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Leer Cloudless Sky (Novela) Capítulo 80 online gratis en español

🏴 Grupo: ACS✍️ Traducción: ACS
Sin embargo, considerando que era estudiante, la llamarían menos que a Soram y Tae-un. Los ojos de Soram se entrecerraron con cansancio al recordar la temporada de lluvias anterior. —Oh. Desde afuera, algo golpeó la ventana cerrada. El cristal, que reflejaba el ajetreo de la hora punta en la ciudad, se mojó con las gotas de lluvia que caían una a una. Parecía el anuncio de que la temporada de lluvias en toda regla estaba a punto de comenzar. —Ayoung no podrá volver a casa montando a Aila a partir de esta noche. —Bien. Ah, odio este clima húmedo. —¿Te llevo más tarde? —No. De todas formas tendrás que volver aquí, así que ¿para qué molestarse? Tomaré un taxi. Aunque el aire acondicionado funcionaba a pleno rendimiento con la función de deshumidificación añadida, era difícil bloquear el aire viciado propio de la temporada de lluvias de verano. El sonido de la lluvia comenzó a golpear la ventana con fuerza. El sol, que se había estado poniendo tarde, también quedó completamente oculto tras las nubes oscuras. Los tres dejaron de hacer lo que estaban haciendo y miraron por la ventana la lluvia torrencial. Ayoung, cuyo camino de ida y vuelta a la escuela y al trabajo estaría húmedo durante un rato, dejó escapar un largo suspiro. —Ya sabes, en las novelas de fantasía, cuando el mundo cambia, aparecen objetos que modifican el clima o equipos que te impiden mojarte gracias a tu atributo de agua. También hay ventanas de estado e inventarios. Ayoung hizo un gesto como si tocara el aire. Por supuesto, allí no había ninguna ventana de misión o habilidad. —Pero, ¿por qué da la sensación de que este lugar está a medio arreglar? Si va a suceder, debería suceder todo a la vez. ¿No es curioso que, a pesar de que salen monstruos de las grietas y han aparecido tantos Despertados, sigamos lidiando con la temporada de lluvias y los tifones? —Bueno, eso podría ser más afortunado. —¿Por qué es afortunado? Ayoung ladeó la cabeza ante las palabras de Soram. La teoría más destacada es que las grietas y los despertados no eran obra de seres externos como extraterrestres o dioses, como en la fantasía, sino que ocurrían de forma natural. Si bien este principio aún no se ha esclarecido científicamente, era algo que sucede únicamente dentro de la Tierra. Se añadió una explicación, como por ejemplo una era glacial, un volcán o una maravilla del mundo. —¿De qué lado crees, oppa, que es un acto externo o un hecho natural? —Bueno... no me gusta ninguno de los dos, pero ¿cuál...? —¿Qué? ¿Y qué hay de Tae-un oppa? —No creo en los extraterrestres y soy ateo. Tae-un dio una respuesta muy propia de él. Esta vez, los otros dos miraron a Ayoung como si le pidieran su opinión. —Yo tampoco he pensado nunca en extraterrestres, pero sí que podría haber deidades guardianas. Como espíritus ancestrales de la familia... O como el dios de las grietas, el dios de la batalla, algo así. Soram se rascó la nuca con las yemas de los dedos mientras estaba tumbado sobre el escritorio. —Si de verdad existe un dios de las grietas, debe odiar muchísimo a los humanos. —Es cierto... Las grietas solo aparecen donde hay mucha gente, y los mutantes que salen de las mazmorras son extremadamente agresivos con los humanos. Los ojos de Ayoung se abrieron de par en par como si se hubiera dado cuenta de algo. —¿Podría ser que las grietas... tengan el propósito de eliminar a todos los humanos? Como si la Tierra se estuviera autopurificando porque odia a los humanos. ¡Hasta ha salido en las películas! —Esa hipótesis gozó de gran popularidad cuando estalló la crisis mundial de las grietas. También se llevaron a cabo numerosas investigaciones al respecto. —Ah, supongo que otras personas ya lo han pensado. ¿Cuál fue la conclusión? —Aún no se ha aclarado nada. En muchos países del mundo existían instituciones similares a la Sede Central de Gestión del Fenómeno de la Grieta de Corea. Por supuesto, había muchos lugares con personal de investigación y recursos muy superiores a los de la sede. Si bien parecía que se realizaban algunos análisis, ningún lugar había logrado dilucidar aún el principio que subyace a la aparición de grietas y de los agentes que las activan. —Mmm... ¡Ja!, pero cuanto más lo pienso, más me parece que la Tierra está enfadada. Porque si fuera una invasión alienígena, tendrían que aparecer monstruos realmente extraños, ¡pero las cosas que salen de las grietas siguen siendo versiones transformadas de lo que hay en la Tierra! Ayoung inhaló como si hubiera hecho otro gran descubrimiento. Sin embargo, esto también fue señalado de inmediato. —Por eso se les llama mutantes. En español, no es “monstruo” sino “mutante”. —...