Leer Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 12 online gratis en español
🏴 Grupo: Koko88✍️ Traducción: Koko88
—¡Muy bien! ¡La piscina!
Tras el almuerzo, por fin había llegado la hora de la clase de natación. El momento que Ike y los demás habían estado esperando con tanta desesperación. Sin ni siquiera intentar ocultar su emoción, Ike se levantó de un salto y se dirigió junto con los demás hacia la piscina cubierta. Yo los seguí por detrás, creyendo que lo hacía de forma discreta.
—¡Vamos juntos, Ayanokouji!
—¿Eh? S-sí, claro.
Había dudado un momento ante la invitación de Ike, pero me apresuré a unirme y los seguí hasta el vestuario. Sudou se quitó el uniforme rápidamente y empezó a cambiarse, luciendo su físico sin reparo. Había forjado ese cuerpo a lo largo de años jugando al baloncesto. En comparación con los demás alumnos, estaba claramente en una forma extraordinaria.
Mientras otros se envolvían en toallas de baño, Sudou se quedó descaradamente en ropa interior. Se quedó ahí, semidesnudo, y sacó el bañador de su bolsa. No pude evitar soltarlo.
—Sudou, eres bastante atrevido. ¿No te pone nervioso estar así delante de los demás?
—En el deporte no puedes alterarte cada vez que tienes que cambiarte. Si actúas con miramientos, consigues el efecto contrario. Te conviertes en el centro de atención.
Razón no le faltaba. En esos ambientes, a los tipos esquivos se les tomaba el pelo.
—Bueno, yo me adelanto.
Un momento después, Sudou salió del vestuario. Yo terminé de cambiarme rápidamente.
Al ver la piscina de cincuenta metros, Ike exclamó:
—¡Vaya, este colegio es increíble! ¡Es incluso mejor que la piscina municipal, ¿no os parece?!
El agua era clara y hermosa, y al ser una instalación cubierta, no había que preocuparse por el tiempo. El entorno perfecto.
—¿Y las chicas? ¿Aún no han llegado?
Ike miraba a su alrededor, olfateando el aire como un perro.
—Tardan más en cambiarse, así que probablemente aún no estén listas —dije.
—Oye, ¿qué pasaría si de repente irrumpiera en el vestuario de las chicas? —dijo Ike.
—Probablemente se te echarían encima, te darían una paliza y luego te denunciarían.
—¡No me des una respuesta tan realista y en serio, que me estropeas la fantasía! —Ike empezó a temblar de miedo al imaginarse ese escenario en su cabeza.
—Si las chicas se dan cuenta de que las miras fijamente con sus bañadores, probablemente te odiarán.
—¡Pero vamos, como si hubiera algún tío que no mirara! Ugh. ¿Qué hago si se me pone dura?
Si eso ocurría, probablemente lo odiarían desde ese momento hasta el día de la graduación. Espera un momento, ¿qué estaba pasando? ¿Había empezado a hablar con naturalidad con Ike y los demás? A pesar de que hasta esa mañana no había podido integrarme en su grupo, de repente había metido un pie en la puerta, por así decirlo. Era el momento en que nacía una nueva amistad.
—¡Guau! ¡Qué espacioso! Es mucho más grande que la piscina de mi instituto.
Unos minutos después de que los chicos hubieran llegado, se oyó la voz de una chica.
—¡¿E-están aquí?!
Ike parecía listo para atacar. Si eras tan obvio, las chicas seguro que te odiarían. Aun así, yo también sentía curiosidad. Sobre todo por Hasebe y Kushida, aunque también un poco por Horikita. Me interesaba especialmente Hasebe, la chica de la que corrían rumores de que tenía el pecho más grande de la clase. No creía que hubiera ningún mal en echar un pequeño vistazo. Sin embargo, resultó que todos los deseos de los chicos se vieron frustrados por un giro inesperado de los acontecimientos.
—¡Hasebe no está! ¡¿Q-qué está pasando, Profe?! —gritó Ike.
