Leer Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 150 online gratis en español
🏴 Grupo: Koko88✍️ Traducción: Koko88
Eran alrededor de las dos de la madrugada cuando mi compañero de habitación se despertó en silencio. Con muchísimo cuidado para no despertar a las otras tres personas que dormían en la habitación, Hirata se levantó de la cama. Como los alumnos estaban obligados a dormir con el chándal, salió de la habitación todavía vestido con él.
Después de confirmar que no iba al baño de hombres, cogí mi tarjeta llave y me levanté también. No había ninguna garantía de que fuera a moverse hoy, pero parecía que mis esfuerzos empezaban a dar fruto. Cuando se dio cuenta de que estaba despierto, cruzamos la mirada sin decir una sola palabra.
Sin apartar la vista, le hice entender que tenía algo de lo que hablar con él. Me dijo que me esperaría en el pasillo. Después salió. Lo encontré fuera, con una expresión preocupada.
—¿Te he despertado? ¿O ya estabas despierto? —preguntó.
—Lo segundo. Pensé que quizá saldrías de la habitación esta noche —dije.
—¿Por qué ibas a pensar eso? Es la primera vez que salgo de la habitación por la noche.
Intentar engañarlo podría tener un efecto negativo, así que pensé que lo mejor era ser sincero.
—Karuizawa se puso en contacto contigo, ¿verdad?
Hirata pareció entender a qué me refería, tal como cabía esperar de él. Su capacidad de comprensión era impecable.
—¿Sabes algo sobre eso? —preguntó.
—Bueno, estoy en su grupo. No sé cuánto te habrá contado, pero entiendo la situación.
Hirata esperó a que continuara. Teniendo en cuenta que lo había seguido en plena noche, debía de parecer algo urgente.
—Dijiste que querías servir de puente entre Horikita y el resto de la clase, ¿verdad? Esto tiene que ver con eso —dije.
—Ya veo. Entonces Horikita-san te ha pedido que hables conmigo, Ayanokouji-kun.
Me había ahorrado bastante trabajo. Ahora no tenía que molestarme en darle una explicación larga.
—Me pidió que le informara de todo lo que ocurriera en el grupo Conejo, incluida la situación de Karuizawa. Cuando me enteré de lo que pasó con Karuizawa, Horikita me dijo que también te vigilara a ti, Hirata. Me pidió que te siguiera. Pero como dijiste que querías ser un puente para ella, pensé que esta podía ser la oportunidad de hacerlo realidad por fin.
—¿Qué tipo de información quiere? —preguntó.
—Todo lo que sepas sobre Karuizawa. También lo que hablaste con ella.
Probablemente Hirata no entendía por qué necesitaba información sobre Karuizawa. Sin embargo, parecía comprender el impacto que aquello podía llegar a tener.
—No sé qué puedo contarte, sinceramente. Tengo que tener en cuenta los sentimientos de Karuizawa-san.
Dicho eso, Hirata empezó a alejarse. Decidí seguirlo a paso lento, sin prisas.
Aunque había estado en la cama unas dos horas, no tenía el pelo revuelto. Normalmente no me preocupaba demasiado por mi aspecto, pero sabía que debía tenerlo en cuenta cuando estaba con otras personas. No quería incomodarlas cuando me mirasen.
—Ayanokouji-kun, estoy seguro de que no dirás nada innecesario, pero lo que voy a contarte es extremadamente delicado. Además, puede que Karuizawa-san se niegue a hablar y vuelva a su habitación. Antes que nada, entiende eso —dijo.
Siempre podía escuchar a escondidas, pero a Hirata probablemente no le gustaría. Como era algo que Karuizawa no quería que otros oyeran, lo había llamado en mitad de la noche. Jamás aprobaría que yo escuchara desde las sombras. Mi mejor opción era darle una respuesta directa y sincera.
El lugar de encuentro era delante de la máquina expendedora, cerca de la zona de descanso del segundo nivel. Al estar en el centro del pasillo, era fácil que la gente nos viera, pero esa misma posición también nos permitía verlos a ellos. Su ubicación dificultaba espiar la conversación.
