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Leer Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) Capítulo 142 online gratis en español

🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
El vagón que transportaba a los refugiados coronó la pendiente y se detuvo gradualmente. Jamie presionó todo su rostro contra la ventana, mirando al exterior con la mirada perdida, olvidando por un momento incluso respirar. Había visto la bulliciosa prosperidad de la capital del Ducado de Polos, la única ciudad portuaria del ducado con su bosque de mástiles y calles animadas. En ese momento, había pensado que aquella era una visión excepcionalmente rara. Pero esta ciudad que ahora tenía ante sus ojos… esta ciudad asentada al pie de la montaña, respaldada por los vastos campos de nieve y densos bosques, la hizo sentir al instante que la prosperidad de la capital del ducado no era más que una feria de mercado rural. Y en este preciso momento, por fin comprendió profundamente que la riqueza y la prosperidad del Imperio y los tres reinos superaban verdaderamente su imaginación. En cuanto a una ciudad tan majestuosa como la que tenía en frente, probablemente… solo la ciudad portuaria llamada Puerto Gris, la cual habían visto al llegar al Reino de Las Tierras del Norte, podía compararse con ella. Sin embargo, comparada con la magnífica belleza de esta ciudad respaldada por campos de nieve y bosques, la delicadeza particular característica de una ciudad comercial como Puerto Gris ahora parecía, en el corazón de Jamie, menos deslumbrante en su lugar. ¡La Ciudad de Susurro de Escarcha! ¡Esta era la Ciudad de Susurro de Escarcha! ¡La ciudad del norte que, según los rumores, tenía una población que superaba los 30.000 habitantes! Los ojos de Jamie se abrieron de par en par con emoción, temerosa de perderse cualquier detalle de lo que veía. La Ciudad de Susurro de Escarcha era mucho más grande de lo que había imaginado. Las murallas exteriores de la ciudad se extendían hacia ambos lados, casi infinitas a la vista. Dentro de los muros, los tejados de color marrón cálido estaban densamente agrupados, con el humo de las cocinas curvándose hacia arriba y mezclándose con el tenue bullicio que flotaba desde el mercado, como una canción llena de vida. Podía ver los letreros de las tabernas meciéndose con el viento, veía las chimeneas de los talleres echando humo blanco, veía a la gente moviéndose por las calles como hormigas……. Esa era la verdadera vitalidad, no la pulcritud fría y ordenada de los territorios nobles, sino la energía vital de la gente común. Pero lo que cautivó aún más su mirada fue la montaña al norte de la ciudad. Esa montaña no era demasiado alta, pero sí lo suficientemente empinada. Comenzando desde la base, muros de piedra blanca serpenteaban hacia arriba, con capas de torres dispersas a lo largo de la ladera, como soldados gigantes custodiando algo. Y en la cumbre de la montaña se alzaba un castillo majestuoso. Muros blancos con agujas azules, de formas afiladas y angulares, con la torre principal elevándose hacia las nubes y su punta casi perforando el cielo. Bajo la luz del sol de la tarde, el castillo emitía un resplandor azul hielo casi santo, y alrededor de la punta de la aguja fluía una tenue capa de luz azul pálida. Como una cascada, o tal vez como una aurora, tan hermosa que no parecía de este mundo… "El Castillo del Pico de Hielo…" Jamie murmuró en voz baja, con la voz llena de una emoción apenas reprimida: "¡Ese es el legendario 【Castillo del Pico de Hielo】!" Había escuchado innumerables baladas sobre este castillo. Era un castillo majestuoso construido en menos de siete años, un símbolo de la resistencia del Dominio de Susurro de Escarcha contra las mareas de bestias mágicas del norte. Los juglares habían cantado sobre su grandeza y alabado su magnificencia. Pero esos cantos palidecían en comparación con la mitad del impacto que sentía al verlo ahora con sus propios ojos. "Nueve años…" Jamie se aferró al marco de la ventana, con el corazón brotando de emoción: "Dicen que hace nueve años esto no era más que una aldea…" "¡En el lapso de nueve años… convirtieron una pequeña aldea en una ciudad tan próspera y construyeron un castillo tan majestuoso!" Dentro del vagón, los otros refugiados también se entusiasmaron. Algunos se arrodillaron en el piso del vagón recitando oraciones desconocidas, otros señalaban al castillo gritando algo, y otros estaban llorando……. Solo aquellos que habían experimentado la guerra y la pobreza podían apreciar verdaderamente lo valioso de la paz y la prosperidad. Jamie no podía oír lo que decían. Solo contemplaba aquel castillo, sintiendo su corazón latir con fuerza. En ese momento, el vagón comenzó a moverse de nuevo. "¡Entrando a la ciudad! ¡Sujétense todos!" La voz del cochero resonó. Jamie sostuvo rápidamente a su madre, y los latidos