Leer Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) Capítulo 170 online gratis en español
🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
Los dientes de león en la ladera se balanceaban con la brisa vespertina, con sus flores doradas teñidas de un naranja rojizo cálido por el sol poniente.
Igor no sabía cuánto tiempo había estado sentado frente a esa lápida.
Solo recordaba que siguió bebiendo, siguió hablando, diciendo aquellas cosas ocultas en su corazón durante diez años, cosas que nunca le había dicho a nadie…
Al final, ya no sabía si le estaba hablando a la lápida o al viento.
El vino de bayas del odre se había agotado en algún momento desconocido.
Inclinó la cabeza hacia atrás, queriendo otro trago, pero solo unas pocas gotas cayeron sobre sus labios secos y agrietados.
"Se terminó…"
Murmuró, arrojando el odre vacío a un lado y buscando en su cintura, donde debería haber habido otra bolsa de vino.
Pero su mano no agarró nada.
Se había ido.
Todo se había ido.
Bajó la cabeza, mirando a la lápida sin nombre, al pedazo de tierra frente a ella empapado de vino, y de repente sintió que todo estaba tan distante, tan borroso.
El cielo giraba, la tierra giraba, y esos dientes de león dorados también giraban.
"Ella…"
Llamó.
Nadie respondió.
Solo el viento, solo el sonido de los dientes de león balanceándose, solo los cantos de las aves que regresaban desde el bosque distante.
Entonces, sintió que alguien le sujetaba el brazo.
Esa mano estaba muy cálida, llevando una temperatura familiar.
"Es hora de regresar."
Dijo esa voz suavemente.
Igor levantó la vista y vio un rostro borroso.
Ese rostro, dentro del halo del atardecer, no podía verse con claridad. Solo esos ojos permanecían, de un verde esmeralda, como las aguas de los lagos del verano del norte, reflejando suavemente su sombra.
"Ella…"
Llamó a ese nombre.
La luz en esos ojos tembló ligeramente.
Pero esa persona no lo negó, solo tarareó suavemente un 'mhm', ayudándolo a levantarse del suelo.
Igor sentía que caminaba muy lentamente, cada paso como si pisara sobre nubes.
Pero no cayó, porque esas manos cálidas continuaban sujetándolo, con firmeza, sin soltarlo ni un solo momento.
Lo que sucedió después, no podía recordarlo con claridad.
Solo recordaba que una voz siempre estaba al lado de su oído, diciendo algo con suavidad, con gentileza.
Lo que decía, no podía escucharlo con claridad.
Pero esa voz lo hacía sentir muy tranquilo.
Extremadamente tranquilo.
Como hace muchos años, cada vez que regresaba de una misión, completamente exhausto, colapsando sobre la cama, siempre habría un par de manos para arroparlo, siempre una voz diciendo suavemente en su oído:
"Duerme, ten un buen sueño."
Esa voz también era así de gentil.
…
En la habitación de huéspedes del castillo, Ashlyn acostó suavemente a Igor en la cama.
Ahora estaba completamente ebrio, pero sus cejas aún estaban fuertemente fruncidas, y sus labios murmuraban algo ininteligible, aunque reconocible por la forma de la boca como cierto nombre.
Ashlyn permaneció de pie junto a la cama, mirándolo hacia abajo.
La luz de las velas danzaba en la mesilla de noche, proyectando luces y sombras entretejidas sobre su rostro.
Ese rostro era mucho más suave que de costumbre, despojado de la debida dignidad de un señor, dejando solo un cansancio sin límites y una fragilidad indescriptible y certera.
Ella lo miró durante mucho tiempo.
Luego, extendió la mano.
Ese delgado dedo se mantuvo flotando en el aire, temblando ligeramente, deteniéndose a menos de tres centímetros por encima de su mejilla.
Solo un poco más adelante, y ella podría tocar su rostro.
Podría tocar ese rostro que secretamente había mirado incontables veces por la noche, y que sin embargo nunca se atrevió a mirar seriamente.
La yema del dedo de Ashlyn se movió ligeramente.
Luego, se detuvo.
Suspiró suavemente, preparándose para retirar la mano.
Pero en ese momento, una mano helada le agarró la muñeca.
Ashlyn tembló ligeramente.
La persona en la cama había abierto los ojos en algún momento desconocido. Esos ojos azul grisáceo estaban ahora brumosos, pesados por el olor a alcohol, pero la miraban fijamente a ella.
"No te vayas…"
Dijo él.
Su voz estaba ronca, llevando una fragilidad que bordeaba en la súplica.