Karuizawa ya estaba esperando a Hirata, vestida con el chándal y sentada en el sofá. Cuando lo vio llegar, sonrió al instante, pero al darse cuenta de que yo iba un poco por detrás, su alegría se transformó en enfado. Se levantó y me gritó.
—¿¡Qué haces aquí, Ayanokouji-kun!?
—Le pedí yo que viniera —dijo Hirata.
—¿Tú, Hirata-kun? ¿Por qué? Te dije que quería hablar a solas.
—Lo sé. Pero, Karuizawa-san, me preocupó lo que me contaste antes. Por eso pensé que quizá sería buena idea traer a Ayanokouji-kun, ya que parece entender la situación. Siento no habértelo dicho antes.
Karuizawa parecía molesta, pero no daba la impresión de que fuera a estallar contra Hirata.
—Pero… dije que quería hablar a solas. Solo nosotros dos —repitió.
—Si quieres, podemos quedarnos solos. Pero cuando hablamos antes, no dijiste que tuviera que ser necesariamente solo entre nosotros dos.
Yo ya suponía que aquello estaba relacionado con el problema que había tenido con las chicas de la Clase C, pero me preguntaba cómo abordaría Karuizawa el tema. Si solo quería desahogar su rabia, no habría ningún motivo para que estuvieran a solas. Karuizawa quería hablar de algo sin terceras personas presentes. Eso significaba que no hablaría de ello si yo estaba allí.
Quizá porque estaba impaciente, o quizá porque pensaba que el silencio no tenía sentido, Hirata empezó a hablar sobre la llamada que habían tenido antes.
—Me estabas contando lo de una pelea con Manabe-san, de la Clase C. ¿Es cierto? —preguntó.
Karuizawa abrió ligeramente la boca para responder, pero no dijo nada, quizá porque seguía desconfiando de mi presencia. Hirata rompió el silencio una vez más.
—Ayanokouji-kun, ¿sabías lo de la pelea con Manabe-san y las demás? —preguntó.
—Más o menos.
Como aquello no funcionaba, Hirata intentó cambiar el rumbo de la conversación. Parecía que pretendía hacerme preguntas a mí. Karuizawa no parecía satisfecha, pero siguió escuchando.
—Por lo que me ha contado Karuizawa-san, parece que esas chicas la acusaban falsamente. La llevaron a un lugar apartado y empezaron a atosigarla para que les diera explicaciones. Estuvieron a punto de recurrir a la violencia —dijo Hirata.
—Sí. Todo eso es verdad. Lo vi yo mismo. Yukimura también lo vio.
—Ya veo.
Hirata pareció perderse momentáneamente en sus pensamientos y cerró los ojos. Me pregunté qué haría. ¿Llamaría la atención a Manabe y sus amigas y las reprendería? ¿O las denunciaría ante la escuela?
—Si Manabe-san y sus amigas recurrieron a la violencia contra ti, desde luego tenemos que actuar. No puedo permitir la violencia bajo ningún concepto —continuó.
Al oír las justas palabras de Hirata, Karuizawa sonrió por un instante. Pero cuando me vio mirándola, su expresión volvió a transformarse en enfado.
—Karuizawa-san, fueron tan crueles que te viste completamente superada y no pudiste soportarlo. ¿Verdad? —pregunté.
—No.
Karuizawa intentó responder, pero pareció incapaz. Se limitó a fulminarme con la mirada sin decir nada más. Yo no podía mentir, así que le conté a Hirata lo que había visto. Al parecer, Karuizawa y una chica llamada Rika habían tenido problemas en el pasado. Manabe y sus amigas querían que Karuizawa se disculpara. Pero entonces casi habían acabado usando la violencia contra ella. Hirata, después de escuchar toda la historia, asintió como si yo hubiera rellenado algunos huecos.
—Ya veo. Así que por eso me lo dijiste —dijo.
—¿Decirte qué? —pregunté.
—Karuizawa-san me pidió que me vengara de Manabe-san y sus amigas.
No esperaba unas palabras tan inquietantes. Aunque, desde la perspectiva de alguien que había sido amenazada físicamente, debía de parecer una situación de matar o morir. Tras hablar Hirata, Karuizawa rompió por fin su silencio.
