Leer Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 113 online gratis en español
🏴 Grupo: Koko88✍️ Traducción: Koko88
Volvamos a antes del inicio de nuestra prueba especial en la isla desierta. Hablemos de la ceremonia de clausura del primer semestre. Yo estaba exultante, saboreando la alegría de poder disfrutar por completo de las vacaciones de verano por primera vez en mi vida. Sin embargo, la Parca apareció ante mí, guadaña en mano, para arrebatarme aquella felicidad.
—Ayanokouji. Tengo que hablar contigo antes de que te vayas. Ven a la sala de profesores.
Chabashira-sensei lo dijo justo después de que terminara la tutoría, antes de salir del aula.
—¿Por qué? ¿Has hecho algo? —preguntó Sudou, que ya estaba listo para irse con la bolsa colgada del hombro.
—Que yo recuerde, no he hecho nada.
—Ya. No eres ni bueno ni malo. Llevas una vida gris, aburrida y estable.
—¿Por qué ha sonado eso tan sarcástico?
—¿Sarcástico? No era mi intención. ¿Te lo ha parecido?
Qué persona tan horrible… Mi corazón herido derramó amargas lágrimas. Oí que alguien me llamaba y supuse que sería Sudou, preocupado por haberme hecho daño. En el fondo era buen tío.
—¡Eh, Sudou!
—Eh, Horikita. Bueno… como ya son vacaciones de verano… ¿tienes tiempo? Podríamos salir un poco por ahí.
Sudou estaba colado por Horikita, mi compañera de pupitre.
No estaba preocupado por mí en absoluto.
—¿Por qué? —preguntó ella.
—Bueno, porque son vacaciones de verano, ya sabes. Sería una pena no pasarlo bien. Podemos ir al cine o de compras.
—Qué tontería. Da igual que sean vacaciones de verano. ¿Y por qué me estás invitando a salir, exactamente?
—¿“Por qué”? ¿Por qué te haces la tonta?
Sudou se rascó la cabeza. No entendía lo que sentía Horikita, pero entonces pareció encenderse una bombilla en su cabeza.
—Bueno, ya sabes… es por eso. ¿No? Los chicos invitan a salir a las chicas cuando hay vacaciones…
Aunque me habría gustado ver que los esfuerzos de Sudou daban fruto con Horikita, Chabashira-sensei me había llamado. Lo mejor era quitarse de encima cuanto antes las cosas desagradables.
—¡Eh! ¿Adónde vas? —me llamó Sudou, deteniéndome.
—¿Adónde voy a ir? Me ha llamado la profesora, así que no tengo mucho margen de elección.
—¿Puedes esperar un poco? Solo un momento.
Su expresión me dio bastante grima. Me agarró las muñecas con aquellas manos grandes y carnosas y no me soltó.
—Vas a presenciar mi batalla. Hazme de apoyo.
—No digas tonterías…
—Adiós.
Mientras seguíamos discutiendo, Horikita terminó de prepararse para irse y se levantó de su sitio. Salió del aula sin vacilar ni un segundo. Sudou se limitó a verla marchar, completamente atónito.
—Mierda. Ya veía que no iba a servir de nada. Bueno, me voy a hacer cosas del club.
Como Horikita ya no estaba, yo tampoco hacía falta allí, así que me fui. Al llegar a la sala de profesores, vi a Chabashira-sensei esperándome en la puerta.
—Entra.
—No entiendo por qué me ha llamado.
—Hablaremos dentro.
Mi medidor de «depresión inminente» no dejaba de subir cada vez que respondía a mis preguntas con frases tan cortas. Había querido creer que todo esto era una broma.
—Cuando te llaman a la sala de profesores es normal pensar mal, pero, contrariamente a lo que esperas, este es un lugar bastante cómodo. Aquí no hay ojos por todas partes. Hay muchas cosas que es mejor decir con algo de intimidad.
Me di cuenta de que faltaba la cámara de seguridad que cabría esperar en un lugar así.
—Entonces, ¿de qué quería hablar conmigo? Ahora mismo estoy ocupado planeando mis vacaciones de verano.
—Qué gracioso. Creía que no tenías amigos.
—No, no, exageré al decir eso. Tengo al menos unos cuantos.
Aunque podía contarlos con los dedos de las dos manos, la cantidad no era lo importante. O al menos eso se suele decir. Además, ¿qué problema habría habido en pasar yo solo las vacaciones de verano?
—Te he llamado hoy porque quería contarte algo personal.
¿La historia personal de Chabashira-sensei? La conversación estaba tomando un rumbo muy distinto del que esperaba. No entendía por qué me había llamado por mi nombre para contarme algo así. Ni tampoco me interesaba.
—Es algo de lo que no he hablado con nadie desde que me convertí en tutora. Es una tontería, pero escúchame.
—Antes de eso, ¿quiere té? Debe de tener sed —dije.
Me levanté de la silla plegable y abrí la puerta de la pequeña cocina. No había nadie dentro, ¿verdad?
—No le cuentes esta historia a nadie más. Si puedes hacer eso, vuelve a sentarte.
—Vale.
Cerré la puerta y volví a sentarme frente a Chabashira-sensei.
—¿Qué imagen tienes de mí como tutora de la Clase D?
—Veo que otra pregunta abstracta. ¿Puedo decir que me parece una mujer guapísima?
Ni siquiera levantó una ceja ante aquella broma. Pero pude notar cómo aumentaban sus ganas de matarme.
—Mmm… Bueno, si no le importa que la compare con otros profesores, diría que no le importa en absoluto el futuro de la Clase D y que es una profesora fría, sin ningún interés por sus alumnos. Esa sería mi respuesta.