El Profe, que había estado observando la clase, entró en pánico. De pie en la galería de observación del segundo piso, escudriñaba la sala. Ike y los demás también miraban a su alrededor. Desde esa altura, los ojos pequeños y con gafas del Profe deberían haber localizado a su presa al instante. Sin embargo…
No encontraba a las chicas por ninguna parte. Miraba a derecha e izquierda, como si no pudiera creerlo. ¿Seguirían cambiándose? ¿O acaso…?
—¡D-detrás de ti, Profe!
—¿Qué?!
Ike señaló y gritó. La situación había quedado clara. Hasebe estaba detrás del Profe en la galería de observación. Una a una, el resto de las chicas fueron apareciendo, hasta que todas salieron al segundo piso. Sakura estaba entre ellas.
—¿Q-qué está pasando? ¿Cómo ha ocurrido esto?
Ike se desplomó en el suelo y se tapó la cara con las manos, sacudido por ese giro increíble. Hasebe parecía ser consciente de que se la consideraba una chica guapa. Además, parecía no gustarle recibir miradas curiosas de los chicos. No le hacía ninguna gracia que intentaran cotillearla.
—¡Ay, pensé que iba a ver tetas grandes! ¡Tetas grandes! ¡Creía que era mi oportunidad!
Ike parecía estar planteándose el suicidio. Sus alaridos de agonía llegaron hasta Hasebe.
—Qué asco —murmuraron las chicas entre ellas. Ike era demasiado obvio, así que no era de extrañar que las chicas lo odiaran…
—¡Ike, no te desanimes! ¡Venga, todavía quedan un montón de chicas ahí fuera para nosotros! —dijo Yamauchi.
—S-sí, tienes razón. No puedo venirme abajo ahora. —respondió Ike.
—¡Bro! —Yamauchi e Ike reafirmaron su viril vínculo de amistad estrechándose las manos.
—¿Qué estáis haciendo vosotros dos? Parece divertido.
—¡K-K-Kushida-chan!
Kushida apareció entre los dos. Llevaba puesto el bañador reglamentario de la escuela, que resaltaba muy bien su figura voluptuosa. En un instante, casi todos los ojos de los chicos se pegaron al cuerpo de Kushida. Debía ser una copa D o E. No estaba seguro, pero lo calculé a ojo. Era mucho más grande de lo que había imaginado. Su trasero y sus muslos también eran más voluptuosos de lo que había imaginado, lo cual resultaba extrañamente cautivador. Sin embargo, todos los chicos apartamos la vista rápidamente.
Ah, qué buen tiempo hacía hoy… La paz mundial era realmente maravillosa.
Una vez que la inevitable reacción fisiológica se desencadenó, fue un golpe bastante terrible.
—¿Por qué esa expresión de dolor? —Horikita examinó mi cara de cerca, con una mirada suspicaz.
—En estos momentos estoy librando una batalla interior —respondí.
Horikita llevaba puesto el bañador de la escuela. ¿Cómo decirlo? Pues sí. Le quedaba bien. Nada mal. Pero si me quedaba mirando, era probable que las cosas acabaran mal. Pensé que lo mejor sería aguantar hasta que me tranquilizara.

—…………
Por algún motivo, Horikita me estaba examinando de arriba abajo.
—Ayanokouji-kun, ¿haces ejercicio? —preguntó.
—¿Eh? No, no especialmente. No es algo de lo que esté orgulloso precisamente, pero en el instituto era el chico que nunca tenía planes después de clase.
—Bueno, eso dices, pero... a juzgar por el desarrollo de tus antebrazos y tu musculatura dorsal, estás por encima de la media.
—Supongo que mis padres me bendijeron con buenos genes.
—No creo que sea solo por eso.
—Vaya, ¿qué te pasa? ¿Tienes un fetiche con los músculos o algo así? ¿Es eso?
—Supongo que si lo niegas tanto, tendré que creerte...
Parecía algo insatisfecha. Deduje que Horikita tenía un ojo bastante perspicaz y disfrutaba usándolo.
—¿Nadas bien, Horikita-san?
