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Leer Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 69 online gratis en español

🏴 Grupo: Koko88✍️ Traducción: Koko88
Había algunas tiendas increíblemente famosas, conocidas a nivel nacional, que hacían negocios con nuestra escuela. Aunque sus clientes eran solo estudiantes y las tiendas en sí no eran muy grandes, vendían artículos de uso cotidiano y electrodomésticos. —A ver, seguro que tienen un mostrador de reparaciones por algún lado. Vamos a echar un vistazo. Mientras Kushida se dirigía hacia la parte trasera de la tienda, me pregunté cuántas veces habría venido ya. Sakura y yo la seguimos de cerca. —Me pregunto si lo arreglarán enseguida… Sakura parecía bastante inquieta mientras sacaba su cámara digital y la sujetaba con fuerza. —Te gusta mucho tu cámara, ¿verdad? —le pregunté. —Sí. Es raro, ¿no? —No, para nada. Es un buen hobby, ¿no? Me da la sensación de que esa cámara tiene una historia importante detrás. Ojalá la arreglen pronto. —Sí. —¡Ahí está! El mostrador de reparaciones. La tienda estaba abarrotada de productos y era difícil orientarse, pero al fondo estaba el lugar donde gestionaban las reparaciones. —Ah… Por alguna razón, Sakura se detuvo en seco. Cuando la miré, vi que tenía una expresión de miedo y rechazo evidentes. Parecía que algo la había alterado bastante. Sin embargo, cuando seguí su línea de visión, no vi nada fuera de lo normal. —¿Qué pasa, Sakura-san? —preguntó Kushida. Ella también debió de pensar que su comportamiento era extraño. —Ah, Eh… Bueno… Aunque parecía que iba a decir algo, Sakura solo negó con la cabeza y respiró hondo. —No es nada. Esbozó una sonrisa sincera y caminó hacia el mostrador de reparaciones. Kushida y yo intercambiamos miradas, pero decidimos seguirla. Quizá de verdad no era nada, como decía. Kushida habló con el dependiente y le pidió que reparara la cámara digital. Mientras tanto, muerto de aburrimiento, me puse a mirar los aparatos expuestos. La soltura social de Kushida era realmente impresionante. Aunque era la primera vez que conocía al dependiente, enseguida hablaba con él como si fueran amigos de toda la vida. Sakura, la dueña de la cámara, solo hablaba cuando tenía que dar su consentimiento o aclarar algo. Aun así, el dependiente parecía bastante entusiasmado. Se lanzó a hablar con Kushida sin parar ni un segundo. Aunque apenas podía oír la conversación, parecía que le estaba pidiendo una cita. Le preguntó si quería ver el concierto de cierta idol femenina que estaban proyectando en el cine. Parecía todo un otaku, por lo apasionado que se mostraba sobre una amplia variedad de temas, desde elecciones de idols hasta revistas especializadas. Como Kushida no mostraba signos de desagrado, probablemente él pensó que podría invitarla con éxito. Sin embargo, yo creía que ella intentaría esquivar la invitación a toda costa. Parecía emocionado por estar hablando con una chica tan mona, pero la conversación no avanzó más. Tal como esperaba, Kushida empezó a sentirse incómoda. Para terminar el trámite, animó a Sakura a entregar la cámara. Cuando el dependiente la abrió para comprobar su estado, vio que una parte se había dañado por la caída. Por eso no se encendía correctamente. Por suerte, como Sakura aún tenía la garantía, la reparación sería gratuita. Finalmente, lo único que faltaba era que Sakura rellenara sus datos de contacto. Pero su mano se detuvo de repente mientras completaba el formulario. —¿Sakura-san? Kushida, al notar algo extraño, la llamó. Parecía estar dudando por alguna razón. No tenía intención de decir nada en ese momento, pero su actitud me inquietaba. Y además— El