Leer Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 81 online gratis en español
🏴 Grupo: Koko88✍️ Traducción: Koko88
—Te he dejado ver algo tan vergonzoso…
Sakura, que caminaba a mi lado, ya había dejado de llorar. Ahora llevaba una sonrisa tímida.
—Hacía muchísimo tiempo que no lloraba delante de alguien. La verdad… me siento un poco aliviada.
—Me alegro. Cuando era pequeño, lloraba delante de la gente a todas horas.
—No tenía ni idea de que fueras así, Ayanokouji-kun. No encaja nada con la imagen que tengo de ti.
—Sí, lloraba mucho. Igual unas diez o veinte veces delante de otras personas.
Me había sentido frustrado y avergonzado, pero no había podido dejar de llorar. Aun así, los que lloraban podían hacerse más fuertes y seguir adelante. Sakura parecía de las que se guardaban todo lo que sentían. Puede que este incidente hubiera sido un paso importante para ella.
—Me hizo muy feliz… cuando dijiste que me creías.
—No solo yo. Horikita, Kushida y Sudou también. Toda la clase cree en ti.
—Sí… Pero fuiste tú quien salió a decírmelo directamente, Ayanokouji-kun. Lo dijiste tú.
Sakura volvió a secarse los ojos, probablemente porque las lágrimas le empañaban la vista.
—Me diste valor. Fui muy feliz —dijo con una pequeña sonrisa.
Al oír eso, me sentí aliviado. Aunque hubiéramos podido salvar a Sudou forzando a Sakura a dar un paso al frente y empujándola a una situación que la hacía sufrir, no habría sido una solución perfecta. Los dos nos quedamos en silencio. Ninguno de nosotros era especialmente bueno manteniendo una conversación. Pero no resultaba incómodo ni extraño.
—E-esto… bueno… No creo que deba decir esto ahora, pero…
Justo cuando nos acercábamos a la entrada, Sakura abrió la boca.
—En realidad… yo… ahora mismo…
—¡Yuju! Habéis tardado muchísimo, ¿eh?
Ichinose y Kanzaki nos estaban esperando junto a la entrada. Debían de haber estado en ascuas por el resultado de la vista.
—¿Nos estabais esperando? —pregunté.
—Queríamos saber qué había pasado.
Me detuve y me giré hacia Sakura.
—Perdona, Sakura. ¿Podemos seguir luego?
Sakura abrió su taquilla del calzado y miró dentro. Luego volvió el rostro hacia mí.
—Ah, no, no era nada. Solo… quería decir que voy a esforzarme al máximo. Seré valiente.
Tras responder así de deprisa, bajó la cabeza y se marchó.
—¿Sakura?
Intenté detenerla, pero salió apresuradamente por la puerta.
—Lo siento. ¿Ha sido mal momento? —preguntó Ichinose.
—No, está bien.
Les resumí lo que había ocurrido en la sala del consejo estudiantil.
—Ya veo. Así que rechazasteis el compromiso, ¿eh? ¿La Clase D va a seguir defendiendo la inocencia de Sudou hasta el final?
—Bueno, si Sudou recibía aunque fuera un solo día de suspensión, la Clase C ganaba.
En otras palabras, aquel compromiso había sido una trampa. Una trampa tentadora tendida para arrastrarnos a la derrota. Pero los dos no parecían convencidos. Kanzaki, en particular, insistió en que habíamos tomado la decisión equivocada.
—El hecho es que golpeó a los otros alumnos. Tus adversarios hicieron una concesión gracias a que el testimonio de la testigo y sus pruebas coincidían. Deberíais haber aceptado el compromiso.
—Pero, como dice Ayanokouji-kun, que suspendan a Sudou sería una derrota para la Clase D. Si lo suspendieran por su mal comportamiento, seguramente perdería cualquier opción de convertirse en titular del equipo. Volvería a empezar desde cero.
—Puede que ni siquiera volviera al punto de partida. Podría ser peor. Si el instituto considera que ambas partes compartieron la responsabilidad, lo tendrá en cuenta al decidir los castigos. Pero si mañana la parte de culpa de Sudou aumenta, entonces sí que será un problema.
