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Leer Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) Capítulo 28 online gratis en español

🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
En las llanuras de hielo. El séptimo día de la tormenta de nieve. Bertrand, de veinte años, sabía que iba a morir. Su cuerpo estaba encajado en la grieta de una roca, con la nieve enterrándolo hasta el pecho. La temperatura de su cuerpo se drenaba lentamente de este caparazón, junto con su conciencia, hundiéndose en un frío eterno. Qué ridículo. Pensó vagamente. El voto que le hizo a su madre cuando se fue de casa, diciendo que se convertiría en un héroe que podría evitar que la gente muriera en la aldea cada invierno. Sin embargo, el primero en morir en esta llanura helada era él mismo. Justo cuando estaba a punto de cerrar los ojos Luz. Un punto de luz azul hielo atravesó la cortina de nieve aullante, aterrizando suavemente en su dedo congelado. Era un pájaro. Sólido, pero ligero. Cargando un frío y una vivacidad de otro mundo, cada pluma refractaba un resplandor plateado como el de las estrellas. Era un Espíritu Elemental de Hielo. Ella inclinó la cabeza para mirar al joven, con sus ojos guardando una curiosidad antigua pero pura. "¿Vas a morir, humano?" La voz sonó directamente en su mente. Clara y fría, como el choque de manantiales helados. Los labios de Bertrand se movieron, pero no salió ningún sonido. El espíritu extendió sus alas. Incontables motas de luz finas y brillantes cayeron, como una suave nevada. En el momento en que las motas tocaron su piel, sus sabañones comenzaron a sanar, y la fuerza bombeó desde su corazón de vuelta a sus extremidades. Tosió una bocanada de fragmentos de hielo, siendo finalmente capaz de producir una voz ronca: "¿Por qué... salvarme?" El espíritu se posó en su hombro, con su ala rozando su sien congelada. "Porque tu alma está ardiendo." Ella dijo: "En un lugar tan frío, donde he dormido durante cien años, es la primera vez que veo un alma ardiendo tan cálidamente." "Eso es una estupidez." Bertrand esbozó una sonrisa amarga: "Un tonto que sueña con salvar a otros, pero ni siquiera puede salvarse a sí mismo." "¿Estupidez?" El espíritu voló frente a su rostro, con sus ojos azul hielo encontrándose directamente con los de él: "Pero fue precisamente esta estupidez la que hizo que tu último acto antes de perder el conocimiento fuera empujar tu capa y tu último trozo de comida seca hacia ese niño que temblaba." Bertrand estaba atónito. Él mismo casi había olvidado ese detalle. "Puedo darte poder." La voz del espíritu se volvió solemne: "Esto no es un regalo, sino un contrato." "Mi hielo, tu fuego, si estás dispuesto a usar este poder para hacer esa cosa estúpida que hay en tu corazón." Bertrand miró a este ser increíble ante él, luego recordó su pequeña aldea donde los ancianos morían congelados cada invierno, recordó las manos de su madre cubiertas de sabañones. Luchó por sentarse derecho, colocando su mano derecha sobre su pecho izquierdo, sobre su corazón. Era la postura para hacer votos en su tierra natal. "Yo, Bertrand, por el presente juro" Su voz temblaba por la debilidad, pero cada palabra fue enunciada con claridad: "El poder que obtenga en esta vida no es para convertirme en rey, ni para alcanzar un alto rango." "Solo para proteger a aquellos incapaces de empuñar una espada," "Solo para calentar las almas que no tienen hogar al que regresar." "Donde mi espada apunte, será contra la injusticia;" "Donde mi escarcha llegue, ¡protegerá a los inocentes!" "Si llegara a romper este voto" Hizo una pausa, mirando al hermoso espíritu, con sus ojos claros y firmes: "Que no sea la escarcha quien devore mi alma, yo mismo me pondré fin con mis propias manos." En el momento en que el voto se pronunció, patrones de contrato azul hielo se extendieron desde su corazón como ramas floreciendo de un árbol de vida, llegando directamente hasta su alma. El hermoso espíritu dejó escapar un grito largo y claro. Ese sonido contenía la alegría de un siglo de soledad encontrando finalmente a un espíritu afín. "¿Cuál es tu nombre?" Preguntó ella. "Solo Bertrand... sin apellido. ¿Y tú?" "No lo recuerdo, pero tú... puedes llamarme Pluma de Escarcha." A partir de ese día, un par de figuras aparecieron en las tormentas de nieve del norte. Un joven mercenario con un espíritu cristalino posado en su hombro. Caminaron a través de los páramos, cruzaron glaciares. Bertrand aceptaba las misiones de escolta más humildes, pero siempre desenvainaba su espada al encontrarse con aldeanos oprimidos. La escarcha del Espíritu Superior Pluma de Escarcha