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Leer Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 46 online gratis en español

🏴 Grupo: Koko88✍️ Traducción: Koko88
Esto ocurrió en un día cualquiera. Sucedió no mucho después de que me matriculara en esta escuela, cuando todavía no podía decirse que estuviera acostumbrado a la vida escolar. Siempre me pongo tenso cuando algún compañero me habla de repente, y soy incapaz de mantener una conversación con normalidad. En pocas palabras, para alguien como yo, que ocupa el fondo de la clase en cuanto a sociabilidad, ya resulta agotador simplemente asociar un nombre con una cara. Personas con grandes habilidades comunicativas como Hirata y Kushida ya han empezado a hablar con alumnos de otras clases. —Qué realidad tan fastidiosa… Entramos en esta escuela en las mismas circunstancias y, aun así, ahora somos como la noche y el día. Aunque entiendo que cada persona tiene capacidades distintas, en este momento no puedo evitar lamentarlo. En medio de este ambiente, la persona que se sienta en la mesa de al lado pasa cada día sin prestar atención a nada de esto. Nunca llega tarde ni ha faltado ni un solo día, tiene notas excelentes y escucha atentamente en clase. Incluso entra y sale del aula con rapidez. Sin embargo, nadie interactúa con ella. Dicho sin rodeos, no tiene amigos. —Pareces muy tranquila. Debe de ser genial no tener preocupaciones. —¿A qué viene eso de repente? Horikita, que estaba preparando la siguiente clase, me miró con fastidio. —Nada. No puedo evitar pensar en estas cosas. —Yo sigo mis propios criterios para tomarme los estudios en serio, ¿sabes? —No estaba hablando de eso… bueno, no has oído nada. Me he equivocado. —Aunque reconocer que te has equivocado es algo positivo, siento que no puedo aceptarlo sin más. Horikita cree de verdad que no necesita amigos. Aunque discutiera con ella, las probabilidades de éxito serían bajas y no sacaría nada en claro. —Bueno, hoy también habrá que esforzarse en estudiar. —Aunque nunca te he visto estudiar en serio ni una sola vez. Suspiré tras escuchar su comentario sarcástico. \*\*\* Al día siguiente me desperté antes de lo habitual y llegué diez minutos antes de que empezara la reunión de clase. No había muchos alumnos y el aula estaba prácticamente vacía. —He llegado antes que Horikita. Pensaba que, a esas horas, ya estaría en el aula, pero parece que incluso alguien tan ejemplar puede llegar tarde. —Buenos días a todos. Un momento después, Kushida, la mediadora del ambiente de la clase, entró en el aula. El aula sombría —quizá exagero un poco— se iluminó de repente. Aunque solo vea a Kushida por la mañana, sigo pensando que es muy mona. Probablemente pensaría lo mismo si la viera por la noche. No sabía qué estaba pensando Kushida. Cuando giró en mi dirección, nuestras miradas se cruzaron por accidente. Normalmente debería saludarla con la mano, pero aparté la mirada de forma inconsciente, típico de un inútil como yo. Hoy también seguía corriendo en el fondo. Mientras miraba distraídamente por la ventana, sonó el timbre y empezó la reunión de clase. Ni siquiera en ese momento había visto a Horikita. No sabía si Chabashira-sensei se había dado cuenta de que Horikita no estaba. No mencionó el asunto, terminó de pasar lista y salió del aula. —¿Ha llegado tarde? Qué raro… Solo podía imaginarlo. —¡Buenos días, Ayanokouji-kun! —¡¿Waaah?! Mientras miraba distraídamente el asiento de Horikita, Kushida apareció sigilosamente en mi campo de visión. —Perdona, ¿te he asustado? —…Un poco. ¿Necesitas algo? —Sí. En realidad hay algo que me preocupa. ¿Puedes dedicarme un momento? No digas un momento, puedes quedarte con todo mi tiempo si quieres. —Horikita-san no ha venido al colegio, ¿verdad? Miró el asiento que estaba a mi lado. —Eso parece. —Ni siquiera está su mochila. Sin duda no ha venido. —¿A qué viene todo esto? Parecía que tenía alguna idea, porque asintió lentamente. —Verás, esta mañana vi a Horikita-san salir de su habitación. —¿Eh? Entonces… ¿seguro que vino esta mañana? —¿No será que se encontraba mal? —No lo parece… por eso estoy un poco preocupada. Normalmente sería yo quien hablara con Horikita-san, pero ella me odia. —No te odia. Simplemente odia las relaciones humanas. No creo que odie a Kushida en particular. Probablemente. —Si no te importa, ¿podrías intentar contactar con ella? Ah, era eso. Por eso me habló. —Aunque me pidas que contacte con ella… no