Ninguno de los dos se equivocaba. O seguíamos defendiendo su inocencia, o aceptábamos el trato. Una de esas dos opciones era la correcta.
—Ya veo. Yo también lo creo.
—Si lo crees, ¿no deberías haberlo detenido?
—Si os llevan a una nueva vista, acabaréis perdiendo inevitablemente. Igual que ha dicho Kanzaki, lograr una absolución es prácticamente imposible.
Por mucho que declaráramos, por más pasión que pusiéramos en nuestras palabras, en ese punto no podíamos ganar. Ya no se trataba solo de ganar o perder. Habíamos llegado a un callejón sin salida en el campo de batalla.
—¿Aun así vais a seguir luchando? ¿Aunque no aparezcan nuevas pruebas ni testigos?
—Nuestra líder ya ha tomado una decisión. Lucharemos hasta el final.
Horikita no era tonta. Sabía perfectamente que aquella prórroga no era una victoria. Y aun así, había decidido seguir adelante y continuar peleando. El hecho de que la Clase D estuviera preparada para afrontar las dificultades que venían era prueba de esa determinación.
—Mmm. Bueno, no creo que podamos sacar más pistas, pero iré a ver qué información puedo reunir por Internet.
Aunque no habría sido raro que Ichinose se lavara las manos a estas alturas, se echó a reír y aun así nos ofreció su ayuda.
—Yo haré todo lo posible por encontrar más pruebas u otro testigo.
Aunque Kanzaki habría optado por aceptar el compromiso, su cooperación también seguía siendo firme.
—¿Todavía queréis ayudarnos? —pregunté.
—A estas alturas ya estamos demasiado metidos en esto. Además, es justo lo que dijimos antes. No podemos perdonar a los mentirosos.
Kanzaki asintió. De verdad eran buena gente.
—Agradezco sinceramente vuestra ayuda, pero no será necesaria.
Horikita, a quien yo creía ya de vuelta en el dormitorio, apareció de pronto a nuestro lado. ¿Había estado esperándome?
—¿No será necesaria? ¿Qué quieres decir, Horikita-san?
—No podemos conseguir que absuelvan a Sudou. Aunque apareciera un nuevo testigo de la Clase A o la Clase B, seguiría siendo imposible. Sin embargo… hay algo que sí me gustaría que prepararais para nosotros. Es la única solución posible.
—¿Preparar algo?
—Se trata de…
Horikita pasó a explicarnos qué era exactamente lo que quería. La expresión de Ichinose, que hasta entonces se había mantenido serena, se endureció.
—Ah… Eso va a ser una petición muy complicada.
Si hasta Ichinose dudaba así, quizá de verdad era una exigencia desmedida. Kanzaki guardó silencio y pareció sumirse en sus pensamientos.
—Sé perfectamente que no estoy en posición de pedir algo así —dijo Horikita—. La carga que os impondría sería excepcionalmente grande. Pero…
—Ah, no. Bueno, creo que esto entra dentro de lo que podemos hacer. Porque pienso averiguar qué está pasando con la Clase D. Tengo muchísimas, muchísimas cosas que quiero saber, pero… Bueno, quizá sea mejor que no nos digas por qué.
—Tienes razón. Entonces, si consigo convenceros, ¿cooperaréis con nosotros?
Horikita siguió explicándonos a Ichinose, a Kanzaki y a mí los detalles de su solución. Por qué era necesario. Para qué se usaría. Cuál era su objetivo. Cuando terminó, Kanzaki e Ichinose se quedaron inmersos en un silencio pensativo.
—Deberíais comprender tanto los riesgos como la utilidad de esta estrategia —dijo Horikita.
—¿Cuándo se te ocurrió esto? —preguntó Ichinose.
—Justo antes de que terminara la deliberación. Fue pura casualidad.