dependiente, que antes estaba absorto en su conversación con Kushida, ahora miraba fijamente a Sakura. Tanto Sakura como Kushida estaban mirando el formulario, así que no se dieron cuenta. Pero la mirada del dependiente era inquietante. Incluso para un hombre, resultaba un poco desagradable. —¿Puedo ver eso un momento? —pregunté. —¿Eh? De pie junto a Sakura, cogí el bolígrafo que tenía en la mano. No parecía entender por qué lo quería, pero me lo dio con nerviosismo. —Cuando la reparación esté lista, póngase en contacto conmigo. —E-espera un momento. ¿Contigo? Ella es la dueña, ¿no? Eso sería… —La garantía del fabricante indica claramente el lugar de compra y la fecha. Además, dudo que haya ningún problema legal en que ponga mis datos. No debería haber inconveniente si el nombre del usuario es distinto al del comprador. Antes de que el dependiente pudiera decir "entiendo", ya había escrito mi nombre y el número de mi habitación en la residencia en los campos correspondientes. —O es que hay alguna razón por la que tenga que poner sus datos ella específicamente —añadí, sin levantar la vista. —N-no, en absoluto. Lo entiendo. No hay ningún problema —respondió el dependiente. Poco después de terminar el formulario, lo entregué junto con la cámara. Sakura se llevó la mano al pecho y suspiró aliviada, pero al enterarse de que la reparación tardaría dos semanas, se desanimó. Sus hombros se hundieron. —Ese dependiente era… peculiar. Hablaba con una pasión increíble, me dejó en shock —dijo Kushida. —¿No te dio un poco de asco? —preguntó Sakura. —N-no, no me dio asco. ¿Sabes algo de él? Sakura asintió tímidamente. Supuse que ya había notado algo raro cuando compró la cámara. Luego se giró hacia mí. —¿Tú qué piensas, Ayanokouji-kun? —Bueno, tenía un aire… difícil de tratar. Especialmente para chicas. —Eso es lo que intentaba decir antes… Me daba miedo venir sola al servicio técnico por eso… Kushida pareció darse cuenta de algo. Me miró con los ojos muy abiertos. —¿Lo sabías, Ayanokouji-kun? —Bueno, es una chica. Pensé que quizá no querría escribir su dirección o su número de teléfono. Siendo hombre, a mí no me preocuparía que mis datos circulasen por ahí. —G-gracias… Ayanokouji-kun. De verdad… me has salvado. —Bah, no he hecho gran cosa. Solo he puesto mi dirección. Cuando me avisen de la reparación, me pondré en contacto contigo enseguida, Sakura. Sakura asintió, aliviada. Si con tan poco te conformas, hasta me das un poco de pena. —Has cuidado mucho de Sakura-san —dijo Kushida. —Lo estás exagerando. La verdad es que solo vigilaba a ese dependiente tan raro. Daba la impresión de que le encantaban demasiado las chicas. —Ja, ja… Eso sí que es cierto. Incluso Kushida parecía algo incómoda. Pero para alguien como Sakura, que no estaba acostumbrada a la atención masculina, creo que fue la decisión correcta. —Como estabas conmigo hoy, Kushida-san, hemos terminado sin que yo tuviera que hablar prácticamente. Gracias. Si Sakura hubiera tenido que enfrentarse a ese dependiente ella sola, probablemente habría salido corriendo. —Oh, no hace falta que me des las gracias. Si te va bien que te ayude, estaré encantada de hacerlo cuando quieras. Sakura-san, te gusta mucho tu cámara, ¿verdad? —Sí… Me gustan las cámaras desde pequeña. Mi padre me compró una antes de empezar secundaria, y me enamoré completamente. Bueno, quizá debería decir que me encanta hacer fotos… Aunque no sé mucho del tema. —Creo que saber mucho y que algo te guste son cosas distintas. Es maravilloso tener tanta pasión por algo. —Sakura, normalmente haces fotos de paisajes, ¿no? ¿También haces fotos de personas? —¡¿Eh?! Sakura dio un paso atrás, visiblemente