—¿Por qué se lo has dicho? —preguntó.
—Porque esto no es propio de ti, Karuizawa-san. Tú no eres una persona violenta —respondió Hirata.
—Pero tu novia está sufriendo, ¿no? Deberías querer ayudarme.
—Sí, quiero ayudarte. Pero no creo en el ojo por ojo. Eso ya lo sabes, ¿verdad?
Sus diferencias fundamentales empezaban a chocar.
—Pensemos bien en esto. Si es posible, busquemos una forma de llevarnos bien con Manabe-san y sus amigas —dijo.
—Eso es imposible, ¿no? O sea, me odian muchísimo, y prácticamente sin ningún motivo. Por favor, tienes que entenderlo —suplicó ella.
—¿Sin ningún motivo? ¿No empezó todo porque tuviste un problema con Morofuji-san, Karuizawa?
Hirata dijo Morofuji, pero probablemente se refería a Rika. Ese debía de ser su apellido. Era sorprendente la cantidad de información que tenía.
—Pero eso… ¡No tuve elección! Shinohara y las demás estaban allí, y…
—¿Así que, como Shinohara estaba allí, no tuviste elección? ¿Qué significa eso? —pregunté.
—¡Tú cállate! —gritó. Su voz resonó por todo el pasillo.
—Por favor, te lo suplico. Ayúdame. Hirata-kun. Dijiste que me protegerías, ¿no?
—Por supuesto que te protegeré. Pero no puedo hacer daño sin más a Manabe-san y sus amigas sin un motivo real. Intentemos encontrar una forma de resolverlo pacíficamente, hablando.
—¡Te estoy diciendo que eso no es posible! ¡Si pudiera hacerlo, no necesitaría tu ayuda!
Lo que decía podía sonar absurdo, pero entendía cómo se sentía. La posición de Karuizawa era más peligrosa de lo que esperaba. Era muy posible que las cosas acabaran de forma violenta. Por ejemplo, los estudiantes de aquí no tenían permitido fumar, igual que en muchos otros colegios del mundo. Pero en todo el mundo había muchos estudiantes que fumaban y salían impunes. No todo podía estar atado por la ley o gobernado por normas, y el acoso era una de esas cosas.
Hirata parecía preocupado por Karuizawa, sí, pero también por Manabe y sus amigas. Quería encontrar una forma de resolver las cosas pacíficamente para todas las partes. No trataba a Karuizawa como a su preciada novia, sino como a una amiga más.
—No importa cuál sea el motivo. No puedo hacer lo que me pides. Eres una compañera de clase, Karuizawa-san. Si estás en apuros, te ayudaré y te protegeré. Pero no puedo hacer daño a otra persona para lograrlo, aunque sea de la Clase C —dijo.
—¡Mentiroso! ¡Dijiste que me protegerías! —gritó ella.
—¿Mentiroso? Sabes desde el principio cuál es mi postura.
Se puso en pie. Las siguientes palabras que salieron de su boca habrían sorprendido a todos los alumnos de la Clase D.
—Te dije desde el principio que en realidad no somos novios. No me importa fingir que salgo contigo, pero desde luego no voy a librar una guerra por ti.
Al parecer, su relación era una enorme mentira.
—¿¡Qué!? ¿P-por qué dices todo esto ahora? —Karuizawa estaba horrorizada por lo que acababa de oír.
Entendí las intenciones de Hirata. Estaba usando a Karuizawa para extraer información como tributo a Horikita. Al menos, eso parecía.
—Porque ahora necesitamos otra opción. Quiero ayudarte —dijo.
No estaba abandonando a Karuizawa en absoluto. Intentaba ayudarla en serio, a su manera. Se acercó a Karuizawa, que ahora parecía realmente alterada, pero ni siquiera intentó tocarle su hombro delgado y delicado. Habría esperado que hiciera al menos eso.
—Entonces, ¿estás diciendo que… es mejor que me ponga violenta con ellas? —preguntó.
—No estoy diciendo eso. Haré lo que pueda para ayudarte. Cuando amanezca, tengo intención de hablar con Manabe-san y sus amigas. Les diré que dejen de acosarte, Karuizawa-san. Probablemente no te gustará esto, pero también les diré que te disculparás.
