Leer Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 148 online gratis en español
🏴 Grupo: Koko88✍️ Traducción: Koko88
A menos que fueras vidente, encontrar al VIP no iba a ser fácil. Las personas nacen siendo mentirosas. Si alguien afirma vivir su vida sin decir una sola mentira, probablemente su propia vida sea una mentira. Las mentiras son una parte inevitable de nosotros. Una mentira piadosa no es una excepción; sigue siendo una mentira.
En algún lugar de aquel grupo de estudiantes estaba el VIP. Todavía quedaba tiempo hasta que comenzara el periodo de discusión. Igual que la vez anterior, fui el primero en llegar. Había ido temprano para observar el comportamiento de todos.
Las primeras en entrar fueron un grupo de chicas de la Clase C. Charlaban en voz alta y parecían estar disfrutando bastante de la conversación. Sin embargo, al verme, bajaron la voz al instante y sonaron disgustadas. Se aseguraron de sentarse a una buena distancia de mí. El siguiente en llegar fue Yukimura, sonriendo. Intercambiamos una breve mirada y luego se sentó cerca de mí. No parecía especialmente distinto de lo habitual.
Después llegó el grupo de la Clase A, Machida y Takemoto. Morishige entró solo. Como habían decidido no discutir nada, volvieron a sentarse en el extremo más alejado de la sala, cerca de las chicas de la Clase C.
—Oye, Machida-kun. Cuando terminemos aquí, ¿quieres venir con nosotras? Las tres estábamos pensando en divertirnos un poco.
—Ya veo —respondió Machida.
Aunque Machida no participara, todas las chicas reparaban en él. Aparte de Ichinose e Ibuki, parecían interesadas en Machida. No es que me diera especial envidia ni nada por el estilo… Vale, quizá un poco de envidia sí me daba. Probablemente las chicas invitaban a Machida a pasar el rato porque habían renunciado a encontrar al VIP. O quizá eso formaba parte de su plan. ¿Así era como se formaban las relaciones entre hombres y mujeres? Machida no parecía incómodo por aquello. De hecho, parecía complacido.
Luego llegaron los otros estudiantes de la Clase D: El Profe y Karuizawa. Más que haber venido juntos, parecía que habían llegado al mismo tiempo por pura coincidencia. Karuizawa mostró abiertamente su disgusto ante la presencia de El Profe. Después de entrar, se movió rápidamente hacia el fondo de la sala.
—Oye, ¿no estás sentada en mi sitio? —preguntó Karuizawa.
A pesar de haber llegado tarde, fulminó con la mirada a las chicas de la Clase C. Tras verlas tan amistosas con Machida, parecía aún más frustrada.
—No tengo ni idea de qué hablas. ¿Qué quieres decir con tu sitio? Siéntate donde sea. Cualquier sitio debería valerte.
—Pues ese es el asiento que quiero. Ese es mi sitio. Muévete —insistió Karuizawa.
—¿Eh? Ahora mismo estoy hablando con Machida-kun. Me ha prometido que esta noche saldrá conmigo —dijo Manabe.
—Oye, Machida-kun. ¿Podrías decirle, por favor, que quieres que me siente a tu lado?
Machida parecía algo incómodo con la situación, dudando sobre a qué chica debía elegir. Sin embargo, Karuizawa se interpuso rápidamente entre Manabe y Machida, y le agarró la mano.
—¿Qué tal si pasamos un rato juntos, solo tú y yo? ¿O le has prometido a esa chica que irás con ella? Odio a los tíos que van a dos bandas. Si vas a tontear con esa chica, supongo que esto se acaba aquí —dijo Karuizawa.
Vaya. Me sorprendía que pudiera decir eso con la cara tan seria, teniendo en cuenta que ya estaba saliendo con Hirata.
La parte de «solo tú y yo» pareció tocar una fibra sensible en Machida. Al parecer, había tomado una decisión.
—Disculpa, pero ¿podrías moverte? Ese es el sitio en el que ha estado sentándose Karuizawa —dijo Machida.
—¿Eh? ¿Pero qué coño? Uf, qué mierda —se quejó Manabe.