Aunque Horikita puso una expresión algo desconcertada ante la pregunta de Kushida, respondió con calma.
—No diría que soy especialmente buena ni mala.
—Yo nadaba muy mal en el instituto. Pero me lo tomé en serio y practiqué muchísimo, y creo que he mejorado bastante —dijo Kushida.
—Ya veo. —Horikita respondió con indiferencia y se echó ligeramente hacia atrás, señalando claramente que no quería continuar la conversación.
—¡Muy bien, todo el mundo, en fila!
Un hombre de mediana edad con aspecto musculoso, del tipo que claramente se había dedicado en cuerpo y alma al deporte, reunió a todos y comenzó la clase. Tenía pinta de profesor de Educación Física, aunque también parecía el tipo de persona que resulta atractiva tanto para hombres como para mujeres.
—Sois dieciséis, ¿eh? Pensé que seríais más, pero está bien.
Era evidente que algunos alumnos de ese recuento habían faltado a clase, aunque eso no parecía molestarle.
—Después del calentamiento, quiero ver de lo que sois capaces de verdad. Nadad para mí —dijo el entrenador.
—Perdone, señor. Es que yo no sé nadar muy bien...
Un chico levantó tímidamente la mano y habló.
—Con un profesor como yo, para el verano estarás nadando. No te preocupes por nada.
—Bueno, tampoco es que tengamos que obligarnos a nadar, ¿no? No es que vayamos a ir a la playa ni nada.
—Para nada. No me importa lo más mínimo que seáis malos nadadores ahora, pero me aseguraré de que al final seáis unos ganadores. Además, saber nadar definitivamente os será muy útil más adelante en la vida. Definitivamente.
¿Que saber nadar sería muy útil? Bueno, supongo que sería conveniente. Sin embargo, oír a un profesor decir algo así me resultaba incómodo. Aunque probablemente solo quería evitar que los alumnos se hundieran como piedras.
Todo el mundo empezó con los ejercicios de calentamiento. Ike no dejaba de echar miraditas a las chicas. El profesor nos pidió que nadáramos unos cincuenta metros. Los alumnos que no sabían nadar podían tocar el fondo de la piscina con los pies. Yo no había estado en una piscina desde el verano pasado. El agua debía de estar a temperatura controlada, porque al entrar no sentí frío y me adapté enseguida. Tras meterme, empecé a nadar suavemente.
Después de los cincuenta metros, esperé a que los demás terminaran.
—Je, je, je, la victoria es mía con diferencia. ¿Habéis visto mis superhabilidades natatorias? —alardeó Ike.
Había nadado con maestría y salió de la piscina con una sonrisa arrogante y satisfecha. No, Ike, tu actuación no fue tan diferente a la del resto.
—Bueno, parece que todos sabéis nadar, más o menos.
—Claro que sí, señor. En el instituto me llamaban "el pez volador", ¿sabe?
—Ya veo. En ese caso, voy a hacer que compitáis entre vosotros. Separaremos los grupos por género. Cincuenta metros estilo libre.
—¡¿C-competir?! ¿En serio? —exclamó Ike.
—Al ganador del primer puesto le daré un bonus especial: 5000 puntos. Sin embargo, el alumno que quede en último lugar tendrá que asistir a clases de recuperación. Preparaos.
Los nadadores más habilidosos vitorearon de alegría, mientras que los menos confiados gimieron.
—Como no hay muchas chicas, las dividiré en dos grupos de cinco, y la alumna con el tiempo total más rápido será la ganadora. En cuanto a los chicos, me fijaré en los cinco tiempos más rápidos y luego pasaremos a una ronda final.
Nunca habría imaginado que el colegio ofreciera puntos como premio. Quizás era una forma de encenderle la llama a los alumnos. La verdad es que estaba bastante bien pensado. Excluyendo a los observadores y al alumno que no sabía nadar, competían dieciséis chicos y diez chicas. Las chicas empezaron primero, mientras los chicos se sentaban a un lado, llenos de emoción mientras animaban... no, mientras valoraban a las chicas.