¡Ajá! ¡En efecto! Todos lo descubrieron antes que yo. ¡Hay tanta gente inteligente en el mundo! Ayoung asintió con la cabeza. Viviendo como cazador, era inevitable que en algún momento reflexionara sobre el origen de las grietas. Lo que Ayoung pensaba era también algo que Soram había intentado desentrañar con ahínco a lo largo de varias vidas. Ahora se había convertido en un cúmulo de información sin sentido, relegado a un rincón de su mente. Como si le diera pereza seguir haciendo deducciones profundas, Ayoung estiró los brazos y bostezó, luego volvió a mirar por la ventana. La ventana estaba completamente mojada por la lluvia. Las luces encendidas en la oscuridad de la noche parpadeaban más allá de los charcos. —En realidad, espero que la temporada de lluvias y los despachos estén bien, y espero que no ocurra nada aterrador ni grave y que podamos seguir así... —Cierto. Si pudiéramos vivir así... En lugar de quedarse callado, Soram se levantó de su asiento y bajó las persianas de la ventana. El repiqueteo de las gotas de agua, que se había intensificado hasta hacía poco, se fue atenuando. El tiempo pasó volando y ya eran las diez. Soram y Tae-un acompañaron a Ayoung hasta el lugar donde había llamado a un taxi. Al ver que se acercaba el taxi, Ayoung saludó con ambas manos. —Ya pueden irse. Nos vemos mañana. —De acuerdo. Vete con cuidado. —Tenga cuidado al regresar a casa. Póngase en contacto con nosotros cuando llegues. —Tae-un oppa también regaña tanto como Soram oppa. Antes de abrir la puerta del taxi, Ayoung se cubrió la cabeza con la capucha. Luego señaló a Soram y dijo: —Ah, claro. Soram oppa, asegúrate de cerrar bien la ventana cuando duermas. —¿La ventana? ¿Por qué? —¡Puedo ver todas las picaduras de mosquitos en tu brazo y cuello! —...Ah. —¡Asegúrate de cerrar la ventana y rociar insecticida en la habitación! Finalmente, Ayoung se tocó el cuello para indicar dónde estaba y cerró la puerta del coche. Como resultado, tanto Tae-un como Soram, sin palabras, perdieron la oportunidad de despedirse. Después de que el taxi se fue, Soram golpeó el paraguas de Tae-un con el suyo y dijo: —Si rocío insecticida, ¿no entrarás en mi habitación? —... Soram se frotó las marcas rojas del cuello con las yemas de los dedos. No eran picaduras de mosquitos, sino moretones que le había dejado Tae-un al morderlo el día anterior. Tae-un agarró la mano de Soram y la bajó. Luego le levantó la camisa y revisó la piel enrojecida e hinchada. —Es rojo. No lo rasques. —Es porque lo masticaste. Tae-un, que había estado mirando a Soram por un momento, movió los pies en dirección opuesta al edificio de la sede. —Entra tú primero. —¿Eh? ¿Adónde vas? Tae-un salió corriendo bajo la lluvia a un ritmo ligeramente más rápido. Él, que le había dicho a Soram que entrara primero, regresó rápidamente mientras Soram esperaba un momento en el vestíbulo. Llevaba una bolsa de farmacia en la mano. —¿Qué es eso? —Ungüento regenerador. —¿Lo compraste para mí? —Está pensado para ser usado en ti, pero no te pertenece. Tae-un escondió la bolsa, esquivando la mano extendida. Mientras tanto, el ascensor que había llegado abrió sus puertas y ambos entraron al luminoso espacio desde el oscuro vestíbulo. El espacio cuadrado ascendía con un leve golpe hacia las oscuras nubes que habían descendido cerca del suelo. El ascensor llegó al piso de los dormitorios. El ganador que salió con paso firme al pasillo fue Soram. A Tae-un, que no pudo ganar a Soram, quien frunció el ceño y se abalanzó sobre él, le arrebataron la bolsa durante el trayecto. Dos pares de zapatos, empapados por la lluvia, caminaban