Las chicas, visiblemente molestas, se levantaron de inmediato y se marcharon. Karuizawa ocupó el asiento vacío. En realidad, se pegó tanto que prácticamente quedó adherida a Machida. En serio, estaban justo uno al lado del otro, con los cuerpos rozándose. Las acciones de Karuizawa no me parecían mezquinas ni frívolas, pero probablemente eso se debía a que yo ya sabía qué clase de persona era.
Karuizawa estaba saliendo con Hirata. Supiera Machida eso o no, parecía que había empezado a caer rendido ante ella. En cuanto a apariencia, sin duda era mona. Además, desde la perspectiva de alguien enamorado, tenía sentido que quisiera protegerla.
Lo interesante era que, pese a lo reciente que era la formación de nuestro grupo, ya habíamos desarrollado nuestra propia jerarquía, incluidas dinámicas de poder. Los solitarios eran solitarios, y los populares eran populares. Los organizadores eran organizadores. Sin embargo, no todo seguía como siempre. Por ejemplo, si había dos organizadores en el mismo lugar, uno tomaba el mando y el otro quedaba apartado. Era como un microcosmos de la jungla, la supervivencia del más fuerte.
La persona que perdía esa batalla descendía en estatus social. En algunos casos, podía caer hasta el peldaño más bajo de la escalera. Tan bajo que su presencia dejaría de importar a quienes la rodeaban. Podría decirse que yo era una de esas personas.
Lo interesante de este examen era que obligaba a reunirse y a unir fuerzas a personas que normalmente desconfiarían unas de otras. Puede que Ichinose fuera increíblemente popular entre sus amigos de clase, pero entre personas que eran claramente sus enemigas, su nivel de influencia era bajo. ¿Habría sido Hirata capaz de organizarnos un poco mejor?
—¡Hola a todos!
Hablando del rey de Roma. Ichinose llegó, llenando de vida aquella sala deprimente. El ambiente me parecía especialmente pesado aquel día, pero pensé que lo mejor era no hablar sin cuidado. Aun así, las acciones de Karuizawa parecían autoritarias y un tanto desconcertantes. Aunque de verdad quisiera conocer mejor a Machida, no necesitaba enemistarse abiertamente con las chicas de la Clase C.
Sin embargo, aquella extraña situación no parecía tan importante para el examen en sí.
Como alguien que sabía cómo era Karuizawa, ya podía ver cómo su personalidad influía en sus actos. Me preguntaba si Karuizawa siempre quería estar en lo más alto, ya fuera en clase o en este grupo. Por supuesto, no era fácil que una chica estuviera en la cima. Quiero decir, si se trataba de una chica extremadamente carismática como Ichinose, eso era una cosa. Pero, si no destacabas de forma natural, era imposible.
Sin embargo, en nuestra vida escolar, las relaciones determinaban si alguien ocupaba un lugar alto o bajo dentro del sistema de castas. Mediante su comportamiento dominante, Karuizawa se había convertido en la líder de las chicas de la Clase D. También había ganado mucha influencia sobre chicos y chicas al convertirse en la novia de Hirata.
Así que, si aplicabas lo que sabías del comportamiento de Karuizawa a cómo actuaba ahora, la verdad estaba clara. Se había impuesto por la fuerza al hombre más seguro de sí mismo, Machida, y, al tenerlo en la palma de la mano, había tomado el control de la sala. Por eso los estudiantes de la Clase C no podían ir contra Machida y habían abandonado sus asientos a regañadientes.
Si no te importaba que te odiaran, ¿qué ganabas dominando el terreno? ¿Sensación de superioridad? ¿Satisfacción personal? ¿Protagonismo? Seguía sin entender la causa profunda de su comportamiento.
—Esto no pinta bien.
—Sí. Si las cosas siguen así, el VIP se nos escapará.
Yukimura se sentó a mi lado y murmuró sus preocupaciones. Decidí limitarme a seguirle la corriente.
—Entonces. ¿La Clase A tampoco participará esta vez? —preguntó Ichinose.
—Por supuesto que no. Sentíos libres de hablar entre vosotros, eso sí. No hemos cambiado nuestra política —respondió Machida.
A su lado se sentaba Morishige, que había borrado de su expresión todo rastro de emoción humana. Lo había visto antes de esta prueba. Según los rumores, la Clase A estaba dividida en dos facciones distintas, una liderada por Katsuragi y otra por Sakayanagi. Morishige era uno de los que se habían vuelto contra Katsuragi durante la prueba de la isla.