El corazón de Ashlyn se encogió fuertemente.
Quería retirar la mano, pero descubrió que él la sostenía con mucha fuerza, con firmeza, como si tuviera miedo de que ella desapareciera en el momento en que la soltara.
Después de un momento, Ashlyn suspiró.
"Mhm…"
Respondió suavemente:
"No me voy…."
Igor sonrió.
Esa sonrisa llevaba satisfacción, llevaba apego y un poco de tontería.
Levantó su otra mano, tocando torpemente la mejilla de ella.
Con cuidado, le acarició la mejilla.
"No te vayas…"
Murmuró, con la mirada desenfocada.
Ashlyn cerró los ojos.
Sintió que algo cálido se deslizaba desde la comisura de su ojo, goteando por su mejilla, cayendo sobre la mano que le sujetaba la muñeca.
"Mhm… estoy aquí."
Susurró ella.
…
Igor tuvo un sueño muy, muy largo.
En el sueño, vio a Ella.
Ella todavía tenía esa apariencia, vistiendo ese vestido viejo y descolorido, de pie en la puerta, poniéndose de puntillas mirando hacia la distancia.
Al verlo regresar, una sonrisa floreció en su rostro, cálida como la rara luz del sol del norte.
"¡Igor!"
Ella lo llamó por su nombre, corriendo hacia él.
Él también corrió, sosteniéndola fuertemente en sus brazos.
Ese abrazo era tan real, tan cálido, que lo hacía querer ahogarse en él para siempre.
"Ella… lo siento…"
Igor murmuró, una y otra vez.
Ella no habló, solo le palmeó suavemente la espalda, tal como hace muchos años.
Pero poco a poco, Igor intuyó que algo andaba mal.
El color del cabello de la persona en sus brazos parecía haber cambiado.
El cabello que debería haber sido rubio claro se había vuelto castaño oscuro de alguna manera.
Levantó la cabeza, y ese rostro también había cambiado.
No era Ella.
Era Ashlyn.
Lo miraba con esos ojos verde esmeralda rebosantes de lágrimas; aun así no habló, solo lo miró de esa manera.
Por alguna razón, al ver las lágrimas en los ojos de la otra persona, Igor sintió que todo su corazón se encogía, sintiendo una punzada de dolor.
"Ashlyn…"
No pudo evitar pronunciar este nombre.
Entonces, vio que las lágrimas en esos ojos finalmente cayeron.
Ella Lloró.
Y aun así siguió sin hablar, solo se dio la vuelta, paso a paso, caminando hacia la distancia…
De repente, Igor sintió como si algo le hubiera atenazado el corazón.
Quería perseguirla, pero descubrió que no podía moverse.
Quería llamarla, pero descubrió que su garganta no podía producir ningún sonido.
Solo podía mirar impotente cómo esa figura se alejaba más y más, más y más…
"¡Ashlyn—!"
Gritó en su corazón:
"¡No te vayas—!"
……
"¡No te vayas—!"
Igor gritó con fuerza, abriendo los ojos de golpe.
La luz del sol se clavó desde la ventana, deslumbrando su visión y volviéndolo todo blanco.
Jadeaba fuertemente, con el corazón latiéndole con violencia y la frente cubierta de sudor frío.
"Vaya, estás despierto."
Una voz familiar, clara y fría resonó en su corazón.
Todo el cuerpo de Igor tembló, volviendo completamente en sí al instante.
"¡¿Ale… Ale?! ¡¿Maestra?!"
Exclamó en su corazón.
La voz de Aivrel llevaba un matiz de perezoso entretenimiento:
"Mhm, estoy aquí."
"¿Qué pasa? ¿Lo primero que haces al despertar es llamar a tu maestra? Pensé que estarías llamando a Ashlyn."
Igor se quedó atónito durante varios segundos antes de regresar lentamente de la aturdida bruma del sueño.
Se miró a sí mismo, descubriendo que estaba tendido en la cama, con la ropa ordenada y el equipamiento también colocado minuciosamente junto a la cabecera.
La luz del sol se filtraba a través de las rendijas de las cortinas, tiñendo toda la habitación de un dorado cálido.
Inconscientemente, el sol ya se había elevado alto en el cielo.
Ah…
¿Ya era… el mediodía del día siguiente?
"Maestra Ale…"
Igor se frotó las sienes palpitantes:
"¿Cómo… cómo proyectaste tu conciencia hasta aquí?"
Aivrel chasqueó la lengua, suspirando:
"Tus fluctuaciones del alma anoche eran tan intensas que, si no hubiera proyectado mi conciencia para protegerte, tus tres Resplandores de la Ley probablemente se habrían iluminado tan brillantemente que toda la Ciudad del Pantano de Ébano habría podido verlos."