congelaba las hojas de los bandidos, y también levantaba refugios de hielo para bloquear el viento y la nieve a los viajeros perdidos... ... El título de 【Caballero Blanco】 se extendió durante aquel otoño profundo cuando la marea de bestias atacó. Aldea Madera Negra, atardecer. Bertrand y Pluma de Escarcha solo estaban de paso. Vieron la marea negra en el horizonte, miles de bestias corrompidas por el maná, sus ojos carmesí formando un mar de luz sedienta de sangre en el crepúsculo. Bloqueando esta marea de muerte solo había una pequeña aldea con una valla de madera torcida y menos de cincuenta milicianos. El anciano jefe de la aldea se arrodilló ante él, con lágrimas recorriendo su rostro curtido: "Señor Elementalista, huya... llévese a los niños que aún puedan correr, huya." Bertrand miró a los granjeros de la aldea temblando mientras empuñaban horcas, miró a los niños sujetos con fuerza en los brazos de sus madres, con los ojos muy abiertos por el terror. Recordó su voto. "Pluma de Escarcha." Dijo suavemente. El pájaro de cristal de hielo gritó en respuesta, elevándose hacia el cielo. En ese momento, ella ya no estaba en su pequeña forma espiritual. Sus alas se extendieron como nubes colgando del cielo, cada pluma transformándose en cristales de hielo prismáticos, con auroras fluyendo entre sus piñones. Fue la primera vez que Bertrand presenció la verdadera forma de un Espíritu Superior. Impresionantemente bella y aterradoramente fuerte. "Hermanos del Aliento del Viento del Norte." Bertrand se giró para enfrentar a los tres compañeros mercenarios que lo habían seguido hasta allí: "Esta vez... no es una misión, no hay recompensa y podríamos morir. Aquellos que quieran irse, den media vuelta ahora. No los culparé." Karl el 【Hombre de Hierro】 golpeó su escudo pesadamente contra el suelo: "jefe, usted salvó a mi hermana y me dio poder. Mi vida es suya desde hace mucho tiempo." Rex el 【Pícaro Caballero Errante】 limpió su ballesta: "Los núcleos mágicos de la marea de bestias... deberían venderse por mucho, ¿verdad?" El Viejo Morgan de la 【Espada Negra】 simplemente desenvainó en silencio su espada negra. Tres hombres, tres Elementalistas, ni uno solo retrocedió. Bertrand sonrió. Fue la última vez que Pluma de Escarcha lo recordó sonriendo con tanta facilidad. "¡Bien!" Desenvainó su espada larga, con la punta apuntando hacia la oscuridad que surgía: "Entonces esta noche" "¡Convirtámonos en la luz!" ... La batalla duró la noche entera. La ventisca de Pluma de Escarcha envolvió todo el campo de batalla. Picos de hielo cayeron como lluvia, clavando a las bestias de maná que cargaban contra el suelo. Pero la marea de bestias era demasiado vasta, siempre había rezagados rompiendo la línea. Bertrand permaneció allí. Cuando su espada se rompió, usó la espada rota. Cuando la espada rota se partió, usó sus brazos, su cuerpo. El escudo de Karl se hizo añicos tres veces, los proyectiles de ballesta de Rex se habían agotado hacía tiempo, el brazo izquierdo del Viejo Morgan fue atravesado por una mordida, pero él mordió un vendaje y empuñó su espada con una sola mano. Durante la hora más oscura antes del amanecer, un oso gigante monstruoso del tamaño de una pequeña colina rompió la línea, cargando directamente hacia la entrada de la aldea, donde se escondían más de una docena de ancianos y niños que no habían evacuado a tiempo. Bertrand lo vio. Estaba a treinta pasos de distancia, con una densa multitud de bestias entre él y aquello. No vaciló. "¡Pluma de Escarcha, dame un camino!" Un camino de hielo cristalizó instantáneamente bajo sus pies. Bertrand cargó a través del hielo, con su velocidad elevándose hasta su límite. Las garras del oso gigante ya estaban levantadas hasta su punto más alto, su sombra envolviendo a los niños que lloraban. Bertrand chocó contra el pecho del oso gigante. Las garras perforaron su pecho derecho, el sonido de huesos rompiéndose fue claro y audible. ¡Pero su mano izquierda sostuvo desesperadamente la pata del oso, mientras su mano derecha empujaba la espada rota hacia arriba desde debajo de la mandíbula del oso, directo a su cerebro! Mientras el oso gigante se desplomaba con un estruendo, Bertrand se arrodilló en el charco de sangre, tosiendo sangre que tiñó de carmesí las plumas de cristal de hielo que Pluma de Escarcha desprendía frenéticamente. "¡Estás loco!" La voz de Pluma de Escarcha gritó en su mente, con la luz curativa inundando desesperadamente su pecho. "Los votos... son para cumplirse." Bertrand sonrió, su boca manchada de sangre haciéndolo parecer un loco: "De lo contrario... ¿para qué hacer uno?" Cuando el amanecer finalmente