Leer Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 57 online gratis en español
🏴 Grupo: Koko88✍️ Traducción: Koko88
Después de clase, esta se dividió en grupos para reunirse con gente y preguntar por ahí. Sin embargo, no había tantos ayudando a buscar a un testigo. Hirata y Karuizawa lideraban el Equipo Héroe & Gals, mientras que Kushida encabezaba el Equipo Chicas Guapas & Séquito. Tenían la intención de recorrer el campus por su cuenta. Aun así, sería difícil obtener resultados en tan poco tiempo.
Había alrededor de 400 estudiantes en esta escuela. Incluso si se excluía a todos los de la clase 1-D, no supondría una gran diferencia. Encontrarlos a todos seguiría siendo complicado, incluso contando los descansos, la hora de la comida, después de clase y las primeras horas de la mañana.
—De acuerdo, me voy a la residencia.
—¿De verdad te vas ya, Horikita-san?
Horikita asintió sin vacilar y salió del aula de inmediato, tal y como cabía esperar. No se intimidó ante las miradas de los demás, todas ellas expresando variaciones de “¿Te vas?”. Probablemente crecería para convertirse en una mujer implacable, del tipo que abandona reuniones sociales sin preocuparse por el ambiente y termina las reuniones exactamente a la hora prevista.
—Bueno, entonces…
Si la táctica de Horikita era salir del aula con confianza, la mía era la contraria. Intenté escabullirme entre las sombras.
—Ayanokouji-kun.
Había intentado salir sigilosamente del aula. Había tratado de ser rápido como un ninja, pero me descubrieron. Kushida me detuvo en seco, con un leve atisbo de inquietud en la voz.
—¿Qué pasa? ¿Necesitas algo? —pregunté.
Lo siento, Kushida. Voy a endurecer mi corazón y rechazar tu invitación. Y luego me iré a la residencia.
—Nos ayudarás… ¿verdad? —preguntó.
—Claro.
No pude negarme. Ojos ligeramente entrecerrados + súplica = letal. No podía evitar sentir que Kushida me estaba controlando. Era irresistible.
Por ejemplo, por mucho que alguien decida no dormirse, al cabo de 24 o 48 horas como máximo acabará cayendo. Tarde o temprano, sin importar la fuerza de voluntad, uno se agota. En otras palabras, todos tienen un punto de ruptura. Es un mecanismo humano.
Después de que terminara de disculparme, Kushida hizo una sugerencia.
—Quiero que Horikita-san nos ayude esta vez. ¿Puedes intentar pedírselo otra vez?
—Pero ya se ha ido.
No habían logrado detenerla hacía apenas unos momentos. ¿Ya tocaba la revancha?
—Sí. Quiero ir tras ella. Si Horikita-san ayuda, creo que marcará una gran diferencia.
—Bueno, no puedo discutir eso.
—Si nos tomamos el tiempo de convencerla, ¿crees que tendremos alguna posibilidad?
Si quería intentarlo de nuevo, yo no tenía derecho a impedírselo. Asentí.
—Ike-kun, Yamauchi-kun, ¿podríais esperar aquí? Volveremos enseguida —dijo Kushida.
—¡Vale! —respondieron los chicos al unísono.
Desde luego, no se podía decir que esos dos fueran amigos de Horikita. Kushida parecía haberlo notado.
—Vamos.
Kushida me tomó del brazo y salimos juntos. ¿Qué era esta sensación de euforia sin precedentes? Por alguna razón, me pareció oír a Ike y Yamauchi gritándome enfadados, pero debió de ser mi imaginación. Je.
Cuando llegamos a la entrada del edificio, Horikita no estaba por ninguna parte. Pensé que probablemente ya se había ido. No era del tipo que se detiene por nada, así que seguramente se dirigió directamente a la residencia. Pasé junto a estudiantes que se ponían los zapatos para volver a casa. La mayoría caminaba en grupos de dos o más, pero vislumbré una figura solitaria avanzando con determinación. Era Horikita.
—Horikita-san.
Dudé, pero Horikita respondió al instante.
—¿Qué pasa?
Al parecer no había pensado que iríamos tras ella. Se giró, sorprendida.
—De verdad quiero que nos ayudes con el caso de Sudou. ¿Es posible?
—¿No te parece que ya lo rechacé? Hace apenas unos minutos.
Horikita se encogió de hombros, como si expresara lo idiotas que le parecíamos.
—Lo sé, pero… creo que esto es necesario para llegar a la Clase A.
—Necesario para llegar a la Clase A, ¿eh?
Horikita no parecía convencida. No daba la impresión de estar escuchando a Kushida.
—Eres libre de correr de un lado a otro por Sudou-kun. No tengo derecho a detenerte. Sin embargo, si necesitas ayuda, busca a otra persona. Estoy ocupada —dijo Horikita.
—¿Ocupada? Pero todos los demás están ocupados con el caso de Sudou ahora mismo —solté, lo que me valió una mirada fulminante de Horikita.
Sus ojos parecían decir: ¿Por qué sigues hablando?
—Tengo una rutina diaria importante, así que necesito mi tiempo a solas. Me resulta desagradable que me lo arrebaten.
