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Leer Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 157 online gratis en español

🏴 Grupo: Koko88✍️ Traducción: Koko88
Nuestro barco flotaba sobre el mar oscuro y solitario. A medida que se acercaban las once, cada vez empezó a reunirse más gente. La cafetería, que hasta entonces había estado completamente silenciosa, empezó a llenarse. Al final, el local quedó abarrotado. Yo me aseguré cuatro asientos con bastante antelación. Una chica se acercó sola a mí. —Perdona por hacerte esperar —dijo. Karuizawa Kei se acercó con una actitud bastante dócil. Había algo distinto en su expresión. —Perdona por llamarte tan tarde. —No pasa nada. Como no tenía nada de lo que hablar con ella, me limité a contemplar en silencio el paisaje nocturno. Sin embargo, Karuizawa parecía querer preguntarme algo. La miré de reojo. —Ah, eh… Me preguntaba si de verdad todo ha salido bien —dijo. —No te preocupes. Estoy seguro de que uno de los chicos de la Clase A ha enviado un correo a la escuela con mi nombre —respondí. Aparte del doble intercambio de móviles, tenía un seguro más bajo la manga. Pero, como había trazado bien mis planes, probablemente no había nada de lo que preocuparse. —¿Cómo puedes estar tan seguro? —preguntó. —Supongo que hablas de aquel papel que me diste. ¿Verdad, Ayanokouji-kun? La llegada de Hirata por detrás hizo que Karuizawa diera un respingo. Bueno, era comprensible. Al fin y al cabo, el otro día Karuizawa le había gritado y le había dicho que rompían. —Buen trabajo en esta prueba, los dos. ¿Puedo sentarme? —preguntó. —Claro. Karuizawa se removió en su asiento, claramente incómoda. Apartó la mirada, pero no dio señales de que fuera a rechazarlo. Eran las diez y cincuenta y cinco de la noche. En apenas cinco minutos, todos los estudiantes deberían recibir un correo. —Ya casi es la hora. ¿Horikita-san aún no ha llegado? ¿No deberíamos contactar con ella? —preguntó Hirata. —Es de las que aparecen en el último segundo. Aún quedan cuatro minutos —dije. —Ah, parece que ya está aquí —dijo Hirata. Al parecer, Horikita había llegado antes de lo que esperaba. —Ahh. Cuando os veo a vosotros, no puedo evitar suspirar —murmuró Horikita. —Por fin llegas. Oye, ¿quién es ese de detrás? —pregunté. —Ignóralo. Piensa en él como un fantasma que se me ha pegado a la espalda —dijo Horikita con frialdad. —Venga ya, no digas eso, Horikita. Pensé que quizá estarías nerviosa durante la prueba y me preocupé por ti. Por eso vine a comprobar cómo estabas. Sudou Ken. No lo había visto en varios días. Estaba tan cerca de Horikita que prácticamente parecían pegados. —Estorbas. Lárgate —escupió ella. —O-oye, no digas eso. He dado todo lo que tenía en esta prueba, ¿sabes? —En ese caso, ¿crees que acabarás obteniendo buenos resultados? —Solo me quedé a un paso, eso es todo. Parece que alguien envió el correo antes que yo —murmuró. Horikita dejó de prestar atención a sus pobres excusas y se sentó en el asiento libre. Sudou fue rápidamente a coger una silla de una mesa cercana. —Estorbas —gruñó Horikita. —Venga. No pasa nada, ¿no? Solo voy a escuchar. No dejarías fuera a un compañero de clase, ¿verdad? Era un grupo de personas bastante inusual. Sudou no parecía mostrar interés en escuchar a nadie más. —En fin, sobre la cadena de correos que recibimos antes —empezó Horikita. —Sí. A mí también me tenía dándole vueltas —dije. Hablábamos de lo ocurrido dos horas antes. Justo cuando estaba a punto de separarme de Ichinose, habíamos recibido cuatro correos casi al mismo tiempo, en rápida sucesión. Nos informaban del final de la prueba para varios grupos. La prueba había terminado para los grupos Rata, Caballo, Gallo y Cerdo. Todos habían tenido traidores. —Minami-kun era el VIP del grupo