En circunstancias normales, probablemente no habría obedecido las órdenes de Katsuragi, pero Sakayanagi estaba enferma y, por tanto, ausente del viaje. Sin la presencia de su líder, Morishige no tenía más remedio que hacer lo que le decían.
Había pensado que Katsuragi habría perdido influencia, considerando el daño que sufrió al fracasar en la prueba de la isla. Sin embargo, parecía que no iba a derrumbarse con tanta facilidad. Como Morishige llevaba dos días en silencio, parecía que ni siquiera él tenía otra opción que obedecer órdenes.
—Como sería una pérdida de tiempo pasar una hora entera en completo silencio, ¿qué tal si volvemos a jugar a las cartas? —preguntó Ichinose.
Ichinose sacó sus cartas de inmediato. La forma de abordar tu objetivo era un aspecto importante de esta prueba. Ella quería reducir la lista de sospechosos mediante una conversación abierta y sincera. Por otro lado, Katsuragi buscaba la estabilidad suprimiendo toda conversación. Luego estaba Ryuuen, que quería convertir a todos en sus enemigos mientras tomaba el control absoluto de su clase. Dijo que había descubierto la lógica secreta que subyacía en la prueba. Sin embargo, no estaba seguro.
Al final, nos enfrascamos en jugar a las cartas durante una hora y luego nos dispersamos. Yukimura buscó algo por la zona con desesperación, pero por desgracia no parecía haber obtenido ninguna pista sobre la identidad del VIP. Estoy seguro de que a los demás estudiantes les pasaba lo mismo.
Aunque habláramos, no era como si el VIP fuera a dar un paso al frente. Observé el orden en que se marchaban todos los estudiantes. Los de la Clase C solían ser los primeros en salir, pero esta vez no se habían movido. Mientras tanto, los de la Clase A, que normalmente eran los últimos en marcharse, fueron los primeros en salir por la puerta. Bueno, no todos los de la Clase A se habían marchado aún. Machida y Karuizawa estaban intercambiando información de contacto. Yukimura y El Profe se levantaron.
—Creo que ya va siendo hora de volver. ¿Vienes, Ayanokouji? —preguntó Yukimura.
—Sí.
Mientras hablábamos, Karuizawa contestó al teléfono y se puso de pie. Salió de la sala charlando por el móvil, aparentemente hablando de algo divertido o interesante. Cuando se alejó, las tres chicas de la Clase C pasaron rozándome y salieron.
—Oye. ¿No te ha dado una sensación rara ese trío ahora mismo? —preguntó Yukimura.
Se volvió hacia mí con una expresión ligeramente desconcertada.
—¿Tú crees? No puedo decir que haya notado nada por el estilo —respondió El Profe.
El tono de El Profe era ridículamente pomposo. Sin embargo, pensé que la sensación de Yukimura era acertada. Las chicas de la Clase C parecían bastante enfadadas. Yukimura y yo asomamos la cabeza al pasillo para ver qué ocurría. Vimos a las tres chicas siguiendo de cerca a Karuizawa. Al estar sola, ella estaba en desventaja. La situación me preocupó. Además, Ibuki, que podría haber frenado a las otras tres, no estaba cerca.
—¿Crees que tienen cuentas pendientes con ella? —preguntó Yukimura.
—Sigámoslas. No creo que haya violencia, pero podría acabar en un escándalo.
—Maldita Karuizawa. Siempre hace que la gente la odie. Quería que usáramos nuestro valioso tiempo para encontrar al VIP —refunfuñó Yukimura.
Mientras El Profe volvía a su habitación, Yukimura y yo perseguimos en silencio a las cuatro chicas. Al doblar la esquina, oí el sonido metálico de una puerta de emergencia cerrándose de golpe. Los ascensores ni siquiera estaban llenos, así que no había ninguna razón para usar las escaleras. Tenía que haber otro motivo por el que habían entrado ahí. Abrí la puerta y escuché voces.
—Oye, ¿por qué me habéis traído a un sitio como este?
—¡Deja de hacerte la tonta! Empujaste a Rika, ¿verdad? Empieza a hablar.