Justo la respuesta que cabría esperar de una misántropa sin tapujos. Si simplemente hubiera dicho que no le gusta pasar tiempo con otras personas, habría sonado a excusa.
—Aunque intervenga ahora y lo salve, volverá a meterse en problemas. Es un ciclo vicioso, ¿no? Parece que crees que Sudou-kun es la víctima, pero yo opino distinto.
—¿Eh? Pero ¿no es Sudou-kun la víctima? Además, sería malo que estuviera mintiendo —Kushida no parecía entender el significado de las palabras de Horikita.
—Puede que los estudiantes de la Clase C empezaran la pelea, pero Sudou-kun también fue uno de los agresores.
—E-espera. ¿Qué quieres decir? ¿No fue arrastrado a la pelea?
Horikita giró lentamente la mirada hacia mí, con una expresión de por el amor de Dios.
No, yo no dije nada. Aparté la vista como si quisiera escapar. Tras un momento de silencio, Horikita habló con voz exasperada.
—¿Por qué fue arrastrado a la pelea? Este problema persistirá hasta que entendamos esa cuestión fundamental. ¿Entendido? No deseo ayudar hasta que esa pregunta tenga respuesta. Ya que no has logrado convencerme, ¿por qué no le preguntas al chico que está a tu lado? Aunque finja no entender lo que pienso, probablemente sí lo hace.
Por favor, deja de decir que te entiendo. Kushida me miró, incapaz de ocultar su confusión. Su expresión parecía preguntarme qué sabía. Vamos, Horikita, no digas cosas innecesarias…
Horikita empezó a marcharse, indicando que el resto dependía de mí. Sus palabras parecieron haber calado por fin en Kushida, que no la siguió.
—¿Sudou-kun es un agresor? ¿Eso… es verdad? —preguntó.

Kushida se volvió hacia mí, como si me pidiera que lo salvara otra vez. Como Horikita había revelado que fingía ignorancia, aquello probablemente iba a convertirse en un fastidio. Además, le daría encantado el PIN de mi cuenta bancaria si me lo pidiera con esa expresión tan adorable.
—Entiendo un poco lo que quería decir Horikita. Como mínimo, Sudou también tiene parte de culpa en este caso. Es del tipo que se enfada con facilidad, ¿no? Cada vez que se enfrenta a alguien que no le gusta, estalla y habla y actúa de forma agresiva y dominante. Cuando oí que lo estaban considerando para un puesto titular en el equipo de baloncesto, me sorprendí y me impresionó a la vez. Nadie discute que es un jugador increíble, pero si actúa de forma tan arrogante y orgullosa, habrá gente que acabe odiándolo. Quienes se esfuerzan muchísimo por conseguir su puesto probablemente verán a Sudou como alguien bastante desagradable. Y luego están los rumores, ¿no? Se dice que Sudou lleva peleándose con la gente desde secundaria. No he conocido a nadie que lo conociera en su anterior escuela, pero viendo cuánta gente habla de ello, quizá haya algo de verdad en ese rumor.
La gente no tenía una muy buena impresión de Sudou.
—Esto iba a pasar tarde o temprano. Por eso Horikita dijo que Sudou era un agresor.
—Entonces… ¿su comportamiento habitual, junto con sus acciones repetidas, han llevado a esta situación? —preguntó Kushida.
—Sí. Mientras siga antagonizando a quienes lo rodean, los problemas serán inevitables. Además, si no hay pruebas, la gente usará su imagen en su contra. Es decir, lo juzgarán basándose en sus impresiones. Por ejemplo, imagina un caso de asesinato. Hay dos sospechosos. Uno ha cometido asesinatos en el pasado, mientras que el otro es un ciudadano honrado. Con esa información, ¿a quién creerías?
Si se les preguntara, casi todos darían la misma respuesta.
—Pues… elegiría al ciudadano honrado, claro.
—La verdad podría ser diferente. Sin embargo, cuanta menos información tengas para juzgar, más dependerás de la poca que tengas a mano. Eso es lo que está ocurriendo aquí. Horikita no puede pasar por alto que Sudou no reconoce sus defectos.
No creía que fuera exactamente una situación de «recoges lo que siembras», eso sí.
—Ya veo. Así que eso quería decir…
Kushida asintió ligeramente.
—Entonces, ¿Horikita-san no va a salvar a Sudou-kun porque quiere darle una lección?
—Supongo que sí. Al castigarlo, quiere que se entienda mejor a sí mismo.
Kushida lo entendía, pero claramente no estaba de acuerdo. Parecía algo enfadada, apretando los puños.
—No estoy de acuerdo con abandonar a Sudou-kun solo para castigarlo. Si está insatisfecha con él, creo que al menos debería hablar directamente con él. Eso es lo que harían los amigos.
No creía que Horikita considerara a Sudou su amigo. Además, Horikita no era del tipo que enseña con amabilidad. No sentía obligación hacia los demás.
—Deberías actuar según tus propios principios, Kushida. No creo que esté mal querer ayudar a Sudou.
—Sí.