—¡No quiero!
Karuizawa había acudido a Hirata para vengarse de Manabe y sus amigas, y eso hablaba de su verdadera personalidad, de su auténtico yo. Más que cualquier otra cosa, Karuizawa tenía miedo.
—Si es así, entonces no puedo ayudarte. Lo siento.
Hirata estaba tranquilo. Incluso ahora, mantenía la compostura. Pero también era extremadamente fiable, y para alguien como Karuizawa, que necesitaba esa fiabilidad, perderla era básicamente una sentencia de muerte.
—Ayanokouji-kun, ¿tienes alguna idea? —preguntó Hirata.
Parecía que intentaba hacerme tomar un papel más activo en todo esto.
—¡Me da igual! ¡Si no vas a escucharme, entonces no te necesito! —Karuizawa arrojó por el pasillo la lata de zumo que tenía en la mano. El contenido se derramó por todas partes, y el sonido resonó por el corredor—. Nuestra relación ha terminado. ¡Se acabó!
Dicho eso, Karuizawa nos abandonó y huyó. Hirata parecía molesto, no porque se hubiera revelado la verdad sobre su falsa relación, sino porque no podía ayudarla. No mostró ningún indicio de querer correr tras ella. Ella no era su prioridad.
—Ayanokouji-kun. Tengo mis límites. No puedo hacerlo todo. Por favor, entiéndelo —dijo.
Yo había planeado usar a Hirata para extraer información sobre Karuizawa. Sin embargo, parecía que Hirata me había usado a mí, y había aprovechado esta oportunidad para encargarme salvar a Karuizawa de sus problemas.
—Dijiste que querías ser un puente para conectar a la gente, pero eso es mentira, ¿verdad? Eres aliado de todos.
—Sí. Soy aliado de Karuizawa-san, y también soy tu aliado, Ayanokouji-kun. Sin embargo, mis prioridades pueden cambiar dependiendo de la situación. Eres mucho más capaz de lo que todos creen —observó Hirata.
—Me sobreestimas demasiado.
—¿De verdad? Se me da bien leer a las personas. Por eso lo entiendo.
Quise preguntarle más sobre esa supuesta habilidad, pero decidí que primero debíamos resolver este problema.
—Tu relación con Karuizawa suena como si hubiese sido todo de cara a la galería. ¿Es realmente así? —pregunté.
—Cuando lo dices de esa forma, parece que ya lo sospechabas.
—Tú y Karuizawa lleváis saliendo casi cuatro meses, pero vuestra relación no había avanzado mucho. Por supuesto, consideré la posibilidad de que mantuvierais una relación pura y platónica, pero aun así, siempre has mantenido cierta distancia con ella. Seguís llamándoos por el apellido.
Aunque no se hubieran acercado físicamente, deberían haberse acercado emocionalmente. Pero la relación entre Hirata y Karuizawa no había mostrado absolutamente ningún signo de cambio, ni para bien ni para mal. En una relación romántica, semejante estancamiento resultaba excepcionalmente extraño.
—Tienes toda la razón. En realidad no estábamos saliendo. Salíamos porque ambos sentíamos que era necesario. Supongo que eso te parecerá contradictorio —respondió.
En otras palabras, la suya había sido una relación de beneficio mutuo. En ese caso, ¿quién había propuesto la idea y quién había aceptado? Bueno, supongo que era obvio. Karuizawa le había pedido a Hirata que fingiera salir con ella, y Hirata simplemente había aceptado su petición. Teniendo eso en cuenta, sus acciones tenían cada vez más sentido.
—Los rumores empezaron aproximadamente tres semanas después del inicio de las clases. A partir de ese momento, la popularidad de Karuizawa se disparó —observé.
Un fenómeno parecido había ocurrido en el grupo Conejo. Al pegarse a Machida, Karuizawa podía imponerse de forma más agresiva de lo normal, y su nivel de influencia había aumentado. Para Karuizawa, Hirata era básicamente un huésped, y ella su parásito. Había sido una herramienta para mejorar su posición social.
—Interpretaste el papel de novio de Karuizawa para que su posición social mejorara.