No era tan cercana como Hoshinomiya-sensei, la tutora de la Clase B, ni tampoco ayudaba tanto a sus alumnos como Sakagami-sensei, el tutor de la Clase C.
—¿Me equivoco?
—No, es tal y como dices. No lo negaré. Sin embargo, la verdad es otra.
Chabashira-sensei hizo una pausa y alzó la vista hacia el techo, como si acabara de recordar algo.
—Yo también fui alumna de esta escuela. Estuve en la Clase D, igual que vosotros.
—Tengo que reconocer que eso me sorprende. Habría pensado que usted era más capaz, Chabashira-sensei.
—Vaya… Bueno, en mi época la diferencia entre clases no era tan extrema. Más que una batalla a tres bandas, era una lucha real entre las cuatro clases. Hasta casi el momento de graduarnos, en el tercer trimestre de tercero, la diferencia entre la A y la D no llegaba ni a los cien puntos. Era una lucha muy ajustada, en la que hasta el error más insignificante podía desestabilizarlo todo.
No me dio la impresión de que estuviera presumiendo. Más bien sonaba a arrepentimiento.
—Supongo que alguien cometió ese error insignificante, ¿no?
—Sí. Ocurrió de forma bastante inesperada. La Clase C se fue al infierno por culpa de un error mío. Al final, mi objetivo de llegar a la Clase A y mis sueños quedaron destrozados.
Me daba cierta pena, pero que sacara de repente su pasado a relucir me resultaba bastante molesto. Más que nada, me hacía sentir incómodo.
—No termino de entender a qué quiere llegar. ¿Qué tiene que ver eso conmigo?
—Creo que tu presencia será esencial para alcanzar la Clase A.
—¿Y qué se supone que debo responder a eso? Está bromeando, ¿no?
Me alegró que me alabara de forma tan inesperada, pero no sabía cómo contestar.
—Hace unos días, cierto hombre contactó directamente con la escuela. Dijo: «Expulsad a Ayanokouji Kiyotaka».
Chabashira-sensei cambió completamente de tema. Por fin estaba entrando en la cuestión de verdad.
—¿Que me expulsen? Eso es absurdo. No sé quién ha sido, pero han ignorado su petición y no me van a expulsar. ¿Verdad?
—Por supuesto. No podemos expulsar a un alumno por el simple capricho de un tercero. Mientras sigas siendo estudiante de esta escuela, estás protegido por las normas. Pero… si causas algún problema, ya es otra historia. Fumar, acosar, robar, hacer trampas… Si te ves envuelto en cualquier escándalo, la expulsión será inevitable.
—Lo siento, pero no tengo intención de hacer nada de eso.
—No tiene nada que ver con tus intenciones. Si yo determino que algo parece un problema, se convertirá en realidad.
—¿Me está amenazando? —pregunté, receloso por su manera de expresarse.
—Vamos al grano, Ayanokouji. Vas a aspirar a la Clase A por mí. Yo te cubriré todo lo que pueda para protegerte. ¿No te parece una oferta bastante buena?
Había pensado que había cambiado bastante desde que la conocí, pero jamás se me habría ocurrido que llegaría a chantajear a un alumno. Me reí.
—¿Puedo irme ya? No pienso seguir escuchando esto.
—Qué pena, Ayanokouji. Serás expulsado y, una vez más, la Clase D no llegará a la Clase A.
Su forma de hablar y de comportarse no eran simple teatro. De verdad iba en serio. Estaba poniendo sobre mis hombros sus sueños incumplidos.
—Te lo preguntaré una vez más. ¿Vas a apuntar a la Clase A? ¿O prefieres ser expulsado? Tú eliges.
Con la mano izquierda crucé la mesa y agarré a Chabashira-sensei por el cuello de la camisa.
—Recuerdo que Horikita dijo que usted la hacía sentir incómoda. Me pregunto si sería por algo así. Es como entrar en casa de alguien con los zapatos puestos.
—Sí. —Chabashira-sensei, que hasta entonces se había mostrado segura de sí misma, soltó una risa amarga—. Hasta yo me he sorprendido. Me doy cuenta ahora de que aún no he renunciado a llegar a la Clase A.
Sus ojos se habían humedecido ligeramente. La frialdad indiferente que solía mostrar había desaparecido. Cuando me agarró el brazo izquierdo, mientras mi mano seguía aferrada a su cuello, vi que aquella determinación férrea regresaba a sus ojos.
—Pensé que acabarías guiando voluntariamente a la Clase D, pero ya no tenemos tiempo que perder. Tienes que decidirlo aquí y ahora. ¿Me ayudarás o no?
Luke, el protagonista de Star Wars, al principio eligió volver a la granja de su tío y rechazar la llamada a la aventura. Sin embargo, al final acabó siendo arrastrado a los horrores de la guerra. Era su destino. Se podría decir que yo debería haberme tomado con reservas la historia de esta mujer. No sabía cuánta verdad había en ella.
—Probablemente se arrepentirá de haber intentado usarme.
—Tranquilo. Mi vida ya está llena de arrepentimientos.
Ese fue el incidente problemático que dio comienzo a mis vacaciones de verano. Era algo en lo que no me gustaba pensar. En cualquier caso, no podía permitirme perder mi vida escolar actual. Tirar por la borda tu libertad para protegerla… Qué absurdo.


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Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 113
Estás leyendo el capítulo 113 de Classroom of the Elite (Novela), un novela. Kiyotaka Ayanokouji se ha inscrito en la Preparatoria Metropolitana de Educación Avanzada, donde se dice que el 100% de los estudiantes van a la universidad o encuentran empleo. Pero termina en Clase 1-D, que está lleno… Este capítulo tiene publicado el 1 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Koko88. Classroom of the Elite (Novela) tiene 159 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.