Kushida asintió sin vacilar. Tendería la mano a un amigo en apuros tantas veces como hiciera falta. Suena sencillo, pero en realidad es difícil. Solo alguien como Kushida podría hacerlo.
—Sin embargo, creo que sería mejor considerar con cuidado si debemos señalar directamente los problemas de Sudou. Si no se toma el tiempo de reflexionar, no servirá de nada. Hay ciertas cosas que solo puedes comprender por ti mismo.
—Vale. Lo entiendo. Seguiré tu consejo, Ayanokouji-kun.
Kushida arqueó la espalda y se estiró; había cambiado su forma de pensar.
—Bien, vamos a buscar al testigo.
Regresamos al aula y nos reunimos con Ike y Yamauchi.
—¿Eh? Entonces, ¿no pudiste convencer a Horikita? —dijo Ike.
—No, lo siento. Fracasé —respondió Kushida.
—No, no. No tienes que disculparte, Kushida-chan. Con los que ya somos debería bastar.
—Cuento con vosotros, Ike-kun, Yamauchi-kun —dijo Kushida con los ojos brillantes. Ambos la miraron embelesados.
—Vale, ¿por dónde empezamos?
Buscar al azar a un testigo sería ineficaz. Habría sido mejor idear un plan antes de comenzar.
—Si nadie tiene objeciones, ¿qué tal si empezamos preguntando en la Clase B? —propuse.
—¿Por qué la Clase B?
—Porque es la clase que más querría un testigo.
—Lo siento, no lo entiendo muy bien, Ayanokouji-kun.
—Entre la D y la C, ¿qué clase amenaza más a la Clase B? O dicho de otro modo, ¿qué clase es más probable que amenace su puesto en la clasificación?
—La C, claro. Entonces supongo que deberíamos dejar la C para el final. Pero ¿por qué no empezar con la Clase A?
—Sabemos demasiado poco sobre la Clase A. No creo que quieran involucrarse en un asunto problemático que podría afectar negativamente a sus puntos. También es posible que a los estudiantes de la Clase A no les importe, al no sentir ninguna conexión con lo que ocurre entre la C y la D.
Por supuesto, tampoco sabía si podíamos confiar en la Clase B. Si había alguien especialmente astuto, podría haber ideado un plan para derrotar no solo a la C, sino también a la D. Aunque ese plan no existiera, creía que debíamos prepararnos teniendo en cuenta esa posibilidad.
—¡Entonces vamos ahora mismo a la Clase B! —exclamó Kushida.
—Espera.
Agarré instintivamente la parte trasera del cuello de su uniforme.
—¡Nyaa!
Sorprendida, Kushida soltó un maullido.
—¡Qué mona! —tras ver su reacción, Yamauchi tenía corazones en los ojos. Probablemente lo hacía a propósito… Aun así, mi corazón latía con fuerza.
—Es cierto que tus excelentes habilidades comunicativas son indispensables. Sin embargo, esto no es lo mismo que entrar en otra clase sin más e intentar hacer amigos.
—¿Tú crees?
Si el testigo estaba dispuesto a ayudar a la Clase D sin más, o si era alguien amistoso, no habría de qué preocuparse. Sin embargo, si era alguien calculador, podría no querer colaborar. No sabríamos si esa persona ayudaría a la Clase D hasta que lo intentáramos. Incluso si íbamos a hablar con la Clase B… ¿cómo acabaría todo?
—¿Conoces a alguien de la Clase B?
—Sí, aunque solo he hablado con unas pocas personas —dijo Kushida.
—Entonces hablemos primero con ellas.
No queríamos que se supiera que la Clase D estaba buscando testigos desesperadamente.
—Espera, ¿preguntar uno por uno? ¿No sería mucho más fácil preguntar a todos a la vez? —dijo Ike. No parecía gustarle este método indirecto.
—Yo también creo que estás siendo demasiado negativo. Me parece buena idea preguntar en la Clase B, pero creo que deberíamos hablar con varias personas a la vez. Si no, quizá no encontremos al testigo a tiempo.
—Ya veo. Puede que tengas razón. Hagamos lo que tú creas mejor, Kushida.
—Lo siento, Ayanokouji-kun.
Kushida juntó las manos a modo de disculpa. En realidad, no había hecho nada malo. Era natural tener opiniones distintas. Además, en situaciones así, la mayoría debería decidir qué hacer. Su plan me había convencido, así que retiré el mío.
De repente, sentí algo, como si alguien me estuviera observando. Me giré.
Alrededor de un tercio de la clase seguía en el aula. No había nada especialmente extraño. Aun así, no conseguía identificar qué me inquietaba exactamente, ni quién me había dado esa sensación de estar siendo observado.

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Capítulo 58
Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 57
Estás leyendo el capítulo 57 de Classroom of the Elite (Novela), un novela. Kiyotaka Ayanokouji se ha inscrito en la Preparatoria Metropolitana de Educación Avanzada, donde se dice que el 100% de los estudiantes van a la universidad o encuentran empleo. Pero termina en Clase 1-D, que está lleno… Este capítulo tiene publicado el 15 de abril de 2026, Traducido por el grupo Koko88. Classroom of the Elite (Novela) tiene 159 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.