—Kushida-chan, Kushida-chan, Kushida-chan, Kushida-chan, Kushida-chan. Haaaaaaa...
Parecía que Kushida había hechizado completamente a Ike.
—Estás asustando a todo el mundo, Ike, cálmate —murmuré.
—P-pero es que Kushida-chan es guapísima, ¿a que sí? ¡Y además tiene un pecho bastante grande!
Kushida se había ganado de inmediato la atención de los chicos. ¿Conseguiría alguna otra chica hacerle sombra? Si te fijabas solo en su cara, Horikita podría haber estado perfectamente entre las mejores, pero como detestaba tanto la interacción social, su popularidad había bajado. A pesar de eso, a muchos chicos les parecía guapísima, así que recibió bastantes vítores en la línea de salida.
—¡Todo el mundo, grabad estas imágenes en vuestra mente! ¡Recordad el material de fap1 que estáis viendo hoy! —gritó Ike.
—¡Sí! —corearon todos.
De alguna manera, la natación había fortalecido el vínculo entre los chicos. La única excepción era Hirata, que parecía evitar mirar a las chicas. Sonó el silbato y cinco de las chicas se lanzaron al agua. Horikita estaba en el carril dos. Tomó la delantera al comienzo de la carrera y mantuvo su distancia respecto a las demás, conservando su posición al frente del grupo. Nadaba con confianza, cubriendo los cincuenta metros sin ningún esfuerzo aparente.
—¡Vaya! ¡Impresionante, Horikita!
Su tiempo fue de aproximadamente veintiocho segundos. Era bastante rápida. Horikita salió lentamente de la piscina y se fue a un lado, sin siquiera parecer sin aliento. Para los chicos, los resultados eran lo de menos. Tenían los ojos pegados a los traseros de las chicas mientras se movían. Yo también miré a Horikita. ¿Sería porque nos estábamos llevando bien? Bueno, era una chica. Había algo ahí, pensé. Sí.
Después llegó la segunda carrera. Kushida, la chica más popular, estaba en el carril cuatro. Los chicos la vitorearon, sonriendo y saludando.
—¡Venga!
Vaya, esos tíos estaban muy animados. Algunos hasta intentaban taparse la entrepierna disimuladamente. Durante las presentaciones, Kushida había anunciado que quería hacerse amiga de todos en la clase. Parecía que su deseo ya casi se había cumplido. Y no solo con los chicos; las chicas también estaban constantemente a su alrededor, charlando alegremente. Kushida tenía algo que atraía a los demás.
Empezó la segunda carrera. La competición resultó ser bastante unilateral. Una chica llamada Onodera, que había pertenecido a equipos de natación, ganó por mucho. Terminó con un tiempo de aproximadamente veintiséis segundos, lo que le valió la victoria. Kushida terminó en torno a los treinta y un segundos, que era un tiempo bastante bueno, pero solo le dio el cuarto puesto. Me acerqué al borde de la piscina para hablar con Horikita.
—Estuviste muy cerca. Segundo puesto, vaya. Supongo que las chicas del equipo de natación fueron realmente duras, ¿eh?
—Me da igual ganar o perder. Ya basta de hablar de mí. ¿Tú te sientes seguro de ti mismo? —preguntó.
—Oh, desde luego. Lo único que no puedo hacer es quedar el último.
—Eso no es algo de lo que sentirse orgulloso precisamente. Pensaba que los chicos estaban obsesionados con ganar y perder.
—No me gusta competir con la gente. Al fin y al cabo, solo me gusta evitar los problemas —dije.
Había renunciado a intentar quedar primero desde el principio. Lo único que quería era evitar esas clases de recuperación. Me asignaron un puesto y me colocaron en el carril dos, mientras que Sudou estaba en el primero, justo a mi lado. Era imposible ni siquiera aspirar a seguir el ritmo de Sudou, así que no lo planeé. Mi objetivo era quedar en algún punto intermedio, siempre que no fuera el último. Con eso en mente, comenzó la carrera y nos lanzamos al agua.
Sudou completó la carrera de cincuenta metros a una velocidad increíble. Chicos y chicas vitorearon con admiración.