de su corazón se aceleraron aún más. En el momento en que cruzaron las puertas de la ciudad, Jamie sintió que los colores de todo el mundo cambiaban. Las calles de la ciudad exterior eran más anchas que las de Puerto Gris, pavimentadas con suaves losas de piedra azul; las casas de madera a ambos lados tenían dos o tres pisos de altura y de ellas colgaban diversos letreros: herrerías, panaderías, tabernas, sastrerías, tiendas generales…… casi en cada puerta había gente entrando y saliendo. La gente llenaba las calles; mercaderes empujando carretas pregonaban y se abrían paso, mientras unos cuantos niños perseguían a un perro que corría junto al vagón, con sus risas nítidas. En una panadería, el pan recién horneado se exhibía en la ventana, con cortezas doradas echando vapor y la fragancia flotando, penetrando en las fosas nasales de Jamie, haciéndola tragar saliva involuntariamente mientras todo su estómago comenzaba a protestar de forma poco cooperativa con rugidos. Pero lo que más la asombró fue la vestimenta variada de los peatones. Plebeyos con ropas de tela burda, mercenarios con armaduras de cuero, comerciantes con túnicas decentes e incluso algunos envueltos en pañuelos para la cabeza, evidentemente no norteños, rostros extranjeros. Se mezclaban unos con otros, hablando con diferentes acentos, amontonándose ante el mismo puesto regateando, chocando ocasionalmente entre sí, soltando una maldición para luego reírse y dispersarse. ¿Esto era… un mercado? Jamie miraba deslumbrada, deseando poder sacar la cabeza por la ventana. Nunca había visto un mercado como este. Los mercados del ducado siempre eran caóticos, con todo el mundo alerta, temeroso de ser robado o asaltado. Pero la gente de aquí… no parecía tener miedo. El vagón pasó por el mercado y la multitud comenzó a disminuir gradualmente, dejando las calles algo más tranquilas. Jamie vio aparecer un área nueva más adelante. Las casas aquí eran mucho menos que junto al mercado, muchas aún de madera fresca, algunas solo cimientos y marcos, con trabajadores de la construcción ocupados en los andamios. Más a lo lejos, había más tierra vacía, marcada con estacas de madera y cuerdas, dividiéndola en parcelas cuadradas y ordenadas. "¡Hemos llegado al área de reasentamiento de inmigrantes!" Jamie oyó el grito del cochero desde adelante. El vagón se detuvo en un espacio abierto. El Caballero Karl saltó hacia abajo, dirigiendo a los refugiados para que se alinearan. Jamie ayudó a su madre a bajar del vagón, mirando nerviosamente a su alrededor mientras caminaban. Vio en la entrada del área de reasentamiento a una persona con túnica gris, con aspecto de médico, y a su lado estaba un caballero calvo. El atuendo de ese caballero era exactamente el mismo que el del Caballero Karl, pero no era tan apuesto como Karl; era alto y fornido, con una apariencia muy fiera. Especialmente la cicatriz en su rostro, espantosa y aterradora; Jamie miró una vez y no se atrevió a mirar una segunda. El caballero calvo sostenía una bola de cristal transparente, con una tenue luz fluyendo en su interior. "Soy Barten, un caballero trascendente de la familia Avensdale. Estaré a cargo del examen físico de todos ahora. Que todos se alineen, vengan uno por uno, sin amontonarse." Jamie oyó gritar fuertemente al caballero calvo. Su corazón se encogió al instante. La fila comenzó a avanzar lentamente hacia adelante. Vio al médico y al caballero calvo trabajando juntos; la bola de cristal escaneaba a una persona, el médico la miraba, asentía, y esa persona era llevada por los soldados cercanos al área de reasentamiento. Ocasionalmente, unas pocas personas eran llamadas por separado y se las hacía mantenerse a un lado. Esas personas parecían todas algo nerviosas, pero la actitud de los soldados era todavía relativamente amable, solo diciéndoles que esperaran. Después de un rato, Jamie vio a un hombre anciano con una tez muy mala ser llevado a un lado por los soldados; oyó al médico murmurar algo en voz baja, el caballero calvo asintió, su expresión volviéndose progresivamente seria, haciéndolo lucir aún más fiero. En la mente de Jamie, las palabras del tío mercenario en el barco resonaron de repente… "Con la enfermedad de tu madre, cualquiera puede verla de un vistazo… llegar a Susurro de Escarcha probablemente no te dejará quedarte…… muchos nobles no aceptan refugiados con enfermedades graves…" Instintivamente apretó la mano de su madre, con su palma cubierta de sudor frío. "No… no… así no es como cantan los bardos..." Jamie se decía a sí misma con desesperación, pero sus latidos solo se aceleraron. La multitud se movió rápidamente, y en poco más de veinte minutos, fue su turno. La bola de cristal del caballero calvo escaneó a Jamie primero, y una tenue luz brilló en su interior. El médico la miró y dijo: "Mm… desnutrición severa, pero tu constitución está