Caballo, ¿verdad? —preguntó Horikita. —Sí. Alguien descubrió su identidad —razoné. —¿Alguno de los nuestros envió un correo para los otros grupos? —preguntó Horikita. Estaba inquieta. Si fallabas al responder, las penalizaciones eran altas. —Me preocupaba un poco eso, así que antes fui preguntando a la gente de cada grupo. Ninguno de los chicos dijo haber traicionado al grupo —respondió Hirata. Con suerte, no le habían mentido. Pensé que podíamos confiar en ellos hasta cierto punto. —¿Y Yamauchi está bien? —pregunté. —Ah, probablemente sí. Yamauchi-kun estaba en el grupo Gallo. Parece que intentó enviar un correo, pero le dio tantas vueltas que tardó demasiado. La prueba terminó antes de que pudiera enviarlo realmente —dijo Horikita. —No sé quién fue, pero traicionar al grupo antes de que él pudiera hacerlo fue una jugada fina —dije. Horikita había predicho que, si Yamauchi enviaba el correo, lo más probable era que se equivocara. Seguramente tenía razón. Puede que él se considerase un tipo temerario y atrevido, pero en el momento en que dudó antes de enviar aquel correo, todo había terminado para él. No era el chulo seguro de sí mismo que imaginaba ser. —Pero no sé qué habrá pasado con las chicas —dijo Horikita. —Ya lo he comprobado. Nadie envió ningún correo —dijo Karuizawa sin titubear. Como controladora de las chicas de la Clase D, podía estar tan segura de su información como Hirata de la suya. —Ya veo —respondió Horikita con frialdad. Por supuesto, como Horikita no tenía la influencia social necesaria, no le quedaba más remedio que aceptar lo que le dijeran. —Aun así, me pregunto por qué al final solo se le explicó este examen a un grupo reducido de personas —murmuró Hirata, como si aún le quedaran dudas que no terminaba de sacudirse. —Este examen iba de poner a prueba nuestra forma de pensar. No es como si todas y cada una de las preguntas fueran a tener respuesta —dijo Horikita. Quizá solo podríamos comprenderlo todo de verdad después de ver a través de todos los faroles sin sentido. La verdad se escondía entre aquellas muchas dudas. —Lo que me preocupa es que esos cuatro correos llegaran casi exactamente al mismo tiempo. La escuela dijo que al final de la prueba teníamos un margen de treinta minutos para traicionar a alguien, pero todos los correos llegaron con uno o dos segundos de diferencia —dijo ella. —¿No será simplemente una coincidencia? —preguntó Sudou. Al parecer, desde la perspectiva de Sudou, todo era una coincidencia. —Cuando Kouenji-kun envió el correo para traicionar a su grupo, la escuela respondió sin demora. Si piensas en lo rápido que fue, tuvo que ser algo automatizado —empezó Horikita. —Así que es probable que todos los correos se enviaran a la vez. En otras palabras, los correos de traición vinieron todos de una sola clase —terminó Hirata su pensamiento. Eso era. No se me ocurría ninguna otra razón. —Puede que enviaran los correos exactamente al mismo tiempo como una forma de exhibir su superioridad —añadió Hirata. —Sí. Y solo hay una persona que pueda imaginar haciendo algo así —dijo Horikita. Horikita y Hirata tenían una compenetración natural. Agradecía que pudieran hacer aquello sin que yo tuviera que intervenir. Reunirnos en aquella cafetería en concreto, un lugar que ya habíamos usado tantas veces, había sido un movimiento deliberado por mi parte. —Así que al final estáis todos aquí, ¿eh? Era para poder invitar a un sexto invitado en particular a unirse a nosotros. —¡Ryuuen! Sudou, al ver a Ryuuen, se levantó como si quisiera amenazarlo, pero Ryuuen no le hizo ningún caso. Se limitó a coger una silla vacía y a estamparla con fuerza junto a Horikita antes de sentarse. —Pensé que disfrutaría descubriendo los resultados con todos vosotros. Muchas gracias por reuniros en un