—¡Vaya, eres increíble, Sudou! ¡Has terminado la carrera en veinticinco segundos! —exclamaron.
Yo, por mi parte, terminé en treinta y seis segundos. Parecía que había quedado décimo. Bien, sin clases de recuperación para mí.
—Sudou, ¿no te plantearías unirte al equipo de natación? ¡Si practicas, podrías ganar en competiciones!
—El baloncesto es mi único deporte. La natación es solo para divertirme. —Sudou, que ni siquiera había sudado, salió de la piscina con calma.
—Vaya, tiene unas habilidades motrices absolutamente excepcionales.
Ike, sintiéndose envidioso, dio un codazo a Sudou.
—¡Kya!
Una chica soltó un grito de alegría cuando Hirata tomó su posición de salida. Mientras que el cuerpo de Sudou había atraído la admiración de los chicos, el cuerpo de Hirata atraía a las chicas. Era esbelto, pero también bien formado. Se podría decir que era un chico guapo y musculoso a la vez. Tras escuchar los chillidos de alegría de las chicas por Hirata, Ike escupió en respuesta. Sudou tampoco parecía muy contento y le lanzó una mirada fulminante a Hirata.
—Voy a dejarte atrás. Usaré toda mi fuerza —gruñó.
¿No dijo que nadaba solo por diversión?
Tras el silbato del profesor, Hirata se lanzó a la piscina con una forma impecable. Cada vez que los brazos de Hirata cortaban el agua, las chicas vitoreaban a un lado de la piscina. Su estilo era sencillamente elegante.
—Es sorprendentemente rápido —comentó Sudou. Y tenía razón: Hirata nadaba deprisa. Sin duda se había adelantado a los otros cuatro chicos que competían con él. Eso, por supuesto, provocó más chillidos de las chicas. Hirata no defraudó las expectativas: quedó en primer lugar. Los aplausos ensordecedores resonaron por toda la sala.
—Sensei, ¿cuál fue su tiempo? —preguntó Ike, impaciente.
—El tiempo de Hirata fue... 26,13 segundos.
—¡Muy bien! Tú puedes, Sudou. ¡Definitivamente puedes ganarle! ¡Haz caer el martillo de la justicia!
—Déjamelo a mí. Lo demoleré a él y a su popularidad...
El ánimo de Ike había encendido a Sudou, pero aunque Hirata perdiera, era poco probable que su popularidad bajara.
—¡Hirata-kun, ¡estabas genial! ¡No solo se te da bien el fútbol, también se te da genial la natación! —gritó una chica.
—¿Eso crees? ¡Gracias! —respondió él.
—Oye, ¿por qué le estás mirando así a Hirata-kun? —dijo otra chica.
—¿Eh? ¡¿Que yo estoy "comiéndolo con los ojos"?!
Hubo un chillido indignado.
La inmensa popularidad de Hirata era increíblemente frustrante.
—Vamos, chicas, parad ya. Por favor, no os peleéis por mí. Pertenezco a todos. Quiero ser amigo de todo el mundo. Además, ¿y si aparece alguien que nada mejor?
Kouenji pareció asumir erróneamente que los vítores eran para él. Esbozó una sonrisa fresca y luego se plantó junto a la línea de salida.
—Oye. Eh, ¿por qué lleva Kouenji un speedo?
—¿Q-qué?
Aunque el colegio permitía ese tipo de bañador ajustado, Kouenji era el único de nuestra clase que lo llevaba. Los slips llamaban la atención hacia su entrepierna, y todas las chicas apartaron la vista. Sin embargo, en la tercera carrera, todos los ojos estaban puestos en Kouenji. La postura que adoptó en la línea de salida era como la de un atleta. Su postura no era lo único impresionante. Parecía estar en mejor forma física que incluso Sudou. Sudou y todos los demás chicos de la clase contuvieron el aliento mientras observaban atentamente a Kouenji.
—No me interesa especialmente ganar o perder... pero no me gusta perder —dijo Sudou, como para nadie en particular.