tengo el número de teléfono de Horikita. —¿Eh? ¿De verdad? —Sí, lo siento mucho. Supongo que el resto estará igual. —¿Q-qué hacemos entonces? —¿No bastaría con dejarla tranquila? —Pero… Kushida es realmente una persona amable. Incluso se preocupa demasiado por Horikita. —Yo iré a ver qué pasa. —¿Ir a ver? ¿Pero no empieza pronto la siguiente clase? —Aun así da mala espina, ¿no? ¿Crees que Horikita faltaría a clase? —Eso es… difícil de imaginar. Da la impresión de que vendría a clase incluso con fiebre. —Aunque queda poco para que empiece la primera clase, si corro debería poder volver a tiempo. Kushida, al igual que Horikita, es una alumna ejemplar que nunca llega tarde ni falta. Aunque lo haga porque está preocupada por Horikita, igualmente le contaría como retraso. —Ah, espera un momento. Levanté mi pesado cuerpo y me puse en pie lentamente. No puedo permitir que Kushida llegue tarde, así que tendré que dar un paso adelante. No es que esté intentando hacerme el interesante. De verdad. —¿Ayanokouji-kun? —En resumen, yo iré a ver qué pasa con Horikita. —¿Eh? —No puedo dejar que Kushida llegue tarde. Y si corro, tengo más posibilidades de volver a tiempo. Así que ahora vuelvo. —P-pero esto quería hacerlo yo misma. No puedo pedirte que lo hagas tú. —No pasa nada. Total, las clases me entran por un oído y me salen por el otro. …Probablemente. —Lo siento… gracias. —No es nada. Por cierto, ¿cuál es el número de habitación de Horikita? Si hubiera salido corriendo sin preguntar, no sabría dónde vive. Tenía que preguntar. —A ver… la 1201. Como Kushida me ha dado las gracias, quizá esto me haga ganar algún punto. Probablemente en su corazón mis puntos han subido. Quedaban unos ocho minutos para que empezara la primera clase. Correr hasta la residencia llevaba entre dos y tres minutos, así que había posibilidades de llegar a tiempo. 2 Salí inmediatamente del aula y corrí por el pasillo como el viento. Parece que estoy un poco motivado. Algo avergonzado, crucé corriendo el patio vacío y llegué a la entrada de la residencia. Gracias a los estudiantes que iban a clase, los dos ascensores estaban en la planta baja. Entré rápidamente en uno para subir al piso 12. Como no podía evitar sentirme inquieto, pulsé varias veces el botón del piso. —Los pisos superiores son la zona de chicas… Llegué enseguida al pasillo del piso 12 y busqué la habitación 1201. Solo con pensar que era el lugar donde vivían las chicas, el corazón me empezó a latir más rápido. Peligroso. No es momento para pensar en eso. Si era como dijo Kushida, Horikita debería estar dentro de su habitación. Cuando llegué a la puerta, primero respiré hondo. Luego pulsé el timbre. … Esperé un rato, pero no hubo respuesta. ¿Ya se había ido al colegio? No. Solo hay un camino hasta la escuela. Si hubiera salido, seguramente nos habríamos cruzado. Además, no tomó el otro ascensor. Entonces, o no estaba en su habitación… o quizá se había desmayado dentro. Para confirmarlo, agarré el pomo de la puerta. —¿Debería llamar otra vez? Aunque sea Horikita, sigue siendo una chica. Así que volví a tocar el timbre, llamé a la puerta y esperé. Esta vez esperé más tiempo. Pero el resultado fue el mismo. Ninguna reacción. —Maldita sea, no hay otra opción. Tras decidir entrar, giré el pomo. El pomo giró con facilidad y la puerta se abrió. Eso significaba que la probabilidad de que Horikita estuviera dentro era muy alta. —Oye, Horikita, ¿estás ahí? Era una habitación de una sola estancia, así que bastaba con mirar dentro para saber la situación. Entonces— —Eh… Horikita estaba dentro. No se había desmayado ni parecía enferma. Estaba en mitad de cambiarse de ropa. No gritó al ver a un visitante inesperado. Simplemente me miró con una mirada fría. —…¿Qué estás haciendo? Sin mostrar vergüenza, Horikita detuvo sus movimientos y me preguntó. Podría decirse que esa era su forma de quedarse desconcertada. ¿Será que su cerebro aún no ha procesado que la he visto desnuda y por eso no intenta taparse? Mientras pensaba cómo responder, sin saber dónde mirar, mis ojos se posaron en su piel suave y luminosa. Después de todo, no tenía elección, ¿verdad? El cuerpo desnudo de una chica no es algo que se vea todos los días. Aunque fuera parecido a lo que se ve en las clases de natación, era totalmente diferente. —E-esto… en realidad Kushida me pidió que viniera. Quería que comprobara cómo estabas. Ya sabes, siempre insistes en no llegar tarde ni faltar, y normalmente