El corazón de Igor dio un vuelco.
Inconscientemente cerró los ojos, hundiéndose en las profundidades de su alma, percibiendo sus Improntas Elementales.
Entonces, se congeló.
Esas tres Improntas Elementales—las marcas mágicas fusionadas a partir de los tres Resplandores de la Ley 【Resiliencia】, 【Guardián】 y 【Esperanza】—estaban ahora silenciosamente suspendidas en las profundidades de su alma.
Pero a diferencia del estado que recordaba, los bordes de estas tres improntas mostraban ligeramente un rastro de borrosidad.
Como si estuvieran a punto de derretirse.
Los ojos de Igor se abrieron de par en par al instante.
Ciertamente sabía lo que esto significaba.
Avanzar de Impresor a Resonador requiere fusionar las tres Improntas Elementales dentro del alma, encendiendo la propia 【Estrella de la Vida】 en el proceso de esta fusión.
En este paso, él había estado estancado durante dos años enteros.
Durante dos años, no importaba cuánto meditara, no importaba cuánto lo intentara, ese umbral permanecía inalcanzable, visible pero intocable.
Pero ahora, ese umbral… parecía haber avanzado un paso.
"Esto… esto es…"
Murmuró Igor, con su expresión aturdida reflejando incredulidad.
Aivrel soltó una risita:
"¿Qué? ¿Diste un paso tú mismo y ni siquiera lo sabías?"
Igor abrió la boca, momentáneamente sin palabras.
Ciertamente sabía lo que esto significaba.
Significaba que el llanto amargo de la noche anterior, ese estupor de embriaguez, esa liberación de emociones reprimidas durante diez años… se habían convertido en la clave de este umbral que no había podido cruzar durante dos años.
"¿Entonces… estuve a punto de avanzar anoche?"
murmuró.
"Todavía está muy lejos de eso."
Aivrel le echó un jarro de agua fría:
"Solo diste un paso adelante, aún estás muy lejos de una fusión verdadera, a menos que obtengas las auténticas artes secretas de esas grandes familias."
Hablando de esto, hizo una pausa y su tono llevó un matiz de diversión:
"Pero la conmoción que causaste anoche fue realmente algo serio. Vibración del alma, resonancia con las leyes… casi anunciándole a toda la ciudad que eras un prodigio con tres Resplandores de la Ley."
Igor se rascó la cabeza con cierta torpeza.
Su mirada se posó en la ropa meticulosamente doblada en la cabecera de la cama, y de repente pensando en algo, preguntó rápidamente:
"Este… Maestra Ale, anoche… ¿cómo regresé?"
"¿Cómo voy a saberlo?"
El tono de Aivrel era indiferente:
"Para cuando proyecté mi conciencia, ya estabas tendido en la cama hablando en sueños."
Hizo una pausa y luego dijo con incertidumbre:
"Pero probablemente fue Ashlyn quien te trajo de vuelta. Estaba cuidándote junto a tu cama en ese momento."
La expresión de Igor se tensó ligeramente.
Dudó por un momento y luego preguntó en voz baja:
"Este… anoche… ¿de verdad hablé en sueños?"
"Mhm, lo hiciste, y hablaste durante toda la noche."
Respondió Aivrel.
El corazón de Igor se encogió fuertemente.
Recordando las vagas imágenes del sueño de la noche anterior, al instante se puso nervioso:
"Yo, yo… ¿qué dije?"
Aivrel se detuvo, y luego dijo lentamente:
"Dijiste 'lo siento', dijiste 'lo siento', y luego seguiste murmurando el nombre de Ella."
"Se escuchó todo. Ashlyn lo escuchó, yo también lo escuché."
"Conté por ti toda la noche, mhm… lo llamaste más de cien veces en la primera mitad de la noche."
Igor: …
Se sumió en el silencio.
Bajó la cabeza, con un rastro de complejidad destellando en esos ojos azul grisáceo.
"Debe ser… que la extrañaba demasiado."
Su voz estaba un poco ronca:
"Ayer, habiéndola vengado, me emocioné por un momento…"
"Sí, la extrañabas mucho."
Aivrel tomó la palabra, chasqueando ligeramente la lengua, con su tono llevando un matiz de un significado más profundo:
"Entonces parece que también extrañas mucho a Ashlyn."
Igor se quedó sorprendido:
"¿Eh? ¿Qué?"