atravesó la oscuridad, la marea de bestias se retiró. Cuando Bertrand fue llevado a la aldea por los aldeanos usando un tablón de puerta, toda la aldea quedó en silencio. Entonces, el primer niño colocó una flor blanca humedecida por el rocío sobre su pecho manchado de sangre. Luego un segundo... Un tercero... Un cuarto... ... Fue enterrado en flores blancas. El Viejo Morgan, que casi había perdido un brazo, se emborrachó y lo abrazó, llorando: "jefe, ganamos... ¡pero casi lo perdemos a usted!" Bertrand miró a los compañeros reunidos alrededor de su cama, miró a los aldeanos fuera de la ventana comenzando a reconstruir sus hogares, y dijo suavemente: "Valió la pena." Pluma de Escarcha aterrizó junto a su almohada, acicalando suavemente su cabello empapado de sudor con su pico helado. Sus pensamientos eran tan gentiles como la primera nieve derritiéndose: "...Idiota." "Sí." Bertrand cerró los ojos: "Tu idiota." ... Cuando la primera brizna de humo de cocina se elevó desde la Aldea Susurro de Escarcha, Bertrand se paró ante el monumento de la aldea recién erigido. Aquí, él personalmente talló la palabra "Susurro de Escarcha". 【Escarcha】, por la escarcha del norte y el nombre de Pluma de Escarcha, representando el vínculo entre el Espíritu de Hielo y la gente. 【Susurro】, significando que este lugar escucharía por siempre las voces de los débiles, custodiando cada voto preciado. "A partir de hoy..." Dijo Bertrand a los seguidores reunidos, aquellos que había salvado y que estaban dispuestos a seguirlo en la fundación de un nuevo hogar: "Aquí no habrá opresión, ni esclavitud." "El sudor derramado por cada persona se convertirá en los ladrillos y tejas de nuestro hogar; cada mano extendida agarrará otra mano necesitada." El carpintero Ruben, el joven que había perdido a su familia en una marea de bestias hacía muchos años y a quien Bertrand había rescatado de entre las ruinas, fue el primero en arrodillarse sobre una rodilla: "Mi señor, usted me dio la vida. De ahora en adelante, mi martillo golpeará solo por la Aldea Susurro de Escarcha." Una a una, las personas se arrodillaron sobre una rodilla. No por obligación, sino porque el hombre ante ellos era digno. Bertrand los detuvo. Ayudó a cada persona a levantarse, luego alzó a una niña pequeña llamada Leah, que había perdido a ambos padres y siempre se aferraba a su manga, elevándola para que pudiera ver la aldea tomando forma: "¡Leah, mira! ¡Este es nuestro nuevo hogar!" La niña preguntó tímidamente: "Tío Bertrand... ¿siempre nos protegerás?" Bertrand se quedó atónito por un momento, luego la colocó suavemente sobre su hombro, tal como Pluma de Escarcha siempre se posaba sobre su hombro. "Mientras tenga aliento..." Dijo a todos los que miraban, palabra por palabra: "Nada dañará a mi familia." Pluma de Escarcha se paró en su otro hombro. Ella contempló con ternura a este joven tan cálido como el sol, acariciando suavemente su mejilla. En ese momento, Bertrand sintió que había tocado la forma más verdadera de la felicidad. Tener personas a las que proteger. Tener camaradas luchando codo con codo. Tener un espíritu conectado a su alma. Era suficiente. Realmente suficiente. Incluso buscó en secreto al mejor artesano alquímico y gastó todos sus ahorros para encargar una marioneta mágica para Pluma de Escarcha. Cuando Pluma de Escarcha, usando ese cuerpo por primera vez, caminó torpemente, se cayó y fue ayudada a levantarse por él, él se rio como un niño recibiendo su primer regalo. "Feliz cumpleaños, Pluma de Escarcha." La marioneta miró hacia arriba y, dentro de las cuencas de los ojos talladas en zafiro, algo parecido a las lágrimas pareció brillar. "Bertrand..." Dijo ella, usando una voz real, no solo sus pensamientos: "Gracias... por dejarme tocar verdaderamente este mundo." Extendió la mano y sus dedos fríos rozaron suavemente su rostro curtido por el clima. "Y gracias... por dejarme conocerte." El joven sonrió como la luz del sol. Fue el momento entre ellos más cercano a una confesión.
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Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) Capítulo 28

Estás leyendo el capítulo 28 de Contrato de la Bruja de Hielo (Novela), un novela. “Con la protección como mi espada; con el deber como mi escudo”. “Hacia donde apunte la espada, la injusticia caerá; hasta donde llegue la escarcha, el inocente será protegido”. “Si rompo este juramento—” “¡Que el hielo… Este capítulo tiene publicado el 24 de abril de 2026, Traducido por el grupo Nishino. Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) tiene 205 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.