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Leer Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 105 online gratis en español

🏴 Grupo: Koko88✍️ Traducción: Koko88
Aquella mañana me desperté mucho antes de lo que había previsto. El calor y la humedad no me habían dejado parar de dar vueltas mientras dormía. Al final me espabilaron, y no había descansado precisamente bien. La cama estaba caliente, y recordé que habíamos dejado la lámpara encendida toda la noche. La tienda olía a sudor. Por suerte, la habíamos montado con una malla que dejaba pasar la brisa nocturna. Pero en cuanto terminó la noche, la temperatura subió de golpe. Salí de la tienda con cuidado para no despertar a nadie y me acerqué a la montaña de equipaje apilado. Habíamos dejado las maletas fuera para que el interior de las tiendas quedara lo más despejado posible. Después de asegurarme de que estaba solo, localicé una maleta de un color distinto al resto. Era la de Ibuki. Como la suya era diferente, resultaba fácil de encontrar. La cogí sin dudar y miré dentro. Si alguien me viera haciendo esto, me colgarían la etiqueta de pervertido al instante. Dentro encontré lo mismo que llevaba todo el mundo: toallas, ropa de recambio, ropa interior y demás. Sin embargo… —Una cámara digital, ¿eh? Eso explicaba el sonido sordo que había oído ayer cuando dejó la bolsa caer contra un árbol. No era precisamente un objeto apropiado para una isla desierta. En la parte inferior de la cámara encontré una pegatina de alquiler. ¿Por qué la tenía Ibuki? Consideré varias posibilidades, intentando pensar desde su punto de vista. Al imaginarme a Ibuki, se me ocurrieron varias opciones. Comprobé la alimentación de la cámara. No había ningún dato guardado ni señales de que se hubiera usado. Cuando terminé la inspección, la devolví a la bolsa y regresé a la tienda. —Buenos días, Ayanokouji-kun. ¿Vas al baño? Hirata ya estaba despierto. Se giró hacia mí al saludarme. Quizá se había dado cuenta de que estaba más sudado de lo normal. —Sí. ¿Te he despertado, por casualidad? —Oh, no. No se puede dormir del todo bien en un sitio así. Ay, ay… Uf, me duele la espalda. Bueno, supongo que es normal sin un colchón de verdad. Desde luego, no era fácil dormir tan apretados y, encima, sin camas de verdad. Aun así, el resto seguía durmiendo. Probablemente estarían agotados por todo lo de ayer. —Si contamos también la penalización de Kouenji-kun, ayer gastamos casi 100 puntos. Les dije a todos que, en el peor de los casos, nos quedarían 120, pero ahora ni siquiera estoy seguro de eso. Supongo que me he despertado por la ansiedad. Hirata sacó el manual para confirmar sus temores. La retirada de Kouenji había sido un golpe bastante serio. —Es duro, incluso para el pacificador de la clase. Yo no podía ni imaginar cargar con una responsabilidad así. Eché un vistazo al manual, y Hirata se apartó un poco para que pudiera verlo mejor. Agradecí ese tipo de pequeños gestos. —Solo hago esto porque me gusta. Si mi esfuerzo consigue que todos en clase estén contentos, con eso me basta. Pero está siendo más difícil de lo que esperaba. La cantidad de puntos que tengamos al terminar esta prueba especial va a influir muchísimo en nuestra vida aquí. No creo que sea buena idea poner nervioso a todo el mundo. Hacer felices a todos en clase, ¿eh? Si algo así fuera posible, sería increíble. Pero probablemente rozaba lo imposible. El propio sistema de la escuela lo dejaba claro. —Entonces, si hay alumnos que quieren aspirar a la Clase A y alumnos que prefieren quedarse en la D, ¿qué haces? Sabía que era una pregunta sin demasiado sentido, pero me salió con un tono más seco de lo que pretendía. Supongo que quería oír la opinión de Hirata, porque él era, en esencia, una masa compacta de buenas intenciones. —Es difícil de responder. Aspirar a las clases superiores significa forzar a todo el mundo… Lo siento, necesito pensarlo un poco. Me pregunté cuántas veces habría reflexionado sobre ello. Hirata esbozó una leve sonrisa. —Y tú, Ayanokouji-kun, ¿quieres llegar a la Clase A? ¿O te conformas con que la vida escolar sea divertida? —Supongo que, si tuviera que elegir, priorizaría la vida escolar. Además, no creo que sea posible llegar a la Clase A. —Ya veo. Yo tampoco creo que sea algo sencillo. Aunque la clase se uniera como una sola y aspirara a la Clase A… creo que el golpe del primer mes fue demasiado fuerte. Seguramente Hirata estaba pensando en los límites de los demás alumnos. Si la Clase A no bajaba en la clasificación, recuperar la diferencia no iba a ser fácil. Aunque la Clase D viviera con austeridad durante este examen, como mucho podríamos ganar entre 100 y 150 puntos. Ahora mismo, incluso adelantar a la Clase C parecía una fantasía. —No te precipites. Antes que nada, la Clase D tiene que mantenerse unida y superar esta prueba. Después ya pensaremos en el siguiente objetivo. La mayoría habíamos decidido dejar que Hirata llevara las riendas. Si nos esforzábamos en el corto plazo, ganaríamos puntos de clase. Por ahora, ignorar el abismo que nos separaba del resto no era mala idea. Hirata se disculpó con cortesía y salió en silencio hacia el baño. Yo me estiré en el