bien. Con cuidados atentos, te recuperarás." Después de hablar, hizo una pausa, su mirada demorándose en Jamie por un momento, con un destello de sorpresa en sus ojos: "Oh… así que eres una niña…" Jamie se congeló, tensándose al instante. Abrió la boca, sin saber qué decir. Pero el médico no presionó más. Solo echó una mirada al rostro del "niño", aunque sucio, todavía no podía ocultar sus rasgos delicados y bonitos, y adivinó de manera general por qué estaba vestida así. La belleza es un regalo precioso de los dioses para los afortunados. Pero a veces, también puede convertirse en la fuente del desastre. El médico simplemente sacudió la cabeza ligeramente y señaló hacia el área de reasentamiento: "Está bien, niña, entra." Pero Jamie no se movió; en su lugar, apretó su agarre en la mano de su madre: "Yo… quiero quedarme con mi mamá." La mirada del médico cayó sobre su madre detrás de ella, frunciendo ligeramente el ceño. Examinó la tez claramente enfermiza de la mujer de mediana edad, y su voz se volvió gradualmente seria: "¿Esta es tu madre?" Jamie asintió rápidamente, su corazón latiendo desenfrenadamente como si fuera a saltar de su garganta. El médico se giró para mirar al caballero calvo. El caballero asintió, tomó la bola de cristal y la pasó sobre la madre de Jamie. Al instante siguiente, la luz dentro de la bola de cristal se volvió turbia y tenue, para luego cambiar rápidamente a un negro ominoso. "Esto… esto es…" El médico se inclinó para mirar más de cerca, sus pupilas contrayéndose ligeramente, su expresión volviéndose aún más seria. "La situación… es muy mala, me temo que es…" Le habló en voz baja al caballero calvo. El caballero calvo también se volvió serio, asintiendo ligeramente, e instruyó a los soldados cercanos: "Haz que esperen allá, asigna a alguien para que las vigile por separado." Pronto, Jamie y su madre fueron llevadas a un área abierta, con dos soldados de pie a unos pasos de distancia, custodiándolas sin expresión. Jamie sostuvo a su madre, con su madre apoyándose en su hombro. La niña sintió que la respiración de su madre se volvía superficial y rápida, con el rostro pálido como el papel. Su corazón se volvió cada vez más ansioso y preocupado, y no pudo evitar mirar hacia los caballeros; vio al médico y al caballero calvo acercarse al Caballero Karl, los tres amontonándose y hablando en voz baja. Siempre había tenido un oído agudo, así que rápidamente aguzó sus orejas y captó vagamente algunas palabras fragmentadas— "…su madre…la situación…" "…manejar…tan pronto como sea posible…" "…morir…" "…" Cuando escuchó las palabras "manejar" y "morir", el pequeño rostro de Jamie se volvió instantáneamente de una palidez mortal. ¿Qué significaba "manejar tan pronto como sea posible"? ¿Iban a arrestarlas? "Morir"… Ellos… Dado que su madre estaba tan enferma, probablemente pensaban que era una carga, ¿acaso iban a simplemente—? A Jamie le zumbó la cabeza, y una vez más, las palabras de aquel tío mercenario aparecieron incontrolablemente en su mente: "Los nobles no aceptan inmigrantes con enfermedades graves, así que realizan exámenes físicos cuando los reasientan." "Solo aceptan a los que están sanos, y a los enfermos los expulsan." "En cuanto a aquellos con condiciones aún más severas, incluso se podría sospechar que tienen enfermedades contagiosas y ser ejecutados directamente……" "Como… hip… tu madre aquí presente." El mercenario borracho había señalado a su madre, que dormía profundamente, dando un hipo mientras decía esto. Pensando en esto, el rostro de Jamie se puso pálido. Quería creer en el Dominio de Susurro de Escarcha de las canciones de los juglares. Pero ella… no se atrevía a apostar. Realmente no se atrevía… ¡Después de todo, esa era su madre! Jamie tembló, bajando la cabeza, temerosa de dejar que los soldados vieran su expresión. Por el rabillo del ojo, vio que los dos soldados estaban de espaldas a ellas, charlando tranquilamente, pareciendo no prestar atención. "Mamá…" Se acercó a la oreja de su madre, con la voz temblorosa: "Nos van a atrapar… a ejecutar… tenemos que huir…" "¡Nosotras… vamos a buscar! ¡Exacto! ¡Vamos a buscar a la Señora Ángel para que nos salve!" "¡La Señora Ángel… definitivamente nos salvará!"
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Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) Capítulo 142

Estás leyendo el capítulo 142 de Contrato de la Bruja de Hielo (Novela), un novela. “Con la protección como mi espada; con el deber como mi escudo”. “Hacia donde apunte la espada, la injusticia caerá; hasta donde llegue la escarcha, el inocente será protegido”. “Si rompo este juramento—” “¡Que el hielo… Este capítulo tiene publicado el 24 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Nishino. Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) tiene 205 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.