—¿E-eh? Ya os he dicho que os habéis equivocado de persona.
Las tres chicas rodeaban a Karuizawa, obligándola a pegarse a la pared. Le impedían escapar. Sin embargo, incluso rodeada, Karuizawa no se disculpó. Continuó negando lo que decían. Quizá realmente era inocente.
—Mirad, tengo planes luego. ¿Podéis apartaros, por favor? —preguntó Karuizawa.
—Vale, confirmémoslo ahora mismo. Voy a llamar a Rika. Si no fuiste tú, te perdonaremos.
—No tengo ni idea de qué estáis hablando. Voy a llamar a un profesor.
—¿Y qué le vas a decir exactamente al profesor? No es como si estuviéramos siendo violentas contigo ni nada. Además, si hablas con un profesor, nosotras también hablaremos de ti. Diremos que empujaste a Rika. Tú también te meterás en problemas.
Ninguna de las dos partes tenía intención de ceder. Karuizawa intentó escapar, pero las chicas le agarraron el brazo y la empujaron contra la pared. Una de ellas sacó el móvil, probablemente para llamar a Rika.
—¡E-esperad! —Karuizawa les suplicó que no llamaran.
—¿Qué? ¿Por qué deberíamos esperar?
—Acabo de recordar algo. Me choqué con esa chica antes.
—Eres una mentirosa de cuidado. La recordabas desde el principio, ¿verdad? Bueno, da igual. Entonces, ¿vas a disculparte como es debido con Rika?
—Ni hablar. Ella tuvo la culpa. Es una empanada total.
Habría pensado que Karuizawa asumiría la responsabilidad de sus actos, pero, en lugar de eso, se negó. Se negó aun sabiendo que eso las enfadaría.
—Nos estás cabreando muchísimo. Puede que te hubiéramos perdonado si te hubieras disculpado de verdad con Rika. Pero ahora, definitivamente no vamos a perdonarte.
La chica presionó el hombro de Karuizawa.
—Me da igual. Probablemente nunca pensasteis perdonarme.
Después de que Karuizawa escupiera esas palabras, una de las chicas, Yamashita, perdió la paciencia.
—Shiho-chan. Ya he tenido bastante. Karuizawa es imperdonable.
—¿Verdad? Debería entender perfectamente cómo se sintió Rika. ¿Por qué no la acosamos de verdad?
Golpeó el hombro de Karuizawa con un poco más de fuerza. Yukimura empezó a abrir la puerta de golpe, pero le agarré el brazo. Aunque interviniéramos ahora, Karuizawa volvería a ser amenazada en algún momento. Sin embargo, si se ponían aunque fuera un poco violentas mientras las observábamos, eso serviría como disuasión para más adelante. Además, dependiendo de lo violentas que se volvieran, podríamos amenazarlas con denunciarlo a la escuela.
Más importante aún, Karuizawa Kei parecía estar empezando a cambiar.
—Ahh… Ahh…
Jadeó como si le costara respirar. Se sujetó la cabeza con las manos, como si le doliera. Cuando Manabe y las demás la vieron sufrir, no sintieron compasión. Todo lo contrario. Les irritó.

—Hazte la chica delicada todo lo que quieras, que no vamos a perdonarte.
Agarraron a Karuizawa del pelo y le levantaron la cabeza a la fuerza.
—Siempre he odiado tu cara, Karuizawa. O sea, chicas, ¿no creéis que es fea de narices?
—Sí, totalmente. ¿No dan ganas de cortarle la cara?
—P-parad. Parad.
—«P-parad», dice. ¿Qué ha pasado con esa actitud tan chula?
Cuanto más envidiabas a tu enemigo, más lo odiabas, hasta el punto de querer arrebatarle sus ventajas. Si hablábamos de apariencia, Karuizawa las superaba a todas. Pero Manabe, Yamashita y Yabu no estarían satisfechas hasta haber destrozado verbalmente el bonito rostro de Karuizawa. Karuizawa temblaba, asustada. Estaba a punto de llorar, todavía incapaz de moverse.
Las personas muestran su verdadero rostro cuando están en peligro. Un poco más de presión y sabría quién era realmente Karuizawa Kei. Sin embargo, Yukimura ya no pudo quedarse mirando. Abrió la puerta de golpe. Las tres chicas, naturalmente, se quedaron impactadas por su súbita aparición. Karuizawa, por su parte, parecía como si él le hubiera salvado la vida.