vienes muy temprano. Kushida dijo que te vio salir esta mañana, pero no llegaste al aula. Pensó que quizá había pasado algo y quería venir a buscarte. Pero como a una chica le llevaría más tiempo, al final fui yo quien vino. Ni yo mismo podía creer lo bien que estaba recitando mi excusa. Aunque fuera verdad, no justificaba que la hubiera visto cambiándose. —¿Solo eso? —…Solo eso. Sonaba exactamente como las últimas palabras de un condenado. Me preparé tranquilamente para el castigo que vendría a continuación. —Ya veo… Parecía que había ordenado sus pensamientos. Se puso la falda, abrochó la blusa y volvió a ser la Horikita que siempre llevaba el uniforme. —En otras palabras, viniste a ver qué pasaba porque estabas preocupado. —Exacto. Es extraño que la perfecta Horikita llegue tarde. —No se puede evitar. Surgió un problema. Horikita dijo eso mientras recogía el uniforme que estaba sobre la cama. —Pensaba ir al colegio con esta ropa, pero surgió un pequeño contratiempo. —¿Contratiempo? Horikita desplegó el uniforme y me enseñó la parte derecha del abdomen. Había un desgarrón de varios centímetros. Un agujero. —Ya sabes que hay una estantería en la entrada. Unos clavos que sobresalían engancharon mi uniforme. Es bastante vergonzoso. Por eso el corte era tan grande. Desde luego, era difícil ir a clase así. Así que volvió rápidamente a su habitación y se puso otro uniforme. —En fin, me alegro de que estés bien. Ya casi es la hora. Miré el móvil. Faltaba poco para que empezara la primera clase. Si corríamos ahora, quizá llegaríamos justo a tiempo. Quería escapar del lado de Horikita… así que me di la vuelta para irme. —Ayanokouji-kun. Cuando estaba a punto de salir de la habitación, me llamó sin piedad. —¿Q-qué pasa? —¿Puedes mirarme? —¿Tengo que mirarte? —Puedes elegir no hacerlo, pero te arrepentirás más, ¿sabes? —¿Qué necesitas? Con miedo, me giré. Pero Horikita se acercó de repente. Y acto seguido me clavó la mano en el abdomen como si fuera un cuchillo. Todo lo que había desayunado salió despedido. Después de que cayera al suelo, me golpeó en el cuello con la mano. —¡Guh! Caí completamente al suelo. —Sea cual sea tu motivo, ¿estabas preparado para aceptar el castigo? —¡N-no pensé que llegaría a tanto…! Aunque me había preparado para un castigo, su fuerza era aterradora. No podía creer que ese golpe proviniera de ese cuerpo tan estilizado. —El hecho de que no haya llamado a la policía ya puede considerarse misericordia. Aun así, no entiendo por qué no se me ha calmado el enfado solo con esto. —He pasado por una experiencia bastante dolorosa. Si es posible, me gustaría que lo dejáramos aquí… Le supliqué a Horikita para no recibir más golpes. —…Ah… No debería haber levantado la cabeza mientras estaba tirado en el suelo. No fue mi intención, pero vi por un instante algo blanco bajo su falda. Junto con lo que había visto antes, resultaba una visión demasiado tentadora. ¿Por qué miré si sabía perfectamente que no debía hacerlo? —Espera, esto es… Sentí un dolor agudo en la parte posterior de la cabeza. Inmediatamente después, perdí la conciencia durante unos segundos. —¡¿Y si me hubiera muerto?! —No hay problema. He apuntado para que eso no ocurra. Dijo algo que no sabía si considerar tranquilizador. —Esto es humillante… —¿Puedes darte prisa y salir de mi habitación? No puedo cerrar con llave mientras sigas aquí. —Ojalá tuvieras un poco más de consideración conmigo… —Déjame pensar… si vas a desmayarte, hazlo en el pasillo. —¡Eso no es consideración en absoluto! Me arrastré hasta el pasillo como si me hubieran echado a patadas. —Hasta luego. Como era de esperar, Horikita me ignoró, incapaz yo de ponerme en pie o correr. No hace falta decir que al final llegué tarde. En lo más profundo de mi corazón decidí, con tristeza, que al menos grabaría en mi mente la imagen de Horikita en ropa interior.
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Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 46

Estás leyendo el capítulo 46 de Classroom of the Elite (Novela), un novela. Kiyotaka Ayanokouji se ha inscrito en la Preparatoria Metropolitana de Educación Avanzada, donde se dice que el 100% de los estudiantes van a la universidad o encuentran empleo. Pero termina en Clase 1-D, que está lleno… Este capítulo tiene publicado el 2 de abril de 2026, Traducido por el grupo Koko88. Classroom of the Elite (Novela) tiene 159 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.