alterada. ¿Le molestó la pregunta? Me parecía de lo más normal. Como si solo hiciera paisajes o estos fueran su especialidad. Sakura cerró la boca y se quedó rígida. —E-eso es secreto. Vaya. Parece que no quería entrar en detalles. —E-es que… me da vergüenza —respondió, sonrojándose mientras miraba hacia abajo. Aunque mi imaginación empezó a volar, no podía dejar que se notara. Tenía que mantenerme neutral. —Ah, por cierto. Perdón por preguntar, pero ya que estamos aquí, ¿puedo echar un vistazo a la tienda? —¿Buscabas algo? No es que quisiera algo en concreto, sino que tenía algo en mente. —Vosotras podéis dar una vuelta si queréis. —Creo que iremos contigo. ¿Verdad? —dijo Kushida. —S-sí. Después de todo, me siento mal por haberos hecho venir… Además, tengo tiempo. La verdad es que no quería compañía, pero parecía que ya lo habían decidido. Kushida y Sakura. Al verlas caminar juntas, me di cuenta de que se habían acercado bastante en solo un día. Kushida, ojalá compartieras conmigo un poco de tus habilidades sociales. Como parecían estar hablando de cosas de chicas, decidí dejarlas solas y fui a buscar lo que quería. Abrí la agenda de mi móvil. Cuando Ike me metió en aquel asunto de apuestas, intercambié contactos con algunas personas. Aunque aún tenía pocos nombres, era evidente que mi círculo social estaba creciendo. Seleccioné “Sotomura (el Profe)” y lo llamé. —Oye, Profesor, ¿tienes un momento? —¿Hmm? Es raro que me llames, Ayanokouji. ¿Qué necesitas? El apodo de Sotomura era el Profe, lo que hacía pensar que era muy inteligente. En realidad, solo era un gran otaku. Recopilaba información a diario sobre todo tipo de temas, desde simuladores de citas hasta anime y manga. —Profesor, ¿compraste tu portátil en la escuela con puntos? —Sí, por supuesto. Me costó 80.000 puntos. ¿Y qué pasa? —Estoy buscando algo entre los electrodomésticos que vende la escuela. Le expliqué más o menos lo que quería. Había muchos productos similares delante de mí, pero no sabía cuál elegir. Sería más rápido preguntar al dependiente, pero no quería hacerlo por varias razones. —Ayanokouji. Aunque tengo amplios conocimientos en ese campo… —No pasa nada si no lo sabes. —Espera —dijo el Profe cuando iba a colgar—. Sí lo sé. De hecho, tengo dos en casa de mis padres. —¡No puede ser! ¿Desde secundaria? ¿No es demasiado? —No me malinterpretes. Eran solo para experimentar, como parte de mis estudios de idiomas. —Bueno, ¿podrías ayudarme a configurarlo? —Bah, déjamelo a mí. Estoy seguro de que algún día te pediré un favor a cambio. Sin duda, era la persona adecuada. Cuando te adentras en algo que no entiendes, lo importante es encontrar a un experto. —Perdón por haceros esperar —les dije a las chicas. —¿Ya has terminado? —Hoy solo era una inspección preliminar. No tengo suficientes puntos para comprar nada. De repente, Kushida se quedó inmóvil mientras miraba el perfil de Sakura. —Sakura-san, ¿nos hemos visto antes en algún sitio? —murmuró. —¿Eh? N-no lo creo, pero… —Perdona. Es que al mirarte me da la sensación de que ya nos conocemos. Oye, es una pregunta rara, pero ¿podrías quitarte las gafas? —¿Eh?! P-pero eso… Tengo tan mala vista que no vería nada… Sakura levantó la mano, indicando que no quería hacerlo. —Deberíamos quedar otra vez, Sakura-san. No solo conmigo, sino también con mis otros amigos. —Eso… Sakura parecía querer decir algo, pero no lograba terminar la frase. No dijo nada. Kushida debió pensar que insistir sería problemático, así que se quedó callada. O mejor dicho, no preguntó más. Al final, volvimos al punto de partida. —Eh… Gracias por todo hoy. Me habéis ayudado mucho —dijo Sakura. —No pasa nada, no pasa nada. No