítulo tiene publicado el 7 de abril de 2026, Traducido por el grupo Nishino. Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) tiene 205 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.