—¿Qué estáis haciendo? —gritó Yukimura.
—¿Qué? Nada. ¿Verdad? Solo estábamos hablando con Karuizawa-san. ¿A que sí?
Manabe fulminó a Karuizawa con la mirada, como diciéndole que no dijera ni una palabra más. Pero Karuizawa no era de las que se achantan.
—Yukimura-kun, estas chicas acaban de secuestrarme y han empezado a ponerse violentas. Son lo peor, en serio. Estaban siendo superpesadas, así que les dije que se largaran —dijo Karuizawa.
Normalmente jamás hablaría con Yukimura, pero ahora probablemente le estaba agradecida. Mientras tanto, las chicas de la Clase C miraban a Yukimura con odio. Sus ojos parecían decir: «Esto no tiene nada que ver contigo».
—Bueno, solo estoy hablando con Karuizawa sobre su problema, sobre lo que le hizo a Rika. Has oído que Karuizawa chocó contra ella con fuerza, ¿no?
—¿No creéis que es mejor dejarlo pasar? Se chocaron entre ellas. No es como si Karuizawa tuviera la culpa —dijo Yukimura.
—Tú cállate. Esto no tiene nada que ver contigo.
—…
Bajo el peso de sus miradas, se quedó en silencio. Karuizawa lanzó una mirada a Yukimura, como si pensara que era patético. Sacó el móvil en silencio.
—Dejadme en paz. Si no, llamaré a alguien.
—¿A quién vas a llamar? ¿A Hirata-kun? ¿A Machida-kun? Quiero decir, supongo que una guarra como tú tendrá a cien tíos en marcación rápida, ¿no?
Las peleas entre chicas a menudo se ensuciaban, y, a diferencia de los hombres, la violencia no era realmente una opción. Aquello era doloroso de ver.
—Acaba de pasar un profesor por aquí. Creo que será mejor que os vayáis —dije.
No me quedaba otra que intervenir y cortar aquello. La Clase C probablemente no quería montar un escándalo.
—Más te vale agachar la cabeza y disculparte con Rika.
Las chicas de la Clase C siguieron intimidando a Karuizawa, que intentaba desesperadamente mantener una expresión valiente. Pero era evidente que había perdido la confianza. Las otras chicas parecían saberlo. Continuaron con su hostilidad.
—¿Estás bien? —preguntó Yukimura, que parecía incapaz de dejar a Karuizawa a su merced.
Ella estaba hiperventilando.
—¡Déjame en paz!
Cuando Yukimura se acercó, Karuizawa le apartó la mano de un manotazo.
—Oye, ¿qué demonios? ¡Solo he venido a ver cómo estabas porque estaba preocupado!
—¡Dios, cállate! ¡Nadie te lo ha pedido!
La respiración de Karuizawa se volvió aún más entrecortada. Yukimura retrocedió, abrumado. Decidí no remover más el asunto y también di un paso atrás. Karuizawa me fulminó con la mirada mientras abría la puerta de las escaleras de emergencia y la cerraba con toda la fuerza posible al marcharse.
—Joder, ¿qué le pasa? ¡Siempre, siempre está causando problemas a la gente!
Entendía el resentimiento de Yukimura. Karuizawa era, desde luego, una fuente de problemas. Yukimura, aparentemente agotado por la situación, se marchó sin decir otra palabra. Me quedé solo en las escaleras de emergencia y pensé en Karuizawa. La líder de las chicas de la Clase D había mostrado su lado vulnerable. Sin embargo, no habían sido las amenazas lo que la había asustado; estaba aterrada por otra razón.

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Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 148
Estás leyendo el capítulo 148 de Classroom of the Elite (Novela), un novela. Kiyotaka Ayanokouji se ha inscrito en la Preparatoria Metropolitana de Educación Avanzada, donde se dice que el 100% de los estudiantes van a la universidad o encuentran empleo. Pero termina en Clase 1-D, que está lleno… Este capítulo tiene publicado el 11 de junio de 2026, Traducido por el grupo Koko88. Classroom of the Elite (Novela) tiene 159 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.