Aivrel continuó sin prisa:
"Después de todo, también dijiste el nombre de Ashlyn. Toda la noche, desde la segunda mitad de la noche hasta la mañana, también conté por ti, mhm… solo unas meras setecientas u ochocientas veces o algo así."
Igor: ¿¿??
Silencio…
Vergüenza…
La habitación cayó en una quietud de muerte.
Igor estaba congelado como si estuviera fijo en su lugar, incapaz de moverse.
Aquel rostro, que había soportado incontables tormentas, que nunca mostró miedo en el campo de batalla, ahora, raras veces, se enrojecía a una velocidad visible.
"¿Se… ¿setecientas u ochocientas veces? No me estás tomando el pelo, ¿verdad?"
Su voz estaba incluso un poco distorsionada.
"¿Mhm? ¿Tengo alguna razón para tomarte el pelo?"
Aivrel estaba inusualmente un poco insatisfecha.
Igor abrió la boca, luego la cerró, luego la volvió a abrir, pero no pudo pronunciar ni una sola palabra.
Después de un largo rato, finalmente sacó una frase seca:
"De… debe ser que me siento demasiado culpable. Demasiado culpable con Ashlyn…"
Aivrel resopló con una risita:
"¿Ah, sí? ¿Solo culpa?"
Igor se sumió en el silencio.
"Yo…"
Quería explicar, pero no sabía qué explicar.
¿Decir que en su sueño solo confundió a Ashlyn con Ella?
Pero en la segunda mitad de esos sueños, ese rostro era claramente Ashlyn, esas imágenes eran claramente los detalles del día a día de los últimos diez años…
Su figura caminando hombro con hombro con él mientras patrullaban el territorio, su apariencia luchando codo con codo con él en el campo de batalla, su cálida sonrisa cada vez que esperaba hasta altas horas de la noche su regreso…
Esas imágenes eran tan reales, tan claras, tan claras que no podía usar la palabra 'culpa' para poner pretextos.
Aivrel pareció percibir los pensamientos caóticos dentro de su corazón.
No continuó presionando, solo dijo con calma:
"Algunas cosas tienes que aclararlas por ti mismo."
Igor se mantuvo en silencio por un momento, luego preguntó suavemente:
"¿Dónde está Ashlyn?"
"Salió temprano en la mañana."
La voz de Aivrel regresó a su habitual frialdad clara:
"Dijo que quería ir al Bosque de Bosque Negro a buscar algunas bestias mágicas para estirar las extremidades. Ya han pasado varias horas."
Igor se quedó atónito por un momento.
Luego, casi instintivamente se sentó erguido, saltando de la cama.
Se puso la ropa rápidamente, tomó su equipamiento, moviéndose tan rápido que incluso a él mismo lo sorprendió un poco.
Mientas salía a toda prisa de la habitación de huéspedes, una sirvienta en el pasillo caminaba casualmente hacia allí con una bandeja de desayuno.
"Señor, su desayuno…"
"Déjalo, no voy a comer."
La voz de Igor flotó desde lejos, con su figura desapareciendo ya en el hueco de la escalera.
No sabía por qué tenía tanta prisa.
Solo una voz en su corazón no dejaba de gritar—
Date prisa.
Un poco más rápido.
…
Igor cruzó velozmente el pasillo, bajó corriendo las escaleras y estaba a punto de salir disparado por la puerta del castillo.
Una voz urgente lo detuvo.
Igor detuvo sus pasos de golpe y se dio la vuelta.
Linus Orion caminaba rápidamente desde el pasillo lateral, con ese rostro que siempre llevaba una sonrisa frívola ahora lleno de ansiedad.
"¡Grandioso, estás despierto!"
Linus se apresuró hacia él en unos pocos pasos:
"¡Tengo un asunto urgente y necesito tu ayuda!"
Igor frunció el ceño, sujetando a duras penas el impulso de continuar saliendo:
"¿Qué ocurre? ¿Tan urgente?"
"¡Es Wilton!"
La voz de Linus era muy baja, pero llevaba una urgencia irreprimible:
"¡Hemos encontrado el paradero de Wilton!"

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Contrato de la Bruja de Hielo (Novela)
Capítulo 171
Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) Capítulo 170
Estás leyendo el capítulo 170 de Contrato de la Bruja de Hielo (Novela), un novela. “Con la protección como mi espada; con el deber como mi escudo”. “Hacia donde apunte la espada, la injusticia caerá; hasta donde llegue la escarcha, el inocente será protegido”. “Si rompo este juramento—” “¡Que el hielo… Este capítulo tiene publicado el 29 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Nishino. Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) tiene 205 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.