Había llegado a la verdad. En respuesta, Hirata simplemente sonrió. Pensé que esa era toda la verdad, pero entonces me di cuenta de que no lo explicaba todo. Además, Hirata no había admitido que yo tuviera razón. ¿Karuizawa había usado a Hirata y a Machida para colocarse en la cima de la jerarquía escolar? No, solo eso no bastaba.
Después de todo, ¿por qué Hirata habría aceptado su petición con tanta facilidad? Era mucho pedirle. La actitud agresiva de Karuizawa se descontrolaba cada vez más con el paso de los días. Se comportaba cada vez más como una abusona.
¿Por qué Hirata aprobaba aquello y no la criticaba en absoluto? Además, ¿Karuizawa realmente solo quería usar a Hirata y a los demás para llegar a lo más alto? Lo dudaba. No podía decir que hubiera usado a Machida solo para aumentar su influencia. Más bien, no mostraba ningún interés por el grupo. La mayoría de las veces se limitaba a sentarse en silencio. Quizá al principio no tenía intención de usar a Machida.
En ese caso, ¿qué la había impulsado a establecer contacto con Machida? Sentía que estaba empezando a descubrir el verdadero yo de Karuizawa Kei.
—¿Es para protegerse? —pregunté.
Esa era la única respuesta que quedaba. No cabía duda.
—Así que lo entiendes. Sinceramente, cuando te he oído decirlo, se me ha puesto la piel de gallina —dijo Hirata.
—Lo oí de Horikita, eso es todo. Dijo que Karuizawa tenía sus razones para aferrarse a ti y a otros.
Pero Hirata no era tan simple como para caer en mi engaño.
—Ayanokouji-kun. Tengo que ser muy sincero, pero… Bueno, esto va a sonar muy grosero, pero sinceramente me pareces un poco raro. Me das algo de miedo. Perdona si te ofende.
—¿Te doy miedo? ¿Por qué piensas eso?
—Te he observado desde que empezaron las clases. El Ayanokouji-kun de entonces y el Ayanokouji-kun de ahora parecen dos personas distintas. Tu presencia, las palabras que usas… Es como si tuvieras dos personalidades diferentes.
Hirata era terriblemente observador. Era natural que pensara que algo no encajaba.
—Ya te lo he dicho, todo se debe a los consejos de Horikita. Ya le di un informe detallado sobre mi grupo. Solo estoy siguiendo sus órdenes. Igual que en la isla. Horikita tomó las decisiones correctas y condujo a la Clase D a la victoria. Gracias a ella conseguimos tantos puntos. Y eso también me beneficia a mí. Lo que pasa es que se le da tan mal comunicarse con los demás que le da miedo intentarlo, ¿sabes? Me dijo que hablara contigo y le informara después.
Pasaba mucho tiempo con Horikita. Por eso, probablemente Hirata no dudaría de mis palabras.
—Bueno. Supongo que Horikita-san habrá determinado que salvar a Karuizawa-san nos dará ventaja como clase —razonó.
—Sí.
—Pero aun así creo que eres increíble, Ayanokouji-kun. Eres distinto de Ike-kun y Yamauchi-kun.
—Soy peor que ellos.
—Aunque solo estés siguiendo las órdenes de Horikita-san, eres tú quien está hablando conmigo ahora mismo, Ayanokouji-kun. No es como si Horikita te hubiera dado una lista de respuestas preparadas. Creo que muestras una lógica clara y bien razonada. Eso no es algo que puedas fingir.
Hirata era más listo de lo que había imaginado. Aunque tenía algunas preocupaciones sobre su deseo constante de salvar a todo el mundo, poseía unas capacidades extraordinarias.
—Ya lo has dicho tú mismo, pero acepté actuar como novio de Karuizawa-san para que pudiera protegerse. Eso era lo que quería. Dijo que quería que la salvara. Quizá te cueste un poco imaginarlo, pero durante primaria y secundaria sufrió un acoso brutal.
—¿Eso es realmente cierto? —pregunté.
Así que la hiperventilación de Karuizawa había sido provocada por recuerdos de su pasado. Si había sufrido un trauma tan profundo, eso explicaba por qué no podía desprenderse del encuentro anterior.