sitio tan fácil de encontrar —dijo con burla. —Sí. Elegí este lugar porque incluso un idiota como tú podría encontrarlo con bastante facilidad. Deberías estar agradecido —respondió Horikita. —En fin, Suzune, vienes con un grupo bastante numeroso. ¿Te has vuelto más sociable? —murmuró Ryuuen, observando a las otras cuatro personas reunidas alrededor de la mesa e ignorando por completo a Sudou. —Me incomodaba tu acoso persistente. Estaba hablando con ellos sobre eso —dijo Horikita con frialdad. —¡No te pegues tanto a Horikita! —rugió Sudou. —Sudou-kun, cállate —espetó Horikita. —Ah —murmuró él, abatido. Sudou volvió a hundirse obedientemente en su silla. Estaba sorprendentemente dócil. —No pensaba que tuvieras amigos de verdad —se burló Ryuuen. Aquella era una estrategia defensiva que había ideado específicamente para lidiar con Ryuuen. Al aumentar el número de personas en el círculo social de Horikita, había conseguido preparar un señuelo. Con más gente a la que vigilar, sería incapaz de captarlo todo. Se volvería descuidado. —Los resultados se anunciarán de un momento a otro. ¿Esperas algún resultado en particular? —preguntó. —Más o menos. Tú pareces bastante relajado —dijo Horikita. —Je. No estaría aquí si no lo estuviera. Parece el mismo grupo de la otra vez —respondió Ryuuen. —Y recuerdo que la última vez que anunciaron resultados actuabas con una arrogancia tremenda. Pero luego perdiste por todo lo alto —lo reprendió Sudou, señalando a Ryuuen con un dedo y riendo. Horikita, como si estuviera de acuerdo con Sudou, miró a Ryuuen con disgusto. —Déjalo, Suzune. Sabes que, si te dejas llevar ahora, luego solo pasarás vergüenza. Ya conozco al VIP de nuestro grupo —dijo Ryuuen. Fuera mentira o no, Horikita no se inmutó lo más mínimo. Estaba convencida de que no perdería contra Ryuuen. —Me alegra mucho oír eso. Espero los resultados con interés —respondió con confianza. —No hace falta esperar al anuncio. ¿Quieres que te diga quién es el VIP del grupo Dragón? —preguntó. —Lo siento, pero estoy oyendo el irritante lloriqueo de un perdedor. La prueba ya ha terminado y nadie del grupo Dragón ha traicionado al grupo. Eso solo puede significar una cosa —respondió. El examen había terminado sin que Ryuuen descubriera que Kushida era la VIP. —Si pudieras entender la profundidad de mi misericordia, te emocionarías. Tanto que acabarías mojada entre los muslos. Ryuuen se rio, como si aquel lenguaje vulgar fuera gracioso. —Muy bien, dímelo entonces. ¿Quién es el VIP del grupo Dragón? —preguntó Horikita. Ryuuen, como si hubiese estado esperando que se lo pidiera, se cubrió el rostro sonriente con la mano. Nos observó a través de los huecos entre los dedos, como una especie de bestia enjaulada. Parecía listo para arrancarle la garganta a su presa. —Kushida Kikyou. —¿Eh? Horikita, que hasta ese momento no se había mostrado preocupada, soltó una exclamación y se quedó rígida. Había estado segura de que jamás acertaría. Hirata, que también estaba en el grupo Dragón, se quedó estupefacto. —Lo siento, pero sabía que Kushida era la VIP desde el segundo día de la prueba —dijo Ryuuen. —Estás bromeando, ¿verdad? Si eso fuera cierto, habrías traicionado al grupo y enviado un correo. Pero la prueba no terminó así. Eso tiene que significar que te diste cuenta después de que el examen acabara. No hay otra explicación. ¿Me equivoco? —preguntó Horikita. —Me diste tanta pena. Estabas tan, pero tan increíblemente convencida de tu victoria que mirabas a los demás por encima del hombro. Estabais desesperados por poner vuestras versiones en orden, dando por hecho que nadie acertaría. Por eso seguí el juego hasta el final. —¿Cómo lo descubriste? —preguntó Hirata. Su pregunta contenía una mezcla de curiosidad y miedo. Debía de tener curiosidad