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Leer Cloudless Sky (Novela) Capítulo 105 online gratis en español

🏴 Grupo: ACS✍️ Traducción: ACS
\* \* \* El asiento trasero del coche era algo estrecho para que dos hombres de más de 180 centímetros se sentaran uno al lado del otro. Además, uno de ellos escondía la bolsa de lona que le habían quitado y vuelto a meter detrás de la espalda, lo que lo hacía aún más incómodo. Soram, que había presionado con fuerza su espalda en dirección opuesta a Tae-un, murmuró algo con los labios. ―Abrí la puerta a la fuerza hace un rato y rompí la alarma. Iba a compensarlo cuando volviera a Busan. ―Jin Soram. ―No te preocupes, también evité bien los puntos ciegos de las cámaras de seguridad en el estacionamiento. Si pasa algo, diré que te estaba ayudando a ti que viniste de fuera de la jurisdicción para jugar, así que no te afectará... ―Sabes que eso no es lo que me interesa, ¿verdad? La voz que interrumpió bruscamente sus palabras era fría. Tae-un se apoyó en el respaldo del asiento y acercó su torso al de Soram. ―¿Por qué te perseguían en primer lugar? ―¡Me perseguías porque me perseguías con los ojos bien abiertos! ―¿Sigues jugando con las palabras incluso después de haber llegado tan lejos? Me refiero a los soldados. ―No sé. ―¿Hiciste algo que pudiera entrar en conflicto con los militares? Tae-un sujetó con fuerza ambas muñecas de Soram. Sus manos aún eran grandes y cálidas. Al sentir el calor en las pálidas muñecas, sintió un nudo en la garganta. Para disimular el dolor, profirió palabras hirientes. ―¿Qué importa lo que hice? ¿Te decepciona que haya vuelto a ser este tipo de persona? ―Jin Soram. ―Han Tae-un-ssi , que valora las reglas por encima de todo, probablemente informará de mi presencia en cuanto regrese. En cuanto pronunció esas palabras, Soram se arrepintió al instante. Ya lo había ayudado sin siquiera escuchar el motivo de la persecución. Al contrario, si Soram hubiera visto a Tae-un siendo perseguido por soldados, también habría preguntado qué demonios estaba pasando. Pero ahora era así. No quería oír reprimendas ni palabras hirientes de Han Tae-un. El cansancio mental del día, con tantos incidentes ocurridos, ya había llegado a su límite. Tae-un dejó escapar un profundo suspiro. Al oír el largo suspiro, Soram apretó con fuerza la carne que tenía dentro de la boca. ―Eres alguien que no tiene motivos para huir ni necesidad de hacer nada en secreto. ―... ―¿Por qué una persona que ha salvado a este país docenas de veces está siendo tratada así por los soldados? Dígaselo al director y presente una protesta formal. Nadie puede hacerte esto. Como había prometido no gritar, su voz resonaba con más fuerza cada vez que sus emociones se intensificaban. Soram lentamente volvió a mirar hacia un lado, algo que había evitado. Tae-un no estaba enojado, sino que se sentía agraviado. ―¿Por qué te tratas con tanta negligencia? Soram no pudo mirar a Tae-un a los ojos por mucho tiempo y pronto bajó los párpados. Debió de haber sido un día agotador. Sentía que sus entrañas se derretían con solo escuchar esas palabras. Hoy, tanto su cuerpo como su mente estaban agotados. En realidad, cada día era difícil. Esas palabras le subieron a la barbilla. La ingenuidad infantil que había reprimido durante su estancia en una pensión frente al mar, sin saber cuándo se abriría la Gran Grieta, amenazaba con estallar. Han Tae-un valoraba los principios y creía que los cazadores tenían un deber acorde a su poder. No solo en esta vida, donde se habían vuelto cercanos, sino incluso cuando recordaba brevemente las apariencias de sus vidas pasadas, esa actitud permanecía inalterable. Porque una persona no cambia según las relaciones. Por lo tanto, esta apariencia era un tanto desconocida. ―Han Tae-un, has cambiado mucho. Y cualquiera podía ver que su transformación se había producido de una forma que abrazaba a Soram. En momentos como este, no podía evitar darse cuenta de las emociones que Tae-un albergaba. Intentando disimular