por el pasillo. Uno iba delante y el otro lo seguía a medio paso. Los pasos que seguían al primero no se separaron ni siquiera al llegar a la puerta de la habitación de Soram. —¿Por qué? —Te aplicaré la pomada antes de irme. —¿De verdad puedes...? Soram entrecerró los ojos y abrió la puerta. La puerta principal se cerró y, esta vez, a diferencia de cuando entraron en el ascensor, los dos se vieron envueltos en la oscuridad. Tae-un no le hizo ningún roce juguetón, sino que lo acorraló entre la puerta y él, bajó la cabeza y lo besó. —Mmph... Soram esperaba que Tae-un, que lo había seguido, hiciera algo, pero aún le resultaba extraño estar en contacto tan cercano con otra persona y tener los labios juntos. Tras un beso profundo, Tae-un rozó la mejilla de Soram con los labios sin separarlos. Los presionó suavemente varias veces contra la mejilla de Soram. Fue un contacto cosquilleante, como caer sobre un enorme pajar. —No me hagas esto en la mejilla. Aunque los besos o el sexo pueden ser formas de sentirse bien, dar un beso en la mejilla o algo por el estilo parecía un gesto sin sentido, ¿no? —Dije que haría lo que quisiera. —... —¿No esperabas que saliera así? El rostro de Soram, con los hombros encogidos como si se escondiera tras la espalda, fue agarrado. Tae-un, quien besó su frente fruncida con los ojos fuertemente cerrados, levantó la barbilla de Soram y entreabrió los labios. A Soram le resultaba abrumador seguirle el ritmo. No porque estuviera sin aliento, sino porque acciones como esta, en las que algo parecía caerle encima, le resultaban extrañas por muchas veces que las experimentara. Tae-un, que había separado sus labios, tiró de la espalda de Soram. La mejilla que había sido besada varias veces rozó su hombro, y la parte superior de su cuerpo quedó atrapada entre su pecho y sus brazos. Lo abrazó con fuerza, casi hasta el punto de asfixiarlo. Las puntas de las manos de Soram, colocadas junto a sus muslos, se contrajeron. Sin embargo, al final, no pudo extender la mano como Tae-un. —¿Quieres hacer esto con un chico de piel oscura? —Estás pálida, sin embargo. Soram, incapaz de replicar y limitándose a soltar un comentario absurdo, sintió que le sujetaban la espalda con fuerza de nuevo. El último lugar donde unos labios se habían tocado era su frente. Esta vez, se oyó un leve sonido, quizás intencionado. —Apliquemos la pomada. Entra. Tae-un se separó de su cuerpo. En algún momento, volvió a tener la bolsa de la farmacia en la mano. Soram alcanzó a Tae-un, que había entrado en la habitación aún a oscuras, y le arrebató la bolsa. —Lo haré después de lavarme. —No podrás alcanzar la zona de la escápula. —Soy flexible. Tae-un no pudo refutar la silueta negra que se jactaba orgullosamente. En cambio, se escuchó una leve risa. —Bueno. Tae-un acarició la mejilla de Soram como si la estuviera sosteniendo. —Que duermas bien. Soram-ah. —Sí... —Nos vemos mañana. Tae-un abrió la puerta principal y se marchó. Soram, que había permanecido inmóvil un instante, solo se movió al oír que se abría la puerta de la habitación contigua. Entró apresuradamente en el dormitorio en lugar de en el salón, donde se oía el ruido. En la oscuridad, sin encender la luz, apoyó la nuca contra la puerta de forma absurda. —Ja... ¿Qué demonios? La bolsa que contenía el ungüento se le cayó de la mano, que había perdido fuerza. Soram se agachó para recogerla y luego entró en la habitación, revolviéndose el flequillo sin motivo aparente. El ungüento cayó sobre los libros apilados en la cama. —... Tae-un siguió acercándose a Soram a su manera. Después de que Soram eliminara la barrera que había intentado construir reprimiéndose, sus pasos fueron libres.
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Estás leyendo el capítulo 80 de Cloudless Sky (Novela), un novela. Jin Soram, el cazador mejor clasificado de la Sede Central de Gestión del Fenómeno de la Grieta de Corea del Sur, es más fuerte y más perezoso que nadie. En cuanto llega a la oficina, se mete bajo una manta y se queda… Este capítulo tiene publicado el 17 de julio de 2026, Traducido por el grupo ACS. Cloudless Sky (Novela) tiene 181 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.