—Por supuesto, yo conocí a Karuizawa-san después de que empezara en esta escuela. Pero lo entendí. Las personas que han sido acosadas desprenden una sensación única. Por eso acepté salir con ella. De esa forma, Karuizawa-san se liberaría de su pasado usando su posición como mi novia. No creo que Karuizawa-san nos esté mostrando su verdadera personalidad. Creo que está intentando desesperadamente hacerse la fuerte.
Por eso no podía controlar muy bien sus emociones. Muchas personas que habían sido acosadas tendían a tener personalidades muy mansas y tímidas, como Sakura. Por otro lado, las personas seguras de sí mismas, agresivas y egoístas —las que actuaban como Karuizawa— solían ser quienes acosaban a otros.
Así que la personalidad de Karuizawa era una fachada. Una máscara. Por eso necesitaba a personas como Hirata y Machida. Con ellos, era capaz de adquirir esa personalidad dominante.
—Espera un momento. ¿Y tú qué ganabas con todo esto? —pregunté.
El instituto es una de las etapas románticas más importantes en la vida de un estudiante. Hirata era popular entre las chicas. Si fingía salir con Karuizawa, no podía intentar una relación con nadie más.
—¿Qué ganaba yo? Karuizawa-san no estaba siendo acosada. Eso era todo lo que necesitaba.
No era hipocresía ni amor. No había ningún impulso egoísta en él.
—Sé que no te convence, pero esa fue la razón por la que lo hice —continuó.
—Te creo. Pero ¿hay también alguna razón más profunda? —pregunté.
Hirata no dudaría en salvar a un amigo, pero también consideraba amigas a Manabe y a las demás. Su preocupación por los demás rozaba lo patológico.
Como ya me había contado tanto, Hirata probablemente sintió que debía llegar hasta el final. Compró un par de bebidas en la máquina expendedora y me entregó una, que acepté agradecido.
—Hasta segundo de secundaria, yo era, a falta de una palabra mejor, un don nadie. No destacaba en absoluto.
—¿Tú, Hirata? Me cuesta imaginarlo.
—Bueno, no diría que fuera completamente invisible. Tenía amigos. Había un amigo en concreto al que conocía desde pequeño, un chico llamado Sugimura-kun. Estuvimos en la misma clase durante seis años, toda la primaria. También éramos vecinos. Íbamos y volvíamos juntos del colegio todos los días.
Hirata habló como si estuviera recordando un recuerdo fugaz.
—Cuando empezamos secundaria, nos separaron en clases distintas por primera vez. Al principio seguíamos yendo juntos al instituto como siempre. Poco a poco, empezamos a caminar juntos cada vez menos. Yo empecé a juntarme solo con otros chicos de mi nueva clase. Supongo que esa historia suena bastante normal.
Era perfectamente normal hacer nuevos amigos en un entorno nuevo. No había nada extraño en ello.
—Pero, mientras yo tenía a mis nuevos amigos, Sugimura-kun estaba siendo acosado.
Hirata apretó la lata que tenía en la mano. Entendí hacia dónde iba aquello.
—Sugimura-kun me envió señales de auxilio una y otra vez. Aparecía con cortes en la cara o con moratones. Pero a mí me importaba más pasar el rato con mis amigos, y nunca me lo tomé en serio. Sugimura-kun siempre había sido testarudo, rápido para meterse en peleas. No pensé demasiado en lo que estaba ocurriendo. Pero cuando entramos en segundo, volvimos a coincidir. Para entonces, el espíritu de Sugimura-kun se había quebrado. Su personalidad alegre y luminosa había desaparecido. Era lo normal después de que lo machacaran tanto. Le habían pegado puñetazos y patadas infinidad de veces. Lo acosaban tanto que ni siquiera podía ir al baño; acababa teniendo accidentes en plena clase.
—Entonces viste eso y…
—Sí. No hice nada. No pude. Tenía miedo de convertirme en su siguiente objetivo. Tenía miedo de que mi nueva y divertida vida se destruyera. Así que fingí no ver a Sugimura-kun, mi amigo de toda la vida. Me inventé excusas convenientes para mí mismo. Pensé que algún día los acosadores simplemente pararían. Que quizá, cuando Sugimura-kun dejara de ir al instituto, lo dejarían en paz. O que quizá alguien intervendría para ayudarlo.