la agitación que sentía en su corazón, Soram inventó una historia verosímil. ―Hubo un problema de comunicación en medio de todo esto. Y mientras huía de ti, recibí un mensaje de que ya se había corregido. No es algo que se pueda solucionar superficialmente de inmediato. ―¿Es algún tipo de operación? Los ojos de Tae-un se abrieron de par en par como diciendo: "¿Podría ser?". ―¿Así que fuiste a Busan solo? ¿En secreto? ―...Bueno. E-eso podría verse de esa manera. ―Tartamudeó Soram. En ese momento, tras una breve pausa, Tae-un volvió a fruncir el ceño. ―No seas ridículo. El subdirector me dijo que causaste un accidente en la sucursal de Busan y que casi te mueres. Incluso tuve que acompañarlo a beber ese día por tu culpa. Ah, qué historia tan desagradable. Soram fingió no oír y se hizo el tonto. Tae-un suspiró mientras miraba a Soram, que había desviado la vista hacia la ventana. ―Así que me sentí aliviado, pensando que te encontrabas bien, como aquí... Levantó la mano derecha de Soram. La sangre había brotado un poco más porque había sujetado la espada con fuerza. ―¿Por qué tienes la mano así? ―Ah, es una herida de la piedra mágica. El jefe bebé cometió un error. ―¿Qué clase de error pudo haber dejado tu mano así? Las palabras de Tae-un se detuvieron cuando acercó la herida a sus ojos. ―Esto... La duda surgió en la mirada que examinaba la herida. ¿Acaso es una herida tan grave...? Soram observó la frente concentrada y flexionó ligeramente los dedos. ―¿Han Tae-un? ―...Ah. ―... ―... Un silencio incómodo se apoderó del coche. Tae-un apartó la mirada de la mano con expresión insatisfecha y se miró a sí mismo. ―¿Y qué está pasando? ¿Qué demonios hay dentro de la bolsa? ―...Los pequeños sueños y esperanzas de Soram. ―Qué bien. ¿Me lo puedes enseñar? ―No. Es vergonzoso. ―¿Qué vergüenza que los demás soldados lo sepan y te hayan perseguido? ―Por eso tampoco se lo enseñé a esas personas. ―Jin Soram. ―Ay, vamos. Cuando una persona parece estar en una situación difícil, deberías saber dejarlo pasar. ¿No es demasiado seguir insistiendo? ―Solo podré dejarlo pasar si me das una pista, pero no sé nada ni siquiera después de ver la gravedad de la situación. ―Haz como si no lo hubieras visto. ¿No te basta con que me hayas pillado? ―¿Te pillé yo, o te pillaron a ti? ¡Incluso sacaste una espada mientras huías! ―Ah, no seas tan mezquino y déjalo pasar, ¿de acuerdo? ―¿Por qué sigues pidiéndome que lo deje pasar sin ninguna razón? ¿Qué tiene de mezquino? ―Dijiste que te gusto. ¿Por qué ser mezquino? Ja. Cuando alguien soltó un comentario descarado, fue Tae-un quien se puso bastante nervioso. ―Es un gusto unilateral, ni siquiera somos pareja, así que ¿por qué debería dejarlo pasar? ―Si salimos juntos, ¿lo dejarás todo de lado? ¡Eso es ridículo! Con esa personalidad tan terca... ―¡Sí, lo voy a dejar pasar todo, hagas lo que hagas! ―... ―... Al final de la conversación, que había tomado un rumbo inesperado, volvió el silencio. El rostro de Soram, del lado donde brillaba la farola, estaba acalorado. Aunque el rostro de Tae-un, del lado opuesto, estaba en la sombra, se podía ver claramente cómo cerraba los ojos con fuerza y giraba la cabeza. ―¿Me estás tomando el pelo? ―...Creo que yo también me equivoqué al hablar. La pregunta más pertinente sería: "¿Quieres salir conmigo?", pero Soram no se atrevió a formularla. Porque no sabía qué respuesta obtendría. Este silencio resultó aún más incómodo. Soram, que no había dejado de juguetear con sus mejillas y labios, giró la cabeza. ―Quiero ir. Quiero ir a Busan. Voy a tomar el próximo tren. ―Espera un momento. Tae-un, que respondió con un tono de voz algo más urgente, se apoyó en el marco de la ventana. ―De acuerdo. No te pediré nada más... Quédate un poco más antes de irte. ―... ―Hoy es mi cumpleaños. Ah. Durante el breve silencio que siguió, de repente, se oyó un zumbido. Mientras se miraban a los ojos, él no había contestado el mensaje, ni siquiera lo pensó. Era un mensaje que decía que habían calculado mal, que los