Leer Continente Douluo (Novela) Capítulo 2 online gratis en español
🏴 Grupo: Long Manyue & Lezz✍️ Traducción: Long Manyue & Lezz
El manual del registro del Tesoro Misterioso del Cielo contenía seis tipos de técnicas de combate:
1. Habilidad del cielo misterioso (técnica de cultivo interno)
2. Mano de Jade Misteriosa (Fortalecimiento de las Manos)
3. Ojos de Demonio Púrpura (Entrenamiento de la Vista)
4. Control de la Grulla que Captura al Dragón (Habilidad de Captura y Manipulación)
5. Sombras Fantasmales (Técnica de Ligereza)
6. Cien Formas de Armas Ocultas (Dominio de Armas ocultas)
Las primeras cinco eran la base. Sin un fundamento sólido, ¿cómo se podría dominar la esencia de las armas ocultas de la Secta Tang?
Cuando tenía poco más de un año, Tang San comenzó a cultivar la técnica del cielo misterioso. Ahora, a punto de cumplir seis años, seguía consolidando sus bases.
La casa de Tang San estaba ubicada al lado oeste de la Aldea del Espíritu Santo, cerca de la entrada de la aldea. Sus tres casas de adobe podían considerarse las más simples y deterioradas de toda la aldea. En el techo de la casa principal colgaba un letrero de madera de aproximadamente un metro de diámetro, sobre el cual estaba dibujado un martillo bastante rudimentario. En este mundo, el martillo era el símbolo más común para representar a un herrero.
Así es, el padre de Tang San, Tang Hao, era un herrero. El único herrero de la aldea.
En este mundo, ser herrero era considerado uno de los oficios más humildes. Por razones especiales, las armas más poderosas no eran forjadas por herreros.
Aun así, siendo el único herrero de la aldea, su familia no debería haber sido tan pobre. Sin embargo, la escasa ganancia que obtenían se destinaba en su mayoría a...
Apenas cruzó la puerta de su casa, Tang San percibió el aroma de la comida. No era el desayuno que Tang Hao le había preparado, sino el que él mismo había cocinado para su padre.
Desde que tenía cuatro años, cuando aún no alcanzaba la altura de la estufa, preparar la comida se convirtió en su tarea diaria, incluso si tenía que subirse a un taburete para llegar a la hornilla.
No era porque Tang Hao se lo ordenara, sino porque, de no hacerlo, casi nunca tenía suficiente para comer.
Tang San subió hábilmente al taburete, levantó la tapa de la gran olla de hierro y el fragante aroma del arroz hervido le envolvió. Las gachas que había dentro ya estaban bien cocidas.
Cada mañana, antes de irse a la montaña, Tang San ponía el arroz en la olla y encendía la leña. Para cuando regresaba, las gachas ya estaban listas.
Tomó dos tazones de cerámica, ambos con más de diez grietas, y sirvió dos porciones de gachas, colocándolos en la mesa detrás de él. La cantidad de arroz en las gachas era tan escasa que se podía contar cada grano a simple vista. Para un niño en pleno crecimiento como Tang San, esa cantidad de alimento claramente no era suficiente. Esa era la razón por la que su cuerpo era tan delgado.
“Papá, la comida está lista”. Llamó Tang San.
Después de un largo rato, la cortina de la habitación interior se levantó y apareció una figura alta y robusta que caminaba con pasos tambaleantes.
Era un hombre de mediana edad, pero parecía cercano a los cincuenta años. Su físico era imponente, pero su vestimenta dejaba mucho que desear.
La túnica desgastada que llevaba puesta ni siquiera tenía remiendos; dejaba al descubierto la piel bronceada debajo. Sus rasgos, que originalmente eran bastante decentes, estaban cubiertos por un tono amarillento y enfermizo. Tenía los ojos medio cerrados por el sueño, el cabello desordenado como un nido de pájaro y una barba que quién sabe cuántos días llevaba sin arreglarse. Su mirada era apagada y vacía. Aunque ya había pasado toda una noche, el fuerte olor a alcohol que emanaba de él hizo que Tang San frunciera el ceño involuntariamente.
Ese era Tang Hao, el padre de Tang San en este mundo.