hueco que había dejado libre. Como mínimo, la Clase A tenía la cueva. Lo más probable era que las clases B y C también hubieran encontrado algún sitio. Aunque nosotros controláramos el río, quizá eso por sí solo no bastara. Aproveché que todos dormían para arrancar con cuidado una de las cinco páginas en blanco del manual. Luego saqué un bolígrafo. Después de dibujar un mapa simple de la isla, lo doblé hasta dejarlo en un pequeño cuadrado y me lo guardé en el bolsillo. Poco después, Hirata asomó la cabeza por la entrada de la tienda. —¿Quieres venir conmigo a lavarte la cara? Acepté la propuesta. La temperatura dentro de la tienda iba subiendo a medida que el sol ganaba altura. Cogimos toallas del equipaje envuelto en plástico y nos dirigimos al río. Hirata guardó el manual en su mochila. De su bolsa sonó el tintineo de varios accesorios de plástico chocando entre sí. —¿Regalos o algo así de Karuizawa? —Justo. ¿Cómo lo has adivinado? ¿Quién iba a regalarle cosas pequeñas llenas de corazones aparte de ella? De camino al río nos cruzamos con alguien inesperado. —¿Qué haces aquí? Kanzaki, de la Clase B, nos miró. Iba acompañado por varios chicos que no conocía, aunque seguramente también eran de la Clase B. Parecieron sorprendidos de encontrarnos tan temprano, pero recuperaron enseguida la compostura. —Como ya ha pasado el primer día, me preguntaba cómo os iba. Pensé en pasarme a echar un vistazo. Habéis elegido un sitio estupendo. Parecía sinceramente impresionado con nuestro campamento base. No daba la impresión de esconder segundas intenciones. —Tú eres Kanzaki-kun, de la Clase B, ¿verdad? Hirata parecía recordarlo. —¿Os he sobresaltado? Lo siento, no he venido a causar problemas. Con esa disculpa, Kanzaki dio media vuelta para marcharse. —Kanzaki. ¿Dónde está acampando la Clase B? Puede que no nos lo dijera, pero decidí intentarlo. Kanzaki respondió sin dudar. —Hay unos árboles grandes caídos en el camino de aquí a la playa. Si te adentras en el bosque hacia el suroeste y caminas un poco, encontrarás nuestro campamento. Si entras por donde están esos árboles grandes, no deberías perderte. Si necesitáis algo, podéis pasaros y decírselo a ella. Con eso, Kanzaki se marchó. Hirata me lanzó una mirada extraña. —Imagino que es amigo tuyo, ¿no? ¿Qué ha querido decir con eso de “decírselo a ella”? —Mmm, quién sabe. Kanzaki, Ichinose y Horikita habían colaborado hacía poco en el caso de la falsa acusación. Probablemente pensaba que aún seguían llevándose bien. —Me pregunto si habrán venido a hacer reconocimiento, para ver cómo hemos gastado los puntos. Seguramente era una de las razones, a juzgar por la ligera expresión de disculpa de Kanzaki. El número de baños, duchas y tiendas bastaba para hacer una estimación aproximada de los puntos gastados. Sin embargo, probablemente no era lo único que Kanzaki y los demás querían averiguar. También debían de querer descubrir quién era el líder de nuestra clase. Al fin y al cabo, los derechos de posesión exclusiva de una zona expiraban cada ocho horas. Quizá habían calculado la hora de renovación y esperaban ver la actualización del puesto. Pero nosotros ya habíamos previsto eso. Por eso retrasamos la segunda actualización ayer, de modo que los derechos de propiedad caducaran justo después de las ocho. Así podíamos aprovechar la aglomeración del pase de lista como una especie de camuflaje para renovar el punto. Hirata parecía algo más inquieto. Murmuró mientras se secaba. —Me pregunto si nuestra estrategia es equivocada. Aunque no podamos vencer a las otras clases, pensé que al menos nos vendría bien unirnos en esta prueba. Por eso no quiero que descubran quién es nuestro líder. Su pelo brillaba húmedo bajo la luz. Ser tan ridículamente guapo no parecía librarlo de los problemas. —No te preocupes tanto. Deberías relajarte un poco. —Gracias. Que me lo digas tú me alegra de verdad. Después de lavarme la cara, recogí un poco de agua con las manos para beber. Aunque el bosque era insoportablemente caluroso, el agua del río estaba fresca y sabía de maravilla. El agua venía del subsuelo y desembocaba en el río como agua de manantial, así que era naturalmente resistente a calentarse o enfriarse demasiado. Además, al venir de la parte alta, mantenía una temperatura estable. Habíamos tenido suerte al conseguir este sitio como base. —Lo primero es reorganizar cómo dormimos. El suelo aquí es demasiado duro, y una semana entera así va a ser difícil sin un apoyo decente para la espalda. Cuando todos se despierten, voy a hacer una encuesta. Tenemos que colaborar y dar lo mejor de nosotros.
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Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 105

Estás leyendo el capítulo 105 de Classroom of the Elite (Novela), un novela. Kiyotaka Ayanokouji se ha inscrito en la Preparatoria Metropolitana de Educación Avanzada, donde se dice que el 100% de los estudiantes van a la universidad o encuentran empleo. Pero termina en Clase 1-D, que está lleno… Este capítulo tiene publicado el 29 de abril de 2026, Traducido por el grupo Koko88. Classroom of the Elite (Novela) tiene 159 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.