soldados se habían retirado y que la situación se había manejado de forma brusca. Mientras Soram miraba el mensaje de otra persona, las palabras de Tae-un se volvieron más urgentes. ―No quiero pillarte así, pero te dije que también eres un miembro del equipo del que tengo que cuidar, ¿no? ―... Desde antes, algo se había estado aguzando en su interior, luego derritiéndose, luego punzando, y ahora resonaba, pero no lograba descifrar qué era. Pero tampoco podía ignorarlo. Soram entreabrió y cerró ligeramente los labios, y el coche, que aún tenía el asiento del conductor vacío, avanzó lentamente. Justo cuando Tae-un estaba a punto de preguntarle qué estaba intentando hacer, Soram le sujetó con fuerza el brazo que tenía extendido junto al hombro. ―No podemos dejar que pases tu cumpleaños en el coche, idiota. \* \* \* ―¿Estás seguro de que no hay problema en quedarnos aquí más tiempo? ―Si nos pillan, simplemente redactaremos una declaración. Aunque la habitación la habían reservado a toda prisa, las instalaciones y las vistas eran buenas para el elevado precio que pagaron. En cuanto entró, Soram se quitó la capucha y la máscara que le cubría el rostro. Bajo la intensa luz, sus miradas se cruzaron por primera vez en mucho tiempo. ―Supongo que estábamos demasiado juntos hasta ahora. Solo ha pasado medio mes, pero siento que ha pasado muchísimo tiempo desde la última vez que te vi. ―Sí, lo fue. La persona que debería haber estado luciendo un gorro de fiesta y recibiendo fuegos artificiales, simplemente estaba de pie en medio de la insípida habitación del hotel, mirando a Soram. Durante el entrenamiento público de mayo, ya había pensado que el cumpleaños de Tae-un sería en la segunda mitad del año, dado que sus edades coreanas eran diferentes. El cumpleaños de Tae-un, del que se enteró recién ahora, fue bastante tarde, en noviembre. ―Creo que los niños que cumplían años más tarde eran los más altos cuando estábamos en la escuela primaria... Me pregunto si tú también eras bajito por aquel entonces. ―¿Quién sabe? Incluso después de terminar hasta sexto grado, solo había unas 40 personas en total, así que no tenía sentido clasificarlas. ―Ah, eh, teníais una vida escolar muy unida. Cuando miró el reloj, quedaba menos de una hora para que terminara el día. Hasta que se marchó para su traslado, no le había dado mucha importancia, pero al estar con Han Tae-un, que lo miraba fijamente, la culpa comenzó a aflorar. Fue una sensación extraña. Cuando Ayoung llegó por primera vez a la sede, dejó a Aila con él un momento, diciendo que tenía que ir a entregar unos documentos. En ese momento, Aila se quedó atónita al ver a su dueña alejarse dejándola en los brazos de un desconocido, y Ayoung tuvo que regresar rápidamente, diciendo absurdamente: "¡Te dije que no te voy a abandonar!". ¿Así se sentía Ayoung en aquel entonces? Si seguía así, parecía que Tae-un volvería a hacer preguntas. Así que primero cambió de tema. ―Han Tae-un. Feliz cumpleaños. Fue una celebración sencilla, sin pastel ni regalos. Tae-un miró a Soram un rato más sin inmutarse y respondió lentamente. ―Gracias. Una sonrisa se dibujó en su rostro al final del breve saludo. Como si eso fuera suficiente. Soram se presionó el centro del pecho, que le había vuelto a escocer, mientras fingía desabrocharse el jersey. ―...Todavía queda algo de tiempo hasta el último tren. Y Soram era del tipo de persona que había aprendido la manera equivocada de expresar sus disculpas.
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Cloudless Sky (Novela) Capítulo 105

Estás leyendo el capítulo 105 de Cloudless Sky (Novela), un novela. Jin Soram, el cazador mejor clasificado de la Sede Central de Gestión del Fenómeno de la Grieta de Corea del Sur, es más fuerte y más perezoso que nadie. En cuanto llega a la oficina, se mete bajo una manta y se queda… Este capítulo tiene publicado el 10 de agosto de 2026, Traducido por el grupo ACS. Cloudless Sky (Novela) tiene 181 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.