hace falta que nos des las gracias. En realidad, Sakura-san, puedes hablarnos de forma más normal, ¿sabes? Si te parece bien. Estamos en el mismo curso. Suena un poco raro que nos hables tan formalmente. Era cierto que la forma de hablar de Sakura no era la típica entre compañeros. Pero cambiar eso no sería fácil para ella; se la veía confundida. —No lo hacía a propósito. No me había dado cuenta… ¿Hablo raro? —¡No es algo malo! Pero me haría ilusión que no fueras tan formal conmigo. —Ah… V-vale… L-lo entiendo. Haré lo posible. Pensé que Sakura rechazaría la idea, pero consiguió aceptar con unas pocas palabras. Parecía que quería aceptar la propuesta de Kushida. Quizá así es como nacen las amistades, poco a poco. Incluso Sakura, que parecía no haber interactuado apenas con nadie, se estaba acercando poco a poco a Kushida. —No pasa nada. Tampoco tienes que forzarte. —N-no pasa nada. Yo… lo haré. Sakura mantuvo la mirada baja mientras hablaba. A mitad de frase empezó a titubear, y su voz se apagó tanto que no pudimos oírla. Sin embargo, no parecía incómoda. Kushida sonrió satisfecha, pero no intentó presionarla más. Esa distancia era perfecta para el punto en el que estaban. Forzar a alguien que no se le da bien socializar puede salir mal. En lugar de agradecimiento, podría resultar molesto. En vez de acercarlos, podrías terminar alejándolos más. —Bueno, nos vemos en la escuela, ¿vale? Con eso, Kushida dio la conversación por terminada. Sin embargo, inesperadamente, Sakura no se movió. —¡E-eh! Sakura habló en voz baja, pero nos miró directamente. Cuando nuestras miradas se cruzaron, apartó los ojos de inmediato. —Sobre Sudou-kun… Como forma de agradeceros lo de hoy, yo… Bueno, quizá suene raro, pero si queréis… Se detuvo y volvió a intentarlo con más claridad. —P-puede que pueda ayudaros con el caso de Sudou-kun. Con sus propias palabras, Sakura nos dijo que era la testigo. Kushida y yo intercambiamos miradas. —Entonces, ¿quieres decir que viste a Sudou-kun pelearse con esos estudiantes? —Sí. Lo vi todo. Fue pura coincidencia… Seguro que no me creéis. —No, sí te creemos. Pero ¿por qué has decidido decírnoslo ahora? Me alegro, pero no quiero que te obligues. No tienes que hacerlo solo por agradecimiento. Sakura no parecía capaz de hablar. Negó ligeramente con la cabeza. El hecho de que hubiera esperado hasta ahora demostraba que estaba más preocupada por el caso de Sudou que por otra cosa. Quizá empezar a formar una amistad la había animado a colaborar. —¿De verdad? ¿No te estás forzando? —preguntó Kushida. Sakura asintió tímidamente, como si notara nuestra preocupación. —Está bien… Creo que si me quedo callada, me arrepentiré. Yo… no quiero causar problemas a mis compañeros. Pero si testifico… destacaré mucho. Eso me daba miedo… Lo siento. Mientras se disculpaba una y otra vez, llena de remordimientos, Sakura también prometió a Kushida que declararía. —Gracias, Sakura-san. Seguro que Sudou-kun se pondrá muy contento. Kushida tomó la mano de Sakura, y esta miró su sonrisa. Me pregunté si acababa de nacer una nueva amistad justo ahí. En cualquier caso, ya teníamos testigo para Sudou.
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Estás leyendo el capítulo 69 de Classroom of the Elite (Novela), un novela. Kiyotaka Ayanokouji se ha inscrito en la Preparatoria Metropolitana de Educación Avanzada, donde se dice que el 100% de los estudiantes van a la universidad o encuentran empleo. Pero termina en Clase 1-D, que está lleno… Este capítulo tiene publicado el 20 de abril de 2026, Traducido por el grupo Koko88. Classroom of the Elite (Novela) tiene 159 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.