Cuando sonó el silbato, Kouenji se lanzó a la piscina con una técnica de libro de texto.
—¡Vaya! ¡Increíble!
Sudou soltó un grito sorprendido ante la inesperadamente agresiva natación de Kouenji. Hirata también le miraba con aparente asombro. Kouenji salpicaba con ferocidad mientras nadaba, pero eso no reducía su increíble velocidad. Era indiscutiblemente más rápido que Sudou. Tras comprobar el tiempo, el profesor miró su perplejo cronómetro un par de veces.
—23,22 segundos.
—Mis músculos abdominales, dorsales y el psoas mayor parecen estar en buena forma, como de costumbre. No está mal —dijo Kouenji.
Tras salir de la piscina, sonrió con suficiencia y se echó el pelo hacia atrás. No le faltaba el aliento en absoluto. Era como si ni siquiera hubiera nadado.
—¡Estoy encendido! —Sudou no quería perder, así que su espíritu competitivo se disparó. Para ser honestos, Sudou era el único que tenía alguna posibilidad de ganar a Kouenji. La ronda final era más como un duelo entre los dos.
—Estoy muy emocionada con esto. Tanto Kouenji-kun como Sudou-kun son muy rápidos —dijo Kushida.
—A-ah, sí.
De pie junto a una belleza en bañador, había entrado en estado de emergencia, con el corazón latiendo violentamente en el pecho.
—¿Hmm? ¿Qué te pasa? Tu cara está roja por algún motivo. ¿Te encuentras mal, por casualidad? —preguntó.
—Oh, no, no, para nada...
—Bueno, de todas formas, algo parece inusual. ¿Por qué tenemos clases de natación en abril, por cierto?
—Porque tenemos una piscina cubierta increíble. Ah, sí, eso me recuerda... Eras bastante rápida, Kushida. No me puedo creer que no se te diera bien nadar en el instituto.
—Tú también eres mucho más rápido que la media, Ayanokouji-kun.
—Qué va, soy bastante normalito. No me gusta mucho hacer ejercicio.
—¿De verdad? Pero tienes aspecto de ser un tío muy atlético, Ayanokouji-kun. Aunque estés tan delgado, podría decir que tienes incluso mejor cuerpo que Sudou, que juega al baloncesto.
Kushida examinó mi cuerpo con asombro, como si pensara "¿En serio? ¿En serio?" Estaba diez veces más nervioso ahora que cuando Horikita me había mirado.
—Simplemente nací con músculo de forma natural. No hay ninguna razón especial detrás. A decir verdad, no estoy en ningún club.
La conversación giraba en torno a la buena salud. Me sentía algo nervioso, pero a la vez extrañamente satisfecho. Continuamos así un rato; había querido hablar a solas con Kushida.
—Vaya, Kouenji es increíble. Pensaba que Sudou iba a ganar por goleada... ¿Qué demonios está pasando, Ayanokouji? —preguntó Ike.
Parecía que Kouenji había batido a Sudou con una ventaja de unos cinco metros en la ronda final. Tras terminar de observar la carrera, Ike se centró en mí, con cara de demonio.
—Eh, nada en realidad. Yo no he hecho nada —respondí.
—¡No me refiero a eso!
Me rodeó los hombros con los brazos y me susurró al oído.
—Voy a por Kushida-chan. ¡No te interpongas en mi camino!
No planeaba interponerme precisamente, pero su objetivo era algo poco realista. No creía que Kushida fuera del tipo que se rebajaría a estar con alguien como Ike. Claro que tampoco pensaba que fuera a estar conmigo.

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Classroom of the Elite (Novela)
Capítulo 13
Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 12
Estás leyendo el capítulo 12 de Classroom of the Elite (Novela), un novela. Kiyotaka Ayanokouji se ha inscrito en la Preparatoria Metropolitana de Educación Avanzada, donde se dice que el 100% de los estudiantes van a la universidad o encuentran empleo. Pero termina en Clase 1-D, que está lleno… Este capítulo tiene publicado el 8 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Koko88. Classroom of the Elite (Novela) tiene 159 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.