tanto porque había protegido a Kushida con mucho cuidado como porque Ryuuen no había traicionado a nadie. —Por desgracia, la respuesta a eso… Bueno, tiene que ver contigo, Suzune —respondió Ryuuen. —¿Conmigo? —preguntó ella, atónita. Horikita debía de estar intentando desesperadamente mantener la calma mientras repasaba la prueba en su cabeza. ¿Cuándo, dónde y cómo había obtenido la respuesta? —Lo descubrí gracias a tu cuerpo. Los movimientos de tus ojos y de tu boca. Tu respiración. Tu comportamiento. Tu tono. Todo en ti me dijo que estabas mintiendo —continuó Ryuuen con una voz inquietante. —¡Deja de bromear! —¿Bromear? Si es una broma, ¿cómo es que conozco la verdad? —Eso… Estoy segura de que podrías haberlo oído de otra persona —balbuceó Horikita. —Entiendo cómo te sientes. No quieres admitir que eres la persona más incompetente del grupo. Pero no te castigues, Suzune. Solo elegiste al rival equivocado. Además, se suponía que este examen iba a ser puro caos. En cualquier caso, la Clase A va a recibir un despertar especialmente desagradable. Relájate. —¿Qué? ¿Qué has hecho? —preguntó Horikita. —Lo entenderás dentro de poco. Al parecer, Ryuuen había desempeñado un papel importante en los cuatro correos de traición. En cuanto el reloj dio las once, recibimos notificaciones exactamente al mismo tiempo. Todos, salvo Ryuuen, comprobamos los resultados: Rata: resultado número 3. El traidor respondió correctamente. Vaca: resultado número 4. El traidor respondió incorrectamente. Tigre: resultado número 2. No se descubrió la identidad del VIP. Conejo: resultado número 4. El traidor respondió incorrectamente. Dragón: resultado número 1. Todo el grupo respondió correctamente al final de la prueba. Serpiente: resultado número 2. No se descubrió la identidad del VIP. Caballo: resultado número 3. El traidor respondió correctamente. Oveja: resultado número 2. No se descubrió la identidad del VIP. Mono: resultado número 3. El traidor respondió correctamente. Gallo: resultado número 3. El traidor respondió correctamente. Perro: resultado número 2. No se descubrió la identidad del VIP. Cerdo: resultado número 3. El traidor respondió correctamente. Según esos resultados, el aumento o disminución de puntos de clase y puntos privados queda de la siguiente manera. «pc» y «pp» son usados para indicar «puntos de clase» y «puntos privados», respectivamente. Clase A: menos 200 pc; más 2 millones pp. Clase B: sin cambios pc; más 2,5 millones pp. Clase C: más 150 pc; más 5,5 millones pp. Clase D: más 50 pc; más 3 millones pp. —La Clase C… ha salido vencedora —murmuró Horikita. Todos parecían atónitos ante los resultados. —¿No es estupendo, Suzune? Gracias a tu metedura de pata, el grupo Dragón logró superar esta prueba con el resultado número uno. Gracias a eso, todas las clases deberían recibir un aumento de puntos —canturreó Ryuuen. Aplaudió con una sonrisa satisfecha. —Si me lo suplicas, te diré la respuesta. ¿Qué me dices? —preguntó. —Quién iba a… Horikita empezó a replicar, pero cerró la boca de inmediato. —Uuh, esa mirada tuya. Es bastante sexi. Ryuuen sacó su móvil y lo colocó sobre la mesa. En la pantalla había una lista, y en esa lista estaban los nombres de los VIP de la Clase A en los grupos Rata, Gallo y Cerdo. —Hice algunos ajustes y llegué a la raíz de la prueba. Luego solo tuve que centrarme en los estudiantes de la Clase A —dijo. Ryuuen había conseguido superar la prueba sin apuntar en absoluto a las Clases B o D. Nadie debería haber sido capaz de hacer algo así, pero Ryuuen lo hizo. —Siento decírtelo, Suzune, pero tú eres mi próximo objetivo. Iré a por ti con todo lo que tengo. No pararé hasta hacerte pedazos, tanto mental como físicamente. Horikita, incapaz de contraatacar, siguió mirando fijamente los