—¿Y qué le pasó a Sugimura?
—Ese día sigue grabado a fuego en mi memoria, incluso ahora. Después del entrenamiento de fútbol de la mañana, volví al aula. Cuando me acerqué, vi que Sugimura-kun ya estaba allí, con la cara hinchada. Decidí esperar un poco antes de entrar. Para ser sincero, me sentía incómodo. Habíamos sido amigos que jugaban juntos desde pequeños, pero en ese momento me pareció que éramos completos desconocidos. Pensé: «Si me relaciono con él, también me acosarán a mí». Quizá Sugimura-kun vio lo feo que era mi corazón. No dijo ni una palabra, pero era casi como si estuviera pidiendo ayuda. Ese día saltó por la ventana del aula —dijo Hirata.
—¿Saltó? ¿Murió?
—Lo declararon en muerte cerebral. Pero incluso ahora, los padres de Sugimura-kun creen que se recuperará. Lo están esperando. Aquel día fue tan irreal que todavía me pregunto si no fue una alucinación. No podía creerlo. Cuando Sugimura-kun saltó, me di cuenta de algo. Al centrarme egoístamente en mis propios deseos, contribuí a llevar a un amigo muy querido a la muerte.
Aquel incidente había dado origen al hombre llamado Hirata Yousuke.
—No creo que Sugimura-kun pueda salvarse, pero quería expiarlo. Supongo que la única forma de hacerlo es salvar a otros —dijo Hirata.
—Entiendo lo que sientes, pero el mundo no es tan sencillo, ¿verdad? En este mismo momento, alguien está siendo acosado en alguna parte. Y quizá intente quitarse la vida, igual que Sugimura-kun. No puedes detenerlos.
—Por supuesto que lo sé. No soy un héroe ni nada parecido. Pero quiero salvar, como mínimo, a las personas cercanas a mí. Debo ayudarlas. Esa es mi penitencia por el pecado que cometí —dijo.
—Entonces, ¿qué vas a hacer? Quieres salvar tanto a Karuizawa como a Manabe, pero eso no es posible.
—Lo entiendo. Probablemente por eso estás aquí conmigo ahora mismo —respondió.
Al parecer, Hirata sabía que él mismo era anormal. En cualquier caso, era un hombre con una misión.
—Nunca pensé que algún día le contaría esta historia a nadie. Nadie aquí sabe la verdad. Por eso elegí esta escuela —dijo Hirata.
Arrojó su lata de zumo vacía a la papelera.
—¿Tú y Horikita-san guardaréis esto en secreto? —preguntó.
—Si prometes no involucrarte, estoy seguro de que Horikita guardará silencio —respondí.
—Entonces confiaré en vosotros dos. Nuestras filosofías se parecen.
Hirata se había comprometido a no intervenir en el asunto de Karuizawa. A partir de ese momento, probablemente acudiría a mí en busca de ayuda cada vez que tuviera problemas. Había logrado conseguir la cooperación de Hirata, un poder que siempre había querido. Estoy seguro de que él también sentía que había ganado algo.
—Hirata. Como tienes una red social muy amplia, quiero pedirte un favor.
Le entregué un papel. Lo leyó y aceptó mi petición sin mostrar ni la menor señal de disgusto.
—Ah, Ayanokouji-kun. Hay una cosa más que te he ocultado. Sé quién es el último vip de la Clase D.

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Classroom of the Elite (Novela)
Capítulo 151
Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 150
Estás leyendo el capítulo 150 de Classroom of the Elite (Novela), un novela. Kiyotaka Ayanokouji se ha inscrito en la Preparatoria Metropolitana de Educación Avanzada, donde se dice que el 100% de los estudiantes van a la universidad o encuentran empleo. Pero termina en Clase 1-D, que está lleno… Este capítulo tiene publicado el 8 de julio de 2026, Traducido por el grupo Koko88. Classroom of the Elite (Novela) tiene 159 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.