—Eso es… una jugada increíble. Yo fui al lugar de los hechos y aun así no se me ocurrió. O mejor dicho, estaba completamente a oscuras. Ni siquiera se acercaba a lo que podía imaginar.
Ichinose parecía entender el plan y el efecto que buscaba. Sin embargo, su expresión seguía distante, y aún daba la impresión de estar dándole vueltas.
—Es una idea poco habitual. Supongo que también puedes prever los resultados. Pero… ¿de verdad existe algo así? —le preguntó a Kanzaki, que parecía un poco conmocionado.
—Puede que choque con tu ética y tus valores, Ichinose.
—Ja, ja, sí. Puede que tengas razón. Para mí sería un cambio. Pero… desde luego, es una manera de hacerlo.
—Sí. Yo también lo pensé. Es algo que nunca debería haberse hecho.
¿Iban a echarnos una mano o no? Aquella estrategia incluía mentiras. Para alguien como Ichinose, que odiaba mentir, era una petición especialmente dura.
—Bueno, si una mentira fue lo que dio origen a todo este problema, quizá haga falta otra mentira para cerrarlo. Al menos, eso es lo que yo pienso.
—Mmm, ya veo. Ojo por ojo, mentira por mentira, ¿eh? Pero me pregunto si algo así será posible. No imagino que sea fácil de conseguir.
—No os preocupéis por esa parte. Ya lo he confirmado —dijo Horikita.
¿Había salido inmediatamente de la sala del consejo estudiantil para comprobar si era posible conseguir la prueba que necesitaba?
—Si le pedís ayuda al Profesor, debería bastar. Yo hablaré con él.
Horikita asintió ligeramente. Al parecer, no tenía ninguna objeción.
—Oye, Kanzaki-kun. ¿Nos ayudasteis para que adelantáramos a la Clase C?
—Sí. Así es.
—Pero estaba pensando que quizá lo que estamos haciendo ahora pueda acabar volviéndose contra vosotros más adelante.
—Podría pasar.
—Vaya. No calculé en absoluto que la Clase D tuviera a una chica como tú.
Después de alabar a Horikita, Ichinose sacó su móvil con una mezcla de asombro y desconcierto.
—Te lo dejo. Devuélvemelo luego, por favor.
Con eso, dejó clara su disposición a colaborar.
—De acuerdo. Te prometo que lo haré.
Horikita, agradecida por la ayuda, lo aceptó sin vacilar ni un instante.
—Bien, Ayanokouji-kun. Hay algo en lo que me gustaría que me ayudaras.
—Mientras no sea algo especialmente pesado, vale. Te ayudaré.
—Ayudar a los demás, por definición, es algo pesado y lleva tiempo.
En otras palabras, tenía que prepararme mentalmente. No veía forma de escapar de aquello, así que decidí rendirme a regañadientes ante Horikita.
—Vale, vamos a—
Recibí un golpe devastador en el costado. El dolor fue repentino e intenso. Salí despedido hacia una esquina como si me hubiera alcanzado una ráfaga de viento huracanada.
—Esta vez te perdono por haberme tocado. Pero la próxima te lo devolveré por duplicado.
—¿Qu…? ¡Ah, ah!
El dolor me robó la voz, como si no se me permitiera protestar. Espera, cuando dijo que me lo devolvería «por duplicado», ¿quería decir que sus golpes serían el doble de fuertes que este? ¡Era inimaginable!
Ichinose contempló toda la escena con expresión atónita. Miró a Horikita como si estuviera viendo algo terrorífico.
Grábate eso bien, Ichinose. Horikita era una mujer sin compasión… Gulp.


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Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 81
Estás leyendo el capítulo 81 de Classroom of the Elite (Novela), un novela. Kiyotaka Ayanokouji se ha inscrito en la Preparatoria Metropolitana de Educación Avanzada, donde se dice que el 100% de los estudiantes van a la universidad o encuentran empleo. Pero termina en Clase 1-D, que está lleno… Este capítulo tiene publicado el 23 de abril de 2026, Traducido por el grupo Koko88. Classroom of the Elite (Novela) tiene 159 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.