resultados. Tras obtener una cantidad tan enorme de puntos, la Clase C había conseguido una ventaja abrumadora. Al revisar los resultados, quedó claro que Kouenji nos había salvado el culo, aunque pensáramos que solo estaba haciendo el idiota. Si no hubiera hecho lo que hizo, esta victoria habría pertenecido exclusivamente a la Clase C. Por supuesto, las acciones de Kouenji habían terminado provocando que algunas balas perdidas alcanzaran a otros VIP. —Estoy deseando que llegue el segundo trimestre —dijo Ryuuen. Ryuuen, tras cobrarse por completo su venganza por lo de la isla, se marchó satisfecho. Los demás no estábamos precisamente de humor para celebrar nada. Si alguien viera las expresiones severas de nuestros rostros, imaginaría que habíamos sufrido una derrota aplastante. —Entiendo que Ryuuen-kun lograra descubrir a los VIP de la Clase A, claro, pero no me convence que tenga algún tipo de talento sobrenatural. Aun así, ¿cómo acabó el grupo Dragón con ese resultado? —preguntó Hirata. Nadie respondió, quizá porque nadie lograba entenderlo. —Quiero decir, en realidad no es un problema difícil. Si te paras a pensarlo, es relativamente sencillo —les dije a todos. —¿Qué quieres decir? —Dejando aparte cómo descubrió Ryuuen la identidad de los VIP, lo único que tenía que hacer era decirles a todos «Kushida es la VIP» antes de que terminara la prueba, ¿no? Por supuesto, nadie creería lo que dijera alguien como Ryuuen. Especialmente un grupo de personas tan inteligentes y dotadas. Sin embargo, la última media hora era diferente. Aunque respondieras incorrectamente, no había riesgo para los puntos de clase. Por tanto, incluso alguien que hubiese estado jugando a la defensiva como Katsuragi podía votar, ¿no? Si existía aunque fuera un 1 % de posibilidades de que Kushida fuera realmente la VIP, entonces habrían obtenido el resultado número uno, que era el más conveniente para todos los implicados. Si simplemente había plantado la semilla antes, habría sido extremadamente sencillo. Pero algo así normalmente habría sido imposible. Era caminar por la cuerda floja; algo que no habría podido ocurrir a menos que cada persona confiara en que Kushida era la respuesta. ¿Era siquiera posible? Al pensarlo, seguía teniendo dudas. Jamás habría imaginado que pudiera tener éxito. ¿Cómo se había ganado la confianza de todos los demás —excluyendo a la Clase D, por supuesto—? Tenía verdadera curiosidad. Quizá si tenía una prueba absoluta… —Horikita. Creo que quizá estemos en problemas —dije. No había solución rápida para nuestro problema. Dependiendo de cómo fueran las cosas, la Clase D podría quedarse atrapada con esos obstáculos durante mucho tiempo. —¿Con problemas te refieres a Ryuuen-kun? Es cierto que lo ha hecho muy bien en esta prueba, pero no hay garantía de que sea peligroso en el futuro. Al fin y al cabo, tu grupo ganó la prueba. ¿No? —preguntó. —Tienes razón. Probablemente le estoy dando demasiadas vueltas. No te preocupes. Quizá mis sensaciones no fueran más que un presentimiento. Pero ¿y si se hacían realidad? Estos podrían ser nuestros primeros pasos vacilantes hacia la desesperación. Sin embargo, también sentí que una emoción ajena crecía dentro de mí. Era algo parecido a la emoción.
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Estás leyendo el capítulo 157 de Classroom of the Elite (Novela), un novela. Kiyotaka Ayanokouji se ha inscrito en la Preparatoria Metropolitana de Educación Avanzada, donde se dice que el 100% de los estudiantes van a la universidad o encuentran empleo. Pero termina en Clase 1-D, que está lleno… Este capítulo tiene publicado el 10 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Koko88. Classroom of the Elite (Novela) tiene 159 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.