Desde pequeño, Tang San nunca supo lo que era el amor paternal. Tang Hao nunca se preocupó por él. Al principio todavía cocinaba algo para él, pero con el paso del tiempo, cuando Tang San comenzó a preparar la comida por su cuenta, Tang Hao dejó de ocuparse de cualquier cosa relacionada con el hogar. La familia era tan pobre que ni siquiera tenían una mesa o sillas decentes, y muchas veces la comida escaseaba. La principal razón de ello era que Tang Hao gastaba los escasos ingresos que obtenía como herrero en comprar alcohol.
Los padres de los niños de la misma edad que Tang San normalmente tenían alrededor de treinta años; algunos que se habían casado jóvenes ni siquiera llegaban a esa edad. Sin embargo, Tang Hao parecía muchísimo más viejo que ellos, hasta el punto de que más bien daba la impresión de ser el abuelo de Tang San.
A pesar del trato de su padre, Tang San nunca sintió resentimiento. En su vida pasada, había sido huérfano. En esta vida, aunque Tang Hao no lo cuidara, al menos tenía un pariente. Para él, eso ya era suficiente. Al menos, tenía a alguien a quien podía llamar "papá".
Tang Hao tomó el tazón que estaba sobre la mesa y, sin importarle que estuviera caliente, comenzó a tragarse las gachas a grandes bocados. Solo entonces su rostro amarillento y apagado pareció recuperar un poco de color y vitalidad.
“Papá, bebe más despacio. Todavía queda más”. Dijo Tang San mientras servía otra porción de gachas para su padre antes de comenzar a comer él mismo.
Cuando estaba en la Secta Tang, nunca había salido al exterior y tenía poco conocimiento del mundo. En ese entonces, su vida era como un lienzo en blanco. Ahora que había renacido en este mundo, volver a ser un niño no le resultaba difícil de aceptar.
En poco tiempo, más del setenta u ochenta por ciento de la olla de gachas terminó en el estómago de Tang Hao. Exhalando profundamente, dejó el tazón en la mesa y abrió los ojos un poco más, observando a Tang San.
“Si hacen encargos, acéptalos por mi. En la tarde los haré. Ahora voy a dormir un rato más”.
Los hábitos de vida de Tang Hao eran bastante regulares: por las mañanas dormía, por las tardes fabricaba algunas herramientas agrícolas para ganar algo de dinero y por las noches bebía alcohol.
“Entendido, papá”. Respondió Tang San asintiendo.
Tang Hao se puso de pie. Después de haber tomado bastante gachas, su cuerpo finalmente dejó de tambalearse, y comenzó a caminar hacia la habitación interior.
"Papá"”. Llamó repentinamente Tang San.
Tang Hao se detuvo y giró la cabeza para mirarlo. Entre sus cejas apareció claramente una expresión de impaciencia.
Tang San señaló un trozo de hierro en bruto en la esquina, del cual emanaba un tenue brillo oscuro, y preguntó: "¿Puedo usar este trozo de hierro?".
En su vida anterior, él había sido el mejor discípulo externo de la Secta Tang y estaba extremadamente familiarizado con la fabricación de toda clase de armas ocultas. Por supuesto, en aquel entonces, todos los materiales eran proporcionados por la secta. Pero después de llegar a este mundo, aunque había cultivado durante algunos años, su fuerza aún estaba lejos de ser suficiente. Al mismo tiempo, jamás pensó en abandonar la creación de armas ocultas, aquello en lo que era más talentoso. Ahora ya había comenzado a intentar forjar algunas, pero el problema principal eran los materiales.
El metal que Tang Hao usaba para fabricar herramientas agrícolas era enviado por los aldeanos y estaba lleno de impurezas, lo que lo hacía inadecuado para fabricar armas ocultas de calidad. En cambio, la pieza de hierro que Tang San señaló había llegado el día anterior. Para su sorpresa, contenía una pequeña cantidad de hierro madre, lo que la hacía ideal para forjar armas ocultas.
La mirada de Tang Hao se posó en el hierro en bruto: "¿Eh? ¿Este trozo contiene esencia de hierro?". Se acercó, se inclinó para examinarlo y luego volvió la cabeza hacia Tang San: “¿Quieres convertirte en herrero en el futuro?”.

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Estás leyendo el capítulo 2 de Continente Douluo (Novela), un novela. Tang San, un discípulo externo de la Secta Tang, fue perseguido tras robar los conocimientos secretos de la secta interna. En un acto de desesperación y para demostrar su determinación, se arrojó desde un acantilado.… Este capítulo tiene publicado el 15 de julio de 2025, Traducido por el grupo Long Manyue & Lezz. Continente Douluo (Novela) tiene 57 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.